| P A S A D O, P R E S E N T E Y F U T U R O E N L A L U C I É R N A G A |

| E D I T O R I A L |

| Ya estamos en noviembre y, en pocos días más, estaremos levantando nuestras copas para desearnos (aunque nadie se lo crea) un feliz y próspero año nuevo. Pero para los miembros de La Luciérnaga las tertulias mensuales son siempre prósperas y felices. La peña del sábado 15 de octubre fue en North Hollywood, en casa de Dukardo Hinestrosa, el poeta y escritor colombiano que tuvo la gentileza de abrir las puertas de su casa a La Luciérnaga. Las amenazadoras gotas de lluvia que encapotaban el cielo angelino no pudieron disuadir a los amantes de la literatura, la poesía y la buena conversación. No sólo llegaron los usuales concurrentes, sino que retornaron viejos amigos y nuevas revelaciones se hicieron presentes. Gracias a la hospitalidad de Dukardo y de su esposa, fue una gran noche para La luciérnaga. Pasando a otro tema, los jurados de La Luciénaga Online están trabajando diligentemente para que el 15 de diciembre, en la que será la última peña del 2011, se dé a conocer el nombre de los ganadores del concurso de poesía y cuentos en donde han participado escritores y poetas de todos los rincones de América Latina y España. Y a no olvidarse, luciérnagas, que el “Gaucho” Rafael Figueroa quiere organizar, para esa misma fecha, una lechonada para celebrar la navidad y el año nuevo. Información acerca de este evento ya está en nuestro blog de La Luciérnaga. Aquellos que estén interesados en concurrir deben estar atentos a los detalles que allí se publican. También estamos planeando repetir la tan aplaudida experiencia que tuvimos el año pasado con el picnic de La Luciérnaga. El nuevo picnic sería el primer domingo de febrero de 2012. Allí, nuevamente, tendremos la oportunidad de juntarnos informalmente a disfrutar de un día de amistad y alegría en familia. Mientras tanto, sigamos produciendo más poesía y narrativa que nuestra huella ya es imborrable en los caminos de la literatura en español de Los Ángeles. Cecilia R. Davicco Editora |
Pasa que despierto y la palabra Es una mano que me arroja Abismo y lejanía Da lo mismo En caída libre me aprieto Entre voces nuevas Esta tierra es otro vuelco El mismo techo diferente afán En huida canto a la muerte En esta semejanza que duele Esta ciudad me arde la piel Mi semilla y el hueso Pasa que despierto Y extraño al Sahuaro y a la piedra Las palomas y los caballos Las hormigas y los perros Las ramas y las tejas Las ranas y las plegarias Pasa que despierto de terco sueno Y ligero a lomo de insecto Adivino las coartadas del día ¿Hacia donde ahora? Esta mi sangre se desborda En agrios hielos En esperanza seca En reseca pregunta ¿Hacia el norte? ¿Hacia el sur? Pasa que en mi circulo de huidas Un grano apenas entre vocablo Anglo y castellano me pierdo Esperanzado de nuevas aguas Y palabra en cuello repito ¿Hacia donde? ¿Hacia donde? Agónico avestruz de la risa. I En ritual que no comprendo Bajan de prisa Pausan Suben igual Por las rendijas pretenden Giran rehiletes Vientos negros En oscuro temprano Las arañas en el afán Tributan este aire amargo Y agobiado Ofrendan igual a la esperanza Cuando lo creo Entro quedo y manso Repito arañas Muchos porques Olvido en espalda húmeda En el silencio espejo En el ave nocturna Que madre atrapo Hoy de repente cuando llueve Carcomo recuerdos Digo algo Leo a kuma Me orillo al mar Extraño antigua certeza Las arañas regresan En seda continua Ríen amigables de mi suerte. |
Más allá del dolor sondeando en las profundidades sumido en lo intolerable y sus temidos pozos de desolación. Más allá. Más allá de mí mismo soltarme rendirme contactarme. Fragmentados cristales de mis sitios internos temores presentes dudas contenidas. Más allá de mis zonas prohibidas de mi naturaleza subyacente de la continuidad de mi conciencia del balbuceo ecuánime. Más allá, más allá. Más allá del gemido de agonía Permitir que el duele se exprese soportar lo insoportable sumergirse en el silencio confiar en el dolor en la pena indecible en la tristeza innominada de raíces subterráneas invulnerables a los vientos cambiantes del espacio y el tiempo. Astillas de la mente fantasías recuerdos persona ausente. Vinculados todavía de acuerdo a sus formas se comprende .......se comprende. Detrás del espejo de este suelo presente reflejos de un sueño que no vuelve .........que no vuelve. |
