Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
PAZ


El sol del nuevo día filtra sus dedos
por entre el vestido de los eucaliptos
y bailan una música de pájaros en busca
de notas.
Caen algunas hojas en espirales y llegan a
humedecerse los labios
en un charco al pie que vibra en perennes
y perfectos círculos.
El cielo sigue pintándose el rostro
con algodones y el horizonte sigue
enigmático y opaco.
Descanso mi pluma, suspira al tocar
su cama, levanto el rostro
y sigo practicando poesía con ojos
cerrados, el olor de los eucaliptos
penetra mis sentidos y descanso,
gravito arruyándome en este mediodia
que provoca querer.
RAÚL ARREDONDO nació en México. Es un poeta que vive
en Los Ángeles     desde 1981. Escribe desde los 15 años y
es un activo participante de talleres literarios locales.En
2008 recibió el Premio Luciérnaga por su creatividad y
humildad
y por ser quién mejor representó el espíritu de esta
organización cultural.
LOS GATOS


Los gatos juegan entre heliotropos
Retozan néctar de segundos
Sobre semillas sedientas de sabia
Que fue.

Y chillan impacientes
Al obscurecer
En medio del oportuno laberinto
Del agua estancada.

Los felinos duermen
Nervio negro en silencio
De ninfas amorosas
Cínicas.

Afiladas la garra al alba
Rompen imprevistos
Velo etéreo
Del quehacer cotidiano.

Los gatos se escapan por entre
Luciérnagas y escarabajos
Los niños  miran seguros
Que volverán.

El tibio calor de su pelambre
Se ovillara de nuevo
Entre el valor de irse
Y la osadía de la libertad.



OJOS DESNUDOS

Fijaste tu mirada de sal
Besaste la carnosa mejilla de mi soledad
Y me recordaste que existía

Me desatases los brazos
Pinchaste mi carne
Apedreaste mis sueños
Débiles como la niebla
Y me recordaste que sentía

Sembraste tu mirada
Sobre intemperie
Suspendiste eterna tu existencia
Hurgaste mis vericuetos de fulgor vacíos
Clavaste despiadada agujas en mis sueños
Y me recordaste que era débil

Dejaste tus ojos desnudos
Sin tiempo y sin miel
En mis indómitas negruras
Y desapareciste entre el etéreo
Bosque de tus pestañas
Te fuiste muda
Eterna
Llego la oscuridad silenciosa
Y me recordó que también yo poseía un corazón.



  LA ESCALERA

La escalera se rinde prófuga de si
Escalonea cielo.

Se pierde entre montoncitos de polvo y marismas
Que enajenan al impropio a la mosca y a mí.

La escalera y su distancia arremeten desafíos
En lugares extraños
Afán de altura
Que pierde bastón de luna
Entre principio de hurgo.

Quiero ser
Y me transformo en yo
Partícula de nada
Ala de cigarra que troncha camino
Entre ramaje equivoco
Y el deseo de regreso por arrepentimiento.

La escalera provoca hambre
Y el caracol confuso
Hurga cíclopes basuras
Entre azafranes en flor
Y laberintos de ansia y vena.

El horizonte se expande
El nuevo mundo abre pupila
Y me adentro
Todo nuevo.

Guardo la escalera entre axilas
Y silbo por falso camino
Por entre polvo y marismas
En busca de mí.
PALABRAS


Salta la esquirla del roble
al golpe oblicuo exacto
que el martillo traza en vacío

Bailan amantes el polvo y la luz

Se huele la goma y la tierra
húmeda de junio

El clavo busca vísceras
incógnitas
otros pecados entre la carne sufrida
de la madera

La indiferencia descansa
en silla nueva.



II

No es claro, pero qué importa.

Ni la procedencia.
Ni el trayecto.
Ni la exactitud.
Ni las dos versiones.
Ni la más probable.
Ni el barrio.
Ni la infamia de la mano compañera.

No es claro, pero qué importa.


En los pobres.
En el caracol libre.
En el aire libre.

Qué importa que no sea claro.
Tu sabia planta curativa.
Sana hijos en exilio.
Su risa.
Tu aliento viven juntos.
Son amantes en tardes justas.

No es claro, pero qué importa



III

Fijaste tu mirada de sal
Besaste la carnosa mejilla de mi soledad
Y me recordaste que existía

Me desataste los brazos
Pinchaste mi carne
Apedreaste mis sueños
Débiles como la niebla
Y me recordaste que sentía

Sembraste tus ojos sobre intemperie
Suspendiste eterna tu existencia
Hurgaste mis vericuetos de fulgor vacíos
Clavaste despiadada agujas en mis aguas
Y me recordaste que era débil

Dejaste mi tierra sin tiempo y sin miel
Mis indómitas negruras
Y desapareciste entre el etéreo bosque de tus
pestañas
Te fuiste muda
Eterna
Se torno la oscuridad silenciosa
Y me recordó que también yo poseía corazón.
PASA QUE DESPIERTO


Pasa que despierto y la palabra
Es una mano que me arroja

Abismo y lejanía
Da lo mismo

En caída libre me aprieto
Entre voces nuevas

Esta tierra es otro vuelco
El mismo techo diferente afán

En huida canto a la muerte
En esta semejanza que duele

Esta ciudad me arde la piel
Mi semilla y el hueso

Pasa que despierto

Y extraño al Sahuaro y a la piedra
Las palomas y los caballos
Las hormigas y los perros
Las ramas y las tejas
Las ranas y las plegarias

Pasa que despierto de terco sueno
Y ligero a lomo de insecto
Adivino las coartadas del día

¿Hacia donde ahora?

Esta mi sangre se desborda
En agrios hielos
En esperanza seca

En reseca pregunta

¿Hacia el norte?
¿Hacia el sur?

Pasa que en mi circulo de huidas
Un grano apenas entre vocablo
Anglo y castellano me pierdo
Esperanzado de nuevas aguas

Y palabra en cuello repito

¿Hacia donde?
¿Hacia donde?

Agónico avestruz de la risa.
   I



En ritual    que no comprendo
Bajan de prisa
                 Pausan
Suben igual

Por las rendijas pretenden

Giran rehiletes
   Vientos negros
En oscuro temprano

Las arañas en el afán
Tributan este aire amargo
Y agobiado
Ofrendan igual a la esperanza

Cuando lo creo
Entro quedo    y          manso
       Repito arañas
Muchos porques
Olvido en espalda húmeda
En el silencio espejo
En el ave nocturna
Que madre atrapo

Hoy de repente cuando llueve
Carcomo recuerdos
Digo algo
         Leo a kuma
Me orillo al mar
Extraño antigua certeza

Las arañas                  regresan
En seda continua

Ríen amigables de mi suerte.





II



Amplias y nocturnas
Huyen entre mi asombro
Trazan senda
En el vano brillo de la luz
En el plano yermo
Del amarillo arcaico

La pared es un misterio
Que se recorre en vuelo
Prohibido y fugas

En intento mi boca pronuncia
-nunca digan-
De esta negrura nuestra
Ni de los ecos
En burbuja salinosa
Que adivina la risa exterior

Las cucarachas me tocan
Amplio y nocturno
Me otorgan caracol
Arrullo de agua
Que rompe en pascuales

Me apresuro tras la espuma
Recojo estrellas de mar
Arena húmeda
Gotas de sol
Para hablar mas tarde.