Volumen III * Número 4 * JULIO - AGOSTO 2009

La peña del 18 de julio fue en la casa de Cecilia y Néstor Fantini.  A pesar del aplastante calor subtropical, hubo unas
33 personas que lealmente se acercaron a Northridge.  El mes anterior, más específicamente el 20 de junio, fue en
Tujunga, en lo de Elsa y Ander Frausto, y hubo 20 participantes.  Elsa, a través de esta sección, quiere agradecer a
todos los que se acercaron a su casa, a pesar de la distancia.

En lo de Elsa, Ander se encargó de la sección musical, mientras que en la casa de Cecilia, Alberto Delgado, el cantor
oficial de la peña La Luciérnaga, volvió a arrancar aplausos con sus canciones folklóricas.  Esa noche también
regresó Daniel Carrera, el pintor mexicano, que compartió tres de sus cuadros con la concurrencia.  Una canción de
Alberto, ¨Cuando el amor se va¨, y los cuadros de Daniel (a no perderse ¨Vista de esperanza¨¨) pueden encontrarse,
respectivamente, en la tapa y en la Galería de Arte de este website.  Jairo Duque, de Colombia Informa Radio, como
es costumbre, grabó los poemas, narraciones y canciones para que los que no asistieron puedan escucharlos en los
podcasts que aparecen en la sección Radio de este sitio.

Finalmente, en la actual edición de La Luciérnaga Online se incluyen poemas de Alejandro Molina, el poeta y hombre
de teatro que retornó a la peña tras una larga ausencia, y Elsa Frausto, la poetisa argentina que entre otras muchas
cosas es editora de la sección Poesía de este sitio.  También se presenta un cuento de Cecilia Davicco, tan
entretenido como sus otros trabajos, y un ensayo, por primera vez, del muy sagaz pensador cubano Manuel Gayol
Mecías.

La próxima peña tendrá lugar el 15 de agosto a las 8:00 pm, en Northridge.  Para mayor información, ver la página
inicial de este website.
D E L  E D I T O R
Y SIGUEN LAS PEÑAS...
Néstor Fantini
P O E S Í A S
MOMENTO NORTEÑO
JUEGO DE NIÑA
Alejandro Molina

Ella vivía con su hijo
cerca del puerto.

El se pasaba meses en los barcos.

Ella lo esperaba con el niño en brazos
mientras que el horizonte se desdibujaba
tarde en tarde.

El regresaría repleto de regalos
olorosos a otros lugares- salados,
y secos, cardamomo y jengibre.

Ella se olvidaba de su cara y a veces
por las noches al recordar sus manos,
sus ojos la miraban.

El era como el mar, principio y fin.

Ella tenía diez años.



................LA ROSA... OTRA VEZ

en la oreja de tu boca
deletreo
palabras    siembro
el polen
que les robé a las
abejas
para que adentro
por
los corredores
de tu vida
cante
alumbre
florezca
inunde
el eco insondable
de la rosa



................ENTRE MUNDOS

Una lágrima encuentra el camino a ese lugar
entre nariz y mejilla
                  el cañón del dolor
Una aún mas pequeña tiembla
en la comisura del ojo izquierdo
como el colibrí cuando agita las alas
invisibles de la mañana

El día se separa de su clara y de su yema



......................ALIADOS

Nada pasó esta semana salvo
dos sueños, barcos que navegan la noche
atreviéndose a cruzar el amanecer.
Poemas no querían ser.
Hasta que una palabra y planta del jardín
se aliaron para deshacer
la lasitud del verano
en una profusión de buganvillas.

En el cielo mojado las estrellas se esconden.
Puedes buscar por toda la ciudad y encontrar sólo humedad,
puedes buscar, por ejemplo, el momento de decir las palabras que abran corazones.
Puedes buscar voces de la gente que se escuchen como gotas que caen en la esperanza.
Incluso puedes buscarte y descubrir que tu vida es sólo agua que corre.

Los ojos hacia adentro miran cuando la lluvia busca la tierra.
Y tu recuerdo tiene su espacio,
hace preguntas;
por más que quieras no lo callas.
Entonces, el dolor añejo como vino trae nubes para tu casa,
trae la sonrisa lejana que una vez tuvo nombre y motivo de alegría,
trae la piel que tanto amaste en suspiros que remojan la distancia.
Llegan en la memoria con la brisa húmeda las noches que te negaron canción
y las brillantes lunas que te inspiraron a hablar con tu guitarra,
pero también llegan,  ruido de razones por no estar tan empapado
como cuando endulzas un poema con las promesas, que si se hubieran cumplido
no estuvieses contemplando la multitud que pasa y que también busca su agua.



