Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música

La siempre animada peña se vistió de gala porque el 17 de julio, en Northridge, La
Luciérnaga Online presentó el libro que acaba de publicar.

Titulado
Antología de La Luciérnaga presenta los poemas y cuentos de 16 escritores
conectados con esta reconocida peña literaria del sur de California que, desde 1990, ha
venido promoviendo actividades culturales en la comunidad latina.

El libro, que fue editado por Cecilia Davicco y Néstor Fantini, incluye los trabajos de los
poetas Elsa Frausto, Dukardo Hinestrosa,  Alejandro Molina, Gabriel Lerner, Raúl
Arredondo, Celerino Hernández y Agueda Cabrera.   También aparecen cuentos de José
Manuel Rodríguez, Julio Benítez y Néstor Fantini.

La
Antología, cuya 1a edición cuenta con 82 páginas, también presenta a los ganadores
del Concurso Internacional de Poesía y Cuentos de La Luciérnaga Online, 2009.  Entre los
poetas están Hernán Granovsky, de Argentina; Dora Magaña, de El Salvador; y Liliana
Savoia, de Argentina.  En la sección de cuentos están los trabajos de Erick Talavera Cuya,
de Perú; Cecilia Davicco, de Argentina; y Raúl Oscar Ifraín, de Argentina.

En el prólogo, los editores afirman que los poemas y cuentos que allí se publican "son una
simple introducción a mundos personales e históricos en donde se presentan los eternos
temas del amor, la desesperanza, la guerra y la muerte.  Algunos hacen énfasis en la
forma y la presentación estética de la obra, mientras otros parecen más preocupados por
el contenido y el contexto social".

El diseño y formato del libro fue responsabilidad de Cecilia Davicco y la portada incluye
una pintura,
Caminito, que Stella Maris presentó en una reunión de la peña.

El libro, cuyo costo es de $10, puede ser adquirido a través de este website o llamando al
1-800-344-8801.  Aparte de las lecturas programadas, La Luciérnaga Online está
organizando un agasajo en un restaurante del Valle de San Fernando, que tendrá lugar en
septiembre, a fin de apoyar el trabajo de estos poetas y cuentistas.
D E L  E D I T O R
LA LUCIÉRNAGA PUBLICÓ UN LIBRO
P O E S Í A S


El triángulo isósceles me asusta

como todos los triángulos,

prefiero las vocales

para formar letras que describan locuras,

Andar por  ahí

sin preocuparse tanto de las matemáticas y

la arquitectura

para correr por senderos infinitos.

de laberintos borgeanos

que se adhirieron a mi piel

ahora surcada por diminutos minotauros.

Eso sí, me gustan los ángulos,

para esconderme en ellos de la rutina

cuando quiero disimular

que perdí  las muñecas y la rayuela

cuando los brazos se aflojan en una caravana

para caer pesados y en silencio.

Después de reunir los fragmentos

me prepararé para la fiesta

sin ninguna mochila ni nada a cuestas
…………………………………………….
Seré sólo un ángulo llano cubierta de tierra   

LILIANA SAVOIA        nació    en    Rosario,
Argentina,   donde     actualmente   reside.  
Desde 1980, escribe artículos,  poesías  y
cuentos breves para varias  publicaciones
relacionadas con la cultura.   Sus escritos
han   sido   reconocidos   con  numerosos
premios   nacionales   e    internacionales.  
Aparte    d e   sus  obras  Dos   visiones   y
Rozando  el alma,  sus  trabajos aparecen
en numerosas antologías.     Savoia es  la
ganadora del tercer premio en la categoría
Poesía   del     Concurso   Internacional  de
Poesía  y  Cuentos, La Luciérnaga   Online
2009.  
ANGULO LLANO

Liliana Savoia
Concurso  Internacional de Poesía y Cuentos
La Luciérnaga Online 2009.

Risa de Pájaro

1.

Voz que son dedos   hilos eléctricos de sus manos a
mi sueño que no puede   no quiere   hoy demasiado
pesado el caminar   levanto el izquierdo y el derecho
se hunde en la arena espesa de las notas que no
llevan a ningún lado   a si mismas   bosque espeso
poblado de nombres vacíos   de Dios   la noche   
felicidad de si misma acostada en el rincón bajo
cualquier luz amarilla o de luna blanca   ella me quita
la mentira de mi misma y me deja polos abiertos a
todos lados   átomos que dispersa en el juego sólo
ella sabe

Yo   yo escribo las partes que se juntan y me traen
historias que no entiendo   no entiendo
la palabra que digo   no quiero decir   que me diga ya
tantas veces noche también y lo sigue siendo   
adonde voltear si a mi izquierda estás ahí hincado

2.

Pero, ven, yo te amo, en toda tu calavera y beso tus
labios que son pura vida y carne.
De ellos ha de quedar nada para la metiche muerte.
Te los voy a comer antes de que ella llegue y cuando
aparezca, le quedarán los huesos. Y una risa que
nada tendrá de pájaro.



El Beso de Elvis


En este trío
los dos en una escalera,
el tercer ojo espía.
Ella, de espaldas, no importa,
no tiene nombre.
El la mira, le saca la lengua,
se contaminan con los ojos
y el imán de su deseo.
Ella le dice que no con el cuerpo
que se acerca y ya es tarde
para el sí. Sucedió antes de que
los dos se dieran cuenta.
El no importa pero tiene nombre.
Ella lo repite y le propone un beso.
¿ A qué no?
El accede.
La cámara hace click.

Publicado en Badlands, Verano 2010, CSU San
Bernardino  

Espejo


Como ciervos asustados se alzaron tus dos senos
cuando levantabas la blusa y a mitad del camino
la dejaste caer. Y así tu pecho, mitad cubierto,
mitad desnudo, se miró en el espejo de mis ojos.
Entonces esos dos animales sorprendidos en el
acto de mirar, miraron. Y el espejo confundió tus
senos y mis ojos en un sin fin de ir y venir.

Antes de que el último rayo de la tarde se filtrara por
la ventana alzaste los dos como copas por beber,
hasta
que cada pezón encontró el camino que la luz trazaba.



Letargo


Nunca imaginé poder tocar la montaña
desde tan lejos.

Con la ventana abierta todo se acerca.

El cuerpo aún recostado se levanta,
anda por ahí, por acá. El calor lo eleva,
solito sin pensamientos.

Tu cuerpo es hermoso, ven más cerca.
¿Tus dientes, muerden? A ver.

Miro en el espejo de la tierra
y en el momento de ver mi rostro,
se levanta el polvo.

Tú que sabes más que yo
Tú que te levantas temprano
Tú que me miras cuando regreso.
ELSA FRAUSTO

ELSA FRAUSTO, poeta y traductora,  nació en Buenos
Aires, Argentina, en 1951.   A  los trece años se mudó
junto con   su    familia a   Toronto,  Canadá.    En  Los
Ángeles  cursó  la  carrera  de  Estudios  Eslavos,   en
UCLA,   y    ahora    trabaja    para   el  Distrito  Escolar
Unificado de Los Ángeles. Ha sido editora de Lahoja,
Night Birds            (Chuparosa Writers)   y                  de
La-Luciérnaga.com. Selecciones de sus poemas han
sido publicados en La Porte des Poètes (Francia),   el
periódico    La Opinión, Infinite Space y Poets at Work .
Es  una  activa  participante de grupos literarios como
Beyond  Baroque,     Utopía,     la   Peña   Literaria    La
Luciérnaga y   dirige la serie Camelback Readings.
ELVIRA MONTOYA

DUALIDAD

Cuando el crepúsculo está manchando
de rojo la quietud del mar
lentamente abren los ojos las estrellas
y cuando una tangible serenidad
se apropia del paisaje,
va creciendo en mí como avalancha
en media noche mi deseo por tí.
Y la calma se eterniza, sólo el eco
milenario del viento cruza mi rostro
y un tiempo sosegado y quieto
me suspende en el loco paroxismo
de tu amor en mí.
Y las crestas silenciosas de las olas
seducen la arena que se deja arrastrar
con somnolencia vespertina
mientras en mi cuerpo un nuevo goce
se desborda como tormenta en alta mar.

