OCTUBRE  2008
DEL EDITOR
LA FESTIVA PEÑA DE SEPTIEMBRE
.......Cuando las voces y guitarras de Elvira y Horacio González resonaron en el cul de sac de Northridge, no
cupo duda que era la gente de La Luciérnaga iniciando su tradicional velada de poesía y música.  Esta vez, en
la casa de Cecilia y Néstor, hubo más de 30 participantes, sin incluir a los curiosos de un equipo de Hollywood
que estaban filmando una película en una casa del frente y que, de vez en cuando, aparecían atraídos por la
música y la algarabía.
.......Aparte de las tradicionales lecturas, el vino exquisito que trajo Ander Frausto de la bodega familiar, las
pinturas que presentó Arturo Chabolla, el retorno de Jairo Duque grabando nuestro encuentro y la invitación
colectiva de José Luis Roman a un asado para festejar su aniversario de casamiento, la reunión  contó con el
inesperado arribo del magistral guitarrista Pepe Peña que deslumbró con una actuación inolvidable.
......."Parecía un mago andaluz con esos dedos que bailaban entre las cuerdas", dijo Agueda Cabrera.
.......Hablando de guitarras, nuestros grandes amigos Elvira y Horacio están en el proceso de lanzar un
proyecto de difusión de su trabajo que incluirá una presentación el 18 de octubre, a las 3 de la tarde, en la
Biblioteca de Tujunga y a la que, por supuesto, estamos todos invitados.
.......En esta edición de La Luciérnaga Online presentamos poemas del periodista Roger Lindo, una narración
de un viaje a Chiapas de Maritza Monterroza y comentarios sobre la relación entre crisis y literatura que
aparecieron en un animado debate que tuvo lugar en el blog de La Luciérnaga.
.......Sobre este último tema, no cabe duda que la democracia capitalista estadounidense está experimentando
uno de los momentos más difíciles desde la desvastadora Gran Depresión de la década de 1930.  Si la
situacion no logra estabilizarse, evidentemente redundará en penurias económicas e inestabilidad social para
muchos hombres, mujeres y niños de esta gran nación.  Como escritores, poetas, artistas, en mi opinión,
tenemos la obligación moral de denunciar la injusticia y los injustos de un sistema que, basado en la avaricia,
nos empujó hacia el abismo.

Néstor Fantini
Algunos  participantes  de la  peña de
septiembre,   que tuvo lugar en  Northridge,
posan  durante   el  intermedio
(Foto: Roberto Bonitto)
P O E S Í A S
ancas de reina mulata
en el supermercado
los lacteos giran                        
trepidan las jaleas
y mi corazón es un chimpancé

--

El caballo relincha cuando hay un bulto
que se interpone como un buey de peluche…
                                 José Lezama Lima


El caballo relincha junto al río,
mientras un puñado de bañistas
chapotea en sus aguas,
tras una merienda ligera
de emparedados de carne,  
pasas y agua.

El caballo relincha si hay un trueno
que restalla como la ira de un dios
más poderoso que el dios que lo monta,
que es sólo un muchacho.

El caballo relincha con la fuerza de un río,
el caballo relincha con la ira de un trueno.

--


La frente se alínea con la luna
y aguarda una coalición fecunda.
Tarde tarde dice el héroe
en la cascada,
leyendo el Fausto esperando la muerte

--

¿En qué me he convertido?

Ayer no pude matar
una culebra en el estanque,
la tenía a mi alcance
un golpe hubiera bastado,
un golpe con el remo
y me contuve.