.......................................POETA DEL ESPEJO

Me llevas a los laberintos
de la carne y de los ojos puestos en las puertas
que conducen al cerebro
y a las palpitaciones por los ríos y las estrellas.
Regreso a las oraciones,
a los dedos que acarician las páginas de tu libro
y de tu facilidad de romper esquemas.

Contemplo por mucho tiempo,
pongo el oído por debajo del viernes y la pirámide
para oír el caracol con que te pronuncio
para elevar tu plegaria con mi vocecita
de hueso de aguacate.

Brota el incienso de las visiones
en la metamorfosis escalando los espejos humeantes,
humeantes de la razón y los sentidos
con los que hago una taza de té de siete azahares
y me inyecto de tu tiempo.
Me hago pájaro entre tus líneas,
entre tus calles que huelen a cantera,
a fuego milenario que consume todo testigo
y todo los estilos en una charamusca de espacio
y confesiones donde desaparecen todas las dudas
como tortillas tiesas por el sol,
y la nostalgia de oír los perros detrás de las puertas,
detrás de mis creencias.

Se cosechan verdades.
El día se hace un punto en el firmamento.
Abres tus alas y vuelas por la eternidad
y lo  imposible se hace polvo,
Entonces es que creo que la felicidad existe.



.............................................CREO SIN QUE ESTÉS

Un sueño se mece en mí
brindándome un unicornio
una piedra
una ola
una parábola
y agua cristalina

Luego contemplo el nítido azul
de tu sonrisa
y la sinceridad de tus ojos
para dar amor sin esperar

En la profundidad son tres kilómetros
Y tras de los kilómetros
descubro gaviotas
un horizonte
un armónico caracol
un danzante en un remolino de plumas

Estoy con unos venados
adornando el cerebro
Caigo en una brisa de bosque
que trae mariposas monarcas
Y todos llegamos a un río
Se convierten en arco iris
en la luz radiante de la tierra.

A una ventana le doy mi voluntad
El cuerpo se trasluce
Mi alma vuela
Y mi palpitar se hace campo

Aquel soy yo pero adentro
con otro rostro
Y otro proceder
de montaña a montaña

Pero son mis manos
las que te hacen mujer
en el cielo que conozco
y abrazo de punta a punta

Las manos como de tierra michoacana
como artesano de sueños
como pan listo para la fiesta

Lo que no descifro
es de donde salen los cuervos
y  la insistencia por contarles de donde
nacen el maíz y las estrellas

Más adentro
el torbellino llega
el agua se aclara
el cielo se despeja
y el horizonte recobra su distancia

Ando en los caminos del cuarzo
Los pies los tengo en el llano


Ves aquella figura de allá
La ves
Tú dime con tus palabras
que son aves madrugadoras
las que se extienden
cuando es necesario extinguir el dolor
las que dices sin tapujos y de frente
Esas que son libres de fronteras
con los que danzas
y cantas
como si tú fueras hacedora de arpas
generadora de caminos
Esas que se llevan en la bolsa de la camisa
y se mastican cuando se tiene hambre
cuando el silencio no conduce a nada
cuando en la vida solo se regresa
esas con las que entregas la primavera
y mueves a la voluntad con violines  


Ahora estoy acostado enfrente de una  puerta que se abre y se cierra
para dejar pasar el copal y la noche  
Y luego se oye  seis, cinco, cuatro, tres, dos…
Alejandro Molina nació en Arteaga, Michoacán,
México.  Estudió en el Centro Regional de Educación
Normal  para ser maestro y actualmente está por
obtener una maestría en teatro en California State
University, Northridge.  Si bien no tiene preparación
formal en el ramo de la poesía, su participación en
talleres literarios, peñas culturales y su carrera teatral
han enriquecido su forma de escribir.
Elsa S. Frausto es editora de poesía en
la-luciérnaga.com. Traductora de ella misma
y de todo aquel que lee y relee porque, como
ella dice, la traducción es un plagio
permitido. Regresa a los clásicos como
Góngora, Quevedo y a los más cercanos,
entre ellos, Carlos Pellicer, César Vallejo,
Alejandra Pizarnik y hace poco descubrió a
Rodolfo Hinostroza ( Perú).
Elsa Frausto
.....Recorría la casa enajenado. Revisaba una y otra vez
detrás de los muebles para asegurarse que no hubiera
micrófonos o cámaras ocultas. La paranoia aumentaba,
conforme su figura iba empequeñeciéndose. Los ojos
bordeados de enormes ojeras y la cara abotagada por
el exceso de alcohol, le imprimían un aspecto
deplorable a su otrora nítida presencia.