VANIDAD

Fuiste el último de mis amores
el último que tuvo el privilegio
de ascender hasta mis sueños
y observar por una rendija
el lugar sagrado donde
se cuecen las más nobles fantasías.
Fuiste el último en enredarse
entre mis velos y beber con osadía
el frugal néctar de lo utópico.
Bebiste en copa de oro
vino destinado a dioses
te cubriste de abolengo
regresaste a tu génesis y
entendiste lo que es el privilegio
por eso hoy puedes atravesar tranquilo
el umbral postrero.  Supiste de eternidad.
ELVIRA MONTOYA,         poeta  y   educadora
colombiana.         Durante su estadía en Los
Ängeles, fue participante de la peña literaria
La Luciérnaga.      Actualmente reside en su
país de orígen, pero ha mantenido los lazos
que la unen a La Luciérnaga.
C U E N T O S

El autobús arribó cuando las luces de la madrugada nimbaban la noche abúlica. Una pequeña y heterogénea multitud se acercó
a la plataforma.  Unos sonreían y agitaban manos apuntando hacia alguna ventanilla en particular, otros simplemente
aguardaban.  El pasaje comenzó el lento y ruidoso descenso y se produjeron los primeros encuentros.   Abrazos, besos,
lágrimas, palabras.

Pronto cada cual tomó su camino y en cuestión de minutos el súbito alboroto se convirtió en súbito silencio. Bah, nunca es total el
silencio de las terminales. Algún murmullo sostenido, alguna radio gangosa, la música funcional indefinida. Lo cierto es que el
último pasajero se mantuvo de pie, en medio del amplio hall, como si aún no hubiera llegado a ningún lado.

Era alto, de color, vestido de oscuro, con una gabardina en su brazo derecho y una maleta y el estuche de una guitarra en su
costado izquierdo. Al quitarse las gafas dejó al descubierto su blanca mirada de ciego.  No sabía donde estaba y realmente no le
interesaba. Se dirigió a la zona de baños de la que retornó con el cabello mojado y la cara lavada. Pidió un café en la barra, pagó y
se sentó parsimoniosamente en un banco. Sacó la guitarra que relucía maravillosamente en medio de su oscuro regazo y
comenzó a rasgar las notas inconfundibles de un blues.  Los sonidos circunstantes parecieron detenerse en la terminal.

Los parroquianos tediosos y somnolientos abrieron los ojos y quisieron saber de dónde provenía la insidiosa música. Enseguida
unos cuantos se arremolinaron alrededor del guitarrista que tocaba y los ignoraba. Era como si no estuviera allí. El estuche del
instrumento abierto en el piso comenzó a recibir una pequeña lluvia de monedas y algún que otro billete.

Algo extraño sucedió entonces. Cada espectador que arrojaba una dádiva quedaba como tildado, como absorto. Primero echaba
humo, luego se convulsionaba torpemente y al final se derrumbaba como una bolsa vacía, como un globo pinchado y terminaba
desapareciendo sobre los deslucidos cerámicos. Alguno que otro dejaba una difusa mancha como vago testimonio de su
existencia y de su muerte.

Terminado el improvisado e inesperado concierto, el hombre enfundó la guitarra, recogió el dinero con indiferencia y lo guardó en
un bolsillo del saco. Era suficiente para pagar el boleto del próximo autobús. ¿adónde iría?¿ cuando llegaría? Estas preguntas no
le importan por igual a ningún hombre, sea vagabundo, oficinista o abogado.

Las luces redondas y el ronroneo del motor anunciaron la continuidad del viaje. En medio del hall vacío y silencioso repicaba el
eco misterioso de un blues. Un ebrio que trataba de dormir en un rincón de la estación y que fue testigo involuntario de la singular
escena, comentó con sorna que el fulano negro de la guitarra era el espectro de Robert Johnson que no encuentra paz
atormentado por su pacto con el diablo.  Su música se realimenta con el alma de los incautos.

No creo, particularmente, que esto sea verdad. No puedo asegurar que no sea cierto.  Por si acaso, esquivo a los músicos de
blues en las terminales.    

RAÚL OSCAR IFRÁN, escritor, dibujante y músico de la ciudad de Punta Alta, Buenos Aires, Argentina.
II Premio del Concurso de Poesía del Circulo de Escritores de Viña del Mar, Chile, 2006.
I Premio del Concurso de Sonetos Defensa de la Libertad de Castilla la Mancha, 2008
I Premio del Certamen Poetico Madre de Dios del Milagro, Cocentaina, Alicante 2009
III Premio del Concurso de Cuento Breve Librería Mediática, Venezuela, 2009
Mención en el V Concurso de Poesía Juan Zorrilla de San Martín del Club de Leones Montevideo de Uruguay 2009
Finalista del Concurso de Cuento Fantástico Mi Natura 2009 de Cuba.
Finalista del Concurso de Cuento El Dinosaurio 2010 Cuba.
Finalista del Concurso de Cuento Voces con Vida 2008, Mexico.
Ha sido incluído en numerosas antologías como Letras de Oro 2007, Editorial Nuevo Ser, Argentina 2007
Poetas contra toreros, editorial Parnaso, España 2008
Voces con Vida, editorial Palabras y Plumas, Mexico 2008
La Mujer rota, Literalia Editores, Mexico 2008
Los Tesoros del Agua, Expo Zaragoza 2008, España
Madre de Dios 2009, Pia Union de la Virgen del Milagro, España 2009.
El color humano son todos los Colores, Civilia, España 2008
La creciente y otros relatos, Delenda est Carthago, España 2007
Poesías y aparte, Creaciones literarias, Israel, 2007.
EL ÚLTIMO PASAJERO

Raúl Oscar Ifrán
Concurso  Internacional de Poesía y Cuentos
La Luciérnaga Online 2009.
LA SECRETA ESPERANZA DE JUAN

Norma Villanueva
© La Luciérnaga Online, 2010

Juan

Relativamente joven, de carácter bonachón,  siempre con una sonrisa amable para atender a sus clientes.    Después  de la
muerte de sus padres,  se vio  forzado a vender la casa materna para saldar algunas deudas; con el resto  del  dinero   compró  la
finca de la ochava que daba justo enfrente, donde luego abriría el bar. De esa forma no se alejaba del  barrio ni  del  hogar  que  lo
vio nacer, además, guardaba una “secreta esperanza”.   Poco  a  poco se  fue  acostumbrando  que  al  levantar  la vista desde  su
mostrador, sus ojos tropezaran  con  la propiedad que  fuera orgullo de sus  antiguos dueños; con  sus   largas galerías cubiertas
con   enredaderas   de   jazmines   que   perfumaban  el aire.  De altos ventanales y una escalera de mármol en el   portal  con dos
leones.  En el jardín, una fuente con cantaros y variados rosales.