| P O E S Í A S |
| M Á S A L L Á Norma Villanueva |
| P A S A Q U E D E S P I E R T O Raúl Arredondo |
| L A N O C H E T R A S B A S T I D O R E S B L A N C O S Celerino Hernández |
Respiro detrás de tus ojos Suspiro sobre tus manos Conspiro entre tu vientre Y sin nada termino Antes del alba. EL TIEMPO INASIBLE A TRAVÉS DE MI CÁMARA A través del lente Miro Siento Busco alivio. |


| FORMAN UNA POESÍA |
| C U E N T O S |
La otra mañana, bien enojado porque por alguna razón el auto no me quiso arrancar, batería muerta, problemas de arranque, que se yo, no soy mecánico. Me fui pateando broncas hasta la parada del autobús en Hollywood Blvd y al cruzar la calle, entre toda la basura que los ciudadanos tiran libremente en la ciudad, vi un lápiz, medio aplastado, pero que me llamó la atención. Lo levanté y me lo llevé a la parada del autobús y cuál no sería mi sorpresa cuando me dice: gracias por rescatarme hermano, yo sé que te gusta escribir, verdad? Bueno, había mucha gente esperando el autobús y pensé que si le dirigía la palabra a un l’apiz iban a pensar que estaba loco o hablando solo, entonces, no dije nada:Tenes miedo?, Otro de esos miedos? Cuántos miedos tenés?. Entonces no me aguanté más y le dije: No, no tengo miedo, pero, quién va a creer que un lápiz habla? Y él me dice: Un lápiz habla, escribe, crea dibuja, destruye. Imaginate Flaco, yo puedo firmar sentencias de muerte,órdenes de desalojo, o crear las más fant’asticas historias con personajes reales o irreales, como esos que v’i hoy en esta calle cuando estaba tirado antes de que me rescataras. En el autobús de la escuela pasaron casi, por encima mio, como cincuenta niños cantando felices antes del convertible viejo de los hippies, que por la impresión de paz y satisfacción y los ojos rojísimos, denotaban haber fumado una yerba bastante respetable. Y después del Jaguar inmaculado donde ese empresario de cara avinagrada insultaba a alguno de nosotros (otro pobre diablo sirviente) a través de su teléfono celular. Quiero que sepas que los lápices tenemos un alma en común y estamos unidos en todo el mundo por los mismos sueños y las mismas realidades que son más importantes de lo que ustedes piensan. De donde sos? Soy de Argentina. Tengo un amigo lápiz mexicano que me contó su aventura con Carlos Castañeda y que después de ña experiencia del peyote comenzó a escribir a todo color. Un lápiz catalán de Barcelona que ayudó a Serrat a escribir sus versos y le puso ritmos sincopados a los planos de G. Otro lápiz sambista y feliz que colaboró conlos órganos literarios de Vinicius de Moraes, uno colombiano muy bien educado que ayudó a Gabriel García Márquez en sus creaciones y que ahora trabaja por su cuenta en un tratado titulado: “Los lápices nunca podríamos aguantar 100 años de soledad”. Un l’apiz uruguayo tuvo el placer de ser acariciado por Eduardo Galeano y Horacio Ferrer y no te cuento del lápiz chileno que se puso en pedo con Neruda en un café de la alameda esa noche que se olvidaron sobre la mesa la servilleta donde escribieron aquel verso que nadie leerá. Un lápiz ruso me contó que al trabajar con Dostiewsky sintió de verdad el remordimiento del crimen y el dolor del castigo, pero siempre sigue grandote y esbelto. El lapicito francesito me ha contado que Tolouse Loutrec, borrachísimo lo inició en la ilustración erótica en un prostíbulo y Sigmun Freud le introdujo en laberintos incestuosos de placer exclusivamente carnal. En Wall Street encontré un lápiz frio y desalmado que me avergüenza. El solo escribe números y nunca tuvo una emoción ni un sentimiento. En Alemania tengo varios lápices amigos. Pertencieron a Mozart, Beetoven, Mahler y fueron ellos los que lograron transcribir tanta música inmortal. Lápiz británico en las manos de John Lennon que dibuja a puños llenos un futuro de hermandad. Me gustaron sus historias, lo abrazé contra mi pecho y enseguida le dije mi verdad: Querido lápiz, te quiero mucho, te respeto mucho, te debo mucho, pero puedo ver el futuro y quiero que sepas que tu funeral esta bastante cerca. Morirás arrollado en el paso a nivel de la avenida 2000 y tantos, al paso de la computadora express, esa que no para en ninguna estación. Por supuesto quedará tu hermosa memoria, solo que en un floppy disk. Oscar Lomuto es un argentino que reside desde hace tiempo en Los Ángeles. Entre sus actividades relacionadas con la música y las letras, se destaca la de escribir relatos como el que aquí presentamos. |
