Volumen III * Número 3 * MAYO-JUNIO 2009
Más de sesenta personas se acercaron a la casa de Cecilia y Néstor Fantini en la 44ava edición de La Peña Literaria
La Luciérnaga. Y hubo de todo: desde tangos, chacareras y folclore venezolano, hasta declamaciones, poemas y
cuentos.

Después de socializar en el patio, en donde nos encargamos de que no quedara ni una sola de esas riquísimas
empanadas, limpiar los platos con manjares que la gente trajo (se notó la falta del riquísimo flan con dulce leche de
Betty) y vaciar botellas de merlots y cabernets, Alberto abrió la agenda con su característica buena onda.  Mauricio,
René y George leyeron y, después, pasamos a la sorpresa de la noche: el cantante de tangos Rubén Digrazia.  Su
presentación, que pueden ver en el video que se encuentra en la página principal de este sitio, hizo poner de pie a
una audiencia que quería que cantara toda la noche.  Con el mismo entusiasmo se recibió a Alberto Fernández quien,
junto a Rubén, próximamente presentarán su espectáculo, Cabaret Tango, en el Celebrity Center de Hollywood.

Otra sorpresa de la noche, que también habla a las claras del nivel de personajes que se acercan a La Luciérnaga,
fue la presentación del declamador Jesús Isarrarás, ganador de premios nacionales en su nativo México, quien
dramáticamente recitó, con el acompañamiento de Jaime Hernández, algunas de las obras que aparecen en su CD,
Poemas en Contraste.

En la segunda parte de la peña, Ander nos regaló algunas canciones del folclore venezolano y Julio, Rafael Carvajal
y José Manuel leyeron cuentos y poemas.

Aparte de la gente que ya viene lealmente a La Luciérnaga, también hubo muchas caras nuevas.  Entre ellos, Luis
Cervantes, Nohemy Herrera, Miguel Angel, Francisco Rodríguez, Carolina Karea, Perla Flores, el matrimonio Salem,
Ana María Menéndez, Manuel Plascencia, Roberto Vázquez, José Macías, Juan, Francisco Vega, Viviana, Piri, Susi y
Elbio  Svidler, Evy Kunis, Rosie Milstan, Alejo y Lupita, Robert Kubilos, Andrea Platner, Fernando González y Emma
Rodríguez García.   

Un abrazo a todos y los esperamos en la próxima peña.
D E L  E D I T O R
P O E S Í A S
OTRA EXITOSA PEÑA
Néstor Fantini

Con las alas caídas
se fue perdiendo nuestro amor en el ocaso
hasta quedarse sin luz y sin mañana,
cobijado por la noche más triste y más larga.

Se nos acabó el tiempo y el asombro,
nos fue envolviendo la telaraña oscura de la rutina,
nos arrastró el viento de la indiferencia
y fueron cayendo los racimos de ilusiones
hasta volvernos dos seres confusos
que se buscan bajo un manto de sombra.

Ahora que hurgo en tu mirada
en busca de los colores y los pétalos
que antes dulcemente agitara la ternura
sólo encuentro un remanso dormido
y el frío traicionero del agua estancada.



.....................PEDÍAS

Con locura de mar embravecido,
el oleaje de tu cuerpo desnudo
fue aferrándose a la magia del ritmo,
y las palabras apenas escapaban de tu boca.
Y los suspiros, los estremecimientos y los jadeos,
se confundían con el silencio de aquel cuarto,
cuando de amor en mis brazos te volviste loca.

Para tu cuerpo no bastaban mis caricias,
pedías que mis labios surcaran tu piel blanca
y que mis dedos se enredaran en tu pelo,
que como una cascada caía sobre mi pecho.

Ante tu belleza enlanguidecieron mis sentidos
y me arrastró en ondeos de arrebato
la mariposa humedecida de tu vientre.
Oscar Benítez, propietario de la librería El
Quijote,  es un prolífico poeta y novelista
salvadoreño que participa en  La Luciérnaga.
BOSQUEJOS DE UNA VIDA

I

No importa
el camino que tomes
tu sombra irá tras de ti.