Doña Julia

Había llegado al barrio a ocupar la antigua propiedad de Juan. Nadie conocía nada de ella. Mujer ermitaña,   pero amable  al
saludar en las escasas ocasiones en que se la podía ver. Tenía una encargada de la que tampoco se conocía nada.   Así que    lo
poco que se sabía de ella,  era  a  través   del  cartero, quien hacía su entrada en el bar por las mañanas, mientras  entregaba   su
correspondencia.        No sucedía nada en el barrio, sin que allí se supiera,  y de cuándo,  y dónde, recibía  correspondencia  doña
Julia.     Se   conjeturaba   que   tenía   un  hijo, y   que  era navegante, porque en los sobres venía impreso  el nombre de un  barco
extranjero y de distintos países. Luego a él,  se lo veía llegar por la gran casona, muy de tanto en tanto.

Nicholas

Hombre taciturno, de  mirada  ausente, como perdida en recuerdos lejanos, usaba una barba un poco espesa,  pero prolija.
Regresó para nunca más partir, unos meses antes   de  que  falleciera la señora Julia. El día en que ella murió, veló su cuerpo a
puerta   cerrada   en  la  misma finca, y al día siguiente, acompañó su cadáver en el coche de una funeraria que pertenec ía  a  otra
ciudad, donde,  seguramente, se  encontraba el sepulcro de la familia. Para ese entonces casi nadie le conocía la cara.  Apareció
por el boliche de Juan cuando, quizás, la soledad comenzó a apretarle el corazón. Ya era clásica su figura en la punta de  la barra
cada mediodía   y   los   que    habitualmente   concurrían   al lugar se fueron acostumbrando a verlo apoyado  en una  esquina del
mostrador.      Cada     vez que   llegaba   pedía   de beber y se quedaba como ausente del jaleo de las  partidas de truco, o  de las
expectativas   de   los   juegos   de   ajedrez.   Nunca   se  retiraba antes de una hora. No hablaba con nadie y los demás  tampoco
buscaban hacerlo, tal vez, por su  augusta presencia.   Tanto era así, que ninguno a la hora  del mediodía ocupaba su sitio.    Una
vez,  sorprendió a Juan diciendo:
“Me  gustaría   compartir  una  copa con usted,  si es que no le incomoda hacerlo con este lobo solitario.  Me llamo Nicholas”,
dijo estirando su mano.     "No soy de muchas palabras, pero como usted ya forma parte de mis hábitos, me complacería  mucho
que aceptara”.     Así que,    desde ese día,   era común que Juan,    entre cliente y cliente, tomara con él el aperitivo con  aceitunas
negras. A Juan le gustó. El tipo le caía bien. Le atraía su peculiaridad. Supo entonces que, sí, era marino, y que era retirado  como
primer oficial de la Marina Mercante.

Juan,    siempre   ávido   de   querer   ver la cara de otros mundos tan ajenos al suyo, mundos soñados tantas   noches en la
soledad   de su cuarto, así que cada día sus conversaciones eran una  sucesión  de preguntas y respuestas, a las que   Nicholas
contestaba.     Le interesaba escucharle contar aquellas historias de sus travesías por el mar, con su voz baja y pausada  y  con la
mirada ausente, quién sabe dónde. A veces se tenía que quedar aguardando a que él regresara de esos intervalos,  y   al hacerlo,
con una simple mueca, se disculpaba.    Así   fue adquiriendo Juan el hábito de tomar el aperitivo  con aceitunas negras,  a lo que
agregó unos trocitos de su queso picante.   Aunque no tocaban temas personales, Juan  no dejaba de sentir su  correspondencia
amistosa,   agradeciendo   en   su   interior aquella plática diaria.  Muchas noches se acumularon y nada cambió por aquel  rincón
donde algunas almas encontraban  su espacio.   Una vez don Nicholas se quedó más de lo acostumbrado y antes de retirarse  le
anunció a Juan:

“Pronto saldré de viaje, mi amigo”.

Le hubiera querido preguntar algo, pero no lo hizo. Fueron pasando los días y como no lo volvió a mencionar, Juan lo  olvidó. Una
mañana lo esperó como lo hacía habitualmente, con  los vasos  preparados, el plato con las aceitunas y los quesitos,    pero
no apareció.      Al otro día y al otro, tampoco llegó.  Juan  tomaba solo el aperitivo   porque también se le había   hecho costumbre.
Nadie preguntaba nada y, a veces, se descubrían mirando hacia la esquina del mostrador.   Parecía que de pronto extrañaban  su
presencia. Juan, al recordar que él le había hablado de un viaje, se lo dijo a los demás.

Una tarde entró el cartero diciendo “Tengo noticias, tengo noticias”.    En esos momentos se hizo un gran silencio.      Todos
dejaron de jugar. Rodearon al cartero y esperaron a que Juan abriera un sobre grande que venía dirigido a su nombre.      Adentro
venía otro sobre cerrado donde decía en el dorso y con letras grandes,     “No abrir”, además, traía una llave con una nota   adjunta
que comenzaba de esta manera:

“Querido y entrañable amigo, debí mandar esta nota antes, pero algo me lo impidió.      Perdone que me haya marchado  sin
saludar, pero nunca me gustaron las despedidas. Será  porque siempre me estuve yendo de todos lados. Hoy quiero pedirle que,
con esa llave que dejo en sus manos, vaya hasta mi casa y busque un sobre  marrón que he dejado sobre mi escritorio.      Y,  por
favor, lea su contenido. Recién entonces, abra este nuevo sobre que hoy le envío”. Nicholas.

Lo leyó en voz alta, así que todos se enteraron de ese inusitado pedido.    Juan,  sin esperar  un minuto, tomó  la llave y salió
cruzando la esquina con una fuerte emoción en su corazón y una gran curiosidad por saber lo que  le diría en la otra  carta, de esa
manera tan especial.  Los demás se quedaron mirándolo a través de las ventanas del bar, tan intrigados como él.   Para Juan, no
solamente era el pedido de Nicholas, era volver a entrar a su antiguo hogar, la casa de toda su vida,   donde  compartiera  el amor
de sus padres. Amor que lo retuvo de marcharse lejos del pueblo a vivir una vida diferente, renunciando a todo por  acompañarlos
en su vejez. Después de esos años, volvía a atravesar aquel ancho portón negro y el jardín donde hoy los matorrales,  se atrevían
a adueñarse del lugar. Se detuvo un instante frente a la fuente adonde a él, cuando niño, le gustaba jugar con barquitos de  papel,
imaginando que viajaba a puertos lejanos, llenos de misterios y aventuras formidables. Aventuras que hubiera deseado vivir.
Pero quedó anclado en ese lugar, como sus barquitos de papel.

Camino sobre la parva de hojas secas que se amontonaron por los vientos de esos días y se adentró a  su antigua morada. Más
que mirar, trataba de escuchar las voces y risas proyectadas de otros tiempos.      Se sentía sumergido en el pasado,  en una
perpetua fuente de añoranza.    Los muebles cubiertos.    Las cortinas cerradas.    Todo en perfecto orden. Allí está él, cual intruso,
buscando recuerdos perdidos, fantasmas, olores casi olvidados.   Al entrar a  ese cuarto en busca del sobre, no pudo contener  la
agitación de su corazón.     En el pasado,   ahí mismo estaba su cama, en el mismo sitio que ahora se encontraba el escritorio de
Nicholas. Encima del buró se encontraba una fotografía de la señora Julia, cuando ella aún lucía muy hermosa. Y enseguida,  con
el sobre en su poder, fue a sentarse cerca de la una ventana, desde donde sabía, que tenía una perfecta vista de la ochava.  Abrió
el sobre con cuidado y  se fue perdiendo entre sus líneas, sintiendo en lo profundo la voz de don Nicholas,   con   sus  pausas  tan
particulares.  