.....Cuando se casaron, Javier acababa de cumplir 25
años y Virginia 23. Formaban una linda pareja, pero a
medida que los años y las diferencias comenzaron a
manifestarse, un abismo infranqueable se fue abriendo
entre ellos.
.....El aceptaba con total naturalidad la metamorfosis
que su cuerpo iba experimentando año tras año. Ella
no.  Cuando su cabello comenzó a caerse y el
encanecimiento inició su proceso, se lo cortó dejando
atrás el antiguo “look” de los 70. Ella empezó a teñirse
para tapar las canas. Primero fue de castaño claro que
fue aclarando hasta convertirse en rubia platinada. Y
hasta se hizo agregar extensiones para aumentar su
volumen. El comenzó a usar anteojos para leer. Ella
lentes de contacto y de color verde, como siempre había
soñado que fueran sus ojos. Javier había tenido una
espalda ancha y marcados músculos abdominales.
Ahora sólo le quedaba el abdomen.  Su mesa de noche
estaba atiborrada de medicinas para el colesterol, la
presión, el corazón y pastillas para dormir.
.....Ella siempre había sido delgada, pero con los años y
las cirugías se transformó en una escultural masa de
siliconas. Y las liposucciones, cirugias y estiramientos,
pasaron a ocupar un lugar de privilegio entre los gastos
fijos de la casa. Las diferencias y la indiferencia fueron
aumentando, al tiempo que los ahorros de toda una vida
se iban disipando. Javier veía espantado que el dinero
ya no le alcanzaba, y no importaba cuántas cosas iba
suprimiendo, siempre había algo más para pagar.
.....El, desde hacía 25 años, trabajaba como contador
para Ayuda y Previsión, una renombrada compañía de
seguros. Ella, de haber sido una simple vendedora de
seguros, ahora estaba en el mundo del espectáculo,
organizando eventos, preparando conferencias y
codeándose con los famosos.
.....El, quien había dado su palabra de proveer todo lo
necesario para brindar un buen pasar a su familia,
ahora sentía que su mundo había entrado en una
vertiginosa y descendente espiral imposible de detener.
Y como en las antiguas básculas de dos platos, a
medida que en uno se acumulaban  las deudas y las
obligaciones, en el otro bajaban los ahorros y el amor
que alguna vez lo unió a su esposa. Ahora, sólo
quedaba un amargo resentimiento que a veces se
confundía con el odio.
.....Ella, invertía cuanto fuera necesario para verse como
las actrices con las que interactuaba y, aunque sus
ingresos eran superiores a los de Javier, jamás
contribuía con los gastos de la casa.
.....-Ese dinero es mío, él tiene la obligación de
mantenerme. Así lo prometió el día que nos casamos-,
solía decir enfáticamente y con una sonrisa maliciosa.
.....La caja de seguridad donde guardaba sus ahorros,
era un secreto que no compartía con nadie.
.....Por sus compromisos laborales, Virginia viajaba  
constantemente recorriendo el país junto con Ramón, el
dueño de la empresa. Javier, pagaba las cuentas,
cocinaba, lavaba, no se compraba un pantalón desde
hacía años y, todos los días, llevaba un sandwich de
jamón y queso para el lunch. Su vida transcurría entre
obligaciones y preocupaciones. Y cuando se permitia
soñar, que no era muy seguido, era cuando la
desesperación lo agobiaba.  A veces imaginaba que en
alguno de sus viajes, Virginia sufría un accidente y él
cobraba el medio millón de dólares del seguro de vida
que compartían. Pagaría todas las deudas, se mudaría
a un departamento chiquito y se dedicaría a viajar. ¡¡¡Ah,
qué vida!!!
.....En la realidad a Virginia se la veía resplandeciente y
él parecía más viejo y gastado que nunca. Sus ojos se
perdían en el vacío de las preocupaciones. Y hasta
algunas veces se había sorprendido hablando solo,
monologando acerca de cómo iba a pagar las deudas.  
Y hasta había dejado de preguntarse si Ramón sería el
amante de Virginia. La verdad es que no tenía tiempo
para preocuparse por ese detalle, más allá de que ya no
le importaba.
.....Aquella mañana, como todos los días,  preparó su
sandwich y caminó hasta la parada del bus, porque al
auto lo había vendido para pagar la última liposucción.
Antes, pasó por la ATM del Pacific West Bank a sacar
unos pesos. Puso su tarjeta, marcó el PIN y oprimió el
botón de “SACAR  DINERO”. La máquina hizo su
“sheeeiiiik, sheeeeiiik” y después de arrojarle un  billete
de $20.00, le tiró el  recibo con el balance.
Javier lo miró, más por costumbre que por curiosidad.
Ya sabía de antemano que, después de sacar $20.00,
no le quedaría más que $380.00 para llegar a fin de
mes. Y para eso, aún faltaban 13 días. “BALANCE
$14,380.00.”.  Sonrió aceptando que los años le
estaban jugando una mala pasada.  Se acomodó los
lentes y volvió a leer. “BALANCE $14,380.00”.
.....-Humm, seguro que apreté mal los botones y puse
una cifra incorrecta. En cuanto se den cuenta lo van a
corregir.
..... Tomó sus $20.00 y con una sonrisa de tristeza se
marchó porque el bus ya estaba arribando a la parada.
Durante el día se olvidó por completo del asunto.
.....A la semana siguiente, pasó nuevamente por la ATM.  
Pidió el balance y, esta vez, decía “BALANCE
$18,380.00”.
.....–No puede ser, lo deberían haber corregido y ¡ahora
hay más dinero! No entiendo  qué puede estar pasando.
.....Durante el viaje en bus, no pudo dejar de pensar en
el balance.  Inevitablemente comenzó a juguetear con la
idea de disponer de esa suma y solucionar sus
problemas económicos.  Por la tarde,  llamó por
teléfono al banco para revisar el balance y la voz
automáticamente repitió “su balance es de $18,380.00”.
.....Esa noche se despertó varias veces. No podía dejar
de pensar en el dinero. “¿Y si saco un poco? ¿Qué
pasaría?”, pensaba mientras trataba inútilmente de
conciliar el sueño.
.....A la mañana siguiente se levantó más temprano que
de costumbre. Sentía una extraña excitación. Preparó
con descuido el sandwich y se fue casi corriendo hasta
el Pacific West Bank. Deslizó la tarjeta, ordenó una
extracción de $500.00, el máximo que la ATM le dejaría
sacar. La pila de billetes de a $20.00 se fue
desbordando de la bandeja. Cuando terminó, la ATM
hizo su sheeeiiik, sheeeeiiik y largo el recibo con el
nuevo balance, esta vez dio $21,880.00.
.....-¡¡¡CÓMO!!! ¡No puede ser!-  Debía haber un balance
de $17,880.00 y sin embargo había   $4,000.00 más. –
¿Qué estaba pasando?
.....Una copiosa sudoración le recorrió el cuerpo. Sintió
un calor exasperante detrás de la nuca, y las orejas se
le pusieron al rojo vivo. Los pocos pelos que le cubrían
la cabeza se empaparon, abriendo camino a gruesas
gotas que resbalaban  sobre su frente y le empañaban
la vista.
.....En su hora de lunch, se olvidó del sandwich y corrió
hasta la sucursal del Pacific West Bank más cercana.
Entró al edificio y fue directo hasta el cajero.  Un
jovencito, con la sonrisa de un comercial de dentrífico, le
preguntó cómo podía ayudarlo.  Dijo que necesitaba
extraer $1,000.00. El joven entonces le pidió que
introdujera su tarjeta de débito por la máquina. Le dijo
que la había olvidado. El cajero entonces, le solicitó su
documento de identidad. Se lo extendió tratando de
disimular el temblor de sus manos Tick, tick, tick,
sheeeiiik, sheeeeeiiik.
.....-Cómo los quiere, ¿de a $100.00 o en cambio?
.....Javier casi no podia hablar.
.....– De a $100.00, por favor-, le contestó casi en un