Algo fascinante ha ocurrido:
perdí sin darme cuenta
la voluntad de aniquilar

--

no no no dice la matrona
reprensiva
cuando mis ojos se extasian:
esa ninfa es la más bella —pero nunca se sabe
pues la otra es natural light rapsberry—
respiro inefable erecto despeinado
el mismo diablo con cajita de lunch
para siempre herido
por ese par de hermanitas
POEMAS RECIENTES
Róger Lindo
Róger   Lindo   nació   en   San   Salvador   en
1955. Actualmente    trabaja   como    
periodista   en   Los Ángeles.   En 1998
publicó un libro de poemas,
Los infiernos
espléndidos
(Dirección  de Publicaciones de
Concultura, San Salvador) y en 2007 una
novela,
El perro en la niebla (Editorial
Verbigracia, España).
UNA NOCHE DE ORLA
Roger Lindo
C U E N T O S
CHIAPAS   
Maritza Monterroza
.....Cuando pienso en ti quiero escribir una historia de amor,
llenarme de tus olores y convertir mi cuerpo en un pequeño
puño que quepa en los contornos del tuyo.  Pero lo que ahora
escribo no es una historia de amor.  Los olores que llenan mi
nariz no son el jugueteo de tus feromonas y la única
contorción que mi cansado cuerpo logra es sólo el
movimiento de mi cabeza alejándome del mal aliento del
pasajero a mi lado.  Llevo dieciocho horas en este autobús y
en la última parada no logré exprimir ni dos gotas de mi
deshidratado cuerpo en la letrina de aquella gasolinera.  Eso
fue apenas dos horas y justo ahora mi cuerpo decide volver a
la vida y cada bache me recuerda que tan deshidratada no
debo estar.  El gordo a mi lado tiene suficiente agua para todo
el autobús y prueba de esto es su constante sudor que no
para pese a la brisa fresca de la madrugada.  A mí, su olor ya
dejó de orillarme al vómito y logro, incluso, a veces apiadarme
de él pensando que debe sufrir aún más que yo con este viaje.
.....Cuando me uní a este grupo, ayer por la mañana, eran
todos desconocidos.  A las dos horas, ya sabía quiénes eran
los tontos que como yo esperábamos ir a nuestro propio
encuentro mientras descubríamos los misterios de la ruta
Maya.  Incluidos en su propio grupo estaban aquellos que ya
conocían esos misterios sin haber leído un libro y no estaban
interesados en entender los nuestros.  Eran estos los que
ahora se mostraban muy serenos, dejando eltiempo pasar
como si cada minuto que vivíamos no ameritara la
importancia que para algunos de nosotros parecía tener.  Un
tercer grupo era más difícil definirpues estos eran los pocos
que se encontraban en su propiomundo al cual no dejaban
entrar a nadie.
.....Una pareja de americanos se sienta detrás mío y
constantemente repiten la misma frase.  Ella dice
I can´t
believe it
 y él responde siempre con un I know. Un hombre
que no para de mirar a todos lados y una mujer que nunca
parece levantar su cabeza, y mucho menos posar su mirada
en otro, se sientan dos asientos al frente mío, a la derecha.  A
su lado está una mujer que carga un bebé que a veces chilla
bajito, pero que la mayor parte duerme.  Al lado, trae una jaula
con dos gallinas flacas que no paran de aletear.  Cuando
tiene que dar de mamar al bebé, la mujer atrapa la jaula con
una de sus piernas y tan pronto termina de amamantar,
sostiene la jaula con su brazo como si éstas fueran a irse
volando lejos como águilas.  ¡Ja, qué esperanza!  A mi
izquierda se encuentra un par de muchachos que nunca
hablan pero que, de vez en cuando, me miran brevemente con
una expresión que no logro definir, sólo para perder sus
miradas en la distancia como si no hubiera nada a su
alrededor.  Otro bache me recuerda que puedo estar bien
sedienta mientras mi necesidad insiste en desatar aguas que
mi cuerpo necesita.  No sé qué me atormenta más: si la sed o
las ganas de orinar.
.....Pido permiso con mi mano para levantarme; uno de los
matones empuja al otro para que vea qué es lo que quiero.  
Este pega un grito desde el frente del autobús con tono de
pregunta y a mí que ya no me importa ser privada, le digo que
quiero orinar.  La mujer junto al hombre dice "yo también" con
una vocecita que apenas se oye y su marido le da un empujón
con el hombro ordenándole que se calle.  Uno de los tipos
con pistolas se acerca a nosotros y se para frente al maridito
diciéndole con un acento que no logro ubicar: "Calmese,
compañero".  En su voz no hay convicción y espero que mi
expresión no delate lo que pienso de ambos, de cuyas
madres ya tengo poco respeto.  Creo que no lo logré porque a
continuación es a mí a quien dice: "Si te pasas de lista, te
quedas a abonar el bosque".  A la otra mujer la toma del
brazo, pasando por la autoridad de su marido, y hace un
exagerado gesto de respeto en mi dirección para que
pasemos.
.....Paran el autobús y noto que el camino está bien cuidado
considerando que no tiene pavimento.  Estamos en medio de
la jungla Lacandona.  Apenas estábamos por llegar a las
ruinas de Bonanpak cuando el chofer paró a esperar
brevemente por los dos pasajeros que ahora nos dicen hasta
cuándo podemos orinar en la trayectoria de su desvio, la cual
no incluye las ruinas de Palenque.  La paz que siento, tan
pronto lo fresco de las enormes hojas tocan mi cuerpo, hace
que le pierda el miedo a todo esto que ahora vivo.  Cuando
estos entraron y se presentaron como compañeros en lucha
no sentí miedo, incluso confié más en ellos que en los
