Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
SIN TÍTULO           

Julio Benítez

v
Palabras, palabras que no existen,
gestos que amenazantes rechazan
los naturales que se burlan
de la mímica del emigrado.

vi
En el color de los morenos
nace la transpiración que atrae
al anglosajón blancuzco que teme
al negro olvidado en su miseria
y al hispano carente de lengua propia.

vii
El español no es la lengua de Cervantes.
¿Quién ha visto un hispano culto?
Neruda jamás existió y Borges pertenece
a las equivocaciones geográficas.
Los premios Nóbel debutaron con Shakespeare.
Pancho no es Villa sino mi jardinero.
Gabriel García no es Márquez.
Los tacos picosos me los prepara
sin realidades maravillosas ni fantásticas levitaciones
el Octavio que vive sin la Paz
del indocumentado Fuentes.
No sé si ese prepotente nieto
de James Joyce, oyó tal vez de un Camilo
o un José que Cela las palabras en su perfecto
juego de barón con clase y no usa sombrero grande.
¿Sabe él las variantes de una ranchera
en la voz de un Jorge Negrete
o podrá apreciar qué diferencia a Carlos Gardel
del Benny Moré que jugó con las bandas
y dio son y salsa a todos los rumbos
de sus colegas de la cumbia y la plena?
Celia, ¿habrán comprendido en tu segunda patria
por qué la Cruz de tu Habana te acompañó obsesiva
hasta el mismo gigantesco y azucarado adiós
que no ha tenido émulos en Miami
y no se recuerda igual en Nueva York?
rompieron los cristales de la licorería de la Maple  para tomar
prestado una botellita de whisky, sólo un Jack Daniels están
más borrachos coño, una curda que ni yo después de media
botella…  Entonces se justifican y le pueden limpiar el carro,
barrer, trabajar de gratis  al chino, no,  uno dice que es
japonés y discuten y un oficial los manda a callar sin que pare
el inventario de vietnamitas y tailandeses, birmanos y
coreanos o lo que sea el tipo. “Whatever, que es un cabrón
tacaño chino rechino cohino” repiten en inglés que yo intento
traducir porque la jodida verdad dicen the asshole, jerk
chinese guy:  pero no importa  “ había que echarse una
chupadita”, comentan y me fijan la mirada como buscando
asentimiento y el cholo Rodríguez y Armen me buscan
también los ojos para ver si yo también le doy a la cosa, digo
de vicioso mas al final me recomiendan que los ignore y
entonces, aquí en la celda del pueblo fino adonde nunca se
comenten crímenes se le olvidaba al tipo sin piernas contar
que se le ocurrió encender un puro, …” porque no está bien”.
“ It is not fair, man”, dice cuando me enseña su banderita de
veterano. “No es justo que para eso maté más gente
que…Oye mujer”- que es una del grupo- “ No puede ser
vietnamita porque you know,  vamos y les tiramos unas
piedras y nos volvemos a emborrachar cuando salgamos de
ésta “señor” , me dice el lisiado con una peste a alcohol que
no había quien resistiera y luego siguió conque  yo le decía
“maté una una pila,” eso me dijo en americano,  “hasta que un
cabrón de ellos me lanzó un cohetazo a las piernas, sí que no
miento” y se queda con la vista fija cómo buscando pelea o a
ver si yo le creía. “Eran unos artefactos para arrancar
extremidades que los maricones, dice fucking rusos
inventaron para jodernos. Y no es justo que un veterano ni
esta mujer,  shut up.. you whore”-  le dice para callarla.   Ella,
entonces, para vengarse, se le pega a uno de ellos y me
explica o trata el sin piernas de contar que la tipa se ha cogido
medio Los Ángeles hasta que  “you know”, como si fuera,  tú
sabes la pelona con forma de SIDA.  Eso la apartó de
Hollywood y ahora se las pasa sobándome los mochos de
mis rodillas y tragándose mi extremidad del entrepiernas que
a veces la presto a mis otros socios, los que nos dormimos
cerca del Social Secuity. Ya, sé me repite,  los güevones del
gobierno no quieren pero ya le ganamos el juicio así que sí
podemos y vamos a seguir ahí por veinte años hasta que nos
vayamos al mismo infierno o al cementerio.  Y sabes por qué
tenemos razón porque  you know,  son jodidos espacios de
todos de nosotros los citizens aunque no sé ustedes los
illegals,  you know.  Es el portal de esa oficina y el Negrón de
ahí enfrente, digo yo niche,  de Raymond no cambia su
cheque ni por una mamada de mi Rosita que es como le
decimos a ella. Se la mete toda en mota ” Y el cholo
Rodríguez me asegura, mire usted no coma ansias que
mientras yo esté aquí esos ni le tocan. Y entonces yo vuelvo a
sacar un poco de valor de donde no tengo y me recuerdo que
una vez quise cambiar el mundo y cómo fui un come mierda
en el pueblo de todos los infiernos adonde me crié y ahora
resulta que me detienen y las cosas se están poniendo
malas.  No presiento nada bueno con esta noche y tampoco
con el cabeza rapada con cara de luchador que se suma a la
fiesta y hace muecas y hasta escupe el suelo. El cholo
Rodríguez me dice entonces: “ calmado que el güey este será
muy “white” y lo que sea pero me ha comprado un chingo de
mota. Y mire,  si no fuera porque me agarraron  hasta este
blanco estuviera high.
Y más tarde, casi ahora, vuelve otra vez el detective que repite
su nombre de González, el primo del inspector que fue a
Cuba. Y me habla en español de haitiano y se cambia al
inglés insistiendo en mi declaración.  Mientras tanto el de los
muñones en las piernas se entromete como preguntando y
no se da cuenta que huele a pedo de borrachos y orina de
homeless.  Este descarado de Dana, así se llama, levanta los
hombros, cabrón que se juntó con los que se robaron los
dulces y los chocolates de la licorería. Sí  porque no fue sólo
ron ni cerveza lo que se robaron  sino también se afanaron un
whiskisito  y también un cartón de cigarrillos y unos cuantos
puros y hasta preservativos para que Rosita se gane unos
dolaritos porque el sin piernas las piensa todo. Y ahora que
los pendejos esos están hartos de chocolate y chips,  tienen
el aire más fétido y demasiado recargado del desperdicio de
sus barrigotas alcohólicas y enmariguanadas.  Pero el oficial
evita las intromisiones de estos otros y me hala fuera para la
sala de interrogaciones una vez más:
-Así que dígame. ¿ cómo lo pudiste hacer? ¿Hace cuánto que
cruzaste?
“ No entiendo señor”- le respondí- “yo doblé en la esquina de
la Pacific y la Maple y el policía que terminaba de poner un
ticket, bueno, ya sé una violación de tráfico estaba mismo
frente a mí y yo paré en seco y no iba a mucha velocidad y se
lo expliqué y me miró con cara de asesino y me sacó del
coche y me empujó contra su patrulla y me llamó mojado
motherfucker y traté de explicarle que no que no era mojado
sino refugiado y parecía como que se encabronaba más. Y
me gritaba, mentiroso asshole que tú cruzaste el río o el
desierto y ese Infiniti te lo robaste a Esmeraldo Martínez, el  de
la registración que está ahí mismo en el coche que te
clavaste. Y cuando le dije que ese soy yo déjeme enseñarle la
identificación pues  de maldad la tiró por allí mismo por la
cuneta y me volvió a rempujar.
-Mire, cómo se llame. Me dijo yo voy a entregarlo a la migra.
¿COMPRENDE?
-Officer, I am a citizen.-le respondí.
Y luego se río en mi mismísima cara.  Como el mismo
hijoeputa que me arrestó, y que se aproximó y  le preguntó a
este otro que me interroga en este momento,  que si ya había
confesado y que esa misma noche me mandaban para
Tijuana y me repitió que mi cara de ladrón de carros e ilegal
no me la quitaba nadie. Luego secretearon un poco y al final
me trajeron de vuelta a la cloaca del cholo Rodríguez y de
Ármen y también del cuartero de homeless, los
desamparados y además el cabeza rapada y la peste toda del
mundo mientras me repetía de nuevo de que en Glendale no
hay ladrones ni criminales a menos que sean negros y latinos
porque los blancos veteranos o cabeza rapadas eran como
niños malcriados. Y luego pensé que no podría ser peor
hasta que  tuve mi llamada y ella, la peleona me lanzó un
ataque sin parar.  Al final se inspiró de confianza y llamó al
calvo de la Luciérnaga quien me consiguió un abogado y una
tribu de amigos que testificaron a mi favor y recogieran mi
cartera por la esquina de Acapulco y a la que, por cierto, le
faltaban dólares porque el oficial se los clavó.  Yo reflexiono
luego y me parece que yo no tenía porque enredarme la vida
sacando copias de un poeta cubano francés que no se
comprometió con nadie y se tiraba el peo más alto que el culo
y tampoco tenía yo que salir por la Sunset ni tampoco siquiera
tener malos pensamientos ni comer tanto ni tampoco doblar a
toda velocidad en una esquina porque así esta mujer no
estuviera reclamándome tanto y la confusión, bueno la
hijeputada del policía hubiera sido menor o no hubiera sido y
finalmente entonces con algunas disculpas y sin inventar más
excusas nos fuimos a mi casa y allí les dije gracias a todos,
incluyendo a mi querida esposa y mis salvadores y todo volvió
a la normalidad. Ahora puedo buscar a mi amigo el moreno
pelón de Walgreen, casi estoy seguro que va a comprender
mi experiencia porque siempre le han dado palos;  aunque
pensándolo mejor no sé si yo debía quedarme a vivir en
Glendale. Mejor me mudo un día de estos allá por el valle a
Van Nuys a Sunland o a Nothridge adonde nadie me acuse de
latino ratero facharín y  porque la verdad, en un pueblo sin
ladrones como que la vida es un poco aburrida. ¿No crees?  
Glendale es como la puerta este del Valle. Después nacen
las elevaciones y La Cañada y  La Crescenta, y entonces
reaparece como renacida nuevamente allá por Tujunga
adonde la montaña se adueña del paisaje y ya el mar es sólo
referencia lejana porque los vientos de Santa Ana no huelen a
mar sino a campo virgen y adonde la vida y la gente parece
más cercana, a modo de pueblo chiquito.  Mi ciudad adoptiva
es tan limpia, sin gente mala porque los criminales se fueron
o nunca llegaron y andan por Los Ángeles o por el mismísimo
valle de San Fernando y Van Nuys y el Reseda y Encino,  
bueno, eso dicen los blancos glendalianos que viven en el
pasado de cuando esto era un suburbio adonde los negros
no podían caminar después del anochecer.  Yo, sin embargo,
creo que la vida  aquí como en todos lados está llena de
sorpresas. Y por mucho que uno trate de pasar por ciudadano
de primera no se sabe cómo lo van a tratar a uno ni si te van
estereotipar aún cuando ya te sientas un ¿como dije?, sí,
glendaliano. Por ejemplo,  todo el mundo repite que esta
ciudad es tranquila, que los rateros se fueron hace años, ya
sé que lo dije y que se esconden en Little México como si los
únicos ladrones de toda la tierra fueran latinos y por esa
misma razón,  mucha gente de otras razas me mira con cara
extraña. Y a eso de poner reproches se une también la más
jodedora de todas las esposas que no para de reclamar y
sacar pretextos a relucir y ponerme en ridículo hasta ahora
mismo cuando le digo que vaya y recoja los cabrones
documentos porque sino y termino, “coño en Tijuana, que no
estoy jugando” con mi cara de mexicano. Conste que yo no
inventé esta frase ni tampoco por eso me creo más bravo,
aunque lo parezca. Lo peor de todo viene cuando uno trata de
encontrar razones.  Por ejemplo, ¿qué hago en este lugar?.
¿Por qué ese dichoso policía me tuvo que arrestar?  Anyway,
Yo he  tratado una y mil veces de explicarme por qué escribo
esas pendejadas,  me compré un departamento adonde hay
un consejo de condominio con una banda de entrometidos y
vigilantes que ni en los tiempos de los Comité de Defensa de
la Revolución me mantenían tan a raya, para respetar al
vecino, allá compañero y también me cuestiono cómo si tengo
un carro medio de lujo y me creo escritor, en realidad me
siento como un ente prestado que no acaba de moverse
hacia el futuro. Para colmo soy hispano cubano y debería
residir en Miami  adonde todos gritan y comen con ajo y les
gusta el frito y el puerco y el ron y nadie sabe qué mierda es
una margarita ni mucho menos eso de tacos ni de burritos ni
quesadillas ni otras de las delicias que tenemos por acá
porque allá el mojito reina como el rey de los coctails y la
cubanada considera que la bebida fuerte de Baja y más bajito
del río Bravo es como un calambuco corriente, digamos algo
con peste a alcohol de alambique casero. Pero no estoy en la
Florida, vivo en California y mi problema es que después de
todos los aires de ciudadano, escritor e intelectual,  me tienen
encerrado y me han llenado de tantos cargos que ya ni sé si
soy un simple maestro al que le gritan todo el tiempo cállate o
simplemente ignoran, a menos que me una a mis amigos o
me detenga a conversar con alguien como el negro viejo que
conocí hace un tiempo a la puerta del Wallgreen allá por el
camino de Burbank, y que me pide siempre una moneda o
algo para matar el hambre y que jura y rejura que no es un
curda como dirían allá por mi Guantánamo,  que es lo mismo
que vicioso del chupe.  Y el  moreno  que no es borracho y se
ve ya sin pelos y me para y luego converso con este coco liso
porque al tipo lo agarró el cáncer y se me remueve el corazón
porque el pobre hombre anda sin seguro y tiene que rogar y
rete que esperar por las líneas de emergencia adonde lo
tratan peor que los reproches que me lanzan de vez en
cuando al caminar, claro, si no hace frío porque yo le tengo
odio al condenado cambio de temperatura que me obliga a
encerrarme en mi casa todo el tiempo y evitar tentaciones
para así vivir como un ciudadano modelo, aunque el hijo de
su madre del oficial que me encerró en esta jaula no lo crea.
Sí yo soy el mismo que salió de su país y pude reubicarme en
la querida ciudad Joya o mejor dicho Glendale adonde
rutinariamente busco la pantalla una y otra vez frente a la
computadora, intermezzo de refriegas sobre el televisor y las
llamadas constantes y de quién interrumpe a quién con mi
querida, digo esposa. Así que con un libro al lado de Paul
Lafargue, una selección de poetas que conocí gracias a
Ánder, el tipo de las Naciones Unidas. Mira que el tipo sabe
tanto, y lo que no se lo imagina y cuando habla parece como
una enciclopedia tal vez no Británica pero sí venezolana,
española, mexicana, oregoniana y tujunguense porque ha
vivido en tantos lados que uno no sabe si es vástago del
hombre que caminó Las Américas o es que su mismísimo
padre lo engendró y lo cargó por todas partes. Entonces yo
repito que mira que esta mujer jode y eso trae mala suerte
porque no se puede recibir tantas críticas. Aquí está la prueba;
pero bueno,  no es de él ni de mi mujer que no me deja ni
hablar por teléfono ni del yerno de Carlos Marx ni de los
poetas hispanos contemporáneos ni tampoco de saber cómo
resolver la urgencia de los centavos del moreno enfermo sino
de mí. Porque mirándolo bien qué tenía yo que hacer en Office
Depot ni sacar copia encuadernada de Les Tropheés del
Jose María Heredia que se cambió a de Heredia para sonar
francés y así querérmela dar de tipo trascendental juntando a
dos franceses que nacieron en Cuba y esta mujer…vuelve y
volvió a lo mismo… que  ….La gente siempre …Y de nuevo
ese inspector me mira y remira y suelta la pregunta una y otra
vez:
-¿Fuiste tú cabrón? ¿Por qué te robaste el carro?
Sí, porque  pensándolo bien, ¿por qué tuve que andar de
glotón y comprarme una hamburguesa antes de volver a casa
y lo peor que todo coincidiera y  yo para decir la verdad como
dicen estos otros la mera mera no me encuentre ahora  frente
al computador ni me la esté pasando bien o dándomela de
timbalú un domingo de febrero buscando el último verso que
nunca llega ni acumulo lecturas y experiencias para un nuevo
libro? No señor. Me duele la cabeza porque los golpes son
golpes y bueno,  enfrente mío el cholo Rodríguez se me
queda mirando cómo preocupado por este viejo panzón con
lentes de maestro en desgracia, y me repite, preguntón y que
él no es entrometido.
-¿Se acuerda Mr yo nunca fui metiche- de nuevo me lanza eso
de-…¿lo agarraron borracho o sí le pegó a la marihuana  o
estaba sniffing?- que es inhalar-.. porque.. sino ¿qué sino
hace aquí. Oiga, Mr a un policía uno no se le resiste”.
No supe qué contestarle la primera vez y tampoco esta y
tampoco tenía yo que haber cogido mi encabronamiento con
ella y pasearme por la Sunset y hasta sentir impulsos de
pedirle a una que me pareció sabrosa para que hiciera un  
“quikie” pero con tarjeta de crédito porque ando corto de  
“cache”  pero no, no  después de todo me apendejé tanto
cuando una mujer que parecía policía andaba por allí.   De
paso también rechacé al vendedor de Marías y Juanas.
Necesitaba volver a recoger la copia en Office Depot y gracias
porque sería peor y más después de la prueba de sangre. Se
imaginan qué petate. Y al muchacho con la narizota,  lo
reconocí inmediatamente.  Es el Armen de los tantos que ya
he enseñado.  Sí, porque yo no soy escoria, borracho, ni
menos drogui, aunque bueno.. y  entre mi ex discípulo y mi
otro viejo estudiante el cholo mexicano y unos borrachos
apestosos que no saben si van a salir bien de esta y este
armenio del que todos se burlan por la narizota y al que
agarraron con un paquete de éxtasis.  “Mr que yo no lo vendo” ,
me dice.  Yo sólo quiero coger un poco, you know..las mujeres
cuestan y lo peor es que me están achacando, mentira
bullshit,  dicen que soy famoso porque me he echado una pila