Años de encierro moldean el acero más duro 29 julio 78 convirtiéndolo en agua corriente. Para el Macabro recorrer la ciudad antes de su tiempo en prisión era una fiesta. Provocaciones en cada esquina, retos, ventanas que escondían virginidades ajenas y agrestes, le daban a cada recorrido un aire nuevo y último, quizás hoy sea el día en que me maten, se repetía a sí mismo atando los alargados cordones de sus botas de puntera de acero y disponiéndose a salir a cobrar el impuesto. Por libre paso, por vender, por ofrecer, por respirar, por estar tirado en la banqueta, por existir, la gama de razones que te hacían merecedor de pagar la vacuna eran variadas, tanto que todo el mundo entraba en la colada. Los recoge basura unas monedas o un encargo, las señoras de las enchiladas unos pesos y una orden extensa para llevar, y así de acuerdo al rango iba subiendo el cobro. El Macabro estaba bajo las órdenes indiscutibles del Bestia y de sus guaruras que imponían el terror arrancando lenguas, brazos, cabezas, sacando corazones. Vestidos de negro la vox populi imaginaba que sus huestes eran militares en retiro, kaibiles guatemaltecos, sicópatas redimidos, oaxaqueños de piedra, aunque nadie había vivido lo suficiente para regresar de la muerte a contarnos cómo hablaban, qué hacían, de qué manera te lanzaban de cabeza a la muerte si con una patada o siguiendo sus rituales con un beso en los labios. Su odio irracional por los punkeros desató una guerra que los macabros ganaron a costa de dejar anegada en sangre la noche de la 20 de noviembre. Nadie supo nunca los motivos del odio que se llevó tantos muchachos por delante. El Macabro siempre se cuidó de que nadie descubriera que tenía un corazón que igual que todos los otros corazones del Df se enamoraba en serio y que solito con su alma, maldita compañía, se sorprendía cantando bajito me rompiste el corazón y te llevaste toda esa emoción todos los discos de mi colección del mano negra el kasam babilón. Las imágenes zigzagueantes de serpiente ardiente y desnuda de su mujer, Maya la danzonera, voluptuosa llama sudorosa bailando para otro le amargaron las noches a él que ante todos era un puño de hierro, un insensible asustador rompe cuellos, quiebra peronés, desflora niñas, forzándolo aún a su pesar a llorar mordiéndose los labios mientras afuera el nuevo sol derramaba sus bendiciones y plegarias sobre la gran Tenochtitlán dormida. Maya era la única que no temblaba ante su rabia. Me golpeas y me mato y vengo cada noche a cobrarte mi muerte, le amenazó bajito la primera vez que él intentó demostrarle quién mandaba en la casa. Lo mismo se burlaba de él en un minuto mandándolo a la lona que al siguiente con sus besos lo subía al séptimo cielo. Penecito precoz, le decía ella insatisfecha de los dos minutos de pasión que le regalaba quebrado de emoción el Macabro. Ese secreto los unió un tiempo grande. Penecito precoz le gritaba ella en la memoria, en las gradas, en la estación de Balderas donde él la descubrió apretada al maldito punkero apantallador. Maya, conocedora profunda de los otros mundos que a diestra y siniestra atraviesan hiriendo al DF, sabía mover los hilos, decir las palabras rituales en su momento y juguetear a placer con los miedos y las supersticiones de los defectuosos. Buuu, le decía explotando en su cara mientras el Macabro impotente de desfogar su odio sobre ese cuerpo hermoso de falditas negras, de botas a las rodillas, de tatuajes sugerentes, lo desfogaba afuera y sin medida en su trabajo. Su nombre provocaba temor en los bajos fondos y sus