susurro y medio atragantado por la ansiedad.
.....-Aquí están sus $1,000.00. ¿Hay algo más en lo que
lo pueda ayudar, Sr. Medina?-, le preguntó al tiempo que
le extendía los $1000.00 y el recibo.
.....–Muchas gracias y que tenga un buen día- le dijo el
joven, al tiempo que Javier miraba atónito el recibo que
tenía entre sus manos.
.....-Balance $24,880.00 ¡NOOOOOOOO!
.....En el mismo día había subido otros $4,000.00. Su
pulso estaba muy acelerado. Sentía que se ahogaba.
Tenía la lengua reseca y apenas podía tragar.  Había
esperado que el cajero se diera cuenta de la
anormalidad. Que consultara con el manager y le
dijeran del error. Pero NADA, absolutamente NADA.  
.....Si bien él era un hombre con ciertos principios
morales, esto que le estaba sucediendo le daba esa
íntima satisfacción de sentir que se estaba haciendo
justicia.
.....-Las multinacionales, los bancos, las grandes
corporaciones, son las que tienen la manija y  el poder.
Nosotros, míseros  zánganos de este inmenso panal,
estamos a la deriva de sus apetitos financieros-, solía
decir Javier cuando se tomaba algun vinito de más y la
lengua se le soltaba.
.....Llegó tarde del lunch. Su aspecto era deplorable.
Cuando sus compañeros le preguntaron qué le pasaba,
dijo que no se sentía bien. Su jefe, en consideración a
los años de fiel servicio a la empresa, le pidió que se
ajustara la corbata y que tratara de recuperar los minutos
perdidos porque el trabajo tenía que terminarse. El resto
de la tarde estuvo completamente ausente.
.....Al llegar a casa encontró una nota pegada en la
refrigeradora.  Era de Virginia. Le explicaba que la habían
llamado de urgencia para uno de sus viajes. Trató de
avisarle, pero en la oficina le dijeron que no estaba.
Intentó al celular,  pero éste estaba  “temporariamente
desconectado”.  Al final de la nota, le pedía que no se
olvidara de dejarle el cheque al jardinero, de mandar el
pago de la casa y pagarle al veterinario por las  vacunas
de Chiche, su perrita faldera. La terminaba con un
forzado “un beso y cuidate”, a modo de despedida.
.....Se quitó los zapatos, las medias, los pantalones y se
sirvió un vaso de vino. Estaba agotado. Este asunto del
banco le estaba desquiciando los nervios. Se dio un
baño y se tomó sus pildoras para dormir.  Antes de
acostarse, obsesionado con el asunto, llamó al servicio
automático para verificar el balance de su cuenta.
.....“Su balance es de $24,880.00”, dijo la voz neutra de la
grabación.
.....No podía dormir. Especulaba acerca de lo que estaba
pasando. Cualquiera fuera la razón, lo estaba
enloqueciendo. Tampoco quería ir al banco a decirles del
error. Algo se lo impedía. No quería hacerlo.
.....“Que se jodan, como nos joden siempre a nosotros”,
pensaba justificándose. “Podría tomar algo más en  
préstamo. Tengo que pagar una pila de cuentas y sólo
tengo $380.00 para llegar a fin de mes”, seguía cavilando
mientras daba vueltas en la cama.
.....A la mañana siguiente, pasó nuevamente por la ATM,
pidió el balance y allí seguían los $24,880.00.  Miró hacia
todos lados esperando ver algo extraño o alguien que lo
pudiera estar vigilando. Tal vez los del Pacific West Bank.
¿Y si fueran narcotraficantes que lo estaban usando? El
guardia de seguridad, quien al verlo levantó la mano a
modo de saludo, siguió con su monótono ir y venir.  
Nadie más en los alrededores.
.....Al llegar a la oficina, sacó su libreta de cheques, la de
los dibujitos de delfines saltando en el agua. Virginia
había elegido ese diseño, muchos años atrás cuando
abrieron la cuenta juntos. Los cheques llevaban el
nombre de ambos y, aunque ella nunca había escrito
uno, su nombre aparecía allí como recordatorio de que lo
que allí hubiera era de los dos. Escribió cheques por un
total de $4,800.00. Y hasta  hizo uno para cobrarlo en
cash.  Todos y cada uno fueron satisfactoriamente
pagados.
.....Aunque sus deudas por ahora habían dejado de ser el
problema inmediato, se lo veía demacrado y ojeroso.
Ramiro, su jefe, acostumbrado a verlo siempre pulcro y
atento a los detalles, ahora lo notaba distraído y hasta
juraría que tenía un tick nervioso que nunca antes le
había visto. Caminaba con pasos rápidos y nerviosos. A
cada rato se asomaba a la ventana como si estuviera
esperando a alguien. Cuando Ramiro lo increpó acerca
de su extraña conducta, dijo que no era nada. Se sentó
frente a la computadora y no quiso hablar más del tema.
.....Día a día, su apariencia fue cambiando. Como en la
metamorfosis kafkiana, aquel cincuentón dominado por
la esposa y las obligaciones, resignado y hasta
pusilánime, se fue transformando en un ser huidizo,
paranoico y extraño.  Comenzó a faltar al trabajo. Estaba
ausente, taciturno, siempre mirando con recelo a su
alrededor.  Desde su propia perspectiva, Javier pensaba
que la vida lo estaba premiando. Que algún error
cibernético le estaba compensando por sus años de
duro trabajo.  
.....Después de más de un mes de contínuos depósitos,
jamás le habían preguntado ni cuestionado NADA. Y
aunque ya no se producían con la misma asiduidad que
al principio, lo mismo aparecían cada semana o cada
quince días.
.....Al regreso de su viaje, Virginia notó profundos
cambios en él,  pero no quiso entrar en averiguaciones.
Sus diálogos últimamente eran como los mensajes
enviados por el teléfono, cortos y precisos. Y cuando
quiso hacer alguna insinuación acerca de su extraña
conducta, Javier, esbozando una sonrisa de idiota, le
contestó:
.....–Todo está bajo control, las cuentas están pagas,
¿qué más querés, eh?
.....Ella, con un gesto de “andate a la mierda”, de una
patada cerró la puerta del baño, al tiempo que abría la
llave de la ducha. No iba a perder el tiempo discutiendo.  
En un par de días tenía que marcharse nuevamente y,
para desempañarse bien en su trabajo, era importante
mantenerse calma.   
.....Poco a poco, Javier se acostumbró a los extraños
depósitos, tanto que cuando no aparecían, se irritaba.  
No sólo había reinstalado el servicio  de su celular, sino
que se compró un televisor Plasma de pantalla gigante
con un sistema de sonido que hacía temblar las paredes
de la casa.  La refrigeradora que solía pedir a gritos que
le trajeran algo para cumplir con su función de enfriar,
ahora estaba abarrotada y, por supuesto, no faltaban las
cervezas. Antes no bebía ni limonada, pero ahora no
podía desperdiciar el placer de mirar la tele con una
cerveza en la mano. Pasaba  horas mirando idiotizado
películas que ya había visto cientos de veces.
.....A menudo se quedaba dormido, y al día siguiente
llegaba tarde al trabajo barbudo,sin bañarse y la ropa
arrugada. Fue así, que dos meses después de ocurrir el
primer depósito, Ramiro lo llamó a su oficina.
.....– Javier, últimamente las cosas no han andado muy
bien y vamos a tener que hacer ajustes-, le dijo mientras
rebuscaba en su mente una manera elegante de
ofrecerle el retiro voluntario. Su presencia, más allá de
haber dejado de ser productiva para la compañía, estaba
trayendo inquietud y malestar entre los compañeros.
Todos pensaban que este hombre, que había sido tan
dedicado, seguramente estaba desarrollando alguna
enfermedad mental que se exacerbaría con el tiempo.
Sin pensar dos veces en la oferta que Ramiro le hacía,
Javier la aceptó.