Al cruzar una calle,
al doblar una esquina,
como estampilla de correo
sobre una carta.

Aún
bajo el sol más brillante,
ella te recordará
el frío invierno.

Al final del camino
te acostumbrarás como león
domesticado a su existencia.


II

Tarde o temprano
los poetas se quedan solos.

Luces, imaginación, colores,
una caricia del viento,
una lánguida erección de inspiración
en cualquier mañana de otoño.

Tarde o temprano
los poetas se quedan solos.

Los oídos han perdido su poder,
los ojos no funcionan igual que ayer,
los amigos de infancia
se han marchado.

Tarde o temprano
los poetas se quedan solos.

Las hojas de los árboles han cambiado de color,
el hijo ahora es padre y el padre ahora es hijo,
quedando la imaginación ayudada por un trozo de
papel,
la cual es desnuda testigo de la soledad del ser
humano.

Tarde o temprano
los poetas se quedan solos,
se quedan solos...
se quedan solos...
Mauricio Campos, poeta,  nació en El
Salvador en 1958.   Es editor de la Revista
Cultural Hispanoamericana.
Mauricio Campos
EN EL OCASO
Oscar Benítez
C U E N T O S
Mi novia se ha convertido en la manzana de la discordia.
Mi madre me reclama. que la casa se infecta cada vez
que nos visita y ayer como dicen algunos, putié a mi
padre y mandé al quinto infierno a mi hermano menor.
¿Qué tiene que ver el sicote con la bondad y el amor de
una mujer? Eso pregúntenselo a mis padres y a mi
familia y a todos los metiches de este mundo que
andan estirando su nariz por ahí buscando olores
ajenos sin darse cuenta que los suyos también
apestan. Por eso yo no me canso de renegar. Debía
haber nacido en otra parte a ver si así no intervienen
tanto en mi vida.

El más trágico de estos dilemas viene con la llegada.
Emigrar significa cambiarlo todo, incluyendo los
aromas, el perfume y las pestilencias. Para mí no fue
fácil. Los Ángeles se presentó como un monstruo y una
cosa que siempre comento con mi muchacha es que
aquí nada huele. Ella no me cree porque siempre ha
vivido lejos de las bacterias. Mis padres como yo lo
notaron en seguida. En el mercado no se siente nada.
Todo está tan desinfectado que no puede uno disfrutar
de las partículas salidas de un mango, una fruta
madura o un pedazo de carne fresca. Hasta las
mujeres, dicen en mi país de origen. Y todo tiene que
ver con la raza. But wait. Yo no soy racista y estoy
fascinado con ella. Al fin y al cabo yo vengo de todas las
castas.

Cuando nos mudamos para Glendale todo cambió.
Dejamos de ser los malmirados, los apestados
gusanos que fuimos para convertirnos en unos más de
los tantos hispanos que habitan la ciudad. Bien es
cierto también que alguna gente miraba a mi papá con
envidia antes de llegar. Digo, los que se quedaron por
allá. Abuela  desenterró los trabajos del patio porque no
se los podían dejar a la gente que ocuparía la casa.
Además, todos comentarían que no sólo jugaba con los
espíritus sino que trabajaba la brujería más horrible,
cosa por cierto que no es verdad pero la gente siempre
exagera, you know. Dímelo a mí mano. Por eso mi
Laureen es mi amuleto, mi contacto con el sentido del
olfato que por exceso de limpieza propia del Primer
Mundo se ha trastornado o deshabilitado. A mí no me
han limpiado el cerebro. No way brainwashing! La cosa
es que si te mudas pues debes dejar el pasado atrás.
Right? Tal vez por eso mis padres no comprenden que
ella huele como rosa blanca y sus ojos sueltan
lágrimas que parecen salsa gourmet. Díganmelo a mí
que las he probado y también otros efluvios corporales
que parecen emergidos de una virgen aunque no lo
sea. Mi gente la acusa de cochina. Óiganme guys, ni
que fueran tan limpios. Y para dejar claro mi punto de
vista, ni todas las lecciones de mi padre sobre la alergia
europea al baño diario que dice que se ha trasladado
aquí me convencen de que la causa de las molestias de
mi Laureen se expresan en todo el sentido del olfato
cada vez que ella se quita los zapatos.