guardias de los muchos retenes a los cuales todavía no me
acostumbraba, pero tan pronto empecé a ver rótulos que
decían que estábamos en territorio Zapatista en rebeldía, fui
entendiendo la seriedad de nuestra situación y fui sintiendo el
miedo que ahora me empapa más que las ganas de orinar.  
Me acurruco detrás de una mata bien frondosa para que no
me vean cuando me baje los
jeans.  Pienso en lo que me
contó mi amiga, que vive en India, cómo a toda la gente de
áreas rurales se les puede ver, por las mañanas, usando la
vía del tren como letrina, sin más ceremonia que levantarse
su túnica y sin importarles el no limpiarse con papel como lo
hacemos nosotros los civilizados.  Pienso que en este lugar
no se usa papel, pero todo parece limpio.  Sin embargo, no
estoy en la India ni crecí aquí, así que busco por todos lados
una hoja que pueda usar para no hacerle la competencia, con
mis olores, al tipo del lado.  De pronto, sale de entre las
matas un niño de unos ocho años y se queda mirándome con
unos ojos verdes más claros que ese óceano que tanto me
cautivó en la península de Yucatán.  
Pinches gabachos,
pienso,
qué fácil para ellos venir a alborotar el orden que se
haya aquí, con un solo polvo.  
El niño se escabulle por donde
vino con la misma agilidad que imagino posee el supuesto
héroe europeo de estos lados y sonrío pensando
Ay,
Marquitos, se te acabaron los globitos o tu conciencia acaba
cuando tu necesidad empieza.  
Me subo los jeans y veo que la
otra mujer me mira con ojos llenos de miedo.  Yo que no
quiero truncar mis chances de poder pedir el mismo favor, le
hago un gesto más amable que el que le dio su marido
sabiendo que esta mujer está acostumbrada a callar.  Su
gesto de miedo disminuye.  Yo le sonrío.  Ella regresa a su
espacio y deja de mirarme.  Pienso en ti y espero poder
compartir esta historia confiada en que, aunque lo pienses,
no te atribuirías el papel de protector sabiendo bien que esto
sólo lograría ofenderme.  Por un segundo le tengo lástima a
la mujer de enfrente y casi de inmediato me averguenzo de mí
misma por creerme superior a ella.
.....Subimos al autobús y la ola de malos olores y la expresión
de preocupación en avrios rostros me roban en un instante la
serenidad que el bosque me había regalado.  Uno de los
hombres que se hace llamar compañero anuncia que
estamos por llegar a donde vamos y que no nos
preocupemospor nuestra seguridad, pero que no dudemos
que si armamos el más mínimo problema, seremos el
ejemplo para los demásde cómo se castiga el mal
comportamiento.  Nadie necesita una explicación de lo que
quiere decir con su amenaza, pero a todos se nos hiela la
sangre cuando oímos,
justo cuando el decía esto, un grito espantoso de la mujer que
carga el bebé.  Todos la miramos.  La americana grita ¡
Oh, my
God!  
El gordo se tapa la cabeza como si las maletas
estuvieran por caérsele encima.  El marido dice entredientes
pinche vieja y su mujer se levanta y desprende lentamente al
bebé de los dedos agarrotados de su madre.  El marido se
levanta, pero antes que logre acercarse a su mujer, ésta, sin
darse vuelta, dice con toda la autoridad que yo nunca le
hubiera atribuido:
Quédate ahí, Valentín.  Éste parece
congelado en el espacio, pero pronto se percata que todos lo
estamos mirando e intenta recobrar su hombría al mismo
tiempo que  "el compañero" le dice que se siente.  Los
turistas exclaman  y susurran cosas, entre los locales ya hay
los que se persignan, otros que bajan la cabeza en gesto de
reverencia y yo no logro desprender mis ojos de la escena
que queda grabada con toda esa lentitud.  Los hombres a
cargo se acercan.  Uno le da el pésame a la señora, el otro le
dice al grupo, apuntando su pistola al techo, que nos
quedemos tranquilos.  Ahora me doy cuenta que estos
hombres son aun muy jóvenes y en los ojos de este último,
especialmente, puedo ver el miedo ante una situación parece
írsele de las manos.  El marido de la mujer que está
levantada parece darse cuenta de esto y nuevamente viste su
miedo con disfraz de machismo.  El muchacho no pierde
tiempo y en segundos pone la pistola en la frente del tipo.  La
mujer se da vuelta y le dice al muchacho:
Favor que me
harías, pero ni te mortifiques.
 Es un momento que no parece
real en el que no me extrañaría si alguien se para gritando
a
la bing a la bing a la bing bong ba
, pero todo está muy
silencioso.  El hombre se sienta totalmente castrado.  Uno de
los muchachos baja la jaula con las gallinas y envuelve al
bebé en una manta hawaiiana que la americana le pasa.  La
nueva heroína azteca se sienta junto a la despojada madre
abrazándola y acariciando sus cabellos.  Pese al calor hay
uan calma que a todos nos deja fríos.  
.....El autobús empieza a moverse nuevamente y a mí me
vuelven a dar ganas de orinar.  ¡
Ay, Chihuahua!  Ni yo mismo
me lo creo.  Y mejor me callo.  Después de todo, el muchacho
dijo que ya estamos por llegar a donde vamos.  En minutos
estamos allí.  Veo chozas de paja, mujeres cubiertas con
faldas largas hechas de alguna piel de animal, blusas
blancas sin adornos y sandalias de cuero.  Los hombres
lucen vestidos de manta blanca que les llega hasta por
debajo de las rodillas y caminan descalzos.  Cuando
empezamos a bajar, los niños corren desnudos a