por las pastillas, y luego revisa para todos lados y no quiere…
me pide, me ruega que no se lo diga a los demás.  Y es
cuando en medio de la tremenda algarabía de los que entran
y enfrente el agente le grita “ you fucking pick pocker, te
agarramos carterista de porquería y además drug dealer, jerk
”   “basura” y hasta se paran algunos a mi lado para gritarle
“oye mano suave te cacharon por berraco.”    Y los que
JULIO BENÍTEZ es miembro del Consejo Editorial de La Luciérnaga Online.
 Por sus actividades en el Comité Cubano de Derechos Humanos, fue un
preso politico antes de emigrar a Estados Unidos. Narrador, crítico literario,
poeta y profesor universitario e investigador, recibió numerosos premios
como el Rubén Martínez  Villena, Frank Pais, Regino Boti, Tomás Savignon
y Encuentros de Talleres Literarios. Entre sus varias publicaciones se
encuentran
La reunión de los dioses y El rey mago.
rompieron los cristales de la licorería de la Maple  para tomar
prestado una botellita de whisky, sólo un Jack Daniels están
más borrachos coño, una curda que ni yo después de media
botella…  Entonces se justifican y le pueden limpiar el carro,
barrer, trabajar de gratis  al chino, no,  uno dice que es
japonés y discuten y un oficial los manda a callar sin que pare
el inventario de vietnamitas y tailandeses, birmanos y
coreanos o lo que sea el tipo. “Whatever, que es un cabrón
tacaño chino rechino cohino” repiten en inglés que yo intento
traducir porque la jodida verdad dicen the asshole, jerk
chinese guy:  pero no importa  “ había que echarse una
chupadita”, comentan y me fijan la mirada como buscando
asentimiento y el cholo Rodríguez y Armen me buscan
también los ojos para ver si yo también le doy a la cosa, digo
de vicioso mas al final me recomiendan que los ignore y
entonces, aquí en la celda del pueblo fino adonde nunca se
comenten crímenes se le olvidaba al tipo sin piernas contar
que se le ocurrió encender un puro, …” porque no está bien”.
“ It is not fair, man”, dice cuando me enseña su banderita de
veterano. “No es justo que para eso maté más gente
que…Oye mujer”- que es una del grupo- “ No puede ser
vietnamita porque you know,  vamos y les tiramos unas
piedras y nos volvemos a emborrachar cuando salgamos de
ésta “señor” , me dice el lisiado con una peste a alcohol que
no había quien resistiera y luego siguió conque  yo le decía
“maté una una pila,” eso me dijo en americano,  “hasta que un
cabrón de ellos me lanzó un cohetazo a las piernas, sí que no
miento” y se queda con la vista fija cómo buscando pelea o a
ver si yo le creía. “Eran unos artefactos para arrancar
extremidades que los maricones, dice fucking rusos
inventaron para jodernos. Y no es justo que un veterano ni
esta mujer,  shut up.. you whore”-  le dice para callarla.   Ella,
entonces, para vengarse, se le pega a uno de ellos y me
explica o trata el sin piernas de contar que la tipa se ha cogido
medio Los Ángeles hasta que  “you know”, como si fuera,  tú
sabes la pelona con forma de SIDA.  Eso la apartó de
Hollywood y ahora se las pasa sobándome los mochos de
mis rodillas y tragándose mi extremidad del entrepiernas que
a veces la presto a mis otros socios, los que nos dormimos
cerca del Social Secuity. Ya, sé me repite,  los güevones del
gobierno no quieren pero ya le ganamos el juicio así que sí
podemos y vamos a seguir ahí por veinte años hasta que nos
vayamos al mismo infierno o al cementerio.  Y sabes por qué
tenemos razón porque  you know,  son jodidos espacios de
todos de nosotros los citizens aunque no sé ustedes los
illegals,  you know.  Es el portal de esa oficina y el Negrón de
ahí enfrente, digo yo niche,  de Raymond no cambia su
cheque ni por una mamada de mi Rosita que es como le
decimos a ella. Se la mete toda en mota ” Y el cholo
Rodríguez me asegura, mire usted no coma ansias que
mientras yo esté aquí esos ni le tocan. Y entonces yo vuelvo a
sacar un poco de valor de donde no tengo y me recuerdo que
una vez quise cambiar el mundo y cómo fui un come mierda
en el pueblo de todos los infiernos adonde me crié y ahora
resulta que me detienen y las cosas se están poniendo
malas.  No presiento nada bueno con esta noche y tampoco
con el cabeza rapada con cara de luchador que se suma a la
fiesta y hace muecas y hasta escupe el suelo. El cholo
Rodríguez me dice entonces: “ calmado que el güey este será
muy “white” y lo que sea pero me ha comprado un chingo de
mota. Y mire,  si no fuera porque me agarraron  hasta este
blanco estuviera high.
Y más tarde, casi ahora, vuelve otra vez el detective que repite
su nombre de González, el primo del inspector que fue a
Cuba. Y me habla en español de haitiano y se cambia al
inglés insistiendo en mi declaración.  Mientras tanto el de los
muñones en las piernas se entromete como preguntando y
no se da cuenta que huele a pedo de borrachos y orina de
homeless.  Este descarado de Dana, así se llama, levanta los
hombros, cabrón que se juntó con los que se robaron los
dulces y los chocolates de la licorería. Sí  porque no fue sólo
ron ni cerveza lo que se robaron  sino también se afanaron un
whiskisito  y también un cartón de cigarrillos y unos cuantos
puros y hasta preservativos para que Rosita se gane unos
dolaritos porque el sin piernas las piensa todo. Y ahora que
los pendejos esos están hartos de chocolate y chips,  tienen
el aire más fétido y demasiado recargado del desperdicio de
sus barrigotas alcohólicas y enmariguanadas.  Pero el oficial
evita las intromisiones de estos otros y me hala fuera para la
sala de interrogaciones una vez más:
-Así que dígame. ¿ cómo lo pudiste hacer? ¿Hace cuánto que
cruzaste?
“ No entiendo señor”- le respondí- “yo doblé en la esquina de
la Pacific y la Maple y el policía que terminaba de poner un
ticket, bueno, ya sé una violación de tráfico estaba mismo
frente a mí y yo paré en seco y no iba a mucha velocidad y se
lo expliqué y me miró con cara de asesino y me sacó del
coche y me empujó contra su patrulla y me llamó mojado
motherfucker y traté de explicarle que no que no era mojado
sino refugiado y parecía como que se encabronaba más. Y
me gritaba, mentiroso asshole que tú cruzaste el río o el
desierto y ese Infiniti te lo robaste a Esmeraldo Martínez, el  de
la registración que está ahí mismo en el coche que te
clavaste. Y cuando le dije que ese soy yo déjeme enseñarle la
identificación pues  de maldad la tiró por allí mismo por la
cuneta y me volvió a rempujar.
-Mire, cómo se llame. Me dijo yo voy a entregarlo a la migra.
¿COMPRENDE?
-Officer, I am a citizen.-le respondí.
Y luego se río en mi mismísima cara.  Como el mismo
hijoeputa que me arrestó, y que se aproximó y  le preguntó a
este otro que me interroga en este momento,  que si ya había
confesado y que esa misma noche me mandaban para
Tijuana y me repitió que mi cara de ladrón de carros e ilegal
no me la quitaba nadie. Luego secretearon un poco y al final
me trajeron de vuelta a la cloaca del cholo Rodríguez y de
Ármen y también del cuartero de homeless, los
desamparados y además el cabeza rapada y la peste toda del
mundo mientras me repetía de nuevo de que en Glendale no
hay ladrones ni criminales a menos que sean negros y latinos
porque los blancos veteranos o cabeza rapadas eran como
niños malcriados. Y luego pensé que no podría ser peor
hasta que  tuve mi llamada y ella, la peleona me lanzó un
ataque sin parar.  Al final se inspiró de confianza y llamó al
calvo de la Luciérnaga quien me consiguió un abogado y una
tribu de amigos que testificaron a mi favor y recogieran mi
cartera por la esquina de Acapulco y a la que, por cierto, le
faltaban dólares porque el oficial se los clavó.  Yo reflexiono
luego y me parece que yo no tenía porque enredarme la vida
sacando copias de un poeta cubano francés que no se
comprometió con nadie y se tiraba el peo más alto que el culo
y tampoco tenía yo que salir por la Sunset ni tampoco siquiera
tener malos pensamientos ni comer tanto ni tampoco doblar a
toda velocidad en una esquina porque así esta mujer no
estuviera reclamándome tanto y la confusión, bueno la
hijeputada del policía hubiera sido menor o no hubiera sido y
finalmente entonces con algunas disculpas y sin inventar más
excusas nos fuimos a mi casa y allí les dije gracias a todos,
incluyendo a mi querida esposa y mis salvadores y todo volvió
a la normalidad. Ahora puedo buscar a mi amigo el moreno
pelón de Walgreen, casi estoy seguro que va a comprender
mi experiencia porque siempre le han dado palos;  aunque
pensándolo mejor no sé si yo debía quedarme a vivir en
Glendale. Mejor me mudo un día de estos allá por el valle a
Van Nuys a Sunland o a Nothridge adonde nadie me acuse de
latino ratero facharín y  porque la verdad, en un pueblo sin
ladrones como que la vida es un poco aburrida. ¿No crees?  
Glendale es como la puerta este del Valle. Después nacen
las elevaciones y La Cañada y  La Crescenta, y entonces
reaparece como renacida nuevamente allá por Tujunga
adonde la montaña se adueña del paisaje y ya el mar es sólo
referencia lejana porque los vientos de Santa Ana no huelen a
mar sino a campo virgen y adonde la vida y la gente parece
más cercana, a modo de pueblo chiquito.  Mi ciudad adoptiva
es tan limpia, sin gente mala porque los criminales se fueron
o nunca llegaron y andan por Los Ángeles o por el mismísimo
valle de San Fernando y Van Nuys y el Reseda y Encino,  
bueno, eso dicen los blancos glendalianos que viven en el
pasado de cuando esto era un suburbio adonde los negros
no podían caminar después del anochecer.  Yo, sin embargo,
creo que la vida  aquí como en todos lados está llena de
sorpresas. Y por mucho que uno trate de pasar por ciudadano
de primera no se sabe cómo lo van a tratar a uno ni si te van
estereotipar aún cuando ya te sientas un ¿como dije?, sí,
glendaliano. Por ejemplo,  todo el mundo repite que esta
ciudad es tranquila, que los rateros se fueron hace años, ya
sé que lo dije y que se esconden en Little México como si los
únicos ladrones de toda la tierra fueran latinos y por esa
misma razón,  mucha gente de otras razas me mira con cara
extraña. Y a eso de poner reproches se une también la más
jodedora de todas las esposas que no para de reclamar y
sacar pretextos a relucir y ponerme en ridículo hasta ahora
mismo cuando le digo que vaya y recoja los cabrones
documentos porque sino y termino, “coño en Tijuana, que no
estoy jugando” con mi cara de mexicano. Conste que yo no
inventé esta frase ni tampoco por eso me creo más bravo,
aunque lo parezca. Lo peor de todo viene cuando uno trata de
encontrar razones.  Por ejemplo, ¿qué hago en este lugar?.
¿Por qué ese dichoso policía me tuvo que arrestar?  Anyway,
Yo he  tratado una y mil veces de explicarme por qué escribo
esas pendejadas,  me compré un departamento adonde hay
un consejo de condominio con una banda de entrometidos y
vigilantes que ni en los tiempos de los Comité de Defensa de
la Revolución me mantenían tan a raya, para respetar al
vecino, allá compañero y también me cuestiono cómo si tengo
un carro medio de lujo y me creo escritor, en realidad me
siento como un ente prestado que no acaba de moverse
hacia el futuro. Para colmo soy hispano cubano y debería
residir en Miami  adonde todos gritan y comen con ajo y les
gusta el frito y el puerco y el ron y nadie sabe qué mierda es
una margarita ni mucho menos eso de tacos ni de burritos ni
quesadillas ni otras de las delicias que tenemos por acá
porque allá el mojito reina como el rey de los coctails y la
cubanada considera que la bebida fuerte de Baja y más bajito
del río Bravo es como un calambuco corriente, digamos algo
con peste a alcohol de alambique casero. Pero no estoy en la
Florida, vivo en California y mi problema es que después de
todos los aires de ciudadano, escritor e intelectual,  me tienen
encerrado y me han llenado de tantos cargos que ya ni sé si
soy un simple maestro al que le gritan todo el tiempo cállate o
simplemente ignoran, a menos que me una a mis amigos o
me detenga a conversar con alguien como el negro viejo que
conocí hace un tiempo a la puerta del Wallgreen allá por el
camino de Burbank, y que me pide siempre una moneda o
algo para matar el hambre y que jura y rejura que no es un
curda como dirían allá por mi Guantánamo,  que es lo mismo
que vicioso del chupe.  Y el  moreno  que no es borracho y se
ve ya sin pelos y me para y luego converso con este coco liso
porque al tipo lo agarró el cáncer y se me remueve el corazón
porque el pobre hombre anda sin seguro y tiene que rogar y
rete que esperar por las líneas de emergencia adonde lo
tratan peor que los reproches que me lanzan de vez en
cuando al caminar, claro, si no hace frío porque yo le tengo
odio al condenado cambio de temperatura que me obliga a
encerrarme en mi casa todo el tiempo y evitar tentaciones
para así vivir como un ciudadano modelo, aunque el hijo de
su madre del oficial que me encerró en esta jaula no lo crea.
Sí yo soy el mismo que salió de su país y pude reubicarme en
la querida ciudad Joya o mejor dicho Glendale adonde
rutinariamente busco la pantalla una y otra vez frente a la
computadora, intermezzo de refriegas sobre el televisor y las
llamadas constantes y de quién interrumpe a quién con mi
querida, digo esposa. Así que con un libro al lado de Paul
Lafargue, una selección de poetas que conocí gracias a
Ánder, el tipo de las Naciones Unidas. Mira que el tipo sabe
tanto, y lo que no se lo imagina y cuando habla parece como
una enciclopedia tal vez no Británica pero sí venezolana,
española, mexicana, oregoniana y tujunguense porque ha
vivido en tantos lados que uno no sabe si es vástago del
hombre que caminó Las Américas o es que su mismísimo
padre lo engendró y lo cargó por todas partes. Entonces yo
repito que mira que esta mujer jode y eso trae mala suerte
porque no se puede recibir tantas críticas. Aquí está la prueba;
pero bueno,  no es de él ni de mi mujer que no me deja ni
hablar por teléfono ni del yerno de Carlos Marx ni de los
poetas hispanos contemporáneos ni tampoco de saber cómo
resolver la urgencia de los centavos del moreno enfermo sino
de mí. Porque mirándolo bien qué tenía yo que hacer en Office
Depot ni sacar copia encuadernada de Les Tropheés del
Jose María Heredia que se cambió a de Heredia para sonar
francés y así querérmela dar de tipo trascendental juntando a
dos franceses que nacieron en Cuba y esta mujer…vuelve y
volvió a lo mismo… que  ….La gente siempre …Y de nuevo
ese inspector me mira y remira y suelta la pregunta una y otra
vez:
-¿Fuiste tú cabrón? ¿Por qué te robaste el carro?
Sí, porque  pensándolo bien, ¿por qué tuve que andar de
glotón y comprarme una hamburguesa antes de volver a casa
y lo peor que todo coincidiera y  yo para decir la verdad como
dicen estos otros la mera mera no me encuentre ahora  frente
al computador ni me la esté pasando bien o dándomela de
timbalú un domingo de febrero buscando el último verso que
nunca llega ni acumulo lecturas y experiencias para un nuevo
libro? No señor. Me duele la cabeza porque los golpes son
golpes y bueno,  enfrente mío el cholo Rodríguez se me
queda mirando cómo preocupado por este viejo panzón con
lentes de maestro en desgracia, y me repite, preguntón y que
él no es entrometido.
-¿Se acuerda Mr yo nunca fui metiche- de nuevo me lanza eso
de-…¿lo agarraron borracho o sí le pegó a la marihuana  o
estaba sniffing?- que es inhalar-.. porque.. sino ¿qué sino
hace aquí. Oiga, Mr a un policía uno no se le resiste”.
No supe qué contestarle la primera vez y tampoco esta y
tampoco tenía yo que haber cogido mi encabronamiento con
ella y pasearme por la Sunset y hasta sentir impulsos de
pedirle a una que me pareció sabrosa para que hiciera un  
“quikie” pero con tarjeta de crédito porque ando corto de  
“cache”  pero no, no  después de todo me apendejé tanto
cuando una mujer que parecía policía andaba por allí.   De
paso también rechacé al vendedor de Marías y Juanas.
Necesitaba volver a recoger la copia en Office Depot y gracias
porque sería peor y más después de la prueba de sangre. Se
imaginan qué petate. Y al muchacho con la narizota,  lo
reconocí inmediatamente.  Es el Armen de los tantos que ya
he enseñado.  Sí, porque yo no soy escoria, borracho, ni
menos drogui, aunque bueno.. y  entre mi ex discípulo y mi
otro viejo estudiante el cholo mexicano y unos borrachos
apestosos que no saben si van a salir bien de esta y este
armenio del que todos se burlan por la narizota y al que
agarraron con un paquete de éxtasis.  “Mr que yo no lo vendo” ,
me dice.  Yo sólo quiero coger un poco, you know..las mujeres
cuestan y lo peor es que me están achacando, mentira
bullshit,  dicen que soy famoso porque me he echado una pila
por las pastillas, y luego revisa para todos lados y no quiere…
me pide, me ruega que no se lo diga a los demás.  Y es
cuando en medio de la tremenda algarabía de los que entran
y enfrente el agente le grita “ you fucking pick pocker, te
agarramos carterista de porquería y además drug dealer, jerk
”   “basura” y hasta se paran algunos a mi lado para gritarle
“oye mano suave te cacharon por berraco.”    Y los que
EN GLENDALE NO HAY LADRONES
Julio Benítez
EL INDIO EN LA CONCEPCIÓN LATINOAMERICANA DE JOSÉ MARTÍ  
                   