.....Exactamente tres meses y 15 días desde el comienzo
de esta extraña serie de eventos, apareció la primera e
inesperada extracción.  De un plumazo, su saldo bajó a
$10.000.00.   Javier, sin entender nada, quedó mudo y
aterrorizado
.....Tanto se había acostumbrado a los depósitos, que
llegó a pensar que le estaban robando. La misma
zozobra que había experimentado al principio comenzó a
perseguirlo pero, esta vez, con un resultado adverso.
.....Ahora, su desesperación  crecía al ritmo de las
extracciones.  “¿Qué haría cuando se acabara la plata?
¿Comenzarían a pedirle lo que había tomado en
préstamo? ¿Le quitarían todo? ¿Se quedaría en la calle?
¿Iría preso?”
.....De pronto, otro depósito hizo que la cuenta volviera a
subir su balance.  Las siguientes semanas fueron de
sobresalto en sobresalto. Un día el balance subía, al
siguiente bajaba estrepitosamente. Los depósitos y las
extracciones se sucedían sin control, dejando a Javier a
la deriva de esta parafernalia surrealista.
.....A la larga lista de píldoras que ya tomaba, ahora le
habían agregado las de los nervios y otras para la
ansiedad. El médico le había advertido que el alcohol y el
stress estaban conspirando contra su corazón.
.....Las transacciones siguieron fluctuando hasta que, de
pronto, cesaron definitivamente. Y conforme el balance
bajaba, Javier se fue perdiendo más y más en aquella
extraña e inexplicable realidad.
.....Por varios días, el teléfono sonó y sonó. Fue entonces
cuando Virginia, desde el hotel en que se encontraba,
intuyó que debía llamar al 911.