hombres, sus doce apóstoles estratégicamente diseminados por la Martin Carrera, por la zona del centro, la Bondojo, la antigua y excluyente y hoy en baja Tlatelolco mítica hasta llegar sus dominios a la zona miserable e inhóspita de Chalco. La Buenos Aires danza a nuestro tamboreo y por Tepito y hasta en Observatorio hemos prendido fuegos nuevos, decía muy pocas veces jactancioso derrochándose un pulquito de la vida con sus amigotes en la esquina de Motolinía con Allende saliendo luego luego del metro. El Macabro respondía al Bestia, el Bestia respondía al Licenciado y el Licenciado, su nombre y sus pasos, y los de sus más arriba que él se perdían catorce cielos ascendentes entre los pasadizos y las lianas respondiéndole a su vez serviles y prestos a los dueños de todo. La guerra de las bandas se le conoció después a esos meses aciagos en que los macabros y sus achichincles, algunos pagados y otros por amor al desmadre o por hacerse un nombre, se dieron candela sin cuartel y sin normas contra los punkeros que nos vomitó la noche viniendo desde el centro de la tierra. Los amantes del rock y de la oscuridad se subdividen en innumerables tribus peleadas entre sí y jamás reconciliadas. Los góticos y los emos a través de sus ataúdes semiabiertos contaban los muertos punkeros con placer como quien cuenta sus monedas de oro. La entrepierna y la conciencia de Maya pronto se llenaron de esqueletos y de calaveras, pero nunca te he tocado a ti, dámelo todo, le decía suplicante el Macabro a la mujer de los cabellos largos, de los senos de perrita flaca, de las caderas que ardían en fuego eterno. Penecito precoz, le decía la danzonera con su voz gruesita de borracha perenne. Ella sabía encenderlo tan solo mostrándole las piernas, sacudiendo sus caderas como un papalote en el viento de muerte que viene desde Tepoztlán subiendo por Otumba arriba de la Malinche el Macabro en segundos cedía a la tentación de hacerle el amor acariciándola, hasta terminar dos minutos después seco por dentro y lleno de la risa de burla de la Maya que venía igual que viene el merenguero desde los recovecos dulces de La Merced y que a cara o cruz se te llevaba todo sin darte nunca nada. ¿Me amas?, preguntaba burlona ella al Macabro que cara al techo se juraba no tocarla jamás de vuelta. Penecito precoz dame un regalo, le pedía ella a él que era un cuchillo en sangre. Por años recordó el Macabro esa tarde en plena Calzada de los Misterios cuando la abordó a la Maya y sus pantalones ajustados, su cabello con rayitos multicolores, sus uñas, sus estrellas de brillantina en el rostro de danzonera. Tres semanas habían pasado de su última escapada y habían sido tres semanas alargadas de preguntas sin respuesta, de indagaciones en callejones sin salida, de porqués lacerantes, solo el silencio, solo el rostro alargado, enjuto, pálido por no haber visto nunca de frente al sol del Huesos se le aparecía diciéndole Maya es mía. Su mujer y el Huesos se conocieron en las escalinatas de la salida del metro en el atestado Zócalo justo frente al templo Mayor donde aún danzan los planetas perdidos en torno al gran altar. Esa historia el Macabro la supo leyendo los correos electrónicos que sin descanso se escribían y que ella pulcra y metódica guardaba fechados en una carpeta escondida en un rincón de la computadora bajo el inofensivo nombre de sistemas varios. Él, tosco y repulsivo, como mandan los cánones debe ser un punkero, le escupió en el rostro un vete a la chingada que le removió a ella las entrañas. Al eco de las consignas y de los bicitaxis intercambiaron datos y rostros. Él venía de un lugarcito enclavado en el tiempo del Estado de México en cambio Maya era capitalina de hueso colorado. Los abuelos de los abuelos de mis abuelos le dieron cara al sol y maldiciendo el día danzaron sin descanso sobre las tumbas aún tibias de los perros que nos mandó la España, le dijo ella a modo de presentación. Encuentros y desencuentros los llevaron a un hotelito cercano a la Porrúa, que algún día el Macabro borraría del planeta, y allí, siempre en lo oscuro, el aparato inmenso e insaciable del Huesos arrastró la sensual