 Julio Benítez                     
Y entonces, ¿qué decías sobre  esa jerga
de nanas y sirvientes?- repite ebrio
el ignorante anglosajón que discrimina
al emigrado que apurado en su cosecha
intenta rehacer su carrera por el sendero
de la reencarnación, que es como se siente.
No sé si Quevedo hubiera resistido
la comparación con el iletrado campesino
que en toda su condición,  nos alimenta con sus frutas.
Probablemente,  su irónica burla
dejaría al de este lado con el sabor
de un chorro tibio bajo el puente.

xv
Yo he vivido con las cargas
del que nunca pensó en recalar
en el frio de la ciudad interminable
extendida como manto del hombre
que imagina las historias
del seco rumbo abandonado,
hoy enriquecidas en el desierto
de las transformaciones cruzadas.
Yo he sentido la humillación
expuesta en el bolsillo magro
y la mente cansada, soportando
odio ignorante salido del
que ensaña su arrogancia
por herencia, y por historia
venida de los fríos nórdicos.
Yo he aprendido con rabia
entre los babélicos rumbos de las razas
los juegos de mi cansada lengua
exprimiendo su torpeza.
Yo tengo el fonógrafo y un sonido prestado
que salió de las cuerdas que arrojé un día
al océano hermoso y gigante.
Yo he perdido las pupilas confundidas
con las aguas huéspedes del señor
que devolvió las gravámenes olvidados
en los muelles y los arrebatos.
Yo he recibido las señales
del Pacífico infinito al recordarme
la hora de recoger las amarras
nacidas en mi Isla hermosa.

De
El rey mago
.Según   Leonardo   Acosta,   el   pensamiento   de   Martí  le
sorprende   por   su   riqueza   que   abarcó    casi   todos    los
problemas importantes de su tiempo, además de representar un   
momento   de   frescura   y   desarrollo.   Este   crítico  cree que  ese  
nivel  de  originalidad   se demuestra especialmente cuando    
enfrenta    la   problemática       del    indígena   latino- americano,   
uno   de  los puntos cardinales de la sociedad de su época.
.....Compartiendo    lo   señalado   en   el   inicio   de      trabajo,  
queremos   llamar   la   atención   acerca   del     pensamiento
martiano  y el problema indio, el cual se inserta en una visión
latinoamericana   del   cubano   venerado   en   su  país como
Apóstol y escritor mayor. En este tópico particular, más de una
referencia dentro de su obra así lo demuestra.
.....Escojamos   como   ejemplo   primero   de   este   tema   la
polémica   ya   presente  en aquel entonces, y que se extiende hasta  
 nuestros   días,   acerca   de  cuáles vías  son las más indicadas   
para   el   desarrollo   social.    En  aquel confuso e importante   siglo  
XIX,   se proyectaban diferentes posiciones sobre   el   papel   que   
debía   o no  jugar el indio en el futuro continental.    En   esa    
disputa    aparecían    dos    posturas opuestas    que   diríamos   
que,   de  algún modo, sobreviven hasta el presente.   La primera se
proyectaba al exterior, en lo que hoy llamamos globalización y que
pareció triunfar en casi dos  siglos   de   independencia.     Esa   
posición   excluía   lo autóctono   y    trajo   como   resultado el
exterminio masivo, la marginación     y     la     repoblación     de     
sus   tierras     con inmigrantes   europeos  como  vía  para  el
progreso.   Porque blanco emigrante de Europa y progreso
constituían la base de esa  corriente.   Todo  esto  provenía  del  
concepto  de   que lo autóctono,   más  que  nada  el  indio  y lo
criollo, tenía que ser excluido  porque  representaba   
supuestamente  la  barbarie.  
.....En  el  otro  extremo  de  la  polémica  del  desarrollo social de su
época se encontraba Martí quien propone el rescate de lo nuestro  a
través de  la   conjugación   de   lo   universal  y lo nacional como
modelo de desarrollo latinoamericano. En este concepto,   a  
diferencia  de  muchos pensadores importantes como Sarmiento  y   
Rodó, él le otorgaba un papel simbólico e importante    a    los    
descendientes    de    los      aborígenes colonizados   por   los   
españoles   primero   y      segregados después   por  los mismos
gobiernos nacionales autóctonos.
.....Por  esta  razón,  en  su manifiesto político más importante,
Nuestra América, señala con toda justeza que:

Conocer es resolver. Conocer el país y gobernarlo
conforme   al    conocimiento  es el único modo de
librarlo de  las tiranías. La universidad europea ha
de ceder a la universidad americana. La historia de
América,  de  los  Incas  acá,  ha  de  enseñarse al
dedillo aunque no se enseñe la de los arcontes de
Grecia.