My folks, you know. So stupid! Llevamos tanto tiempo en
Glendale adonde los armenios pasan y dejan no sólo
su aura sino su estela de olores, perfumes y pestes. A
muchos de ellos, como los de la vieja Europa, no les
gusta el baño. Pero, You know, mi gente no es tan fina ni
tan popi. Mi mamá no se baña mucho tampoco y mi
papá se escapa del agua una que otra vez. Así que
guys, ¿cuál es el problema con Laureen?

Bueno, volviendo a los olores. Allá por la isla, les
contaba, cómo aquel día del acto de Repudio a mi
padre, la pestilencia arrasó el barrio y la casa tembló no
por las voces y los gritos sino por la congregación de
tufos imparables que se apoderaron del entorno.
Ninguna de las protecciones de Islenira sirvió. La pobre
comenzó su disputa con la memoria desde aquel
momento cuando acusaron a mi papá de terrorista y
todos creían que lo iban a fusilar aun cuando terminó
con poco tiempo en la prisión y listo, en la calle por
asociarse con disidentes.

Y entonces como ahora yo sentía que los olores son
propios de la gente y de sus gustos y de su comida y de
su edad. Aquí aprendí mejor que en cien libros cómo las
naciones al igual que las razas tienen su propio olfato y
sus emanaciones odoríferas. Los animales no son una
excepción porque una granja porcina huele a eso,
cochinos. Lo mismo ocurre con las aves y las granjas.
Hay tanto excremento que se te olvida el olor del mismo
porque ya la mierda pasa a otra categoría y entonces
pues es de este u otro animal como en los humanos.
Aquí no hay risa. Stop it guys! Estoy hablando en serio.
Al fin y al cabo nosotros somos también parte de la
especie animal y con el estigma que nos acompaña no
sólo echamos excretas y orines de viejo que son las
más fuertes. También y aunque suene antipoético, los
vapores. Un perro, una vaca y un ser humano comparten
en común lo de las plumillas, los gases o como aprendí
por allá cuando era niño en lenguaje simple y cubano:
un peo. Porque si vamos a ver, metiéndonos en las
particularidades de las nacionalidades y las razas, un
chino huele a chino porque come mucha soya y un
argentino a toxinas de asados aunque algunos se han
modernizado y como los yanquis de ahora, pues comen
ensaladas y los ancestros italianos le ofrecen
principalmente a las damas un sabor, mejor dicho
aroma mediterráneo que me atrae quizá por lo de mis
ancestros gallegos y sicotudos como mi propia novia
que es gringa pero que dice my family you know
“apesta”. Yo no sé muy bien lo de los colombianos
porque yo no puedo diferenciarlos correctamente. Me
han contado que la Bandeja Paisa es su plato favorito
así que me imagino que sus cuerpos tienen algo de
arroz y carne y plátanos pero no sé. Se podrían confundir
con los caribeños. No aseguro tampoco que huelen a
sancocho porque en Cuba esa palabra tiene un
significado diferente entre otras cosas porque se usa
“como comida de puercos.” Sin embargo, una poeta de
por allá y que conozco bien huele a maravillas y parece
que entre lo gitano y las hormonas ha creado una
especie de perfume personal. También hay una joven
de esos orígenes que escribe cuentos para niños que
despliega un aroma que compite con mi chica. Ahora,
sobre cierto compañero mío que yo tengo, mejor no digo
nada. El loco huele a Bogotá de los barrios de
Monserrate y también al Long Beach de la Willow
Bulevard. ¿Qué significa? No lo puedo explicar pero el
socio huele diferente. Algunos de mis otros amigos
caminan con el chile en la piel, algunos exhalan
pupusas por los cuatro costados y otros sueltan
partículas especiales, casi aristocráticas. Pueden ser
rusos o italianos, músicos y gauchos pero eso sí, de
orígenes mixtos. Las yanquis, eso depende. Si tienen
mucha plata pues parece que comercializan los
perfumes finos mientras otros huelen a aguas de
colonia barata… y ¿los White Trash? Esos conservan en
muchos casos el legado de los europeos que llegaron
con Cristóbal Colón. Tal vez, porque el amor es ciego
debo confesarles que mi Laureen pertenece al último
grupo pero yo no me atrevo a asegurarlo. Debe ser un
problema hormonal. A mí aunque no lo crean me excita
que le broten los tufillos de sus delicadas piernas y pies.