.....Un mes después de la muerte de Javier, la cuenta en
el Pacific West Bank había quedado con un magro
balance de $1,800.00.  Javier había hecho extracciones
por un total de $14,500.00.  Después de sumas y restas,
Virginia sonrió maliciosamente mientras calculaba que
la póliza de $500,0000.00 cubriría sobradamente el
faltante.
C U E N T O S
LA  ATM
Cecilia Davicco
Cecilia Davicco, organizadora de La  Peña Literaria
La Luciérnaga, es una cuentista argentina cuyas
narraciones reflejan eventos cotidianos. ¨Sus
relatos consiguen una conexión con el lector que
pocos logran¨, escribieron en un análisis de su
obra.  

En 1940, el argentino Adolfo Bioy Casares (1904 -1999) publica La invención de Morel, un libro clave en la
narrativa fantástica de la literatura hispanoamericana. En esta novela se devela un tránsito de lo real
objetivo a lo real imaginario. Al final, la realidad no es otra cosa que una sorprendente dimensión
fantástica de las vivencias concretas que un grupo de personas ha tenido en una isla. Es la aparición en el
mundo material de las imágenes grabadas por una máquina que inventó un señor llamado Morel. Este
aparato, al reproducir las imágenes, hacía sentir asimismo los olores, los sonidos, el tacto y los sabores
de lo fotografiado. La máquina de Morel recibía la energía del mar, por lo que reflejaba las imágenes del
grupo de personas que habían vivido en la isla con la perpetuidad de la marea.