.....Si leemos con detenimiento la referencia anterior podemos
deducir  el  valor  que   le   otorga   este   escritor   y  pensador
caribeño  al l egado indígena al insertarlo con letras mayores en  la  
cronología  latinoamericana. En ese mismo escrito, su interés   por   
 el   indio   se   conecta   con   su   interés  por el perfeccionamiento  
del  gobierno y el rescate de la historia en nuestras repúblicas
hermanas. Por esa razón, la utilización de lo   indígena como
elemento  afirmador de nuestra conciencia
nacional   -en  el  sentido  de  patria  mayor-   aumenta. No sin
razón,  afirmó   que   se  injertara   en  nuestras   repúblicas el
mundo;   pero  que  el  tronco  había  de   ser   el   de nuestras
repúblicas.     
.....No      obstante,    es   bueno      deslindarse   de    algunos
admiradores quienes lo encasillan exclusivamente dentro de las
corrientes  indigenistas  y   que   consideran  su ideología como
propia del fanático iluso que sobrevalora el pasado pre-
colombino.    Sin embargo,   al leer con detenimiento varios de
sus trabajos,  nos  enfrentamos a un pensador que no busca ni  
falsos  humanismos  filantrópicos   ni tampoco snobismos
culturales       aislacionistas.    Cuando   nos   dice   que   “Los
gobernadores,   en   las repúblicas de indios, aprenden indio”,
no se declara un indigenista puro, sino alguien determinado a
apoyar   un   proyecto   incluyente   adonde   ese   grupo     sea
reconocido  e integrado al desarrollo nacional sin discrimina-  
ción   ni   tampoco   sobrevaloración,   sino   en una coherente
relación   de   respeto    autonomía, aunque dentro de marcos
democráticos y no autoritarios, como siempre declaró.
.....Para   él,   los   sedimentos   heredados   de   las   culturas
indígenas   y   el   problema   de   su inserción en la sociedad
latinoamericana   constituían   un   caso de urgencia política y
social.  Como precursor de cambios que hoy sacuden al Sur de
América, denuncia “Los dolores sin cuento, de la olvidada y triste
raza india” y a esa crítica une también que los relegados, los   
marginados   fueron   en   otros   tiempos    artistas,    go-
bernantes, guerreros y poetas.
.....Para   un   hombre nacido en una tierra adonde el aborigen
había sido exterminado, con padres españoles, representa un
verdadero   acto   de    maduración   la    comprensión  de esta
situación   y   a   la   vez   la exaltación simbólica de ese sector
importante   de muchos países americanos. Por eso, su obra
enfrenta   con   firmeza   el  racismo y la discriminación que ha
permitido   a   sólo   dos   miembros de esa etnia gobernar en
estas   tierras,   en   casi   dos siglos de independencia.  Para
Martí, no es posible una reflexión patriótica latinoamericanista
sin el indio como componente de primer grado. Sin estudiar a
fondo   sus   escritos   relacionados   con  el tema, sería difícil
comprender  por  qué afirmó que la inteligencia americana es
un  penacho  indígena,  porque   para   él   no   se observa con
seriedad   cómo   del   mismo   golpe   que paralizó al indio se
paralizó     América    porque,     según él,     resumiendo    esa
valoración del factor amerindio,  ”hasta que no se haga andar al
indio, no se comenzará a andar bien la América.”
....El día que Néstor leyó otra de sus historias en presencia de
aquellas caras largas y tristes que comprendían el dolor y la
denuncia de sus narraciones, la naturaleza de ese valle antaño
cubierto por el fragor de la naturaleza virgen, los jardines bien de la
clase media, el aroma de mexicanos viejos y de los emigrantes con
eñes en sus palabras, transpiraba un olor diferente y raro.
Halloween venía ese año con nuevas sorpresas.  Los contertulianos
de siempre compartían ese trozo de la historia argentina que no se
debe olvidar y también, ¿por qué no?, la gente aprovechaba para
degustar los vinos, las empanadas, los bocadillos que venían con el
arte y la poesía. Los vientos de Santa Ana cambiaron de rumbo esa
inolvidable velada, allá por el Valle de San Fernando. Los
ornamentos, las brujas y los disfraces listos para su ataque
adquirían extrañas y retorcidas vestimentas. La Migra, los morenos
con gorras de béisbol y las ropas de jardinero y Nannies se habían
vendido por miles.  Mientras José Manuel, casi listo para recibir un
premio, y cansado del viaje de cuarenta millas desde el Long Beach
del otro extremo de la megalópolis sin fin, llenaba con sus líneas
poéticas una nueva historia sobre la Willow Boulevard, un gran
portón cerraba al mundo toda una sociedad antes conocida por su
gran ajiaco.
.....Algo como el quejido de la madre tierra después de un terremoto
chirreó, atravesando las paredes, las montañas y todos los valles
más allá del desierto, de los ríos y los Grandes Lagos. Así, como en
secreto, las fuerzas todas al Norte del país de los mariachis y de la
Isla que inventó el mambo, reunían la más increíble flota de
camiones y autobuses que Alejandro hubiera imaginado en sus
anécdotas de autopistas angelinas. ¿Qué decir entonces de los
versos dulces y espontáneos de Elsa que apagaban los alaridos de
las calles? Los niños sin padre empezaban a reunirse y los vecinos
nuestros, el jardinero, Pepe el carnicero, Juan el que vivía allí, el tipo
que vendía naranjas, el florista que nos hace fácil las ofrendas para
los que aquí se enterraron y no vuelven, estaban como perdidos.
Julio Benítez volvió a sus historias disidentes sobre la Revolución
que su peña ama y él detesta; sin embargo siente, como los
presentes, que alguien falta y que sobran inusuales movimientos de
tropa. No sabe por qué, pero total, igual que Alejandro que se deleita
en la culinaria del sur,   se pregunta por qué  los tacos de Paco no
saben a Paco y un huero con caras de pocos amigos, le puso salsa
creole a su platillo favorito del antiguo restaurante La Casita,
recientemente renombrado como The White Guy,  que era como para
espantar a cualquiera acostumbrado a las antes sabrosas mezclas.
Parecía como una broma del Día de las Brujas, especialmente
cuando el hombre que servía las enchiladas parecía disfrazado de
oficial de inmigración y utilizaba un español macarrónico. Entonces,
todos, los dizque poetas, narradores e intelectuales, ellos se paran
un momento y comparten la anécdota acerca de las empanadas que
ya no hay, de las tortillas un poco rancias, de las pupusas que no se
ven. ¿Qué pudo entonces guiarlos a la explicación de los fenómenos
que afectaban las vidas de esos hombres que aman la literatura y
que dicen ser ojos, corazón y labia de la sociedad?
.....-¿Por qué Alberto no llega?
.....La complicidad de la sugestión, la suposición,  la extraña
sensación de todo un mundo que se viene al suelo, fue lo que el
silencio compartió con aquellos escritores venidos de todos los
extremos de Los Ángeles. Días pasaban y rostros antes familiares
estaban como perdidos. Cada mañana, un nuevo inquilino, una
cajera desconocida. El olor a migra lo invadía todo, pero no se
conocía de una noticia concreta. ¿A qué hora, si la había, se
producían las redadas?
.....Rumores, especulaciones, recorrían los barrios. Algunos rostros
de gente morena, de orígenes africanos y muchos otros puros,
puros blancos, todos sólo anglo-parlantes habían escondido a
duras penas los ojos como satisfechos frente a más de un miembro
de aquella tertulia cuando éstos llegaban a su empleo, cruzaban una
mirada o simplemente recibieron un servicio. Poco a poco las calles
borraban los de piel oscura, o por qué no asiática, africana, que
algún día osaron llegar a esta tierra.  Alguien mencionó la historia de
Un día sin mexicanos, pero esa noche teníamos varios de los
nacidos en el sur azteca. De nuevo vino a la mente el hombre que
enseñaba Matemáticas, quien era como una baja luego de una
batalla silenciosa. Faltaba porque siempre estuvo, faltaba porque
una extraña coincidencia lo ausentó de la reunión que coincidió con
los inusuales sonidos de las bocinas y de alarmas que,
precisamente ese día, al fin sonaron a todo volumen.
.....La guardia nacional había sido convocada de urgencia y más de
uno de los presentes tenía un hijo, un amigo, una, un, amante que
había comunicado a la familia o ser cercano de ese extraño llamado.
Los celulares interrumpieron momentáneamente una historia de
panaderos, como siempre bien escrita por Águeda.
.....-Por favor, no te enojés: pero ellos necesitan responder. Algo raro
está pasando.-dijo Cecilia desesperada por leer un nuevo relato
familiar; pero estresada también con las nuevas que ponían en
estado de alerta a todos.
.....Una gran algarabía se movió por la sala del amigo de Córdoba.
Sus figurillas representando los cuatro puntos de la tierra, parecían
retorcerse de miedo y fue como si el terror les estuviera
comunicando los raids que avanzaban por el Gran Los Ángeles.
Norma se preguntaba por qué no había regresado ya a la Argentina.
Allí apreciarían mejor sus narrativas y tendría de nuevo el calor de la
lengua gaucha.
.....Con su voz de patriarca respetado, Néstor pidió a los presentes
un momento de reflexión. Aún allí se escuchaban los ruidos y los
helicópteros y los blindajes, unidos al marchar de los soldados que
resonaban, como diría Alberto, muy feo.  
.....Alberto, Alberto cabrón, güevón, boludo, adonde puede haberse
metido. ¿Por qué los amigos y conocidos pensaban tanto en él?  
Julio, el cubano  que no dejaba de pensar en el matemático con
aires de sociólogo, notó que  la autopista ya se mostraba
literalmente vacía, mientras conducía hacia la peña y, al mismo
tiempo, se percató de cómo muchos conductores lo observaban con
gran curiosidad.  Otros se retrasaban a propósito como para
chequear la placa de su carro y otros tantos llamaban por sus
móviles. Lo mismo sintió José Manuel más acostumbrado a la
desolación y los vientos de los que no vuelven. Néstor por su parte
no podía en modo alguno ocultar una inquietud especial. No sabía
por qué, pero el estómago, enemigo del nervio simpático, tintineaba.
No podía ser, aquí no, cómo era posible. Hasta este mundo ha
llegado la peste de los ejércitos en las calles y de los desaparecidos
sin ruido -pensó. Tal vez el ausente, que beodo tanto ama el vino,
fuera la primera víctima.
..-¿Y entonces qué?-, se dijo como para  sí mismo, Alejandro quien
acababa de acompañar a su esposa en una de esas melodías que
suenan a protesta social.
.....-Dicen que terminaron el muro y …de Alberto no se sabe nada.-
indicó Ánder, luego de afinar la guitarra y dispuesto a producir una
melodía.
.....-Coño, esa si es mala. Allá por Glendale se llevaron a todos los
que acusaron de ilegales. Los yanquis piel blanca y los traidores a su
propia condición apuntan a cualquiera y la turba  los toma con ellos.
Mi esposa dice que hay un corre corre gigante y se despliegan redes
enormes a la salida de muchas calles y que están metiendo a todo el
mundo de apariencia ilegal, que no parece legal, en grandes
camiones y en autobuses y en camiones del ejército, y que  la
autopista hacia el sur no tiene más espacio porque no cabe un
vehículo - explicó Julio Benítez al concluir su llamada.
.....-Mi hijo se acaba de reportar y me indicó que allá por Lake View
Terrace hay una flotilla de helicópteros interminable moviéndose
pueblo abajo. De Alberto nada.
.....-¡Llamen, carajo, que no vamos a resolver nada si no lo
encontramos! - exigió José Manuel, el escritor progresista que perdió
la compostura esa noche .
.....-¿No oyen? Hay gente afuera, y mucha gente-, dijo Cecilia algo
asustada.
.....Efectivamente, un movimiento, una agrupación amorfa de gente,
algo tan horrible como si las marchas de las botas, los helicópteros,
los tanques se empequeñecieran ante los vigilantes organizados que
se conglomeraban frente a la casa de la peña.
.....-Wet back go home! Latinos out! Mexicans go back to Mexico!
.....Llovieron piedras.  Lanzaron proyectiles de pintura, sonaron
disparos y algunos altavoces exprimieron sus decibeles hasta
exprimir el último de sus ruidos.
.....-Nadie se asuste, aquí todos somos legales–, varios repitieron a
coro.
.....La policía llegó, y también los marines y algún que otro vigilante en
ropa de camuflaje. Más de un huero armado se unió a esa especie de
junta de la ley que traía en su desorden algún orden a la protesta.
Hablaron con sus líderes, revisaron las placas de los carros, utilizaron
sus teléfonos. Y finalmente, convencieron a la turba de que si bien
eran latinos, eran legales y  muchos incluso ciudadanos, así que con
su juerga a otra parte.
.....Néstor propuso tomar los coches, aprestarse como equipo de
rescate a buscar a Alberto.  Lo primero era llegar a Tujunga,
asegurarse de que estaba bien, averiguar, encontrar un indicio de que
no había caído en las garras de los que no le perdonaban su actitud
radical de defensa para con los indocumentados.
.....En el camino del sur advirtieron la ausencia de múltiples edificios,
algunas casas y uno que otro negocio. Habían sido borrados como si
nunca hubieran radicado allí. Entrando a Tujunga, se observaban
espacios vacíos, no tantos como los que en esos momentos a modo
de desierto en movimiento se esparcía  por el resto del Valle y como
grandes manchas de la nada abarcaban el antes Este de la Gran
Ciudad.  No había muchos a quién preguntar, porque la gente
aterrada se mantenía en sus hogares, si podían,  porque de forma no
descrita por la imaginación iban borrándose. Había la sospecha de
que las bombas de neutrones se habían convertido en proyectiles que
limpiaban de presencia humana indeseable cuando los medios de
transporte no alcanzaban y siempre discretamente adelantados a la
gente de la prensa que, por cierto, no se veía por ningún lado, como  
también La Opinión no saldría en la mañana. Todos los estanquillos
con publicaciones en lengua extraña habían sido desocupados. Las
flotillas creadas para mover a millones de personas no alcanzaban  
para cubrir las necesidades,  a pesar de todos los cálculos secretos.
Esa noche de Halloween se completaba lo inexplicable, la razón de
todos los misterios. Terminado el proyecto había que clausurar la
entrada. Al menos casi, si no todos los ilegales debían ser
expulsados. La orden secreta, la CIA, el FBI, la Migra, la policía local,
los Alguaciles federales, las Milicias, los Vigilantes, los Minuteman y
todos los de la Reserva, el ejército y el servicio secreto se unieron a
millones de voluntarios que limpiaban los Estados Unidos de la
presencia indeseable hace tanto tiempo en boca del pueblo
anglosajón,  e incluso de algún que otro olvidado de sus ancestros, e
incluso de uno que no tenía idea de dónde su madre lo había parido.  
Los desamparados legales y nacionales perseguían también a los
ilegales o los que parecían tal. Trenes, aviones, vehículos anfibios
junto a cualquier otro medio servían a los propósitos. Bosques, arena,
cactus cubrían los lotes de lo que fueran habitaciones o pequeños
negocios. Carteles e himnos glorificaban en inglés la gran patria
americana y denigraban de la contaminación, incluyendo la asiática o
de otro tipo. Alberto no apareció.
.....Luego de esperar por horas interminables ya pasada la
medianoche, la pequeña caravana de la Luciérnaga llegó cerca de
Tijuana. Por allí mismo se había situado, en lo que fuera unos de los
puntos de salida y entrada permanente,  una de las puertas, uno de
los símbolos. Ya no quedaba nadie y un gran candado del tamaño del
Río Bravo pasaba por todas las otras puertas y que funcionarían
sincronizadas.  Todas al mismo tiempo, por razones de seguridad
nacional, se abrirían sólo una vez al día para mantener el negocio y el
trato con el vecino del sur. Entonces, convencidos de que no habría a
quién preguntar, y todos cansados y muy frustrados, decidieron volver
a sus casas y lo que quedaba de sus vecinos y sus barrios. De
pronto, entre los pocos arbustos que rodeaban el Murallón de la
separación salió el amigo que todos extrañaron en la noche de
brujas. De forma burlona, con un disfraz de calavera propio del Día de
los Muertos saludó a todos:
.....-No me pudieron agarrar. ¿Quién me da un aventón?
L A   P E Ñ A   D E L   D E S I E R T O
Julio Benítez
Luego de una alucinación muy extraña mis imágenes se
dispararon hacia el espacio virtual que me libera de mis
demonios. Hace días que estas pesadillas me
acompañan. La frustración se cruza entre mis emociones.
El sueño se fue como se le espantó a mis amigos, como
se le escapó también a la jueza implacable de mis
súbitos ataques de romanticismo en pleno siglo
veintiuno. Razones sobraban para mis extrañas
representaciones y no tardaría en agregarse un nuevo
problema. He tratado de superar las crisis pero debo
confesarte que no ha sido nada fácil.

Entonces aparecieron los nuevos vecinos, los que ocupan
las tierras cercanas por el recodo de montañas frías y
calientes adonde los grados van y vienen como espuma.  
No, mejor te cuento que los tipos me estropearon todo.
Antes vivía en paz. Al menos me lo creía y esta entrada
que puede ser salida de Los Ángeles y umbral del valle
mataba mi sed de ocio. Pero ahora trajeron sus
complicaciones al suburbio que no aleja sino que atrae
las pandillas. Caemos en las mismas de San Fernando y
del mero Sur Centro. Se mudaron los muy hijos de su
madre para acabar con la quinta y con los mangos que es
como declarar la guerra. Y no hay duda. Esos de enfrente
tienen cara de cholos. Teníamos suficiente ya con la
Armenian Power y La raza de México libre.  Estos otros
vinieron a complicarlo todo. Tal vez y siga el consejo del
huero de la esquina que me recomienda que llame la
migra si tanto me molestan porque seguramente son
ilegales. Quién sabe si un día se echan sus fogonazos y
esparcen sus drogas para andar salpicando de muertos
el barrio.

Pero no quiero ser pesimista y por eso yo sueño que
esas parcelas cercanas se cubren de flores aunque la
realidad es que mis fantasías se revisten de basura y
tierra seca. Prefiero no voltear la cara sino luchar con el
resto de los del Comité de Vecinos y espantar los intrusos
porque vegetar sin hacer nada entre estos venidos de
dios sabe dónde no es cosa fácil. Ya tenemos bastante
con mezclarnos con narices exageradas y sabores que
son para no negarlo como exaltación mágica de los
sentidos que los anglosajones casi inodóricos apenas
perciben. Los vecinos nos espantan con sus sinfonías de
ropas sin baño. El aseo diario no es precisamente
priviliegio del viejo mundo. Bueno, parece como si me
encontrara en el Zoológico de la Habana, digo el nuevo
adonde las distintas especies se adueñaban del espacio
odorífero. Coñó,… ¡que peste mano!

Aquel perrote grandote no me dejaba tranquilo y me
miraba desde los umbrales de mis desgracias como si
tuviera vista telescópica. No sé si todos los excesos de
mis horrendos derrames de licor exaltaban mis visiones,
sabes, cuestión de borracheras.  La cosa es que el perro
casi león de África empezó a husmear y lo podía sentir a
las tres por la mañana o la tarde pero fue creciendo hasta
casi acabar con las ánimas que se acercaban a su
lengua más grande que un dragón de Sumatra. Mientras
tanto los vecinos desembarcaban otros cachivaches
como para anunciar su estancia definitiva.  No te extrañes
porque aunque me haya como mexicanizado me quedan
estos remilgos de cubano regionalista que tanto le joden
al Néstor que siempre se nos va para Argentina cuando lo
necesitamos para cubrirse de izquierdismo y sueños de
emigrante arrepentido que se goza luego en su casita de
North- carajo ¿será Reseda?  No sé por qué viene al caso
esta mención que no quiero meterme ni con Cecilia ni
Norma ni Águeda porque no es apropiado incluirlas en
mis pesadillas. Debía mejor describir al Raúl o a la Elsa
que son más serios en eso de las invitaciones para el
taller que tiene pocos versos y mucho etílico. ¡Ah carajo! y
el perro que abre su bocota amenazando desde la yarda
de enfrente y que yo interpreto como si me quisiera decir
que ya te voy a cachar, prepárate. Entonces volví a la
computadora en medio del insomnio cuando la
acumulación de gases compresados me robaban el
sueño precisamente adonde el animalote me quería
destrozar. Así que en ese momento me interrogo si acaso
vivo una vida plena o una perra vida.… Cuidado con eso
de perros que allá estaba el grandote y los cholos de la
Mara-eso creí. Sonó un disparo o tal vez un cohete que
está prohibido. ¡Condenados serotes!. Cosa rara porque
así como se escucha el eco de la explosión también
siento que se fue el tiempo. Soy más viejo que Matusalén.
Tal vez la borrachera y el dolor en el pecho me hizo creer
que me habían herido. El can aúlla y se monta bien algo
en cuatro patas que parece una chola rodeada por un
coro que grita y lanza botellas. Llamo la policía y bajan la
música y la mujer se esconde y el perro yace manso y
burlón con esos ojos rojizos que parecen atravesar la
noche y burlarse de mí. De pronto despierto y siento que
la reina no es del perro y me pertenece. Salgo del teclado
hacia el aire de este verano frío de calentamiento global.
Mi mujer me sorprende y me mira con ojos encandilados
¿qué te tomaste un Viagra en la mera noche o te quieres
echar la vieja del frente? Joder, qué me enfría las ansias
hormonales y el perro de raza gigante vuelve a sonar la
lengüeta jadeando peor que una conga desafinada
mientras la niña volvió a salir para colocar su dulce en la
boca del animal. Cierto es que aprendí mucho porque
esos tipos sí que son depravados. Parece que se
masturban disfrutando el espectáculo de bestialidad
pública mientras exhalan sus pitillos de marihuana y
disparan sus cohetes. Me paso de tragos y rechazo las
insinuaciones de mi mujer y quisiera olvidarme de que
son cholos ilegales. Esas bacanales superan cualquier
juego de navegación o retahíla imaginativa de manos
rápidas. “Hey Dude, you ruco” siento que me gritan del
otro lado, el de la peste y los actos depravados, de la
yerba pródiga y el jardín abandonado.

Los ignoro pero repiten sus gritos. Al fin con mímica
agarrotada les respondo qué quieren y siento que la risa
estruendosa, que los aullidos salvajes me restriegan
preguntas nuevas. “¿Cuál te gusta más el perro o la
mujer? Si quieres te lo mandamos para que te calmes”.
Eso me abochorna primero y luego me indigna. Ahora
mismo podría llamar la Migra porque a la policía no le
hacen caso y sólo pierden el tiempo.  Sueltan otros
cohetes. Me imagino que aprovechan la festividad. La
muchacha se levantó la falda haciendo señas.

Bueno, que leerse todos los libritos de amor por venir o
que se sueñan no es únicamente cuestión de folletines
que escribieron primero en el diecinueve. De lo erótico
nos movemos a esta situación en que estos depravados
sólo conocen de literatura porno como para reafirmar que
los patrones estéticos cambian. Me voy porque el perro se
mueve y se dirige exactamente a los pies de mi ventana y ya
no puedo concentrarme en este librillo La mesera de las
tetas de oro que hojeo cuando pierdo el equilibrio jugando
con, bueno ya se sabe. Qué títulos se echan estos tipos que
se hacen los serios. ¡Qué carajo! El animalote de al lado
gruñe como el que tiene hambre.