“Querido   compañero de mis últimos tiempos.   Quien   ha sabido estar a mi lado,   bebiendo, escuchando, respetando  mis
silencios.   Cuando le anuncié  mi viaje, no le dije que,  tal  vez, era una partida sin regreso.   Es  por  eso  que le  debo una  última
historia.   La historia de   un   jovencito que un  día dejó atrás a su familia para  ir a recorrer el mundo.       Anduvo de aquí  para allá
disfrutando de  la vida hasta que, de paso por un pueblito italiano, conoció a una hermosa muchacha, la que luego sería  la única
razón de su vida. No tardaron en  casarse.    Él siguió viajando.  No existía mujer en el mundo que le hiciera olvidar sus ojos  color
miel.   Cuando nació su hijo,   él estaba en alta mar y, por las noches, solía subir a cubierta para ahogar con el rugido del mar  los
latidos de su corazón.    Una vez le pidió a su mujer que lo acompañara con el niño en uno de esos viajes.    Tuvo que insistir para
poder quitarle los temores que a ella le producía navegar en  un barco de ultramar, además de ir contra la negativa familiar.   Pero
partieron juntos. Era muy feliz cada despertar al encontrar a sus dos seres queridos junto a él.   Pensaba que la vida ya no  podría
ofrecerle nada mejor.    Hasta  que   un día, andando por la sala de máquinas, se escuchó una fuerte explosión y   todos  corrieron
hacia  arriba,   hacia  el lugar adonde  se  supuso había sido el estallido.      Las lenguas de fuego salían por el  corredor.       En la
desesperación   por saber  adónde se encontraban  su mujer y su hijo,   se metió en ese infierno cubriéndose con una lona.     Un
tripulante  lo  alcanzó  a   ver y lo siguió con una manguera tratando de abrirle paso con el agua.      Gritando su nombre entró a  su
camarote, pero el fuego ya se había extendido y fue muy tarde para salvarlos. Ella cubría con su cuerpo al pequeño,  pero el  fuego
devorador no les dio ninguna oportunidad y murieron asfixiados. Cayó sobre ellos enloquecido de dolor, abrazando sus menudos
cuerpos ardientes. Tuvieron que sacarlo de allí por la fuerza. Posteriormente, pasó largo tiempo internado en la ciudad de  Oporto,
en Portugal, en una clínica de recuperación.    Al salir de ahí, por huir de sí mismo, sofocaba su lenta agonía en la barra de   algún
bar.     Recorría como loco los elevados puentes a orillas del Duero, viviendo interminables noches de pesadilla.     Noches en las
que, al despertar cada mañana, en un cuarto de cualquier hotel, nada recordaba. Regresó a Italia. Anduvo rondando como un loco
la casa  de  la  familia  de  su  esposa,  sin   atreverse   a tocar   a su puerta.   Hasta que, sin poder soportarlo más, envió una nota
diciendo dónde se alojaba. Recibió la visita de la madre de ella suplicándole que se marchara porque no quería que sus hijos se
encontraran con él. Esa noche bebió más que nunca y anduvo sin rumbo fijo.     Tenía la mente tan confusa al abrir los ojos que lo
único que podía recordar era la visita de su suegra. Había decidido marcharse de la ciudad enseguida y salió a la calle pensando
hacia dónde ir. No podía volver con sus padres en esas condiciones después de tantos años para causarles tanto dolor.  Hubiera
querido regresar junto a ellos   y refugiarse en el amor de su familia, tenía tanta necesidad de ellos,   aunque siempre se mantuvo
en contacto, nunca regreso y así, por esas cosas de la vida, fueron transcurriendo demasiados años.   Estaba tan concentrado en
sus cavilaciones que estuvo a punto de    ser arrollado por un automóvil.    Una bella mujer lo detuvo a tiempo,    sujetándolo por el
brazo. Agradeciendo con un leve movimiento de cabeza, hizo el   intento de continuar andando, pero la dama se dio cuenta de que
él no se encontraba  bien, e insistió en que la acompañara a tomar un café.   Sin poder evitarlo, consintió. Pasaron el resto del día
juntos.   Supo que esa hermosa mujer estaba de paseo por Italia.        Le fue fácil confiar en aquella extraña.   También ella estaba
atravesando una etapa de viudez  amarga,    y él,    que llevaba soportando    tanto infierno acosado por los remordimientos,    dejó
hablar a su  corazón.      Algo los unió.        Algo que logró aplacar ambas heridas.      Y aunque las suyas nunca cicatrizaron, con el
correr del tiempo dejaron de sangrar.   Pudo entonces volver a la mar y, cada vez que el navío tocaba puerto en cualquier lugar del
mundo, ahí estaba su extraña amiga, aguardándolo.       Hasta   que    una vez ella no apareció y    él empezó a sentir su ausencia.
Cuando creía que ya nunca volvería a saber de ella, recibe una carta donde le  explica que había estado muy enferma y no   le  era
posible volver a viajar, aunque deseaba seguir teniendo noticias de él.     No le escribió.     Se presentó ante ella y a   partir de  ese
entonces planificaron muchas cosas juntos.      Él le entregó dinero para que     comprara la propiedad  adonde ella fue a  vivir sus
últimos días, e iba a su encuentro cada vez que el barco tocaba tierra.      No dejó de viajar sino, cuando ella lo necesitó.     A estas
alturas, mi amigo Juan, usted ya sabrá quién era ese joven y aquella dama.  Pero, todavía le falta  conocer las últimas partes de la
historia. ¿Recuerda que le dije que mi suegra me visitó una mañana en el hotel de Italia?     También     esa   madrugada tuve otro
encuentro.   Éste fue por los bodegones, cerca del puerto.     Claro, a esto no lo recuerdo.      El alcohol, que a esa hora nublaba mi
cerebro, no me permitió  recordar luego esa noche, las circunstancias que lo rodearon.    Lo supe después, leyendo un periódico.  
Me encontraba yo en otra ciudad junto a aquella mujer esperando mi próximo embarque,   cuando leí esa noticia que me quitó las
pocas fuerzas que me quedaban.   En primera plana, estaba el nombre del hermano de mi esposa muerta y decía que había sido
asesinado en las cercanías del puerto.   Justamente,  por donde yo solía noctambular despedazando  mi vida.   No podía precisar
con exactitud en cuál de los bodegones me había estado emborrachando esa misma noche. Hubo un testigo que dijo haber visto
a mi cuñado atacar primero y, al otro, que en un  intento por  defenderse de su agresor, lo mató en defensa propia.       Nadie pudo
dar más datos sobre los hechos  y la policía iba a continuar investigando. No tuve ninguna duda de que había sido yo,  a pesar de
que no recordaba nada. Me debatí en una gran lucha interior.      No quería entregarme a las autoridades italianas, ni enfrentar a la
familia de mi esposa, pensando en lo que sentirían por mí, aunque nunca ellos abrieron la boca para denunciarme.  Ni por lo que
sentirían mis  padres  y  mi hermano  al saberlo y   creerme   un   asesino.     Me embarqué y    seguí   leyendo algunos periódicos.
No habían logrado averiguar nada y,   con el tiempo,   fui tranquilizando   mi conciencia   creyendo   que, en realidad, había sido en
defensa propia.     Amigo Juan, algunos de esos periódicos los encontrará en el cajón del escritorio.    Lo que más  me ha pesado
durante  estos últimos años es  la barrera que me ha separado de esa familia y de la mía, y el deber que tenía con ellos.     Ahora  
he llegado a creer que es tiempo de  regresar a Italia. Los tribunales italianos se sentirán felices de resolver un crimen que había
quedado en el olvido, y yo quedaré conforme conmigo mismo y con el recuerdo querido de mi esposa y de mi hijo.        Y ahora, mi
amigo, muy pronto le llegarán noticias donde le daré  a conocer  mi nuevo destino. Un abrazo,  Nicholas”

La    carta terminaba de esa forma. Juan dobló despacio las hojas sin hacer ninguna reflexión.     Se sentía conmovido por la
confianza     que    don Nicholas depositaba en él, y  tuvo apuro por conocer los nuevos acontecimientos en la vida de su amigo.  Y
ahora sí, podía abrir el segundo sobre que le entregara el cartero.

