Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Hace muchos años, en un lugar que todos habían
olvidado, las plantas y las flores ya no crecían. Los
animales y los granjeros estaban tan tristes de ver la
tierra seca y desolada. En una pequeña casita vivía una
mamá coneja con sus tres conejitos. Una mañana
mamá coneja hizo tres pastelitos sabrosos con la
última harina que le quedaba.

Mamá coneja llamó a sus hijitos y les dijo, —Conejitos,
no hay nada que comer en esta casa. Acabo de hornear
estos pastelitos sabrosos. Quiero que cada uno de
ustedes lleve a vender un pastel al mercado. Tengan
cuidado. Véndanlos a un buen precio para que
tengamos dinero con que comprar comida.

Los conejitos estaban contentos de ayudar a su mamá.
Cada uno agarró un pastelito sabroso y se fueron al
mercado.

—Recuerden de venderlos a un buen precio—les
recordó su mamá.

El primer conejito se fue brincando al mercado. Se paró
a contemplar la tierra seca y enferma.

De repente la tierra le comenzó a hablar— Conejito,
conejito dame ese pastelito sabroso. Tengo tanta
hambre.

—Claro, dame cinco dólares y el pastelito es tuyo —le
contestó el primer conejito.

—No tengo dinero, pero si me das el pastelito sabroso
me pondré muy fuerte. Seré una tierra muy rica donde
las plantas y flores crecerán con alegría —le dijo la tierra.

El primer conejito le dio el pastelito a la tierra. La tierra
se lo comió y los dos estaban contentos.

El segundo conejito se fue trotando al mercado. Se paró
para ver los débiles rayos del sol.

De repente el sol le comenzó a hablar—Conejito,
conejito dame ese pastelito sabroso. Tengo tanta
hambre.

—Claro, dame diez dólares y el pastelito es tuyo—le
contestó el segundo conejito.

—No tengo dinero, pero si me das el pastelito sabroso
me pondré muy fuerte. Me pondré redondito, mis rayos
serán resplandecientes. Les daré luz a todas las
plantas y flores para que crezcan con alegría—le dijo el
sol.
LOS TRES PASTELITOS SABROSOS
RENÉ COLATO LAÍNEZ nació en El Salvador. Maestro del Distrito Escolar de Los
Angeles y autor
reconocido de cuentos infantiles. Algunos de sus textos son usados
en escuelas primarias de California y Texas.
El segundo conejito le dio el pastelito al sol. El sol se lo
comió y los dos estaban contentos.

El tercer conejito se fue corriendo al mercado. Se paró
para ver una pobre nube gris.

De repente la nube le comenzó a hablar —Conejito,
conejito dame ese pastelito sabroso. Tengo tanta
hambre.

—Claro, dame quince dólares y el pastelito es tuyo —le
contestó el tercer conejito.

—No tengo dinero, pero si me das el pastelito sabroso
me pondré muy fuerte y tendré más energía. Me llenaré
de agua fresca. Lloveré y lloveré. Le daré agua a las
plantas, flores, lagos y ríos. El campo se pondrá tan
verde y bonito. Las plantas y flores crecerán con alegría —
le dijo la nube.

El tercer conejito le dio el pastelito a la nube. La nube se
lo comió y los dos estaban contentos.

Los tres conejitos regresaron a la casa y le contaron a su
mamá todo lo que les pasó.

—Los engañaron. Ahora no tenemos ni el dinero, ni los
pastelitos sabrosos —les dijo la mamá coneja muy
enojada.

Esa noche mamá coneja y los conejitos se fueron a la
cama sin cenar.

Algo maravilloso pasó esa noche, comenzó a llover. Al
día siguiente la tierra estaba húmeda y los rayos
resplandecientes del sol se asomaban por el horizonte.
Los conejitos le pidieron a su mamá que plantaran
semillas de zanahoria, lechuga, trigo y maíz. Después de
sembrar los conejitos y su mamá le dijeron a todos los
que se encontraban que era el mejor tiempo para
sembrar.

Días después la tierra estaba bonita con muchas flores y
alrededor de la casa de los conejitos crecían crujientes
zanahorias y redondas lechugas. Los tallos de las
plantas de maíz y trigo estaban tan altas que los
conejitos hacían competencias para ver quien podía
alcanzarlas hasta arriba. Habían pajaritos y mariposas.
El agua regresó a los lagos y ríos. El sol brillaba como
nunca.

Mamá coneja y los conejitos tuvieron suficiente comida y
vivieron felices para siempre.