esconderse detrás de las faldas de sus madres.  Nada en
sus miradas indica peligro, pero nada en ellas invita a que
nos acerquemos.  Dos hombres se aproximan, intercambian
palabras que no entiendo con los muchachos a cargo y nos
llevan a un corral con los cerdos.  Lo absurdo de este
momento nunca se irá de mi memoria.  Por lo menos
veintidós personas de varias nacionalidades, edad y color nos
encontramos atrapados en uan cárcel que a algunos ni
siquiera les llega a la cintura.
.....Noto que a las dos mujeres con el bebé se las han llevado
a otro lado y las mujeres del lugar, al darse cuenta de lo que
está pasando, no paran su movimiento.  Todo ocurre muy,
pero muy rápido y antes que yome anime a pedir permiso
para usar el escusado, veo que las mujeres ya visten un
atuendo diferente, que tienen adornos en sus cabellos y pies
descalzos.  Los hombres acarrean vasijas de barro rojo,
canastas humeantes y uno que otro instrumento musical  
hecho de conchas de mar o madera.  Me doy cuenta
fascinada que estoy a punto de presenciar uno d elos
misterios mayas que ningún monumento de piedra me podrá
mostrar.  Estoy a punto de ver cómo mis ancestros le hacan
honor a la vida, con su respeto a la muerte.  En este momento
sé que mi vida no corre peligro y las ganas de orinar ya no es
tan urgente.  
.....Quisiera que estuvieras aquí, que vieras lo limpio que se
vive en este corral y que olieras el suelo remojadito de lluvia
que se nos seca casi tan pronto nos besa la frente.  Los niños
se acercan al corral y se burlan de nosotros con sus contados
dientes.  Quisiera que vieras sus caras.  Son preciosos y
curiosos, sin saber que somos nosotros los que más
sorprendidos estamos con lo que vemos.  Una chiquita se
acerca y empieza a jugar con mi collar, mientras se recuesta
en el cerdo que empezó a explorar mi cintura con su hocico
tan pronto me acurruqué a jugar con ella.  Veo que muchos de
los niños ya están ahí dentro con nosotros y que en el corral
hay aberturas por donde tanto los cerdos como nosotros
podemos entrar o salir.  Una viejita del grupo, que no había
notado antes, sale del corral erguida como una diosa.  Todos
la miramos ir al tambo del agua.  Se quita los zapatos y se
lava sus manos y pies.  Sin intercambiar palabra, uan d elas
mujeres de la aldea le adorna los cabellos y pies y ésta se
une al grupo.  Uno a uno vamos saliendo del corral y lavamos
nuestras manos y nuestro spies descalzos.  Cuando por fin
me acerco al grupo, veo a una madre serena y resignada
cargando una canasta donde se encuentra su bebé envuelto
en tuzas de maíz.
...No puedo creer que sólo han pasado tres días desde que
llegamos aquí y me siento triste al tener que irme.  El autobús
desapareció a las pocas horas de nuestra llegada y el grupo
se ha ido desmantelando, poco a poco, con cada carreta que
sale rumbo a la carretera, devolviéndonos, de tres en tres, a
ese desordennuestro que llamamos civilización.  Uno de los
primeros en irse fue el marido despechado al oír a su mujer
decir, sin muchas palabras, que se fuera sin mirar para atrás.  
  No lo dijimos, pero creo que todos pensamos:
Vaya,
Pancho. Tu villa se quedó chica para esta Adelita.
 Yo me he
ido haciendo la desentendida cada vez que piden voluntarios
para el exilio.  Pero es mi turno.  Me subo triste a la carreta y
una mujer más bajita que yo, pero con mucha estatura, se
acerca a mí.  Sonriendo con sincero afecto pone en mi mano
el collar que ya hace días anda colgando del cuello de su hija.
 No insisto en que se lo quede y es la primera vez que tomo
de regreso algo que he dado entendiendo lo sabio que
hubiera sido nunca haberlo regalado.
.....Regreso a ti.  Siento en mí una extraña sensación de paz y
nostalgia.  Veo el bosque y sé que nunca podré captar su
belleza con mi cámara digital.  Ya de pasajero en un autobús
turístico, me hundo en su comodidad dándome cuenta que el
aire acondicionado me resulta chocante y nuevamente tengo
ganas de orinar.
Maritza  Monterroza  es  una    psicóloga   salvadoreña   que
reside en Los Angeles.   Esta es una de las narraciones que
leyó en la peña literaria después de un viaje al sur de México.
E N S A Y O S
CRISIS Y LITERATURA
NÉSTOR: Parece obsceno, como diría mi amigo Rafael Flores,
ex-sindicalista, ex-anarquista, ex-amante de Rosa
Luxemburgo y empedernido seguidor de Nietzsche, que en
medio de dos guerras y una crisis estructural del sistema
capitalista, (cuando estallan misiles estruendosos en una
lejana Waziristan y se ilumina el cielo en Kabul, cuando
tiembla Wall Street y se redefinen paradigmas económicos y
politicos), algunos (por nosotros) estén sumando las sílabas
de un poema endecasílabo, trabajando una metáfora o
buscando desarrollar el simbolismo de un personaje.  
¿Cómo es posible que exista la literatura, ¡cómo se concibe la
literatura!, en un momento de transcendental crisis nacional?  
¿Es más importante la aliteración, el argumento, el climax de
la historia o las víctimas de guerras despiadadas que nunca
son denunciadas en nuestros trabajos? ¿Son más
importantes las imágenes bien desarrolladas y el ritmo
equilibrado o el drama de familias con trabajadores
desempleados, jubilados que pierden sus ahorros, vecinos
que pierden  hogares reposeídos, que son invisibles en
nuestros trabajos? Parece obsceno, diría Rafa.