No obstante las críticas y las confusiones yo pienso que
si tú olfateas frijoles con ajo y cebolla y también algo de
carne de puerco es porque se huele a cubano y la
asociación se une al pescado para los coreanos como
cuando nos mudamos y mi madre estuvo días limpiando
la cocina una y otra vez para erradicar el tufo a pescado.
Lo he constatado todos estos años porque yo soy
aficionado a entrenar mi nariz. A mí me encanta la gente y
admiro como salen de ellos sus efluvios y gases de todo
tipo. En eso Laureen se gana el primer lugar porque sus
patas son extremadamente olorosas y no pestíferas
como las me la ha estigmatizado mi padre. My own Dad.
Gosh. It´s so stupid!

Ser cubano entre otros males viene con aquello de los
olores y sus categorías. Por eso es que mis padres y yo
nunca nos ponemos de acuerdo. Todo lo toman a relajo,
bueno cuando no se ponen serios. Entonces la última
guerra mundial parece chiquita. Una discusión cubiche
arrastra las pasiones de la gente originarios de allá de la
Isla. Y entre otras razones me avergüenzan una vez más.
It´s so full of shit toda esa continuidad del enojo y el
desparpajo al mismo tiempo como si estuvieras
mezclando a Ricky Ricardo con Scarface.

¿Han estado alguna vez en un fiestón con lechón asado y
congrí y unos cuantos emigrantes viejos que sólo toman
Budweiser porque piensan que la Miller es como bebida
fina. Hay incluso quien se cree que ofrecer una Heineken
es como tirarse el peo más alto que …el bueno, las
asentaderas que en buen lenguaje de la isla es un buen
fotingo, culo, o como sea. Y toda conversación gira
alrededor del tipo que manda por allá. O mandaba
porque ahora se enfermó y las peleas no paran
adivinando cuándo se muere o si anda esparciendo
chispazos flatulentos. Por cierto, ese tema de disputa
entre my people me tiene hastiado. Porque me digo ¿qué
tengo yo en común con ellos? Por ejemplo, mi mamá
sigue pensando en Cuba todo el tiempo y anda
comparando las cosas mientras yo trato de hablar y
pensar en angelino. Me vale madre eso de que fui de La
Loma del Chivo. Tú sabes lo que es vivir casi veinte años
en este país y apenas ni cambiar? That´s fuck up man.
¿Se imaginan? Y de Laureen, pues dice que tiene dos
defectos imperdonables como mujer. El primero que no
tiene nalgas. Allá por Guantánamo la mujer perfecta lleva
trasero grande y tetas chicas. Mi novia es todo lo
contrario. Mi papá se burla porque cree que sus chichis
son de implante. ¿Y cuál es el otro problema?- le
pregunto a Mamá. “Los sicotes” o es que no te has
percatado que tiene una peste que entierra muertos y
que sale de sus patas. Me enojo otra vez y entonces mi
padre y mi hermano y hasta el metiche de Chuchumeco
que siempre se aparece en casa me caen en pandilla.
Es que como te has americanizado ya ni te bañas,
nagüe, dice el visitante inoportuno. Ni que hubieras
nacido aquí, me grita burlón el hijo postizo de mis padres.

