© La Luciérnaga Online, 2014
UNA PEÑA CON ALEGRÍA... ¡¡¡y ya pasamos los 100 meses consecutivos!!!
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
E D I T O R I A L

Cuando las noches del Valle se llenan de poesía y música, en este 2014, ya se sabe que es otra de las peñas de La Luciérnaga.

Algunos nos definen como intelectuales, otros prefieren el vocablo artista, la mayoría de nosotros preferimos llamarnos amigos.  Y de verdad somos
amigos.  Amigos comprometidos en promover la lengua de Cervantes y la cultura latina y, primordialmente, amigos que quieren pasar un momento
agradable.

Venimos de todos los rincones de esa sufrida América Latina de Eduardo Galeano, hambrientos de esperanza, libertad y justicia.  En nuestros  
escritos articulamos una variedad de voces y estilos que nos asocian con la tradición democrática.  Damos espacio a quienes hacen énfasis en la
estética y el estilo, al igual que a aquellos que consideran fundamental incluir un mensaje político-social.

Nuestra historia se remonta al verano de 1990 cuando un grupo de intelectuales chilenos, argentinos y mexicanos, algunos refugiados políticos, otros
asociados con la Universidad de California Los Ángeles, decidieron comenzar una reunión literaria.  Las primeras tertulias tuvieron lugar en casa del
ya fallecido Federico "Cacho" Díaz.  Esa primera etapa de La Luciérnaga duró hasta 1997 cuando, después de la publicación de
Mirando hacia el sur, la
peña se disolvió temporariamente.

Aunque casi inmediatamente después surgieron otras experiencias literarias, como la peña Utopía, en realidad la segunda etapa de La Luciérnaga
comienza a partir de octubre de 2005 cuando en una reunión en Northridge se decidió su reorganización.  Muchos de los anteriores miembros de la
peña retornaron a las reuniones que, en su mayoría, comenzaron a tener lugar en Northridge, en casa de Cecilia y Néstor Fantini.  Entre ellos se
encontraban, José Manuel Rodríguez Walteros, Mixtli Goitia, Elsa y Ander Frausto, Norma Villanueva, Leonardo Ibáñez, Alberto Villalobos, Rafael
Carvajal y Alejandro Molina.  Otros, se sumaron al emprendimiento.
Y en enero de 2014 cumplimos 100 meses consecutivos de peñas.

Entre las muchas experiencias que La Luciérnaga ha realizado y realiza, aparte de las reuniones el tercer sábado de cada mes, se encuentran
presentaciones en librerías y bibliotecas, publicaciones de libros, concursos literarios internacionales, picnics y, siempre, apoyar la labor de otras
organizaciones culturales con objetivos similares.  

Ya nos acercamos a la peña número 100.  Un reflejo de la increíble contribución que La Luciérnaga ha hecho a la cultura regional, también un
testimonio de los lazos de amistad que se han forjado entre los concurrentes a las peñas.


Cecilia Davicco y Néstor Fantini
Editores