| © La Luciérnaga Online, 2010 |

| P O E S Í A S |
DARDOS ENVENENADOS Leonardo Ibáñez Descendieron desde el centro del averno espinas de acero sigilosas se deslizan en la calígine certeras en la búsqueda de los pequeños corazones su vuelo es macabro lleno del veneno de la muerte matan, matan sus pequeñas muertes no aparecen en la tinta roja no son noticias son la pérdida colateral son el encogimiento de hombro son números anacrónicos en los caracteres de los matutinos. Descendieron desde el centro del averno los aguijones se lanzan en picada rompen el suave epitelio que envuelve la vida ¡Qué horror! Otros matan la vida y los murmullos atraviesan el universo se escucha el eco de los gritos apagados sacrílegos hijos del demonio y desde entonces las estrellas decidieron militar en el partido de los corazones. no quiero lamentar quiero lanzar mi voz al medio de los dolores desde las regiones más lejanas el dueño de esta fábrica de horrores mira y arropa su paz construida en los tórridos silencios de Abu Ghraib, Bagram, Guantánamo. INTENCIÓN Levanto mi vista en un arrebato de ira al ver tu cuerpo cubierto por el lodo, no sé cómo pude dejarte sola, si al menor susurro de las hojas, pálida, exhausta caes en la delgada trama del aire, no fue mi intención dejarte sola te pido el perdón junto al cansancio de mis ojos he llorado el silencio de tu enojo nada saco con el indulto ya suena hueco entre mis labios y si al salir toca tu piel éste caerá destrozado en la inexactitud de las mentiras. Levanto mis ojos para mirarme en los tuyos, creo ver destellos de ira y enojo intenté tocar tus labios pero estos se alejan entre la espuma y los gritos, en el silencio del atardecer entendí que sólo las alas de mariposa podrán limpiar el lodo de tu cuerpo. MAÑANA Aún creo que mañana podremos caminar por el borde húmedo de la arena descifrar las misteriosas formas que deja el agua en su retorno a los brazos lejanos. Aún creo que mañana podremos tomarnos las manos para cambiar los colores del sol en el ocaso del océano. Aún creo que mañana se desvanecerán las maldades y en el viaje de los misteriosos navíos llevando a bordo a los guerreros que cuidan a los miserables que murieron por equivocación. Aún creo que mañana podré seguir barriendo la languidez de las hojas huyendo del viento, y el ruido espantoso de los cañones, serán acallados con el conglomerado de las esperanzas. Aún creo que mañana podré ver el término de la guerra el fin de la mentira y el castigo de la vida lacerando la piel de los jerarcas de la muerte. |
Leonardo Ibañez - Es un artista plástico y poeta chileno que reside en Los Angeles. |
AGITADA NOCHE Celerino Hernández Te agitas tu pecho sangra (las palabras vuelan en mil pedazos) sin embargo tu mirada es clara constante el dolor no te desconcentra sales con la mirada en alto después de la cruda noche. REFLEJO El viento sopla y el oleaje de fresco pergamino va dejando su sombra y su aroma justo de mediodía. Das un paso y el reflejo sigue como campana frente al mar dibujando su sonrisa y su oleaje de paso. Tal vez tu mirada refleje aquel recuerdo o el mar aquellas olas como tus cabellos alas. Olas vivas que van al ritmo del jazz o de la zamba pero lo que es cierto tus cabellos alas tus cabellos olas. SÍ, AHORA La aurora la mañana siguiente sÍ, ahora. Una mirada al verbo (que es ahora) si sigue en la memoria que añora siempre ser amiga fiel. Pandora. Caja de infinita voz sÍ, ahora. |
Celerino Hernández - Poeta mexicano que reside en Los Angeles. |
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