Bueno, como les contaba, ellos, digo mi gente, es
ruidosa y se cree que lo sabe todo. Por eso me junto con
ustedes que ni son balseros ni paisas. Fíjense si son
exagerados que hasta una cantante llamada creo que
Veneras o Venegas nos ha sacado un tema sobre
nosotros los cubanos adonde se autocataloga de
sabelotoda. Me imagino que mi papá es uno de esos
músicos de oído que se cree Chopin. Y la cantante dice
en su melodía “los que no saben nada”… guess what …”
el resto de la humanidad” entona la muy emocional
cantautora, son unos comemierda. Eso es lo que yo
llamo una versión chovinista y tropical de la “tierra más
hermosa que ojos humanos han visto” según Colón que
nombraba todos los lugares con epítetos altisonantes
para que los reyes de España creyeran en su proyecto y
le siguieran dando plata. Y así fue como nombraron
Juana a lo que los taínos llamaron Cuba. Total, los
indígenas se vestían con taparrabos y las mujeres sólo
utilizaban las faldas pero se bañaban a todo momento
en los ríos según cuentan los cronistas. Así que si olían
completamente perfumados fue únicamente porque no
había jabón ni los franceses habían inventado el perfume
que pretende esconder la falta de aseo. Mi país se
infectó. Sí señor, la peste invadió la isla con todos los
españoles llenos de mugre y sudor y meses sino años
sin limpiarse debajo de esas armaduras que encubrían
la más increíble colección de olores. El sicote llegó con
ello así que no sé por qué mi mamá arma tanto
escándalo con Laureen cuando ella se da golpes en el
pecho porque siempre nos cuenta que su familia vino de
España.

Pero a los negros que trajeron después, también les
quitaron con su libertad, sacrosanto derecho al baño y
fue así como comenzaron a heder. Especialmente bajo
los brazos. Así que la raza mezclada recogió en sus
genes el sicote y el grajo. Gracias a dios, Laureen sólo
arrastra el estigma del blanco. Me lo imagino porque su
familia aún no se ha mezclado y no tiene ni idea de lo
que pueden heredar nuestros hijos. ¿Quién sabe y si ella
odia la peste en los sobacos? ¿Y si luego me echa la
culpa y rechaza nuestras criaturas? Espero que no
porque yo soy capaz de lo peor por esa mujer y lo que
más aguardo de ella es comprensión. Yo no la obligo a
lavarse los pies, así que bien podría respetar mi
herencia escondida.

A propósito, You know guys, nosotros los cubanos, como
ya les mencioné antes, tenemos todo tipo de vocablos
para la pestilencia. Si la hediondez se encuentra bajo el
brazo, digo el sobaco, entonces le decimos grajo e
incluso hubo un poeta que llamó a ese aroma corporal el
sello distintivo de una nacionalidad. Ahora bien. Una
cosa es sudor en los pies y otro mal olor. De eso se trata
todo. Porque esa palabrita de sicote es por lo de la
fetidez, tufo, pestilencia, vaho, hedor o como quieran
llamarlo ustedes pero que sale exclusivamente de
nuestros pies. De la base de nuestro cuerpo. OK?

Por cierto ¿Cómo conocí a Laureen? Ella caminaba
descalza por Burbank. Su Mall, es decir su centro
comercial no es de los más refinados de por aquí pero a
mí me encanta el lugar. Así que cuando la vi rascándose
las plantas de sus extremidades me dije que tenía unos
increíbles dedos inferiores. Fue como una saeta de
Cupido. No se rían. Porque yo andaba con mi gente ahí
por las Christmas cuando la flecha de su aroma me
atravesó. Muchacho, tú estás loco. Esa mujer no se ha
lavado en años. Sus pies parecen salidos de una fosa
rebozada hasta el tope de desechos humanos, dijo mi
madre mientras yo buscaba conversación con mi
princesa y luego seguimos por largo rato y nos
conocimos mejor y yo la besé desde sus cabellos hasta
la última parte de sus extremidades. Puerco, me dijo mi
hermano cuando se lo conté. Yo no pensaba que todo
iba a complicarse de este modo. Ahora me dicen que
haga lo que me dé la gana pero que me vaya con
Laureen a otra parte porque o se lava los pies o no la
quieren más en casa. Un dilema, un abuso. Para los
gustos son los colores y también los sabores y aunque
ellos la odien, guys. A mí me fascina el olor de sus pies.
Por eso en la ceremonia de compromiso les pedí que no
abrieran su bocota. Right? Si no son capaces de
apreciarla pues que se vayan a la porra o a la chin…para
que me comprendan mejor. Yo me caso y me embriago
con ella y sus perfumes y todo lo demás pues al carajo.
¡Vivan Laureen y sus pies!. Si no puedo obligarlos a
aceptarla, pues ni modo. Ella is my girl, you know guys
and She smells so good¡. Me mudo lejos. Es mi decisión
aunque tenga que pelearme con la familia. ¿Y Laureen?
De sicote nada, Puro chanel en las patas, y todo para mí
solo. Right?
EL FESTÍN DE LOS OLORES
Julio Benítez
Mi nombre es René, como mi abuelo y mi padre.  Yo soy
René, el tercero.