entrega de la Maya que venía con su sangre de la Colonia Roma por arriba y por debajo de las pirámides del sol y de la luna en pleno Teotihuacán. Tú no haces el amor, tú lo asesinas, le decía ella al Huesos en un reproche tibio que quería decir quédate en mí, bébete mi sangre espesa y relumbrante de una vez. Así fue como el Macabro encontró las respuestas a todas sus preguntas. Golpeado con un mazo en mitad de la frente tardó largos minutos en recuperar su sangre fría. Desnudo de su caparazón de hombre sin sentimientos el Macabro se refugió por un momento bajo la sombra de su jefe directo. El Bestia tuvo por esa única vez un gesto humano extendiéndole un papel con la dirección del Huesos. Lo demás, la cacería, la rabia, la cabeza reseca del Huesos en un costal comprado en el Mercado de Sonora son gajes del oficio que no vale la pena ni rememorar. Fue difícil convencer a la compungida Maya de citarse con él aunque fuese en un lugar público. Hechos más hechos menos la cosa es que la Calzada de los Misterios fue el lugar a propósito para la venganza. A ti no te he tocado, le dijo el Macabro mordiéndose las ganas de restregar su penecito precoz por el cuerpo canela y oloroso a selva virgen de la danzonera. Sin esperar reacciones ni respuestas el macabro dejó el saco de inmundicias a los pies de una Maya atónita que aturdida escuchaba al mismo tiempo en el celular que la casa de sus padres allá por la salida a Ecatepec estaba ardiendo a todo lo que daba llevándose en el humo lo poco que todas las manos juntas de la familia habían podido acumular en muchos años. Estas emblandeciéndote puto, se repetía en silencio el Macabro machacando las cabezas de los morosos contra el pavimento. Uno a uno, como en una partida de ajedrez, fueron cayendo los familiares cercanos de la Maya infernal ante la rabia cornuda del Macabro. Se trata de mi reputación que es intocable, repetía él dándose vuelo ignorando que por más que una mentira se repita siempre será mentira, y que sus subalternos y sus jefes sabían que su talón de Aquiles era una mujer de cabellos largos y de piernas de ensueño, llamada danzonera. A la fuerza no, decía el Macabro, a esa mujer hay que sentirla a gusto, decía y se repetía a plena voz los detalles de una de tantas veces que la rompió por dentro con su pene rotundo no como la migajita de mierda que ostentaba el Huesos, que su alma se pudra en el infierno. Todos trepados en el mismo barco fantasma le decían si a la mentira del Macabro. El amanecer de la Gran Tenochtitlán siempre lo sorprendía bailando la misma canción una y otra vez. Me rompiste el corazón y te llevaste toda mi ilusión, y ante el asombro borracho de los asustadores el Macabro se quitaba los zapatos y bailando sobre los diamantes rotos de las botellas se bañaba de sangre llamando a media voz a su danzonera, a la Maya de los cabellos negros y de los pasos perdidos en el Metro Balderas una vez que sin parar regresa a la memoria del Macabro cuando con sus propios ojos la sorprendió pegadita al Huesos. Nadie se ha besado así jamás sobre la tierra, se dijo allí en lo inmenso del subsuelo, allí en el corazón agonizante y resquebrajado por mil puñales de la gran Tenochtitlán. Eso es lo que más dolió que te llevaste toda esa ilusión todo mi mundo se hizo de cartón me rompiste el corazón. Al margen de la guerra cruenta y silenciosa que se vivía en las calles de la ciudad el Macabro y Maya unidos por el cordón umbilical que llega hasta el Mictlán vieron caer uno a uno a todos los que rodeaban a la mujer de los cabellos largos, a la danzonera del amanecer contaminado del ombligo de la luna. A pesar de tantos favores que le debían sus jefes una tarde lo utilizaron de carne de cañón para paliar los medios y entre la faramalla de los reflectores y de las alabanzas fue puesta en la bandeja de la venganza la cabeza del Macabro y la de sus sabuesos para demostrar al mundo el pulcro y siempre a la alza maniobrar de la ley capitalina. 