En el argumento, el narrador es un hombre que huye de la policía y logra llegar a esta isla, de la cual ya
sabía —debido a la información que le dio un vendedor de alfombras de Calcuta— que hubo de ser
habitada por un buen número de personas que desaparecieron en 1925. En su exploración, el
protagonista encuentra las instalaciones y a las personas que, supuestamente, habían desaparecido.
Pero es entonces cuando descubre una asombrosa realidad: él era invisible para aquella gente. Los
observa y en breve tiempo se enamora de una bella mujer de nombre Faustina.

No obstante, de hecho, su amor no podía ser correspondido, puesto que se había llevado a cabo una
inversión de la realidad. Nadie veía ni sentía su presencia. El, para ellos, era ficticio, y la gente de la isla
venían a ser las imágenes reales de un tiempo pasado que aquellos hombres y mujeres habían repetido
mediante escena de gestos, palabras y acciones.

Un día, encuentra la máquina inventada por Morel en el sótano de un museo y se da cuenta de que su
única posibilidad para obtener el amor de Faustina está en fotografiarse al lado de ella y de que su imagen
entre a formar parte de aquel mundo imaginario. Así, también tendrá la oportunidad de inmortalizarse.

Al hacerlo, recurre a la mímesis para aprender las acciones de aquellos personajes y, superponiéndose a
lo que ya estaba grabado anteriormente, se deja fotografiar por la máquina. De esta manera se convierte
en un nuevo actor que consigue, con sincronía, introducirse en la escena. Pero enseguida siente que ha
comenzado a morirse, y es entonces que sabe que lo espera el otro lado de la realidad, donde ha de
suponer que se encuentra el amor y la vida eterna.

De modo que en La invención de Morel la inversión de lo real por lo fantástico nos puede decir que el
sentido de la vida no acaba con la muerte. El ser humano, en su corporeidad, también cuenta con la
imaginación para una trascendencia mítica o metafísica. Gracias a la memoria, el hombre puede
recuperar la esencialidad de su pasado, y por la imaginación es capaz, incluso, de proyectar una deseada
dimensión futura. La verdadera realidad, compuesta por lo material y lo espiritual, por lo objetivo y
subjetivo, resulta ser infinita en tanto es un viaje que va de lo humano a lo trascendente. Lo fantástico —en
este caso digamos asimismo lo imaginario— es un plano de la trascendencia.

Para el artista, la trascendencia es entrar en lo desconocido. En este caso, es el alquimista mediante la
palabra; la transmutación de un presente conocido en algo mucho más esencial y sublime: ir hacia lo
prodigioso; lo que para un místico significa viajar hacia Dios y fundirse con la luz divina. La vida puede ser
entonces un viaje de transmutación que termine en lo inverso o lo que podría denominarse también como
“lo ausente” de este mundo concreto. Para el escritor, el poeta y/o el narrador, el encuentro con ese “estar
ausente” es la magia de la palabra.