Es puro ocio y los vecinos no permiten siquiera disfrutarlo
como se debe. El ocio se vuelve pesadilla y la pesadilla
destruye. Ya me lo advirtió mi compinche de vinos y farras:
“órale joven, cuidado, abusado no deje que la mente lo
domine porque ya está madurito para los malos
pensamientos”. ¡Qué osado se vuelve uno con el vino!  
Aquella noche después de compartir tragos con los cuatros
gatos del taller literario me disparé otra historia adonde la
obsesión la produce el perro, los cholos de enfrente y
también la muchacha con sus adornos al viento. El cerebro
sí traiciona y Alberto tenías toda la razón cuando me
señalaste que a mi cuento le falta coherencia y más bien
parece manejado por los delirios y la falta de la lógica:
Abusado que eso pasa cuando se abusa del chupe, me
dijiste. Tengo que escucharlo porque en eso de chupe el
hombre tiene experiencia.

Por eso ahora evito el trago aunque esto de no hacer nada
gracias a las vacaciones tan extensas y la falta de dinero
cómo que ya me va cansando. Volví frustrado frente la
computadora. Siento el perrote preparándose para saltar y
morder. No puedo resistir la tentación y agarro el Gentlemen
Jack que anda escondido por el bar semivacío y me sirvo
casi medio vaso y luego otro y entonces el animal comienza
a husmear mi cuerpo.  Me parece que me han mordido. Me
defiendo de los ataques de mi mujer que no entiende y
siempre me critica por mi pereza.

---Qué ocio ni qué cosa muerta. Lo que te pasa le dicen
flojera o haraganería. GÜEVÓN. Párale que hay mucho que
hacer. Hay cambiar el niño se ha meado una pila de veces.

¿EL niño? ¿Hace cuántos años se fue? ¿Cuánto tiempo?
Hablaba del nieto. Ahora nos permiten verlo y cuidarlo y por
eso me preocupaba tanto el perro. Fui al baño y me lavé la
cara para alejar el tufo a alcohol y ahí estaba el perro con su
lengua y su saliva que atraviesa la ventana y el cristal como
saliendo de mi espejo.

----¿ Qué tú dices?¿ y adónde te mordió? No me digas.-
preguntó ella- ¿ahí atrás? Déjame ver.

Apenas la escucho. Había caído en el sopor de la
inconsciencia. Ya no me importaban ni los cholos ni sus
ruidos. No me asustaban sus disparos ni me excitó el juego
de la joven y el perro. No me acuerdo tampoco de los libros
de sueños y numerología. A lo lejos escuché gruñidos y no
sé si provenían del animalote o de ella “El niño se meó y lo
he cambiado mil veces. Yo no veo ninguna mordida ¿Por
qué no lo buscas tú mismo? No puede ser nada malo”. Me
dice como un sonido perdido en la distancia.

Desaparezco. No me interesan las historias, tampoco
alcanzo a controlar mi cuerpo. Duermo hasta roncar y
apaciguar los ladridos que no me asustan. No me importó
nada ni siquiera las mordidas que me destrozaban. Luego,
creo que pasaron algunas horas. Había mucho ruido y
carricoches que salían de la zona de al lado. A mí qué carajo
me importa el perro, repitió ella una y otra vez. Ok, déjame
revisarte porque sino como te puedo creer. ¡Borracho!. Me
abochorné y apenas alcancé a convencerla de que somos
un par que nos debemos el uno al otro en medio de tantos
desconocidos. Ni el americano de la esquina ni los vecinos
del comité nos ofrecen la compañía que buscamos. Si no
hacemos el amor entonces estamos jodidos, le digo.  Ella
se río porque en el fondo me quiere y lo necesita tanto como
yo. La noche se fue y en medio de una madrugada de verano
un par de casi ancianos jugamos un rato al Kamasutra.

Luego el perro regresa porque es como si el whisky y el
animal se buscaran el uno al otro. Magdalena regaba las
flores mientras me dirigí a aquella bestia sin nombre que
estaba aquí en mi cama de la ciudad de Glendale. Eso
sucedió luego del mediodía.  Primero, salí de compras y
luego paré en el bar que le gusta a mi hermano y adonde las
meseras te cobran ocho dólares por conversar un rato.
Bueno, había que regresar y en eso del ocio, de las ideas
que no me salen volví al alcohol y me tiré a una siesta
adonde Perro, perro aléjate le dije. Fue cuando se lanzó
hacia mí. Luego me yergo enojado y dispuesto a botarlo de
mi colchón cuando para mi sorpresa se metamorfoseó en
cholo. “Viejo serote”, me grita mientras saca el arma. “Así
que vos llamastes la chota”. No tuve palabras para
responder. Para mi sorpresa la muchacha del patio de
enfrente se me enseñó desnuda y sabes qué. Pues que me
incita. “Tocálo que es la última vez que agarras uno” me dijo.
No entendí completamente pero no pude tampoco porque el
perro triplicado se lanzó sobre mi cuerpo cincuentenario y
rollizo.  Sentí que me faltaba el aire. Afuera mi esposa
cuidaba de sus rosas y no pudo escuchar mis apagados
gritos de auxilio. Los cholos se intercambiaban de género y
yo no podía controlar el vomito ni el pánico por culpa de
aquel canino hipopótamo. Las imágenes me invadieron sin
mucha coherencia. Ahora sí que no bebo más me prometo a
mí mismo en ese instante. Y como te cuento Alberto ya no
me pruebo ni un vino fino.  Porque aquel día luego de que
me dispararon sentí que me clavaban los dientes y que
súbitamente el sueño regresaba como si fuera una mascota
vieja a punto de morir.  Cuando salí del hospital observé mi
cama aún con temor y escudriñé a lo lejos a través de la
ventana ¿dónde se metió el maldito perro? No sé qué
tiempo pasó pero hacía frío y el animalote no se asomaba.
Creo que el gringo de la esquina llamó la migra y resultó que
todos nacieron en la Pequeña Centroamérica. Yes, man.
American citizens. Mujer
está tranquila y ya no pruebo alcohol mi socio. Ahora un
animalito manso corretea entre la vegetación de mis
vecinos. La muchacha ya no parece chola aunque a ratos se
escuchan disparos y el olor a mota invade el barrio. ¿Seguro
que me comprendes?  Pero déjame terminar. Para serte
sincero, hoy ya no aguanto más y me voy a emborrachar. Al
diablo con los sueños ¿Me acompañas?
P E S A D I L L A S
Julio Benítez
Mi novia se ha convertido en la manzana de la
discordia. Mi madre me reclama. que la casa se infecta
cada vez que nos visita y ayer como dicen algunos,
putié a mi padre y mandé al quinto infierno a mi
hermano menor. ¿Qué tiene que ver el sicote con la
bondad y el amor de una mujer? Eso pregúntenselo a
mis padres y a mi familia y a todos los metiches de
este mundo que andan estirando su nariz por ahí
buscando olores ajenos sin darse cuenta que los
suyos también apestan. Por eso yo no me canso de
renegar. Debía haber nacido en otra parte a ver si así
no intervienen tanto en mi vida.

El más trágico de estos dilemas viene con la llegada.
Emigrar significa cambiarlo todo, incluyendo los
aromas, el perfume y las pestilencias. Para mí no fue
fácil. Los Ángeles se presentó como un monstruo y una
cosa que siempre comento con mi muchacha es que
aquí nada huele. Ella no me cree porque siempre ha
vivido lejos de las bacterias. Mis padres como yo lo
notaron en seguida. En el mercado no se siente nada.
Todo está tan desinfectado que no puede uno disfrutar
de las partículas salidas de un mango, una fruta
madura o un pedazo de carne fresca. Hasta las
mujeres, dicen en mi país de origen. Y todo tiene que
ver con la raza. But wait. Yo no soy racista y estoy
fascinado con ella. Al fin y al cabo yo vengo de todas las
castas.

Cuando nos mudamos para Glendale todo cambió.
Dejamos de ser los malmirados, los apestados
gusanos que fuimos para convertirnos en unos más de
los tantos hispanos que habitan la ciudad. Bien es
cierto también que alguna gente miraba a mi papá con
envidia antes de llegar. Digo, los que se quedaron por
allá. Abuela  desenterró los trabajos del patio porque no
se los podían dejar a la gente que ocuparía la casa.
Además, todos comentarían que no sólo jugaba con los
espíritus sino que trabajaba la brujería más horrible,
cosa por cierto que no es verdad pero la gente siempre
exagera, you know. Dímelo a mí mano. Por eso mi
Laureen es mi amuleto, mi contacto con el sentido del
olfato que por exceso de limpieza propia del Primer
Mundo se ha trastornado o deshabilitado. A mí no me
han limpiado el cerebro. No way brainwashing! La cosa
es que si te mudas pues debes dejar el pasado atrás.
Right? Tal vez por eso mis padres no comprenden que
ella huele como rosa blanca y sus ojos sueltan
lágrimas que parecen salsa gourmet. Díganmelo a mí
que las he probado y también otros efluvios corporales
que parecen emergidos de una virgen aunque no lo
sea. Mi gente la acusa de cochina. Óiganme guys, ni
que fueran tan limpios. Y para dejar claro mi punto de
vista, ni todas las lecciones de mi padre sobre la
alergia europea al baño diario que dice que se ha
trasladado aquí me convencen de que la causa de las
molestias de mi Laureen se expresan en todo el
sentido del olfato cada vez que ella se quita los zapatos.

My folks, you know. So stupid! Llevamos tanto tiempo en
Glendale adonde los armenios pasan y dejan no sólo
su aura sino su estela de olores, perfumes y pestes. A
muchos de ellos, como los de la vieja Europa, no les
gusta el baño. Pero, You know, mi gente no es tan fina
ni tan popi. Mi mamá no se baña mucho tampoco y mi
papá se escapa del agua una que otra vez. Así que
guys, ¿cuál es el problema con Laureen?

Bueno, volviendo a los olores. Allá por la isla, les
contaba, cómo aquel día del acto de Repudio a mi
padre, la pestilencia arrasó el barrio y la casa tembló no
por las voces y los gritos sino por la congregación de
tufos imparables que se apoderaron del entorno.
Ninguna de las protecciones de Islenira sirvió. La pobre
comenzó su disputa con la memoria desde aquel
momento cuando acusaron a mi papá de terrorista y
todos creían que lo iban a fusilar aun cuando terminó
con poco tiempo en la prisión y listo, en la calle por
asociarse con disidentes.

Y entonces como ahora yo sentía que los olores son
propios de la gente y de sus gustos y de su comida y de
su edad. Aquí aprendí mejor que en cien libros cómo
las naciones al igual que las razas tienen su propio
olfato y sus emanaciones odoríferas. Los animales no
son una excepción porque una granja porcina huele a
eso, cochinos. Lo mismo ocurre con las aves y las
granjas. Hay tanto excremento que se te olvida el olor
del mismo porque ya la mierda pasa a otra categoría y
entonces pues es de este u otro animal como en los
humanos. Aquí no hay risa. Stop it guys! Estoy hablando
en serio. Al fin y al cabo nosotros somos también parte
de la especie animal y con el estigma que nos
acompaña no sólo echamos excretas y orines de viejo
que son las más fuertes. También y aunque suene
antipoético, los vapores. Un perro, una vaca y un ser
humano comparten en común lo de las plumillas, los
gases o como aprendí por allá cuando era niño en
lenguaje simple y cubano: un peo. Porque si vamos a
ver, metiéndonos en las particularidades de las
nacionalidades y las razas, un chino huele a chino
porque come mucha soya y un argentino a toxinas de
asados aunque algunos se han modernizado y como
los yanquis de ahora, pues comen ensaladas y los
ancestros italianos le ofrecen principalmente a las
damas un sabor, mejor dicho aroma mediterráneo que
me atrae quizá por lo de mis ancestros gallegos y
sicotudos como mi propia novia que es gringa pero que
dice my family you know “apesta”. Yo no sé muy bien lo
de los colombianos porque yo no puedo diferenciarlos
correctamente. Me han contado que la Bandeja Paisa
es su plato favorito así que me imagino que sus
cuerpos tienen algo de arroz y carne y plátanos pero no
sé. Se podrían confundir con los caribeños. No aseguro
tampoco que huelen a sancocho porque en Cuba esa
palabra tiene un significado diferente entre otras cosas
porque se usa “como comida de puercos.” Sin
embargo, una poeta de por allá y que conozco bien
huele a maravillas y parece que entre lo gitano y las
hormonas ha creado una especie de perfume personal.
También hay una joven de esos orígenes que escribe
cuentos para niños que despliega un aroma que
compite con mi chica. Ahora, sobre cierto compañero
mío que yo tengo, mejor no digo nada. El loco huele a
Bogotá de los barrios de Monserrate y también al Long
Beach de la Willow Bulevard. ¿Qué significa? No lo
puedo explicar pero el socio huele diferente. Algunos de
mis otros amigos caminan con el chile en la piel,
algunos exhalan pupusas por los cuatro costados y
otros sueltan partículas especiales, casi aristocráticas.
Pueden ser rusos o italianos, músicos y gauchos pero
eso sí, de orígenes mixtos. Las yanquis, eso depende.
Si tienen mucha plata pues parece que comercializan
los perfumes finos mientras otros huelen a aguas de
colonia barata… y ¿los White Trash? Esos conservan
en muchos casos el legado de los europeos que
llegaron con Cristóbal Colón. Tal vez, porque el amor es
ciego debo confesarles que mi Laureen pertenece al
último grupo pero yo no me atrevo a asegurarlo. Debe
ser un problema hormonal. A mí aunque no lo crean me
excita que le broten los tufillos de sus delicadas
piernas y pies.

No obstante las críticas y las confusiones yo pienso
que si tú olfateas frijoles con ajo y cebolla y también
algo de carne de puerco es porque se huele a cubano y
la asociación se une al pescado para los coreanos
como
cuando nos mudamos y mi madre estuvo días
limpiando la cocina una y otra vez para erradicar el tufo
a pescado. Lo he constatado todos estos años porque
yo soy aficionado a entrenar mi nariz. A mí me encanta
la gente y admiro como salen de ellos sus efluvios y
gases de todo tipo. En eso Laureen se gana el primer
lugar porque sus patas son extremadamente olorosas
y no pestíferas como las me la ha estigmatizado mi
padre. My own Dad. Gosh. It´s so stupid!

Ser cubano entre otros males viene con aquello de los
olores y sus categorías. Por eso es que mis padres y
yo nunca nos ponemos de acuerdo. Todo lo toman a
relajo, bueno cuando no se ponen serios. Entonces la
última guerra mundial parece chiquita. Una discusión
cubiche arrastra las pasiones de la gente originarios
de allá de la Isla. Y entre otras razones me avergüenzan
una vez más. It´s so full of shit toda esa continuidad del
enojo y el desparpajo al mismo tiempo como si
estuvieras mezclando a Ricky Ricardo con Scarface.

¿Han estado alguna vez en un fiestón con lechón
asado y congrí y unos cuantos emigrantes viejos que
sólo toman Budweiser porque piensan que la Miller es
como bebida fina. Hay incluso quien se cree que
ofrecer una Heineken es como tirarse el peo más alto
que …el bueno, las asentaderas que en buen lenguaje
de la isla es un buen fotingo, culo, o como sea. Y toda
conversación gira alrededor del tipo que manda por
allá. O mandaba porque ahora se enfermó y las peleas
no paran adivinando cuándo se muere o si anda
esparciendo chispazos flatulentos. Por cierto, ese tema
de disputa entre my people me tiene hastiado. Porque
me digo ¿qué tengo yo en común con ellos? Por
ejemplo, mi mamá sigue pensando en Cuba todo el
tiempo y anda comparando las cosas mientras yo trato
de hablar y pensar en angelino. Me vale madre eso de
que fui de La Loma del Chivo. Tú sabes lo que es vivir
casi veinte años en este país y apenas ni cambiar?
That´s fuck up man. ¿Se imaginan? Y de Laureen, pues
dice que tiene dos defectos imperdonables como
mujer. El primero que no tiene nalgas. Allá por
Guantánamo la mujer perfecta lleva trasero grande y
tetas chicas. Mi novia es todo lo contrario. Mi papá se
burla porque cree que sus chichis son de implante. ¿Y
cuál es el otro problema?- le pregunto a Mamá. “Los
sicotes” o es que no te has percatado que tiene una
peste que entierra muertos y que sale de sus patas. Me
enojo otra vez y entonces mi padre y mi hermano y
hasta el metiche de Chuchumeco que siempre se
aparece en casa me caen en pandilla. Es que como te
has americanizado ya ni te bañas, nagüe, dice el
visitante inoportuno. Ni que hubieras nacido aquí, me
grita burlón el hijo postizo de mis padres.