ELSA: Me parece que un anarquista estaria contento, o algo
así, en esta crisis estructural del capitalismo. Ver como lo que
parecia tan bien hecho durante tanto tiempo se está
tambaleando y cómo las medidas que se están tomando no
van con el discurso del partido en el poder. Celebrarlo
tomando un mate, apurar la puesta del sol. ¿O estoy diciendo
pendejadas (como decía mi suegro)? ¿Qué culpa tiene la
literatura? Si nunca salvó ni va a salvar al mundo de las
injusticias, las desigualdades, el dolor de todo tipo, ¿quiere
decir que no importa? La pregunta "¿ Qué hacer?" es
existencial, porque duele la impotencia que se siente frente al
prójimo. Por eso, nos alivia, nos da placer prestarnos a los
seres queridos e inmediatos. Porque podemos ver el efecto
enseguida. Reconozco en la vida personal, así como en la
politica, un elemento fortuito, por más planeado que todo
parezca. Y no digo esto para quitar responsabilidad a los
ladrones y gente que se hace más rica con las pérdidas de
los demás. Pero también hay que admitir que hubo gente que
se empalagó con lo que el sistema vendía, o más bien
regalaba: la casa nueva, el coche grande. Leon Tolstoy,
escritor ruso de Yasnaia Poliana, distribuyó su riqueza a todos
los siervos que trabajaban en su propiedad y murió solo en la
estación de tren. Ninguna contradicción entre arte y acción
para alguna gente; eso sí, muy poca. Ahí les va.