Naturalmente que La invención de Morel tiene un sinnúmero de lecturas, y entre ellas he escogido este
tema que propongo como de “realidad inversa”. El mismo Jorge Luis Borges ha dicho de esta novela que
en ella Bioy Casares “creó una odisea de prodigios que no parecen admitir otra clave que la alucinación o
el símbolo, y plenamente los descifra mediante un postulado fantástico, pero no sobrenatural”. En efecto,
es una novela alucinante, en la que lo sobrenatural no existe porque lo fantástico deviene realidad. La
fantasía o dimensión imaginaria es aquello que siempre ha estado ausente de nuestro entorno de
coordenadas muy concretas, y que sólo se logra alcanzar si ponemos a funcionar nuestra imaginación. Lo
ausente es así lo imaginario que hacemos presente en el proceso de los sueños, tanto cuando
imaginamos despierto como dormidos. Es nuestro proceso de invención, de creatividad imaginaria. De
aquí que esta novela sea una metáfora; o mejor, una alegoría de la alucinación o el símbolo.

Lo que significamos como realismo en la literatura universal se ha dedicado a reproducir —sin poder
eludir, por supuesto, su carácter de hecho ficcional— las vivencias existencialmente objetivas del hombre.
Sin embargo, la irrupción de lo fantástico, fundamentalmente en la narrativa, ha propiciado una ampliación
enorme en los campos de la filosofía y la psicología (con independencia de las diversas y numerosas
corrientes posmodernistas), que en la actualidad la ciencia  está considerando cada vez más como
insoslayables temas de investigación. El desarrollo de la computación y los fenómenos —consumados
ya— de la holografía y la realidad virtual lo atestiguan. Fue Julio Verne el que imaginó el primer viaje a la
luna y el primer submarino atómico, entre tantas cosas más; inventos que antes de su tiempo eran
increíbles. No obstante, ahora forman parte del acervo cotidiano del hombre… Por esta razón, y para
concluir, nos preguntamos: ¿se podría entonces descreer de La invención de Morel? ¿No será Adolfo Bioy
Casares, en lo imaginario, un precursor de la materialización que constituye ya el hecho de la holografía y
la realidad virtual?


(En la narrativa de Adolfo Bioy Casares, además de lo fantástico, encontramos el sentido de la existencia
humana a través de las relaciones afectivas. Entre las numerosas distinciones de este portentoso escritor
destaca el Premio Cervantes recibido en 1990. Escribió obras en estupenda colaboración con Jorge Luis
Borges, bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq. Algunos libros suyos son: Seis problemas para
don Isidro Parodi, El gran Serafín, Diario de la guerra de los cerdos, Historias de amor, El héroe de todas
las mujeres, Antología de la literatura fantástica, entre muchas más).
E N S A Y O S
ADOLFO BIOY CASARES:   LA INVENCIÓN DE
MOREL  O  LA  INVERSIÓN  DE LA  REALIDAD
Manuel Gayol Mecías
Manuel Gayol Mecías es un escritor y periodista cubano. Graduado de licenciatura en Lengua y
Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana en 1979, fue investigador literario
del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas (1979-1989). Ha obtenido
varios premios literarios, entre ellos, el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe
Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992. Trabajó como editor en la
revista Contacto, Burbank, California, en 1994 y 1995. Desde 1996 y hasta 2008 fue editor de
estilo (Copy Editor), editor de cambios (Shift Editor) y editor propiamente en el periódico La
Opinión, de Los Ángeles, Estados Unidos.  Sus obras incluyen
Retablo de la fábula (Poesía,
Editorial Letras Cubanas, 1989);
Valoración Múltiple sobre Andrés Bello (Compilación crítica,
Editorial Casa de las Américas, 1989);
El jaguar es un sueño de ámbar (Cuentos, Ediciones
Extramuros del Centro Provincial del Libro de La Habana, 1992);
Retorno de la duda (Poesía,
Editorial Vivarium, Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana, 1994).

El éxito consiste en obtener lo que uno quiere.
La felicidad en querer lo que uno obtiene.

La ingenuidad es la madre de todos los vicios.

"Dios ha muerto" (Nietzsche). "Nietzsche ha muerto" (Dios).

En la guerra llaman victoria a miles de homicidios.

Los optimistas mueren pensando en que no morirán.

Una amiga a otra: "¡Si quieres saber lo que dicen en la
oficina de ti, me encantaría  decírtelo!"

Hay políticos liberales que actúan de manera conservadora.

La sordera es un defecto inaudito.

A la gripa del virus H1N1 la llaman pan-demia porque el
contagio ha sido en masa.

El noviazgo es ciego, pero el matrimonio nos abre los ojos.

Lo peor que le puede suceder a un tenista es ser raquítico.

Definición de Narcisista: Alguien que se ve mejor que usted.
R E F L E X I O N E S
MÁXIMAS Y MÍNIMAS
Rafael Carvajal
Rafael Carvajal es de Colombia. Escribe
ingeniosos  dichos populares.