Aprendí a escribir mi nombre en El Salvador.  Lo escribía
por todas partes.  Lo escribía con el carbón del horno de
ladrillo de Mamá.  Lo dibujaba con una rama en la tierra
recién mojada por la lluvia.

En El Salvador, yo era René el valiente, René el fuerte y
René el chistoso.  No puedo creer que en los Estados
Unidos ¡René es nombre de niña!

Lo descubrí cuando un nuevo estudiante llegó a mi salón
y la señorita Soria comenzó a pasar lista.

-José, Mary, Carlos.
-Presente -contestaron todos.
-René -dijo.

Cuando estaba por decir "presente" con orgullo, escuché
la voz de una niña que respondía a mi nombre.  Era la
estudiante nueva.

-Presente.  ¡Yo soy Renee! -dijo.

Me miró y sonrió.  Quedé con la boca abierta.  Estaba
paralizado.

Durante el recreo, unos niños se acercaron y se burlaron
de mí,  -¡Tienes nombre de niña!

En la cocina, mientras comíamos plátanos fritos con
crema y chocolate caliente, les dije a mis padres, -Los
niños en la escuela dicen que René es nombre de niña.
-Jamás he oído tal cosa -dijo Papá -. René es nombre de
hombres trabajadores.
-René es un nombre bonito.  No les hagas caso -dijo
Mamá.

-Es cierto, mi nombre es tan bonito que una niña me lo
copió -dije mientras que un pedazo de plátano frito
desaparecía en mi boca.
“Urrr, Aooorg,” la mansión se quejaba y podría creerse
que se rajaba con el peso de la tormenta que la
golpeaba. Las esquinas de su techo de granito
terminaban en puntas y rasgaban las nubes que
pasaban con la premura de quienes aligeran el paso
para no presenciar una turbulencia. El viento bramaba
mientras levantaba las aguas del Océano Atlántico
elevándolo a doce pies de altura haciendo casi inclinar
verticalmente los botes y lanzándolos con furia a su
paso. Todo el océano se elevaba y al acercarse cada vez
más se empinaba haciendo que la cima de las olas se
viera como plumas mientras el viento las azotaba contra
el peñasco de la mansión. Esta era la propiedad de la
familia Penaguetes, los nuevos ricos del barrio de las
Bramuras. Ellos habían comprado la propiedad más
extravagante de la zona. “Extravagante,” no solo por su
valor sino por su dimensión. Había sido construida sobre
un peñasco que daba cara al océano. “Sus cimientos,”
había explicado el que le había vendido la casa de
verano a la familia, que según él, era experto en
propiedades con vista al mar, “era tan sólida como el
peñasco de roca donde esta se erguía. A distancia
parecía un fantasma con tres rostros por estar dividida
en tres secciones. Cada sección era independiente a las
demás donde cada integrante de la familia vivía. Ataluah,
que llevaba los pantalones en el hogar, vivía en la
sección del centro de la mansión. Esta era circular y la
coronaba una cúpula redonda que se extendía a
dieciséis pies de altura, y cuando el viento se enfurecía y
barría con las olas y las hacía chocar contra el peñasco,
como ocurría hoy, ésta se estremecía, y la cúpula se
mecía y sus paredes gemían como si temiera que en
algún momento fuera a derribarse. Torola, la hija, vivía al
lado izquierdo de la propiedad. Ella había escogido esta
sección porque tenía un poco de terreno a su alrededor y
no se sentía “en el aire,” como la sección que le había
asignado Ataluah a su esposo, Penaguetes. Esta última
había sido construida al borde del peñasco. El segundo
piso donde estaba su habitación sobresalía como una
barriga hinchada por encima del mar y parecía sostenido
por trémulos dedos de madera. Cuando el mar se
portaba mal, éste sacudía la habitación del viejo
Penaguetes, arrojándole todo de los componentes como
si le recordara quien era el que mandaba en las
Bramuras. De su rancho, el viejo se había llevado a sus
mascotas más allegadas. Estas eran, en orden de
predilección: Ay Chihuahua, su perro, con su hembra;
Madam Loreta Van Mil, una pata blanca de nombre
Princesa Asasha, un elegante gallo que ameritaba su
nombre debido a la cresta roja encendida; Rostizado, y
sus dos gallinas favoritas de su harén. Estas últimas
aun no tenían nombres, puesto que hasta hacía poco
habían sido pollas.