JULIO: Quería discrepar y pensar que esos que prefieren la
queja, la denuncia y el cañón frente a las flores, son
precisamente las aves de rapiña que cazan los despojos del
mundo en decadencia. Me conmovió Elsa. Me dejó con pocas
palabras que replicar. La literatura tiene derecho a existir
porque hace la vida mejor y aún los reformistas sociales, hoy
en desgracia, lo consideraron así. Lo bello alegra, enriquece
es pan del espíritu. Ya eso de preocuparse sólo por las
víctimas de las guerras, sean reales o económicas, y su
destrucción, me parece absurdo. Muchas veces, las épocas
de crisis disparan la creación a niveles increíbles. Así que lo
siento pero me voy con Elsa en esta disputa. Para los que
rechazan el arte en momentos de crisis, les diría que en la
vida siempre hay tiempo para todo, incluso la literatura.

JOSÉ MANUEL: Generalmente la literatura, amén de la
pintura, también combate o guarda una memoria de los
hechos que hace con el tiempo más fácil su explicación o
aclaración. Así como las palabras desde un lado mienten,
engañan y tergiversan, desde el otro son un grito
desesperado de vida. Creo que muchos recordamos un
poema encontrado en el Estadio Nacional de Santiago de
Chile escrito por una mano cuyo nombre no conservó la
posteridad. Posiblemente, lo más seguro es que sí, ese
poeta haya sido asesinado y aunque su poema no le salvó la
vida ni derrocó a la junta militar, sería un irrespeto a muchas
cosas pensar que no sirvió de nada. Es difícil para mí
concebir una literatura sin un transfondo social.

ELVIRA: Hola, gracias Elsa por el tema, tocas mi fibra intima.
La literatura es el testigo más fiel de cualquier tiempo
histórico. Gracias a ella, otras generaciones entenderán los
procesos políticos y sociales de un pueblo, aunque jamás
tenga una injerencia directa en ellos. Sé que la literatura
nunca acabará con las FARC, o con los paramilitares, o con
las fuerzas de seguridad del estado colombiano, pero a través
de ella hacemos presencia y nos comprometemos con
nuestro tiempo.  Amén de esto, nos permite una vida mejor,
nos acerca a lo bello de vivir, de compartir, de crear y
sobretodo, es la oportunidad de dejar una huella para la
posteridad.

RAMÓN: La literatura nos enseña a buscar “en las manos del
cerebro” quienes somos de verdad. Es la reflección humana
necesaria para enterdernos. No importa el sistema
económico en que vivamos.
ELSA: A mí me gusta Sarah Palin porque genera controversia
y porque ni la izquierda femenista sabe qué hacer con ella. Así
como en la literatura, el postmodernismo también entró en el
campo político. Las definiciones de género ya no son tan
claras.

JULIO: A mi me parece que Sarah Palin es lo que no me
gusta como política. Como mujer es brava, hermosa,
inteligente, pero como gobernante representa la persona que
generalmente trae consigo el mayor conservadurismo, la que
viene de los pueblos pequeños, (¿alguien recuerda lo de
infierno grande?), la que según algunos filósofos se pone del
lado no del movimiento sino del estatismo, digo lo que no se
mueve, por ser demasiado conservadora. Ella representa a
un modo de creer, de ver la vida y los derechos de la gente,
desde la dictadura de la derecha, y fue escogida no por su
brillantez, cualquiera y grande que sea, sino como un
movimiento político para atraer al otro bando desilusionado y
para hacer creer que su bloque político es también
progresista cuando es muy conservador en esencia. Ella no
me representa como tampoco representa a los pobres, a las
grandes masas urbanas desposeidas o poseedoras pero
con vision de futuro. Es una linda cara con ideas inteligentes
en el marco de la politica que representa, pero como ser
urbano, de la era industrial y tecnológica que somos la
mayoría, aunque algunos lo ignoren, no siento que esa
señora puede ser un buen ejemplo para mí ni para los
millones de gente que vive en los ghettos marginados.¿Qué
sabe ella de los conglomerados urbanos adonde tanto
conflicto se produce y que, en las grandes megalópolis
americanas, superan en población a Alaska?