12 años de prisión le recetó la PGR basada en tecnicismos agobiantes. La cárcel de Santa Marta es un lugar sombrío cuando no se tiene a nadie allá afuera que se juegue por uno, así que para el Macabro la vida allí le hizo añorar el hotel de cinco estrellas que debería ser el infierno. Meses antes de su liberación recibió la única visita que iba a recibir en todos sus años. Alta, con los cabellos igual de largos pero esta vez negros profundos Maya lo miró un rato sin decir palabra. Sólo me quedas tú en el mundo, mataste a los demás, le dijo la danzonera llevándose con ella la paz estrambótica de las noches del penal al irse dejándole tan solo un beso en la mejilla parecido al de Judas. Marcado como un mapa de heridas de cuchillo y de porras que le abrían en muchas partes la cabeza el Macabro recibió de mala gana las pocas pertenencias que llevaba encima cuando lo detuvieron. Solo en el mundo sin familia y sin nadie contaba apenas con unos cuantos billetes, un número de alguien que quizá ya no existía y nada más para enfrentar el dedo acusador del porvenir. Afuera la ciudad había seguido creciendo sin parar pero lo básico continuaba igual. Los primeros pasos al salir de la cárcel cuestan como un parto. Años de acostumbrarse a ser un objeto que da placer no se quitan de golpe, así que el Macabro achicado y temeroso apenas levantó la cabeza cuando a lo lejos la vio entre el humo detenido de las fábricas. Sus piernas alargadas salvaron la distancia acercándose con un gesto que él a primer vistazo no pudo descifrar. Maya se le acercó familiar y le dijo algo al oído que debido al estruendo de un enorme autobús el Macabro no alcanzó a escuchar y tomados de la mano se adentraron cargados de rencor por las callejas ancestrales de Acatitla con rumbo a la parada que los llevaría hacia las vecindades tumultuosas de Tacuba donde según ellos morarían juntos y soportándose hasta el fin de los tiempos como le corresponde a una pareja perfectamente establecida. |
| E L L Á P I Z Oscar Lomuto |
| L A D A N Z O N E R A José Manuel Rodríguez |
| L A C U R V A T U R A D E A R M I N D A Néstor Fantini |



| E N S A Y O S |
| E N T R E E L S A R C A S M O Y L A S E N S I B I L I D A D: C A R T A S D E O D I O, A M O R Y D E O T RA S N I M I E D A D E S Julio Benítez |

| © La Luciérnaga Online, 2011 |
No hay mayor soledad que la que se siente estando acompañado. El socialismo no es una ideologia sino un instinto. Todos somos hijos de Dios, aunque algunos son solo parientes lejanos. La diferencia entre el amor y el desamor es la indiferencia. Me reservo el derecho a contradecirme. Frase histerica: El que tenga el mejor chisme que lance la primera letra. (El editor) Los apagones, al igual que la infidelidad, ocurren por falta de energia. Frankenstein fue un cientifico que cometio una monstruosidad. La depresion, el estres y la ansiedad afecta de tal manera nuestro vivir, que no quedan fuerzas para morir. La impotencia consiste en no poder hacer nada con "ella". El sexo no es responsable de sus actos. Definicion de Psiquiatra: Aquel que nos ayuda con problemas que no sabiamos que teniamos. |
| R E F L E X I O N E S |
| Rafael Carvajal, colombiano que escribe ingeniosos dichos populares que aparecen en publicaciones como Tiempo Sur e HispanicLA. rafiacv@yahoo.com |
| MÁXIMAS Y MÍNIMAS Rafael Carvajal |
| FRASES CÉLEBRES Pesonas y Personajes |
"La función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe.". Sigmund Freud "La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía." L.V. Betooven "La cultura es la buena educación del entendimiento.". Jacinto Benavente Las lenguas, como las religiones, viven de las herejías." Miguel de Uanmuno "Todo lo que se escribe es bueno, salvo aquello que aburre." Voltaire El arte es una mentira que nos acerca a la verdad." Pablo Picasso "La literatura es siempre una expedición a la verdad." Frank Kafka "La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere." jaime Balmes "El arte nace en el cerebro y no en el corazón." Honoré de Blazac Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas." Jorge Luis Borges "El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee." Humberto Eco "Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños." Khalil Gibrán "La filosofía es un afán del saber libre y desinteresado." Pitágoras |