“Amigo Juan.     Agradezco la paciencia que ha tenido, pero guardo mis razones.     Las cosas en Italia no resultaron como yo
pensaba.     Al llegar allí fui directamente a visitar a aquella familia.   Mi intención era disculparme con ellos antes de entregarme a
las autoridades.    Fui bien recibido por esa madre que se la veía muy viejita, seguramente por el dolor. Cuando le dije la intención
que    traía al venir a verlos, me dijo: ¡Pobre hijo mío! ¿Y has pasado todos estos años creyendo   que habías sido tú, quien mató a
mi Mariano?     No. Claro que no. Al poco tiempo un hombre se entregó a la policía haciéndose cargo del crimen.     El pobre infeliz
iba camino a su trabajo, en el puerto, cuando fue víctima de mi pobre Mariano, quien, confundiéndolo contigo, lo atacó.  El hombre
solamente se defendió.      Fue en defensa propia.     Esta familia hace mucho que ya no te  culpa de la desgracia de nuestra hija y
nuestro nieto. Eran tu esposa y tu  hijo. Mucho habrás sufrido tú también”.    

“Como podrás ver    mi querido Juan, he resuelto algunos problemas pero   me queda uno pendiente,   y éste es el que dejo
ahora en tus manos.   Si es que puedes perdonar a tu viejo hermano que un día, siendo muy joven, se marchó de allí en busca de
aventuras y que   jamás, antes de volver a   habitar nuestra vieja casa,   encontró  el coraje para dejarse ver cuando  la nostalgia lo
hacía rondar la hermosa casa perfumada con jazmines y que ahora te pertenece. Te abraza, tu hermano Orlando.”

“Y el barquito de papel elevó sus anclas, partiendo hacia un mundo nuevo”.
NORMA VILLANUEVA nació en Santa Fé, Argentina.
emigró a California en 1990. Ha presentado sus
trabajos en peñas y eventos literarios. Participante del
"Taller Hispanoparlante de Cultura" de Los "Angeles,
conducido por la escritora argentina, Alicia Kozameh; ha
publicado en la revista "Monóculo y también algunos de
sus trabajos han sido publicados en La Luciérnaga
online.
LA SIETE ETAPAS Y EL LEVANTAMIENTO

Jessica Segura
E N S A Y O S

“Sabemos que conquistar una verdad no es tarea fácil; es más, a veces hay que pagar demasiado.  Por
eso hablar de las cosas manejando los conceptos por el lado de la pura nada es jugar con las palabras.  
Hay que vivirlos.  Es la única manera para que dejen de ser abstractos y pierdan su singular
contradicción” (Kusch, 10).


El hablar sin actuar es muy simple de hacer.  Los Zapatistas han tomado la palabra como   su arma
más poderosa.    Este grupo ha decidido decir: “¡YA BASTA!”    Aunque la mayoría de nosotros pensamos
que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio  comienzo el 1ro de enero de 1994, estamos
equivocados.          Años anteriores a esta fecha,      el EZLN ya estaba formando el ejército    en   la Selva
Lacandona.       Se dice que según el calendario de los Zapatistas, la historia del EZLN consiste de siete
etapas previas a la guerra.

La primera etapa de éstas fue aún antes de la célebre fecha de formación.     Era en esta  etapa que se
seleccionó a aquéllos que formarían parte del EZLN.     En este período “Se organizaban prácticas de
uno a dos meses en la selva” (Muñoz, 20),    con    el propósito de   ver quién   estaba   preparado para la
causa.  Esta primera etapa tomó lugar en 1982.

Es en la segunda etapa que la formación oficial del EZLN se lleva a cabo.  A esta etapa se  le  llama
“implantación”.        Nos   narra el traspaso  de   tiempo del 10 de nov al 17 de nov de 1983,   fecha   de  la
fundación del EZLN.  Durante estos días, el primer grupo empieza su jornada hacia las montañas.     Era
un grupo de tan sólo seis   personas,   de las cuales    cinco   eran    hombres y   una mujer.        Estaban
constituidos por tres mestizos y tres indígenas.      En una nota aparte, aquí podemos ver que el EZLN no
es exclusivo para las indígenas como muchos suelen pensar.

En la tercera etapa,     los zapatistas aprenden a sobrevivir en la Selva Lacandona.        Se dedican a
cazar,    pescar y a conocer el terreno.      Es durante   esta etapa que empiezan a tomar caminatas por la
noche para orientarse con la tierra.       En este tiempo también aprenden estrategias y tácticas militares,
además de artes marciales.     Empiezan a estudiar la historia de México,    llevando así una vida cultural
muy intensa.

Durante    la tercera etapa,     llega el Subcomandante Marcos.     Este llega     acompañado   por dos
indígenas en 1984.     De hecho ellos tres son el   segundo grupo que llega a la Selva Lacandona.       Es
sorprendente adquirir    tal información,    ya que uno pudiera   asumir   que Marcos    era uno de los seis
primeros individuos.      El subcomandante Marcos es hoy en día el jefe militar y vocero del EZLN.  Desde
el principio fue un fiel creyente del poder de la palabra.  Durante la tercera etapa se puede ver su fe hacia
el EZLN,

“En mi turno,     con un discurso solemne, les dije,    sin   más   argumentos que  los mosquitos  y  la
soledad que nos   envolvía,   que un día seríamos   miles y   que    nuestra   palabra   le   daría la vuelta al
mundo”. (Muñoz, 24).

Aunque en  aquel entonces, sus compañeros   no le creyeron y les pareció un chiste,   hoy  en  día el
zapatismo es reconocido mundialmente.

Ya para la cuarta etapa,     que corre   paralela   con  la previa,    se empiezan a   hacer los   primeros
contactos. El método utilizado por los zapatistas es el   siguiente: primero hablan con un individuo,   este
entonces va y habla con su familia.   De este grupo pasa al poblado, finalizando con la región.  Debido al
esfuerzo de todos,   el EZLN  pronto  tuvo un crecimiento explosivo,   al cual se le   conoce como la quinta
etapa.     Crecen tanto, que   llegan a Los Altos  y  al norte de Chiapas.     Este   crecimiento   sólo   era   el
comienzo de algo aún mayor, de algo que ni ellos imaginarían.