NÉSTOR: Sarah Palin es la imagen que necesitaba McCain
para atraer a los sectores mas ultraconservadores del partido
republicano y algunas mujeres que están dispuestas a votar
por una mujer aunque la mujer esté en contra de los
principios básicos de equidad propuestos por el movimiento
feminista. Palin en la vicepresidencia es como Clarence
Thomas en la Corte Suprema. O sea un afroamericano que
está en contra de todo lo que beneficia a la comunidad
afroamericana y a las minorías. En ese sentido, estoy de
acuerdo con el sentimiento de Julio. ¿Qué sabe Palin de la
miseria, de los marginados, de los trabajadores? El partido
republicano está en bancarrota moral. Sarah Palin, en mi
opinión, es un ejemplo de ello.

RAMÓN: No solo el partido republicano está en bancarrota,
pero la nación y su capitalismo producido por una guerra
indebida, un presupuesto sin balance y un sistema de bolsa
de valores con activos, bonos de prenda y acciones deritativas
manipuladas por un mercado global controlado por la
productividad de cosas chinas con un combustible árabe de
$120 el barril. Sus 401K, 403B, IRA’s Keogh Plans están
contaminados por esta bancarrota. Todo el sistema
económico  está en bancarota con este sistema economico
inaudito, política aplazada y una crisis global por el petroleo y
dinero del sistema capitalista que es insuficiente para
mantener al mundo. El asunto de esta elección es la
economía nacional y ambos candidatos y la señora
gobernadora son neófitos en estos asuntos. ¡Neófitos!
SARAH PALIN
R E F L E X I O N E S
Rafael Carvajal
MÁXIMAS Y MÍNIMAS
En la dictadura del matrimonio, el hombre vive tras la cortina de nylon.

A la hora de la muerte, un segundo basta.

Parece mentira que Bush haya dicho una verdad cuando dijo que la economía
del país está en crisis.

En el confesionario se lavan las conciencias.

Nadie se hace oír tanto como un sordo.

Que alguien me explique: Por qué cuando una persona muere, la maquillan, la
visten y la arreglan, si no va a ir a ninguna parte.

El carril por el cual conducimos se moverá más rápido si nos cambiamos a otro
carril.

A pesar de las drogas, el adicto no tiene remedio.

Resultaría irónico que una familia negra ocupara la Casa Blanca.

En el noviazgo, el inteligente piensa en todo menos en lo que está pensando.

No hay cosa más triste que ser pequeño sin ser enano.

Definición de Ronquido: Prueba de que el hombre no desciende del mono sino
del oso.
Rafael Carvajal es un narrador colombiano que reside en Los Angeles.  Asiduo
participante  de  peñas  literarias  locales   es   reconocido   por    escritos   que recogen  
dichos  y   refranes   típicos   de   nuestra  cultura.  
  
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Es noche de ladridos a la redonda
De naranjas cristalizando
bajo la luz del mar

Estoy solo en invierno y hace frío
Frío en las esquinas y acentos
de otras lenguas

Es enero
y este invernadero
se llena de ritos

Escribo por la disposición de los cielos
un poema para vos y el pequeño
Escribo para ser sustancial
guardián de una arboleda
del viento y de un país
entre sombras

a mil kilómetros estoy
de mi precioso hogar
a mediodía traje un caracol
para que arme en la noche
una batalla de neblina y faroles

la noche de los bulevares
da paso a la noche
que cae
del firmamento
noche de soldado
en tierra extranjera

lo sé por la ansiedad del poema
por la fibra de los recuerdos
que me buscan e indagan
Y si esta vieja luna
no sabe de mí
lo celebraré como triunfo y don
de la hoja entre la hojarasca

Nombres tercos como navajas
Explosiones que el miedo no olvida

Y ciudades íntimas
que nunca olvidaré
Más allá de estos ladridos
donde conducía mi sueño
con deleite


¡Bulevares! ¡Bulevares!
Un gallo de oro hace la noche.

de Los Infiernos Espléndidos y otros poemas
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