Bueno, como les contaba, ellos, digo mi gente, es
ruidosa y se cree que lo sabe todo. Por eso me junto
con ustedes que ni son balseros ni paisas. Fíjense si
son exagerados que hasta una cantante llamada creo
que Veneras o Venegas nos ha sacado un tema sobre
nosotros los cubanos adonde se autocataloga de
sabelotoda. Me imagino que mi papá es uno de esos
músicos de oído que se cree Chopin. Y la cantante dice
en su melodía “los que no saben nada”… guess what
…”el resto de la humanidad” entona la muy emocional
cantautora, son unos comemierda. Eso es lo que yo
llamo una versión chovinista y tropical de la “tierra más
hermosa que ojos humanos han visto” según Colón
que nombraba todos los lugares con epítetos
altisonantes para que los reyes de España creyeran en
su proyecto y le siguieran dando plata. Y así fue como
nombraron Juana a lo que los taínos llamaron Cuba.
Total, los indígenas se vestían con taparrabos y las
mujeres sólo utilizaban las faldas pero se bañaban a
todo momento en los ríos según cuentan los cronistas.
Así que si olían completamente perfumados fue
únicamente porque no había jabón ni los franceses
habían inventado el perfume que pretende esconder la
falta de aseo. Mi país se infectó. Sí señor, la peste
invadió la isla con todos los españoles llenos de
mugre y sudor y meses sino años sin limpiarse debajo
de esas armaduras que encubrían la más increíble
colección de olores. El sicote llegó con ello así que no
sé por qué mi mamá arma tanto escándalo con
Laureen cuando ella se da golpes en el pecho porque
siempre nos cuenta que su familia vino de España.

Pero a los negros que trajeron después, también les
quitaron con su libertad, sacrosanto derecho al baño y
fue así como comenzaron a heder. Especialmente bajo
los brazos. Así que la raza mezclada recogió en sus
genes el sicote y el grajo. Gracias a dios, Laureen sólo
arrastra el estigma del blanco. Me lo imagino porque su
familia aún no se ha mezclado y no tiene ni idea de lo
que pueden heredar nuestros hijos. ¿Quién sabe y si
ella odia la peste en los sobacos? ¿Y si luego me echa
la culpa y rechaza nuestras criaturas? Espero que no
porque yo soy capaz de lo peor por esa mujer y lo que
más aguardo de ella es comprensión. Yo no la obligo a
lavarse los pies, así que bien podría respetar mi
herencia escondida.

A propósito, You know guys, nosotros los cubanos,
como ya les mencioné antes, tenemos todo tipo de
vocablos para la pestilencia. Si la hediondez se
encuentra bajo el brazo, digo el sobaco, entonces le
decimos grajo e incluso hubo un poeta que llamó a ese
aroma corporal el sello distintivo de una nacionalidad.
Ahora bien. Una cosa es sudor en los pies y otro mal
olor. De eso se trata todo. Porque esa palabrita de
sicote es por lo de la fetidez, tufo, pestilencia, vaho,
hedor o como quieran llamarlo ustedes pero que sale
exclusivamente de nuestros pies. De la base de
nuestro cuerpo. OK?

Por cierto ¿Cómo conocí a Laureen? Ella caminaba
descalza por Burbank. Su Mall, es decir su centro
comercial no es de los más refinados de por aquí pero
a mí me encanta el lugar. Así que cuando la vi
rascándose las plantas de sus extremidades me dije
que tenía unos increíbles dedos inferiores. Fue como
una saeta de Cupido. No se rían. Porque yo andaba
con mi gente ahí por las Christmas cuando la flecha de
su aroma me atravesó. Muchacho, tú estás loco. Esa
mujer no se ha lavado en años. Sus pies parecen
salidos de una fosa rebozada hasta el tope de
desechos humanos, dijo mi madre mientras yo
buscaba conversación con mi princesa y luego
seguimos por largo rato y nos conocimos mejor y yo la
besé desde sus cabellos hasta la última parte de sus
extremidades. Puerco, me dijo mi hermano cuando se
lo conté. Yo no pensaba que todo iba a complicarse de
este modo. Ahora me dicen que haga lo que me dé la
gana pero que me vaya con Laureen a otra parte
porque o se lava los pies o no la quieren más en casa.
Un dilema, un abuso. Para los gustos son los colores y
también los sabores y aunque ellos la odien, guys. A mí
me fascina el olor de sus pies. Por eso en la
ceremonia de compromiso les pedí que no abrieran su
bocota. Right? Si no son capaces de apreciarla pues
que se vayan a la porra o a la chin…para que me
comprendan mejor. Yo me caso y me embriago con
ella y sus perfumes y todo lo demás pues al carajo.
¡Vivan Laureen y sus pies!. Si no puedo obligarlos a
aceptarla, pues ni modo. Ella is my girl, you know guys
and She smells so good¡. Me mudo lejos. Es mi
decisión aunque tenga que pelearme con la familia. ¿Y
Laureen? De sicote nada, Puro chanel en las patas, y
todo para mí solo. Right?
E L   F E S T I N   D E   L O S   O L O R E S
Julio Benítez
Dedicar una ponencia a los artículos americanistas de La Edad
de Oro resulta una tarea compleja por el hecho mismo de que los
cuatro números de la revista que José Martí dedicó a los niños  se
encuentra permeada con múltiples referencias a lo que él llamó
“Nuestra América”.

Catalogado por Jorge Luis Borges como una leyenda caribeña,
tuvo su autor gran reconocimiento en Domingo Faustino
Sarmiento (Sarmiento, 175) quien junto al inmortal nicaragüense
Rubén Darío lo catalogaban como uno de los hombres más
respetables de la literatura en español de su tiempo. (Darío, 201)
No en vano el célebre Alfonso Reyes lo llamó  supremo varón
literario. (Reyes, 255) De acuerdo a muchos de sus biógrafos,  
Martí se encontraba en medio de un reposo fecundo cuando  
escribe lo que devino libro, luego de su publicación en Italia en
1905. (Retamar, 9)

José Martí no descansaba ni se deslindaba de las dos grandes
pasiones de su vida: Cuba, por la que ofrendó su vida y, junto a
ella,  el amor por los vastos territorios del Río Bravo a la
Patagonia. Precisamente, la intención de nuestro trabajo es
comentar la presencia de materiales específicamente
hispanoamericanos en La Edad de Oro.

Esa revista contiene una variedad de géneros que pasan por el
cuento, la poesía, la fábula; la mayoría inspirados o traducidos de
la tradición popular o de poetas conocidos.  Los artículos, por su
parte, derrochan el talento martiano al convertir los mismos en
verdaderos ensayos sobre los temas que trata. Estos últimos
fueron ordenados según el poeta mexicano Manuel Gutiérrez
Nájera como una especie de programa de estudio dedicado a los
niños americanos, entiéndase de nuestra cultura. (Nájera, 7)

Me gustaría apuntar que, en su interés por divulgar el máximo
posible de información, Martí se convirtió en emisor de
conocimientos, tanto para niños como para adultos. La Edad de
Oro es uno de esos libros que puede ser leído por cualquier
lector, punto aparte de algunos cuentos dirigidos a infantes de
poca edad.

Es bueno señalar que en la revista encontramos algunos
ensayos que se enmarcan en lo universal, pero conjugados con
lo americano. Ejemplo de lo anterior son “Un juego nuevo y otros
viejos”  adonde se mueve a otros continentes, pero profundiza en
muchos elementos autóctonos de nuestros países.

“La historia del hombre contada por sus casas” no sólo visita los
hogares en aquellas naciones allende nuestro entorno sino que
se enmarca también en descripciones de las moradas de varias
civilizaciones de nuestro continente. Como el primer artículo
señalado, nos interesa precisar que los mismos no son
puramente americanistas sino que pasando de lo universal se
llega a lo particular.

En La Edad de Oro se publican sólo tres ensayos específicos del
tema americanista y que comentaremos a continuación:

1. “Tres Héroes”: sobre los próceres Hidalgo, Bolívar y San Martín
(Aparecido en el primer número).
2. “Las ruinas indias”: adonde aborda sus valores para lo que él
llama Nuestra América (En el segundo número).
3. “El padre Las Casas”: Vindicación justa del defensor de los
indios.

En una especie de apertura temática,  nos encontramos con “Tres
Héroes”, el artículo más conocido y estudiado. Es un trabajo
fundacional adonde la prosa martiana toma el vuelo que llenó de
admiración a tantos contemporáneos suyos.
¿Por qué Bolívar, Hidalgo y San Martín?  Martí necesitaba
concentrarse en tres gigantes que ayudaron a formar nuestra
patria grande.  Algo de autobiográfico se entremezcla cuando
menciona el viajero que llega a Caracas a buscar la estatua del
libertador.  (Martí, 32)  Ahora bien, el gran patriota cubano sabía
que los hombres no son infalibles pero no quería confundir la
mente infantil y por eso nos menciona que el sol tiene mancha
pero nos alumbra y que la luz tiene más fuerza que lo negativo.

El respeto a los héroes escogidos queda claramente indicado
cuando les señala a los niños que su recuerdo constituye la base
de su propia identidad. Yo diría que esto es aún vigente en una
época en que el liberalismo venido del Norte trata de desacralizar
las figuras patrias.  Permítaseme citar al propio Martí:

“…En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero,
va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Estos tres
hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río
de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus
errores porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los
hombres no pueden ser más perfectos que el sol.” (Martí, 33)

Mucho más podríamos indicar acerca de las descripciones  
individualizadas, precisas y verdaderamente profundas de Bolívar
al que pide amar como un padre;  de Hidalgo, el sacerdote
mexicano culto y amante de la libertad que no pudo culminar su
tarea por divisiones e incomprensiones y, por último, del prócer
San Martín, el Libertador del Sur quien cede la gloria a Bolívar, en
Perú, y cómo su hidalguía lo lleva a morir en el destierro. “De
ternura se llena al pensar en esos grandes fundadores”, nos dice
Martí. (Martí, 36)

Este ensayo constituye una pieza maestra de Martí, sólo
comparable a Nuestra América.  Martí lo escribió para enseñarnos
el hombre bueno, como contraste con aquellos “que pelean por
ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más
mando, por quitarle a otros pueblos sus tierras, no son héroes,
sino criminales”. (Martí, 37)

La conclusión se infiere, no hay opción para los traidores y los
hipócritas. Los honrados, los amantes de la libertad, los
agradecidos, son los que tienen según Martí un lugar digno entre
los hombres.

En el segundo trabajo puramente americanista parece como si
leyéramos prosa poética al iniciar “Las ruinas indias” Veamos:
No habría poema más triste y hermoso que el que se puede
sacar de la historia americana. No se puede leer sin ternura, y sin
ver como flores y plumas por el aire, uno de esos libros viejos
forrados de pergamino que hablan de América de los indios, de
sus costumbres.  (Martí, 114)

Este es uno de los ensayos más profundos que se haya escrito
en su época sobre el tema de lo americano. No se detiene
únicamente en el aspecto arqueológico. Produce también una
clase magistral sobre las culturas de nuestro continente. Allí nos
habla de las civilizaciones perdidas y de la cultura espiritual
transcrita en los viejos manuscritos.

Martí intenta desmitificar el supuesto salvajismo de los antiguos
indios, porque él va a insistir no sólo en el aspecto material sino
también de su vida espiritual:

"…Ellos imaginaron su gobierno, su religión, su arte, su guerra,
su arquitectura, su industria, su poesía. Todo lo suyo es
interesante, atrevido, nuevo. Fue una raza artística, inteligente y
limpia. (Martí, 114)

Luego continúa prestigiando el valor de esas civilizaciones. Nos
habla de los símbolos que utilizaban y el valor del quetzal, el color
y la imaginación creativa de los artífices de Tenochtitlán o
Cholula.  Y confiesa cómo se hace uno amigo de ellos, leyendo
los libros viejos sobre ellos.

Vuelve a la carga sobre ese legado al mencionar la existencia de
pirámides más altas que las de Egipto, y sobre reyes como
Netzahualpilli, justo hasta matar su hijo por faltar a la ley.  Nos
menciona los héroes como Xiconténcatl que rogó a su pueblo a
modo de un Demóstenes que no dejara al invasor tomar su tierra.
Sobre el punto de los sacrificios humanos,
asegura que los europeos han tergiversado
toda la historia, al exagerarlos. Sin embargo,
explica sus causas y los compara con otros
pueblos antiguos. La superstición y la
ignorancia hacen bárbaros a los hombres en
todos los pueblos, algo comparable a la
"Inquisición de España" en sus actos de fe en
plazas públicas. Martí basa su   evidencia    en
fuentes antagónicas provenientes de Bernal Díaz del Castillo y el
Padre Las Casas.

Martí dedica largo espacio a México por haber vivido en aquel
país. Nos describe cómo los aztecas conquistaron y  gobernaron
al modo de un imperio como comerciantes, juntando riquezas y
oprimiendo el país.  Así explica la alianza entre Cortés y un
ejército de indios que lo acompañó.

A continuación procede una representación de la capital de los
aztecas. Detalla sus calles, plazas, sus edificios y sus casas que
eran de adobe o calicanto cuando la poseía un rico. Describe la
pirámide de cinco terrazas que se levantaba por toda la ciudad y
sus templos. Así  es como nos describe una ciudad que fue en su
tiempo una de las más grandes y ordenadas  del mundo.

Más adelante, continúa su recorrido por los sitios arqueológicos
asentados en la tierra mexicana.  Así acompaña a su lector por la
tierra brava de los zapotecas. Entonces, continúa su explicación
histórica de cómo pueblos de una misma lengua se fueron
ganando el poder del centro y el Pacífico mexicano y  vuelve con
su denuncia al señalar que no quedó ni casa ni ciudades en pie,
luego de la conquista por España.

Tiene razón Elena Alba Buffil cuando señala que Martí torna su ojo
no a lo extraño sino a lo autóctono. Concuerdo con ella cuando
afirma que: “Siempre tiene en cuenta Martí la realidad de nuestra
América. por eso se indigna y se violenta por los fracasados
intentos de someter los procesos históricos hispanoamericanos
a cánones foráneos.” (Buffil,1)

Así, diríamos que este ensayo sorprende por su extraordinario
conocimiento sobre las culturas indígenas y, sobre todo, por su
interés por preservar ese legado. Para Martí, todo pasaba en la
América hispana por el problema indio.

En el tercer artículo americanista,  Martí lo dedica a una figura  que
la historia ha bautizado como defensor de los indios. De la tríada
de ensayos,  éste es el único que se consagra a una
personalidad en especial: Fray Bartolomé de las Casas.

Significar la labor de este hombre venerable es un acto de
reivindicación.  Martí quiso así elevar a su justa medida la obra de
quien hizo bien y se puso del lado de los oprimidos. Su mención
del libro la
Destrucción de las Indias inicia esa estimación de la
cultura que encontraron los colonizadores.

En el ensayo, Martí contrasta a  “…aquellos conquistadores
asesinos” que, según él, “debían venir del infierno, no de
España”, para compararlo con el español bueno y honrado.  
Nacido de una familia también peninsular, pudo el cubano
colocar sus rencores a un lado y descubrir la parte buena que
viene de Madrid.     

La escena del rey Bechechío de La Española quien recibió
amistosamente a los españoles, dando en matrimonio a su
propia hija, resulta particularmente dramática. Los
conquistadores pagan con el genocidio que acabó con los
aborígenes de las islas caribeñas. Como contraste el Padre Las
Casas, nos dice Martí, no les disparaba el arcabuz en esa orgía
de sangre. “…él le abría los brazos”.  Su ensayo cuenta con
precisión  aquel momento negro del Encuentro de Culturas.