La séptima y última etapa ocurre en la víspera de enero 1994.       Es   durante este tiempo que los
Zapatistas  se preparan   para   levantarse en armas.      Su levantamiento   fue    un medio para llamar la
atención de México,   e incluso   de todo  el mundo.     Al igual   que   la guerra, sus pasamontañas      son
utilizados por la misma razón.  Ellos tienen el derecho de cubrirse, al igual que su patria lo hace.  En una
entrevista hecha al Subcomandante Marcos, él dice lo siguiente respeto al tema:

“I've said that I will take off my ski mask when Mexican society takes off
its own mask, the one it uses to cover up the real Mexico.  Then Mexicans
would see that the self-image they have been sold is false, and that the reality
of Mexico is much more terrible than they'd ever imagined.  And once they have
seen the real Mexico-as we have seen it-they will be more determined to
change it.”  (Katzenberger, 70).

El levantamiento   en   armas ocurrió durante doce días, y   desde entonces   los   Zapatistas  no han
utilizado estos instrumentos.     Aunque hoy en día los tengan consigo,     solamente les   son  útiles para
simbolizar fuerza,    ya que el arma    más valiosa de un Zapatista es la palabra.  El sábado,    primero de
enero de 1994, suceden tres cosas: el levantamiento, la implementación del tratado del libre comercio  y
la primera declaración de la Selva Lacandona.        


Medios por los cuales la palabra es utilizada

Primera Declaración

Fue  en  la   primera   declaración de la Selva Lacandona que los Zapatistas deciden decir ¡YA BASTA!, "...
somos  l os herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad,"         Esta cita se refiere al
derecho que el mexicano tiene hacia la tierra que trabaja, como dijo un día Emiliano Zapata: "La tierra es
para quien la trabaja."  Esta frase célebre de Zapata es fundamental para los zapatistas.  

El único medio  que  ellos tienen para sobrevivir es la tierra, y debido a esto luchan por el terreno que los
mantiene vivos.   En  la película  Los últimos Zapatistas, Héroes Olvidados, se nos presenta la siguiente
cita al comienzo del video:      "Nosotros no somos peces para vivir del mar, No somos aves para vivir del
aire, Somos hombres para vivir de la tierra."       Es una injusticia que el gobierno no les ayude, y además
les quiera quitar sus tierras para aumentar su economía por medio del turismo.

“Today, other aspects receive official attention designed to stimulate the growth of tourism.  
These include the restoration of archaeological zones and the commercialization of indigenous  
handicrafts .That which is Indian is sold as a unique image, which provides a touch of local color,    
accent of the exotic to attract tourists.  This is an Indian Mexico for eternal consumption.”(Batalla, 55)

El gobierno mexicano solamente piensa en enriquecerse sin tomar en cuenta a los afectados.   No le  
importa   sus   ciudadanos, y   menos   el  indígena.        Con el Contrato de Libre Comercio, México ha
explotado a sus residentes.  Se han olvidado de que la tierra es el componente más importante para los
indígenas  de  la  Selva  Lacandona.     Debido   a esto,   los  zapatistas  no quieren nada con el gobierno
mexicano.       De hecho, ellos tienen su propio gobierno llamado: las Juntas de Buen Gobierno, formado
en agosto del 2003.  El sistema utilizado por los zapatistas no se compara con ningún otro.     Las bases
principales    de su gobierno son   las siguientes:  el gobierno debe mandar obedeciendo la voluntad del
pueblo.  El propósito de éstas es el prevenir la corrupción del poder.  El que se encuentra en poder tiene
que obedecer las leyes y oír a su pueblo.       El estar al mando para un zapatista significa poder ayudar a
los demás, y no a ellos mismos.  Gloria Muñoz incluye la siguiente cita en su libro:

“El que no tiene reconocimiento es el gobierno constitucional, porque si no ¿por qué las Juntas    
tienen ahora más trabajo que ellos?  Las Juntas están resolviendo problemas que antes resolvía
el Ministro Público.  Ahora los pueblos, aunque no sean zapatistas, van a buscar la justicia a las
Juntas.           Entonces, digo yo, los que no son constitucionales son ellos A nosotros sí  
nos  reconocen”. (81).

Es sorprendente  leer tal cita, ya que cuando pensamos en los zapatistas, tenemos una imagen de
personas no sociales con el resto de la comunidad.  Asumimos que en todo momento están en la Selva
Lacandona, cuando en realidad el pueblo los busca a ellos antes que al  “gobierno constitucional”.  Esto
se debe al poder de la palabra.    Uno de los principios de los zapatistas es “Caminando preguntamos”.  
Cualquiera   que oye esto capta un tono positivo.    El tono de un enunciado siempre tiene un efecto en el
oyente, al igual que en el hablante. Los zapatistas nunca se han dado por vencidos.  Cuando el EZLN se
empezaba   a formar, ellos no tenían respuestas para todo, pero con el tiempo y comunicación se puede
encontrar solución a cualquier problema.

La comunicación es el pegamento de cualquier relación.        Una amistad no puede crecer sin que
ambas  persona  se   comuniquen,   al igual que   una  pareja de novios.      Ambos ejemplos constituyen
solamente dos personas, y usualmente hay problemas.        Entonces me pregunto, ¿cómo sobrevive un
pueblo?  La respuesta es simple, por medio de la palabra.  Si los zapatistas no manejaran la palabra de
la manera que lo hacen, ya no existieran.    Ellos están conscientes de que el zapatismo seguirá gracias
al poder de la palabra.  Esto quiere decir que todos tienen voz.  En otras palabras, aunque Marcos sea el
vocero del EZLN, no es el dictador.    De hecho, él es un puente entre el indígena y aquél que no lo es, ya
que el Subcomandante Marcos es mestizo.

“Marcos, el portavoz, llegó de afuera.  Les habló, no le entendieron.  Entonces se metió en la
niebla, aprendió a escuchar y fue capaz de hablar.  Ahora habla desde ellos: es voz de voces”.
(Avilés y Miná, 25).


Vocabulario

Por medio de esta cita,  podemos  ver que  los zapatistas  tienen  su propio vocabulario.  El término
Niebla,    para    ellos    representa “…el   pasamontañas   que   usa la selva.     Así ella oculta a sus hijos
perseguidos”  (Avilés y Miná, 24).     Los   zapatistas    personifican   a  la   selva  con el propósito de darle
importancia.     Para ellos, la selva simboliza su hogar y no simplemente un pedazo de tierra.   De hecho,
ellos dicen lo siguiente al referirse a la montaña:

The mountain told us to take up arms so we
Would have a voice.
        It told us to cover our faces so we would
have a face.
        It told us to forget our names so we would
be named.
        It told us to protect our past so we would
have a future (Ruggiero, 22).

La montaña es la casa de los zapatistas.    Según su vocabulario, casa se refiere a las puertas que ellos
han abierto a los olvidados.   Los zapatistas “tenían que ser los más generosos, éstos que son los más
pobres entre los pobres de toda pobreza.    En las comunidades zapatistas de la Selva lacandona y de
los Altos  de Chiapas nos hemos juntado los heridos de más de cuarenta países” (Avilés y Miná, 23).  
Tomemos en cuenta que:

“Chiapas is among Mexico’s poorest, most marginalized states.
By most measures of misery, it scores far worse than the Mexican average.
The EZLN’s local agenda-for better education and medical services,
electricity, pared roads, etc.-resonated with the indígenas because of the
awful poverty and desperation in the region”. (Rondeldt, 26-27).

Podemos ver que el término  “casa” tiene  un significado  sentimental  para  ellos.        Una casa es
equivalente a  la  unidad y fuerza  de  una familia,   especialmente para una familia como la de ellos  que
crece a diario.  Es debido a esto, que para los zapatistas ver un avión representa que él se irá pero  ellos
se quedarán.       Es una metáfora para decir, aquí estamos y aquí nos quedamos.    Un avión termina su
viaje en un dos por tres, pero el zapatismo surgió para hacer historia.