La pata graznaba, el gallo cantaba, las gallinas
caraqueaban, la perra aullaba, y Ay Chihuahua no
queriendo empeorar el alboroto, guardaba silencio.
Ocasionalmente se estremecía cuando la mansión se
sacudía.

“Santo Padre, Madre Santa, ángeles y arcángeles del
cielo; escuchen mis ruegos y no permitan que esta
habitación seda a la impertinencia del mar. Saben
cuanto le temo a las alturas y al agua. Y es exactamente
donde me encuentro- a una increíble altura rodeado por
el interminable océano.” Todos los santos que jamás
habían existido y otros desconocidos fueron evocados
por Penaguetes. Sus animales le hacían coro. Siguió un
pavoroso chasquido. Este continuo uno, dos, tres; como
dedos castañeteando. De pronto las coyunturas
traquearon. Las columnas después de aguantar tanto
peso por muchos años, por fin cedieron. Ahora la
habitación inclinaba su vergonzoso rostro hacia el
rugiente océano!
LA CASA DE LAS BRAMURAS
Claudia Carbonell
Julio Benítez es un prolífico
poeta y novelista cubano que
ejerce la docencia en Los
Angeles.
SOY RENÉ, EL NIÑO
René Colato Laínez
DOS CUENTOS INFANTILES
Claudia Carbonell, colombiana,
escribe cuentos infantiles. Este es
el primer capítulo del Océano
mágico, que es el sexto libro de la
Serie mágica.
René Colato Laínez nació en El
Salvador.  Estas primeras páginas
de su libro <<Soy René, el niño>>
están basadas en su experiencia
como inmigrante. El texto es
usado en escuelas primarias de
California y Texas.

En la peña del 16 de mayo, La luciérnaga tuvo el honor de recibir a Jesús Isarrarás Gutiérrez, un
sobresaliente declamador mexicano cuyos recitales, basados en poemas y canciones que van desde la
crítica y la reflexión social hasta lo humorístico, han sido ampliamente reconocidos tanto en México como
en California y Nevada.

Isarrarás, quien nació en 1952 en Cuitlahuac, México, se dedica a la declamación desde comienzos de la
década de 1970. En 1985 obtuvo el primer premio en declamación a nivel nacional.  Aparte de muchos
otros galardones, en 1991 recibió la presea Donato Arenas, en el III Encuentro Nacional de Poetas y
Declamadores, en Panindícuaro, Michocán.

Ha trabajado en teatros, escuelas, ferias, penitenciarias, peñas, centros nocturnos, radio, televisión y
eventos callejeros.  Entre sus numerosas presentaciones se incluyen giras por todo el estado de
Michoacán y recitales en Jalisco, Tlaxcala, Nuevo León, Guanajuato, Veracruz, Guerrero, San Luis Potosí,
Puebla, Hidalgo  y Campeche.  Fuera de su México natal se lo ha escuchado aquí en Los Ángeles como en
otras ciudades de California tal como Santa Ana, Cudahy, Huntington Park y Bell Gardens, además de Las
Vegas, Nevada.