También nos menciona sus viajes a palacio y toda la persistencia
por encontrarse con el monarca para desmitificar las falsedades
de Oviedo. Por eso El padre Las Casas se describe como el
hombre que se enfrentó a Sepúlveda, el maestro del rey que
defendía el derecho de repartir los indios como siervos y nos
explica su refutación de las falacias sobre los sacrificios
humanos  y su exageración por los españoles.

Pero Martí anota que aun cuando lo llamaban “Protector Universal
de los Indios”,  tuvieron que pasar cuarenta años para que
concedieran el derecho a poner leyes y razones para proteger a
los originarios del continente americano. Parece absurdo,hoy en
día,  pero también debió explicar por qué no se debían esclavizar
a los indígenas.

En el último párrafo de este ensayo con su prosa modernista,
Martí describe el obispado que recibió Las Casas y su
conmiseración por los indios en Chiapas, así como la hostilidad
de los encomenderos que lo hicieron repatriar cuando el virrey lo
embarcó  a España casi a escondidas.

Para continuar, Martí aclara cómo una equivocación llevó a
Bartolomé de Las Casas a pedir a la corona que en lugar de
indios se trajeran esclavos africanos. Pero este error, pecado
enorme, fue reconocido por él, cuando vio padecer a los negros.
Dice Martí que decía: “¡con mi sangre quisiera pagar el pecado de
aquel consejo que di por mi amor a los indios!” Y por eso se
acompañaba de un negro cariñoso y dos españoles buenos que
fueron su ejército en sus últimos tiempos en América. (Martí, 187 )

Finalmente, en este artículo magistral,  Martí ofrece a los niños de
América un héroe incansable y bondadoso. Cierra con palabras
adonde recalca cómo el padrecito jamás se detuvo en su tarea:
“Él se fue a su convento, a pelear, a defender, a llorar, a escribir. Y
murió, sin cansarse, a los noventa y dos años:”  (Martí, 187)

Con esos pensamientos desarrollados en estos tres artículos,
Martí trata de suplir la falta de información que los estudios
culturales y la escuela de la época utilizaban con respecto a
Nuestra América y nuestros orígenes. Un sentido de patria
grande, específicamente señalado en su Revista, recorre cada
uno de esos trabajos. Los niños de nuestro continente y nosotros
todos podemos aprender, a través de su lectura, sobre quiénes
ayudaron a formar hispanoamérica, así como cuál es la base de
nuestra historia y nuestro propio ser americano.


REFERENCIAS

Alba-Buffil, Elio: “José Martí y su fe en Nuestra América”, en José
Martí ante la Crítica Actual
. New York:  The Citiy University of New
York Kinsborough C. College, Círculo de Cultura Panamericano,
1983.
Darío, Rubén. “La literatura en Centroamérica”, en
Obras
desconocidas de Rubén Darío
. Santiago de Chile: Universidad de
Santiago, 1934.
Martí, José: Prólogo por Fernández-Retamar, Roberto.
La Edad de
Oro
. Edición Crítica. México: Fondo de Cultura Económica, 1995
Gutiérrez Nájera, Manuel: “La Edad de Oro de José Martí”, en
Acerca de La Edad Oro.  La Habana: Centro de Estudios
Martianos, Ed. Letras Cubanas,  1980
Martí, José: La Edad de Oro.  Edición Crítica. México: Fondo de
Cultura Económica, 1995
Reyes, Alfonso: “El deslinde”, en
Obras Completas. Tomo XV.
México:  Fondo de Cultura Económica, 1963.
Sarmiento, Domingo Faustino: “La libertad iluminando al mundo”,
en
Obras XLVI. Buenos Aires. 1900.
L O S   A R T Í C U L O S   A M E R I C A N I S T A S   D E   L A   E D A D   D E   O R O
Julio Benítez
No os preocupéis, señores.
Hay absoluta seguridad.
Viviréis aislados,
arcángeles del mal.
Todos los reclusos
entienden la situación.
Ojo con las predicaciones.
El puño en la boca
es bálsamo para el lenguaraz.
¿Entendido?


DEPÓSITO

Rectangular o cúbico,
no importa la geometría,
nos acoge, recién pelados,
el calabozo.
Comer y hartarse,
todo es problema de circunstancia.
Aquí, al menos,
no sufrimos la seguridad
de una mazmorra sucia.
"Tendrán, de meditar, el tiempo",
aconseja, sapiente, el lugar.



Extraídos del libro El Rey Mago (poemas
clandestinos). Escritos en el Combinado
Penitenciario de Guantánamo, 1992.
R E C E P C I Ó N
Julio Benítez
Leyendo una novela del famoso escritor español Gonzalo Torrentes
Ballester, encontré un personaje que intercambia una serie de diálogos
con unos jóvenes interesados en la poesía.  Sus reflexiones sobre tan
delicado tema se movieron acerca de la ancestral pregunta acerca del
sentido ontológico y formal de la misma.  El hombre insistía en la calidad
fuera ésta una pieza clásica o vanguardista pero sobre todo resaltaba  la
significación de  la imagen.

AL revisar  una vez más el libro Polvos del Sahara de Mireya Piñeiro
Ortigosa, miembro de la Unión de Escritores de Cuba, galardonada
muchas  veces en su país de origen me topé con esa  versatilidad que
corresponde a alguien que busca su lugar en ese oficio difícil para unos y
divino y para otros, que rinde frutos cuando  talento y  esfuerzo se enmarcan
en un matrimonio en lucha.

Según su propia autora, tuvo que vencer escrúpulos interiores para
emprender el camino de publicar su obra poética  completa la cual que fue
presentada en Guantánamo como parte de la colección La Torre, editorial
El mar y la Montaña  en el año 2009.  En ella se recogen  los libros de la
autora quien confiesa su parcial aislamiento provinciano, lejos de los
grupos capitalinos.  Allí puede el lector encontrar desde la fuerza viva de la
poesía conversacional hasta el soneto y la rima trabajada con perfección y
oficio.

Formado por los volúmenes  En lo Callado de la Hoguera y  En la Ruta
Azaroza del Velero junto a una  sección designada como “ Polvos del
Sahara” va Mireya moviéndose en las más variadas formas métricas de la
tradición hispánica.  Comienza con el soneto “A CADA ROCE DE LA
SUERTE”, adonde expresa una constante de sus versos:   el gozo y la
melancolía, la nostalgia y la esperanza, como bien señala una nota acerca
de la misma en un sitio sobre El Libro y la Literatura de su provincia natal.
Veamos:   “La raíz del deseo no la encuentro;/ lo que soñé algún día, no me
alcanza; /es el vivir una perenne lanza /suspendida y en busca de algún
centro.”  Esa composición especie de emblema de la autora la ubica en el
renacimiento de la poesía inspirada en los maestros neobarrocos y
posmodernistas, desarrollada en Cuba hacia la década del ochenta y
principios de los noventa del siglo pasado.

Polvos del Sahara es un libro complejo pues recorre desde el lenguaje
influenciado por muchos poetas importantes de su país como Dulce María
Loynaz, Mirta Aguirre, José Lezama Lima y Eliseo Diego, entre otros hasta
la expresión más natural del verso coloquial y contemporáneo. De esta
vertiente, yo diría conservadora, para mi gusto como lector, no logra
siempre su cometido como el caso de  “Los Cantares del Bien de Amores”
que padecen de originalidad lingüística y también denotan  demasiado
enraizamiento en la  tradición algo ida de moda para estos tiempos.

Mireya también se mueve en la décima que es para nosotros los cubanos
una especie de credo y mantiene ese sabor tradicional aunque su lenguaje
es elaborado con verdadera conciencia poética. Ejemplo de lo anterior son
las “Décimas al Ausente”  adonde reitera no solo su nostalgia y la
meditación sobre la vida sino que conserva el espíritu de la buena poesía.
Ejemplo de lo anterior lo podemos notar en el siguiente fragmento: “Todo lo
cambia la ausencia /de tus ojos en mi mundo,/  hasta lo simple confundo,
/cual paradójica ciencia/ que no revela la esencia/ callada de su existir/,
pero quiere descubrir /lo que no tiene respuesta /y sin embargo me presta
/razones para vivir”.

La descripción de lo subjetivo como en el poema “Limpieza” se agitan entre
el aburrimiento del domingo y el ojo poético que observa lo exterior, la vida
ajena por llamarlo de alguna manera. Otras veces el interés por lo
anecdótico como “AL Tío Floro” se convierte  en imágenes de lo familiar
aunque no sobresalga precisamente por su fantasía poética.

Sin embargo, hay una parcela de Mireya Piñeiro que la ubica más entre los
poetas contemporáneos.  Es cuando usa un lenguaje o tema que
universaliza los problemas,  como en El Orate: “¿Acaso alivia al mundo de
su pena/ la baba de este idiota,/ amarrado en su silla /como un tenso
cordel que atraviesa el abismo?” Indudable imagen antipoética que la salva
de su rendimiento a las ataduras de lo tradicional.

Su interés por el tiempo, la vida de su ciudad es algo que no puede
obviarse cuando leemos sus versos. En “Sábado, 8: 36”, la poeta se
sumerge en los elementos que le son coetáneos como los Beatles o las
consignas dichas  que aparecen en “la ceiba del Parque”.  Y la muerte
también emerge como sorpresa en los momentos que señalan el fin de
una vida: “Como un chorro de sueños /dejó el cerebro sobre el asfalto /y
todos se asombraron menos él…”

Mireya insiste en su libro en señalar sus dioses y preferencias como en
“Hablar con Fina” referido a una importante miembro del grupo Orígenes.
Ahí como señalé anteriormente, sobran las citas, las referencias y la
veneración. Parece como si estuviera su creadora atada a la fuente original.
Sin embargo en esa composición ella deja claro cuál es su referencia o
poética que va más allá de una escuela:
“Evito la jerarquía/ de estéticas arrogantes /aferradas a su “antes”, / “su
actual” y su “todavía”/.  Bien quisiera que la mía/ no transitara esas
brumas…”

Piñeiro Ortigosa no olvida los olores de su casa ni el tren que pasa o la
mano en un hombro. Como mujer de gran sensibilidad encuentra en las
menudencias que la rodean esa capacidad del artista de recrear lo
cotidiano para convertirlo en imágenes poéticas, en el nuevo mundo del
que habla Roland Barthes cuando se refiere al texto. Eso continuará en la
segunda sección del Libro y el soneto  “En lo Callado de la Hoguera”
adonde su interés por este tipo de composición así como las formas
métricas tradicionales se entremezclan con el coloquialismo que parece
ser, según mi opinión, lo más significativo y trascendental de sus versos.
La plástica se mueve además a través de versos bien escritos pero algo
fuera del contexto de la poesía de hoy en día.

Ahora bien. Para mí, muchos de los poemas escritos por la autora en sus
años mozos, digo los finales de la década del setenta y principios de los
ochenta  cuando se reunía con otros apasionados del género en un grupo
poco divulgado aunque precoz en sus aventuras, “ Los Egos” demuestran
el viejo adagio que el mejor poeta es el joven y atrevido. Algún día deberá
Mireya congeniar en una publicación, eso que en mi opinión constituye lo
más novedoso de su obra que asemeja fuente viva, carne en movimiento
de todo el conjunto nacido de aquellos años. Ahí, es cuando se crece y no
en el camino posterior demasiado clásico al que ella se sumó.  Este libro
es una fuente de aprendizaje para aquellos que buscan encaminar sus
pasos en el mundo mágico de la poesía que ella con oficio, unas veces
recrea en lo tradicional y otras veces con un harpa muy arraigada en sus
propias vivencias la hacen resaltar entre varios miembros de su
generación.

Cuando terminé de leer
Polvos del Sahara, me convencí que no en vano
goza ella de tanto respeto entre sus paisanos y debería conocerse más
allá del lar provinciano o la Isla que tan buenos poetas ha producido.
Contradicciones que se reflejan en la edición del libro se limpian con una
hoja que se agregó a modo de fe de erratas.  Espero que puedan encontrar
en esos versos agregados al libro el sentido de modernidad que ella sí
sabe  utilizar:

Resultados Finales
                                      
Con miradas de nague y sonrisas de buena gente
me despidieron
Mi maletín de saco desbordaba esperanzas, pero olió a mierda y
me despidieron.
Yo siempre dije que la lluvia era buena para los campos,
pero me despidieron.
Y entonces, la verdad, no supe por qué
Me despidieron.
E N T R E   E L   O F I C I O   Y   L A   F U E R Z A   E X P R E S I V A   D E   L A   M O D E R N I D A D:
P O L V O S   D E L   S A H A R A,  D E   M I R E Y A   P I Ñ E I R O   O R T I G O S A
Julio Benítez
Acabo de leer  Cartas de Odio, Amor y de otras Nimiedades  de Augusto Lemus,  venido de la región del Alto Oriente cubano y residente en Las Vegas y quien es
mencionado en el Diccionario de escritores Guantanameros como “Poeta, ensayista e investigador con una extensa labor de rescate de las raíces de su provincia natal”
(Canseco y Parra 1)  El  poemario se presentó a los lectores gracias a la editorial Linden Lane Press en el 2011, dirigida por Belkis Cuza Malé, especie de ícono intelectual
cubano y quien supo de  forma atinada ofrecernos una colección de ese  joven eterno nacido  en Guantánamo.

Su creador, residente en el exterior forma parte de la creación lírica de su país natal.  Aun cuando no publica este libro en la isla no por ello se escapa al acontecer de sus
coetáneos.

Recordemos que:

“Una literatura nacional se edifica con el esfuerzo sostenido de varias generaciones de escritores, escriban estos dentro del país o fuera de él. El escribir fuera implica
ciertas características.
“   (Kanev 1)

El autor  nos presenta  sus composiciones con la valentía que lo caracteriza, atravesando  los temas más abruptos y sensibles de la vida humana.  Con tremendo sentido
autocrítico se abre el libro  gracias a “Carta de Presentación” (Lemus 1) en donde el lector se encuentra con la bienvenida que abre la dual comunicación entre creador y
receptor como objeto estético que persigue el goce de la lectura,  pues,  tal como dijera Roland Barthes: “El placer del texto es el momento cuando mi cuerpo persigue sus
propias ideas porque mi cuerpo- yo diría mi mente- no comparte esas mismas ideas”
. (Barthes, 1)

      
Nacido bajo el signo de Capricornio/en el año de la cabra/  hijo de Abraxas/
      devorador de mí mismo/  ángel de los silencios/ y endemoniado verbo/
     vengo a dejar mi fardo/  en tus manos
. (Lemus 2)

Una cosa que llama la atención al hojear esta obra, es su título sugerente. Sin embargo, para sorpresa del lector muchos de los versos están cargados de la ironía típica del
estilo de este autor ya anunciado en poemas anteriores. Así el amor se torna antipatía y el odio es por otro lado una engañosa percepción del cariño.  Eso no limita en lo
más mínimo la variedad temática conque nos  envuelve Lemus.  Desde la pasión expresada en “Labios perjuros” adonde nos describe como:  “Mis besos/ transitan  las
calles de tu desvergonzada boca/ cuántos postes preservan el hedor de otros perros” (Lemus 3) se asoma una postura que alguno podría señalar de antipoética hasta lo
más sentimental cuando en la última estrofa pide a la persona cómplice de lujuria que: “No me detengas al borde del suicidio/ déjame llegar al agridulce mortal de tu
lengua.”    (Lemus 4)

Hay en la sección de “Amor” un poema llamado  “La espera” que sobresale por su engañoso comienzo en el que nos habla del ser amado y en el cual el sujeto poético está
arrancándose los ojos “para que no adivinen su sombra/anudándome la lengua para” en un final que nos devuelve al  mundo de Onán  con un par de versos  epatantes: “
Extiendo las manos al abismo/ me masturbo.” (Lemus 5)

De la cotidianeidad de la vida sentimental, Augusto Lemus se evade a mundos en que lo culterano, el refinamiento y los placeres terrenales se entremezclan como en ”
Carta de Partida” adonde nos habla de recuerdos que traen “la mesita laqueade de Luis XVI”  o “…el fino baccarat de las copas”  (Lemus 6) conjugados con el devaneo
nihilista y autodestructivo como cuando cierra con palabras referidas a “…del cadáver que hoy habito,/ y me persigue.” (Lemus 7)

En el libro aparece también una referencia importante a su formación intelectual. En “A los Egos” el poeta menciona su incursión en un grupo  de jóvenes llamados a sí
mismos con el mismo título que encabezan esos versos.  Algo de amargura transpira en las estrofas que mencionan su experiencia  y el desmembramiento que en muchos
terminó en exilio.  Así, nos recuerda esa etapa de  su vida:  “ Convocados al vesperal del equinoccio /estrictamente tiernos/ tiernos como azahares./ Prestos a oficiar en el
amor/ el más duro oficio encomendado al hombre(….) Olvidando/ lo agreste del destierro interior/ el drama atroz del no entendernos.”   (Lemus 8)

Dentro de la sección “Cartas de Amor” sobresale un poema llamado: “Carta al Nagüe Ramón”, que de cierta manera rompe la unidad estilística del conjunto general de la
colección. Mientras, Augusto Lemus prosigue  en  su nueva producción con un modo en el que la sugerencia, el conceptismo se entremezcla con lo intimista en una
combinación de lo culto y lo personal consecuente mayormente con el verso libre que nos había ya proporcionado en su libro anterior Tropismos, aquí en cambio,  se
produce un punto de giro formal.