Los zapatistas aprenden de sus errores.        Como resultado, el término “lluvia” consiste en jamás
darse por vencido.  Quizás no llueva hoy, pero mañana dirán: “Está lloviendo ayer” (Avilés y Miná, 23).  La
lluvia simboliza las ganas.       Chiapas quiere ser un centro de resistencia hacia la estupidez, y para eso
es necesario que llueva sin cesar.

Otro término   muy   utilizado por los   zapatistas   es “Mundo”.            Puede ser que éste sea el más
importante    de todos,    ya que una de sus más célebres frases es    “Estamos construyendo un mundo
donde quepan muchos mundos.”     Ellos se respetan.     En otras palabras, incluyen a todos sin división
alguna.  Este es el mundo que ellos quieren crear, donde todo sea armonía:

“Los zapatistas quieren cumplir   en paz su tarea,   que en resumidas cuentas consiste en ayudar a que
despierten los músculos secretos de la dignidad humana.     Contra el horror, el humor: hay que reír
mucho para hacer un mundo nuevo, dice Marcos, porque si no,   el mundo nuevo nos va a salir cuadrado
y no va a girar”.  (Avilés y Miná, 27).


Segunda Declaración

Para poder   crear un mundo   que gire,   se requiere   de mucho   esfuerzo,   por eso en la segunda
declaración   de la Selva Lacandona,   la cual salió el 10 de junio de 1994,  los zapatistas dicen: “¡No nos
rendiremos!”     Es durante esta declaración   que los   zapatistas deciden   no recibir ayuda     alguna del
gobierno.  La dignidad de los zapatistas es tanta que prefieren sufrir hambre,   dolor y frío antes de ceder
al gobierno malvado.  Muchos de nosotros, confundiríamos la dignidad de los zapatistas por orgullo.  En
realidad, la dignidad de ellos es tan pura que no la podemos entender.     Si ellos aceptaran la ayuda del
gobierno, sería abrirle una puerta.        Viéndolo de esta forma, no   es orgullo    lo que ellos tienen,    sino
dignidad.  Es éste el ingrediente principal para avanzar:

“Que las   gentes buenas   todas de estas   tierras organicen   hoy la dignidad   que resiste   y no se
vende, que mañana esa dignidad se organice   para exigir que la palabra que anda  en el corazón de los
mayoritarios tenga verdad y saludo de los que gobiernan, que se imponga el buen camino de que el que
mande, mande obedeciendo”. (Segunda declaración).

Si los zapatistas no tuvieran dignidad,    no podrían    organizarse de la manera que lo hacen.      La
dignidad ha permitido que los zapatistas se   organicen y, el resultado de la organización es la unión y el
crecimiento del EZLN.     Ellos han crecido a medida que caminan. Cuando escribieron esta declaración,
hicieron un llamado:

“Llamamos a los campesinos todos a que resistan con nosotros, a los obreros,  a los empleados, a los
colonos, a las amas de casa,  a los estudiantes, a los maestros, a los que hacen del pensamiento y la
palabra su vida.”


Si   nos ponemos a   reflexionar en esta cita,   nos daremos cuenta   de que   cada uno de nosotros
podemos hacer nuestra parte.  Nosotros, como estudiantes de la especialidad del español,   pensamos
ser maestros en el futuro.  De hecho, algunos estudiantes ya lo son.   La profesión de enseñar nos da el
poder de la palabra.  Es nuestra responsabilidad saber utilizarla.    El maestro puede ingeniárselas para
no repetir el mismo material que por siglos se ha enseñado.      Tenemos que saber que la habilidad de
hablar es un privilegio.  No deberíamos dejarlo morir en nosotros.  Si nos callamos, es estar muertos en
vida.  Todos tenemos que poner nuestro granito de arena.  Una persona sola no puede hacer el cambio,
pero la multitud hace la diferencia.


Tercera Declaración

Para el siguiente año, en enero de 1995, los zapatistas escriben la tercera declaración  de la Selva
Lacandona.    La frase fundamental de ésta es:   “¡La patria vive! ¡Y es nuestra!”    Nuevamente,    ellos se
refieren   a la tierra, la   cual debería   ser gratuita a cualquier persona.            Me atrevo a decir que de las
demandas plasmadas en los    once puntos de su programa de lucha, la tierra es la más importante.  Al
poseer la tierra, las demás son fáciles de obtener.                 Antes de continuar, las once demandas son:
vivienda, tierra, trabajo, alimentación, salud, educación,      justicia, independencia, libertad, democracia y
paz.  Estas once demandas son las prioridades de los zapatistas.   El compañero Raúl dice lo siguiente:
“yo donde vivo no hay carretera, pero sí educación,      los niños ya van aprendiendo” (Muñoz, 94).       Aquí
podemos ver la    importancia que los zapatistas le dan a la educación.               Es importante leer tal cita
porque aquí en los Estados Unidos     sería lo contrario.     Cada día vemos nuevas carreteras y edificios,
mientras al mismo tiempo el índice de atrición de los estudiantes aumenta.      ¿Cómo podremos formar
un mejor futuro en estas condiciones?  La educación es la base para ello.       Nosotros solemos pensar
que el indígena     es ignorante,    cuando en realidad son     más inteligentes que    nosotros en muchos
aspectos.       Hoy en día, nosotros hemos dejado de pensar como resultado de la tecnología.  Tenemos
que empezar a caminar hacia nuestros antepasados.           Toda la sabiduría que ellos tenían puede ser
nuestra.  El tener sangre indígena es un honor y no una deshonra como se piensa hoy en día.

La mayoría de los zapatistas son indígenas y están dispuestos a morir por sus ideales.        Es por eso
que ellos dicen: “¡PARA TODOS TODO, NADA PARA NOSOTROS!”   El EZLN está dispuesto a dar su vida
para hacer un cambio.          Para lograr cambios se requieren sacrificios y, ellos están dispuestos a
hacerlos.       La vida es la perla más valiosa que tenemos y debido a esto, los zapatistas piden mucho a
cambio.

“Se nos ha criticado que los Zapatistas pedimos mucho, que debemos
conformarnos con las limosnas que nos ofreció el mal gobierno.
Aquel que está dispuesto a morir por una causa justa y legítima, tiene
derecho a pedirlo todo.  Los Zapatistas estamos dispuestos a ofrendar
lo único que tenemos, la vida, para exigir democracia, libertad y justicia
para todos los mexicanos”. (Tercera Declaración).


Cuarta Declaración

Exactamente un año después de haber escrito la tercera declaración, se publica la cuarta.     Había
transcurrido un año   y    en esta ocasión decían:  “¡Aquí estamos! ¡Somos la dignidad rebelde, el corazón
olvidado de la patria!”      Aunque los zapatistas proclaman que    el movimiento    apenas comienza,     en
realidad ya     está establecido.      Será   muy difícil tratar    de destruir lo que con tanto esfuerzo ellos han
logrado.    Esa frase de     “¡Aquí estamos!” impone el poder de la palabra.  El EZLN va para adelante y no
retrocede.  Es durante el año 1996 que ese forma el FZLN:

Una fuerza política que se llama Frente porque trata de incorporar
esfuerzos organizativos no partidistas, tiene muchos niveles de
participación y muchas formas de lucha.

Una fuerza política que se llama Zapatista porque nace con la esperanza
y el corazón indígena que, junto al EZLN, volvieron a bajar de las montañas
mexicanas.