En el 2000, grabó un disco compacto en Los Ángeles, CA, que incluye 17 poemas (entre ellos tres inéditos
de Chava Flores). La obra cuenta con el acompañamiento, en guitarra y armónica, de Jaime Hernández
Cervantes.

Esta es la entrevista que LA LUCIÉRNAGA ONLINE le hizo a Isarrarás:

LA LUCIÉRNAGA ONLINE:  Fue un placer tenerlo entre nosotros.  Me puede decir cómo es que comenzó a
declamar.

ISARRARÁS:  En la familia la declamación es algo tradicional, desde mi padre Luis.  Mi hermano Roberto
fue el primero de los hermanos, luego siguió Cecilia, que obtuvo dos veces el segundo lugar nacional, y
después yo que, en 1985, obtuve el primer lugar nacional.

LA LUCIÉRNAGA ONLINE:  ¿Qué le pareció La Luciérnaga?

ISARRARÁS:  La Luciérnaga me pareció una de las mejores peñas en las que he estado en Los Angeles.  
Hubo mucha calidad en los artistas que se presentaron y, además, se notó una gran frescura en el
ambiente, es decir, la gente actuó natural y amistosa, sin poses, sin contar que los anfitriones son
personas maravillosas que lo hacen a uno sentirse en casa.

LA LUCIÉRNAGA ONLINE:   ¿Cuáles son y dónde y cómo se pueden comprar sus CDs?

ISARRARÁS: Jaime y yo sólo hemos grabado un CD Poemas EnContraste.  
Estamos grabando el segundo aquí en Los Ángeles y uno más en Morelia (Compartido con mi hermana
Cecilia).  

El disco se vende en Morelia y me agrada comentar que allá anda circulando en la piratería.  Aquí en Los
Angeles sólo se puede conseguir en nuestras presentaciones o conmigo. Hay personas que me lo han
pedido por teléfono (562) 333-5005.

LA LUCIÉRNAGA ONLINE:¿Cuáles son sus planes futuros?

ISARRARÁS: A largo plazo espero continuar presentándome con regularidad en los Ángeles. En noviembre
vamos a estar en el evento de Hollywood Forever.  
En esta temporada vamos a presentarnos el 30 de mayo en el Instituto Cultural Mexicano, sito en 125
Paseo de la Plaza (en la Placita Olvera).  Es casi seguro (hoy me confirman) que estaremos en el auditorio
de la Alcaldía de Maywood para el día 12 de junio y el 21 de junio en San Diego.  Si tengo algo más les
avisaré y gracias por interesarse en nuestro trabajo.
E N S A Y O S
ENTREVISTA CON JESÚS ISARRARÁS GUTIÉRREZ
Servicios de La Luciérnaga Online

No hay que perder la oportunidad de quedarnos callados.


El "Si" es una preposición inseparable del arrepentimiento.


Dios nos mira de arriba abajo porque está por lo alto.


Todo Gobierno superficial requiere de cambios profundos.


La necesidad no es un hecho, es una interpretación.


Aviso en el aeropuerto: "Prohibido entrar al avión bebidas
alcohólicas. Las únicas permitidas son las que vende la
aerolínea durante el vuelo".


Hay servicios públicos muy eficientes...para cobrar.


No cabe duda que si logramos programar correctamente el
celular al primer intento es porque algo hicimos mal.


En una playa de Miami el padre Alberto dejó ver que los curas
también saben a-mar.


Todo reloj tiene sus horas contadas.


Hay quienes hacen trampa jugando "solitario".


Definición de Pariente: Sinónimo de uno.
R E F L E X I O N E S
MÁXIMAS Y MÍNIMAS
Rafael Carvajal
Rafael Carvajal es de Colombia. Escribe
ingeniosos  dichos populares.