Con respecto a lo anterior, vemos en la  composición nombrada una clara referencia a la poesía de Nicolás Guillén a quien cita y que nos demuestra las posibilidades
variadas en tono y expresión imaginativa. La reproducción del lenguaje marginal, atribuido generalmente a los afro-cubanos se combina en este caso con la jerga de La
Loma del Chivo y otras áreas de Guantánamo. Un ejemplo de lo anterior es lo siguiente, ya indicado en el propio título, pues nagüe es calificativo de esa región del país: “Por
la ofeté de mi ocamba que te voy a endiñar una mácula por la morumba y va a correr la roja.”  O tal vez versos como “Que no hay jeba que no tumbe ni asere que no le endiñe
un pecú” (…)Tumbaste echando pa’bungaló sin sospechar que te dieran tafia”.(Lemus 9) pueden confirmar nuestra percepción. Y ahí precisamente consiste la grandeza del
autor, punto aparte de la desviación estilística. En esa capacidad suya de ir del verso conciso y elaborado a la incorporación de lo popular en la poesía.

En Amor, segunda sección del libro, el sarcasmo y las bajas pasiones se envuelven en poemas precisos  adonde se describe el crimen pasional y otros temas de literatura
negra como en  “El amor de Pancracio” adonde nos señala como(..)se siente el placer de Dios/ degollando a la Magdalena.” (Lemus 10) A ello se une el incesto brutal como
en “EL amor de Prisciliano”: “ Sonríe al recordar/ el terror de la sonrisa/ desdiciendo el espanto y el aullido. Salpicadas de sangre, y de semen/ las infantiles ropas yacen
/desechas por el suelo./ Dios en cada criatura/ __Dios violado en la inocencia de sus siete primaveras/__el padre poseyéndola/ en la resaca del vino.”   (Lemus11)

La maldad violenta puede verse claramente descrita en “El amor de Juana”  y  en “El  amor de Filomeno.” La brutalidad se entremezcla con el sadismo. Ejemplos  son las
estrofas siguientes de la primera composición mencionada anteriormente:  “Cuidadosamente colocó los peces/ en la jaula de las cotorras,/ se deleitó en la versallesca
danza del canario/ mientras lo hundía en la pecera.” Y en los postreros se evidencia aún más claro: “Comprobada la perfección del escenario /le declaró su amor al amado/
hundiéndole el puñal lentamente /en el pecho vacío de pasiones.”(Lemus 12)

El último poema de esa sección “Carta del homosexual ofrecido en el altar de la hombradía” quizá la más irreverente de sus temáticas, es un documento atrevido y de
denuncia clara de aquellos que sufrieron en los campos de concentración en Cuba adonde se encerraban individuos de esa orientación sexual junto a otros llamados
“parásitos sociales”.  En la composición se señala como  “el raro”, según criterios oficiales pudo al fin salir de esa tortura luego de la flagelación impuesta. Veamos:  ““Mis
dedos al fin libres/ danzan macabramente junto al lodo /mezclas de sangre lágrimas y orine./ Mis nalgas otrora alegres bailarinas/ han sido marcadas a hierro candente/  
desechas a golpe de palo.” (Lemus13)

El libro concluye con Nimiedades que son una especie de confesión del poeta, recurrencias e intertextualidades con temáticas como la incertidumbre de la vida en “Carta a
un náufrago” , “Carta del tiempo”  y  ” Carta del intelectual resignado”  adonde se inserta en la modernidad :  “Siempre es prudente/ abstenerse de la tentación de hurgar/ en
los sitios libidinosos y neurasténicos/ de la belleza/ y huir frenéticamente de las ideas/ extravagantes  y peligrosas /del New Age”. (Lemus14 )

El poeta responde a la pregunta de Kelly Griffit referida a la posibilidad de ofrecer una visión madura de la realidad y a la ambigüedad inherente a las opciones y juicios
morales, en fin,  ejemplo de la complejidad de las decisiones y eventos, lo que es lo mismo que representar a través de imágenes la tridimensionalidad de la naturaleza
humana porque como bien indica el crítico mencionado: “ EL mundo está lleno, por ejemplo, de gente que hace bien y mal al mismo tiempo.” (Griffit 1)

El poemario termina definitivamente luego de una sección demasiada recargada de deudas con sus admirados hombres de letras para ubicar un poema, ya antológico en
muchos textos y antologías hispanas y que confirma la nota de contraportada de Cartas de Odio, Amor y de otras Nimiedades adonde se señala que la poesía de este autor
“llena de belleza y sarcasmo a un tiempo. Lenguaje que refleja la originalidad  de Augusto Lemus.” Son  “Delicias para una lectura imprescindible” (Cuza 1):

                               
    A las doce

.......................hay un tufo a carroña en la estancia,
.......................a descompás entonan los grillos
.......................sus cantos quejumbrosos.
.......................Reunidas están las alimañas
.......................para tomar declaración de Dios
.......................por la muerte de los ratones.
.......................Al amanecer
.......................la humareda azul
.......................anuncia que el cabildo terminó en llamas  (Lemus15)
         
                    
                                
Bibliografía
1.        Barthes, Roland.  The Pleasure of the Text.  P.17 Hall and Wang, New York 19, 1975 (traducción personal.)
2.        Canseco Margarita y Rissel Parra:  Diccionario de Escritores  Guantanameros. Editorial El Mar y la Montaña, Colección La Torre. Guantánamo, 2010  p. 79
3.        Cuza, Malé. Notas de Contraportada: Cartas de Odio, Amor y de Otras Nimiedades. Linden Lane Press, Forth Worth, TX. 2011
4.          Harcourt Brace Jovanovich: Writing Essays About Literature,  USA, Segunda Edición, 1986. P. 127 (Traducción personal)
5.        Kanev, Kanev:   Ensayos de lo Entrañabla. Edición Arte y Literatura, Ciudad de La Habana. Cuba, 2010. p. 317
6.         Lemus, Augusto: Cartas de Odio, Amor y de Otras Nimiedades: Linden Lane Press, Forth Worth, TX. 2011 p. 7
..7.        Ibid p. 2
..8.        Ibid p. 14
..9.        Ibid p. 14
10.        Ibid p. 15
11.        Ibid p. 16
12.        Ibid p. 16
13.        Ibid p. 18
14.        Ibid p. 21
15.        Ibid p. 27
E N T R E   E L   S A R C A S M O  Y  L A  S E N S I B I L  I D A D:
C A R T A S  D E  O D I O,  A M O R   Y  D E   O T RA S   N I M I E D A D E S
Julio Benítez
En los tiempos actuales de globalización y deuda, desempleo e ilimitado control de la sociedad por las grandes corporaciones ha surgido un movimiento de protesta
contra los abusos del nuevo orden. Todos lo llaman Movimiento “Occupy”, ya sea Wall Street o Los Ángeles, por citar algunos ejemplos. Como observador escéptico,
debido a la experiencia que personalmente experimenté, aunque aferrado todavía a un ideal de mejor distribución de riqueza, no puedo menos que sorprenderme
cuando la voz de un poeta norteamericano de Los Ángeles parece continuar con los reclamos por un mundo mejor aun cuando eso signifique atacar las bases del
poder en que se encuentran sustentados los grupos financieros que nos han llevado a la crisis actual.

El autor comentado puede alejar a los timoratos y conservadores demasiado parcializados con su propia inclinación ideológica. Quizá yo no comparta el diseño y la
dedicatoria de su libro. Tal vez me resultan controversiales algunas citas o las notas de contraportada que constituyen una paradoja, dependiendo del espejo en que se
mire pues no brindan, debo ser honesto la esperanza que espero de un soñador. Pero, me gustaría apuntar que esa combinación no impide reconocer que algunos
poetas son capaces de combinar arte con manifiesto ideológico de avanzada como ha sido el caso de muchos creadores a través de la historia.

Y es que desde los siglos en que Horacio escribió acerca de la poesía como deleite y enseñanza, se ha afincado la dicotomía que ha llevado el arte y la literatura por los
caminos de la simple deleitación por un lado y por otro aquel que pretende no únicamente influir en el lector a través de la belleza sino a la mano de un mensaje
significativo que conduzca al mejoramiento humano. La mejor obra literaria combina ambos polos de este dilema estético y por eso pienso que cada época ha de
encontrar su voz en la cotidianeidad y la cosmovisión de su entorno. Mark Lipman, un representante de la lucha por un mundo mejor en medio de la globalización que se
extiende ya al siglo XXI es un ejemplo de lo anterior, entre otras cosas gracias a la publicación de su cuadernillo de versos The Dirt of Despair, traducido por Antonieta
Villamil con el título en español de Herrumbre de la Desesperanza.

Su libro continúa su preocupación por la literatura y la evolución social. Desde artista y escritor hasta candidato al senado del estado de California, Mark parece
envolverse en el compromiso con un mundo que él sueña mejor, aunque suene un tanto anarquista lo que para muchos es una virtud y para otros simplemente refleja
el punto de vista de la destrucción del orden establecido. Personalmente, no coincido con todas sus posiciones pero admiro su pasión por buscar una vía
completamente nueva para la sociedad contemporánea. Concuerdo con él en la necesidad de reformar lo podrido e inservible que nos rodea y rescatar lo mejor de esta
gran nación y de toda la humanidad. En el primer poema que se reproduce a continuación, Lipman busca rescatar esa democracia perdida de la nación americana y
también nos comenta las tragedias contemporáneas desde el atentado terrorista hasta los conflictos del medio-oriente, la guerra y la codicia de las corporaciones
adonde se malinterpreta el sentido de libertad y se ha perdido el respeto por la preservación del medioambiente junto a la predominancia de políticos corruptos como
puede ser Berlusconi para citar solo un ejemplo. No se pierde la esperanza en el futuro y por eso al frente de la disidencia convoca con tremenda fuerza expresiva a
luchar por un mañana mejor:

TERCER MANIFIESTO POPULISTA para Lawrence Ferlinghetti:
Los hijos de un nuevo Whitman despiertan
Retoman la palabra Reinventan la canción
No hay tiempo ya para dormir hasta mediodía en tu blindada habitación
Ya no hay tiempo ahora que Nueva York se desintegra bajo nuestros pies bajo el pisoteo de una nación de ovejas
mientras Kabul del mapa mientras los Palestinos siguen los pasos de los indígenas americanos
extraviados en el eco de miles de madres todos preguntándose “¿Por qué?”
Ni por la libertad por la democracia
Sino por un nuevo mundo gobernado por la filantropía

El poemario, traducido con mucha fidelidad a su original reitera su interés en un orden nuevo y por eso “Imponiendo Democracia”, la segunda composición, critica las
falsedades de la opresión gubernamental, la expansión imperialista y el “Daño colateral” que significa la matanza inmisericorde de civiles en las conflagraciones
actuales. Junto a lo anterior se denuncia el robo descarado de lo que él llama junto a sus compañeros, el noventa y nueve por ciento. Obra combativa, señala males
como la utilización de mano de obra barata que él califica como nueva forma de esclavitud que combina los elementos de la falsa democracia, por ser impuesta y no
real.

El verso fluye perfectamente en la pieza mencionada previamente y no puede negarse la influencia de esa poesía de lo cotidiano que en inglés se afincó ya por décadas
y que tiene fuerte tradición en Latinoamérica. Lo conversacional y discursivo cuestiona con ironía lograda hechos tales como la denuncia de la violencia. Ejemplo de lo
anterior lo podemos leer en la estrofa adonde señala: “ Cuando dices que/Estamos en guerra,/Yo pregunto ¿Y desde/Cuando no hemos estado/Es tu versión/De la paz
sin fin. Por cierto, la traducción transpone perfectamente a la lengua cervantina el original en inglés.

En “Boicot para Arizona” el juego de imágenes precisas condena la discriminación del emigrante y por eso la sección adonde se nombra al ya infame alguacil Arpaio
disparando a la gente morena constituye un esfuerzo poético y social por ayudar al segmento menos protegido de la sociedad norteamericana que como antes otros,
busca mejor vida sufriendo el desprecio de los que de turno se consideran los únicos americanos. Quizá el final, algo panfletario no le quita mérito a esa pieza
testimonial.

Recorrer el resto de los versos resulta una aventura similar a leer un poeta que como Maikovski, ese autor ruso de principios del siglo XX quien encendía sus ideas con
el renovador futurismo de su época y quien cargado de amarguras decidió suicidarse. Algo de Whitman en ese afán humanista pero matizada con un tono más siglo XXI
nos mueve por el resto de la colección. Retoma la tragedia del 9-11 en “De lo Último Que Me Acuerdo”, uno de los más logrados desde el punto de vista poético. Versos
como: “La contorsión igual a un crujido/Y el grito al caer un cuerpo/Desde el siglo 110/La explosión tornándolo a escombros/Desparramándolo sobre mi parabrisas”
nos ofrecen una imagen dramática de aquel momento.

Pero no es sólo la tragedia lo que representa este poema, sino también el amor en medio de la desgracia porque la voz poética se dirige a la amada. Veamos:
“Sabiendo que este momento en particular/ Cambiaría el curso de la historia/ Abrí la carta que enviaste /Para leer las palabras:/ Te amo”.

Lipman alcanza en estos diez poemas, suerte de número mágico, muchos elementos consustanciales al acontecer de nuestra época, especialmente aquellos
referidos a la avaricia corporativa. Así en el poema “Come A Gula Tu Oro” señala que “Una locomotora fuera de control./ Armagedón llega de inmediato/ para la era del
cómputo.” Otras veces continúa esa semántica actual con Bonos de basura Comida de basura Vida de basura para referirse a “La matriz está muerta” que es Estados
Unidos, el país calificado a su vez como “Tierra de basurero.”

Los últimos versos se agrupan en “Por lo que ha de venir” que mezcla el tema de la amistad con la desesperanza. Así también el poema “El Gobierno No Me Deja”
sobre el totalitarismo implica el control del estado como Gran Hermano que muchos conocemos por haber vivido en otra versión de un sistema que convierte al
ciudadano en sirviente. Junto a lo anterior “Herrumbre De La Desesperanza” que da título al poemario continúa la línea semántica de enfrentamiento al status quo y
complementa la línea estética e ideológica del libro aunque no es, en mi opinión la mejor de las composiciones.

Para finalizar pienso que este tipo de manifiesto artístico no puede desparecer a pesar de que algunos cuestionen los fundamentos expresivos y la visión del mundo
que rechaza el nuevo orden que se pretende imponer a las masas. Mark Lipman no sólo protesta frente a la sociedad en que vive y lucha por cambiar. En la última
composición INVIERNO YA CERCA el álgido recorrido que exhala muchas veces pesimismo frente al mundo caótico y destructivo tal como él lo describe hay unos
versos que conminan a seguir buscando el mejoramiento humano y por eso la conjunción de todos sus objetivos se cristalizan en ideas que comparto totalmente y que
ameritan leerlo:
El GRITO DE PROTESTA EN THE DIRT OF DESPAIR (Herrumbre de La Desesperanza) de Mark Lipman