Una fuerza política que se llama De Liberación Nacional porque su lucha
es por la libertad de todos los mexicanos y en todo el país.

                                                                    (Cuarta Declaración)


Lo que los zapatistas piden es un gobierno que mande obedeciendo.  Un gobierno que escuche al
pueblo y que no imponga solamente.         En ese mismo año,     la izquierda    tradicional    cuestionó   el
planteamiento de Marcos, ya que para ellos era contradictorio y carecía de sentido.  Según ellos: “…si no
se lucha para tomar el poder y ejercerlo,     ¿para qué se lucha?          ¿Qué significa obligar al gobierno a
mandar obedeciendo?” (Avilés y Miná, 82).  La respuesta que Marcos dio fue la siguiente:

“Si decimos que no nos gusta el servicio de recolección de basura, no quiere
decir que nosotros deseemos recoger la basura; si criticamos cómo trabaja
el correo, no implica que busquemos entregar la correspondencia; si nos
desagrada cómo opera la policía, no es que nosotros pretendemos ser policías”.
(Avilés y Miná, 82).


Después de haber dicho esto agregó que   con el nacimiento del FZLN   estaban   proponiendo  un salto
mortal al vacío. Continuó diciendo:

“En el mundo indígena, todas las experiencias han demostrado que cuando un
dirigente es llevado por algún partido a posiciones de poder, termina aliándose
a las necesidades y a la lógica de ese poder.  Ahora vamos a ver qué pasa si lo
hacemos a la inversa: no queremos el poder, queremos que quienes lo ejerzan,
lo usen como un instrumento para cumplir lo que decida la base de la sociedad.
Eso es lo que entendemos por mandar obedeciendo”.  (Avilés y Miná, 82-83).


Poniéndolo en simples palabras, ellos quieren un cambio   en el   cual el   gobierno reestructure  el
sistema que hoy se utiliza.  Ellos no quieren imponer, al contrario, quieren formar un México unido.      Es
por eso que los zapatistas declararon en la tercera declaración que “La existencia del poder arbitrario es
una violencia permanente del derecho y de   la justicia,    que no el tiempo, ni las armas pueden justificar
jamás    y que es   preciso   destruir    para honor de México    y de la humanidad”    (tercera declaración).  
Necesitamos un México donde sea un orgullo decir “soy mexicano”.

Muchos de    nosotros    tenemos    una visión muy    limitada y    pensamos que el  gobierno nunca
cambiará.     Mientras nosotros tenemos ese pensamiento, los zapatistas no pierden su fe.   Ellos son la
dignidad rebelde.  La dignidad de ellos sobrepasa la definición que nosotros le damos a tal palabra.  Su
dignidad es tanta, que   no se dan por vencidos aún cuando son el corazón olvidado de la patria.        Son
rebeldes que llevan consigo el poder de la palabra.  Mientras ellos poseen esta arma, jamás  perecerán.
“No morirá la flor de la palabra.  Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que
vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder”.  
(Cuarta Declaración).


Quinta Declaración

En la penúltima declaración,    los zapatistas deciden decir:    “¡Aquí estamos! ¡Resistimos!”      Esta
declaración fue escrita    dos años después de la previa  , no como las otras que eran anuales, e incluso
en una ocasión    semi-anuales.     A medida que el tiempo pasa,    el zapatismo va creciendo.      En esta
ocasión los zapatistas se demoraron dos años para publicar su nueva declaración.  Esto no quiere decir
que sean haraganes, sino todo lo contrario.  Los zapatistas se encuentran cada día más ocupados.

En la    quinta declaración,    ellos    utilizan   la repetición    muy a menudo.       Ya la habían utilizado
anteriormente en la    cuarta declaración, p ero no en exceso.     Nosotros, como estudiantes de maestría
que somos, sabemos   que la repetición    es una técnica utilizada para crear énfasis y es por esta razón
que los zapatistas la usan.  Empiezan diciendo:

No es nuestra la casa del dolor y la miseria.  Así nos la ha pintado el que nos roba y engaña.
No es nuestra la tierra de la muerte y la angustia.
No es nuestro el camino de la guerra.
No es nuestra la traición ni tiene cabida en nuestro paso el olvido.
No son nuestros el suelo vacío y el hueco cielo.
Nuestra es la casa de la luz y la alegría.  Así la nacimos, así la luchamos, así la creceremos.
Nuestra es la tierra de la vida y la esperanza.
Nuestro el camino de la paz que se siembra con dignidad y se cosecha con justicia y libertad.

La      primera    parte rechaza lo negativo, mientras la segunda reclama lo positivo.  Este método lo
amplifican      con el propósito de introducirse al tema de San Andrés.            Nos dice que ahí llegaron no
solamente ellos,     sino todos los pueblos indios de México.  Nos presentan la voz que la multitud puede
formar.      Los zapatistas y los indios han cumplido su palabra de buscar la solución pacífica, pero como
siempre “…el supremo     gobierno faltó a su palabra e   incumplió el primer acuerdo fundamental al que
habíamos llegado:       el reconocimiento de  los derechos indígenas.” (Quinta Declaración) .  El gobierno
siempre ha visto al indígena como un individuo sin valor.              No se ponen a analizar que su tierra fue
fundada por ellos.      La mayoría de la gente de México son del color de la tierra.       Dicen los zapatistas:
“…somos la raíz de la Nación, su fundamento digno, su presente de lucha, su futuro incluyente.”  (Quinta
Declaración).


Sexta Declaración

Hasta hoy en día, la Sexta Declaración a la Selva Lacandona es la última que se conoce.    Esta fue
publicada en junio del 2005.          Podemos ver que en esta ocasión les tomó siete años para sacar una
nueva declaración.               Lo interesante sobre esto es que las declaraciones van en aumento, las más
recientes son más largas que las anteriores.      Todas son interesantes, pero las más recientes por ser
más largas, contienen más información.           Requieren más de nuestra atención, pero esto es fácil de
hacer, ya que de principio a fin el lector está fascinado por el escrito.

En    la Sexta    declaración   se pueden ver tres componentes   de gran importancia: la devoción,  la
organización y la humildad y sencillez de ellos.      La devoción    de ellos     puede    ser captada   en todo
momento.  Después de veinticinco largos años de lucha, continúan con sus ideales.            En la película
Zapatista por Big Noise, podemos ver que los zapatistas se enfrentan a los soldados diariamente.    Hay
en la zona del EZLN 70.000 soldados del gobierno para controlarlos.  Esta cifra es más de la mitad de la
suma total de los soldados Mexicanos.   Aún así, la devoción de los zapatistas sigue floreciendo hacia lo
que creen justo.  En la misma película se nos dice que las mujeres sufren violaciones de los soldados.  
He aquí otro ejemplo de la devoción de los zapatistas.    Las mujeres tienen una doble lucha, pero no se
dan por vencidas.  Están dispuestas a pagar el precio de un cambio venidero.

El segundo componente es la organización del EZLN.      Ellos se organizaron “…en secreto, o sea, sin
hacer bulla.” (Sexta Declaración)   Me encanta el hecho de que se organizaron sin que nadie se diera
cuenta.  Cuando los ricos menos esperaban, los zapatistas les caen de la nada.  Es por su organización
que ellos han podido realizar eventos radicales.        Los zapatistas han podido organizar mucho,      pero
todavía hay mucho por hacer.       Ellos creen en las      palabras de Emiliano Zapata y,    no van      a estar
realizados hasta que estas se cumplan.

La ultima, y quizás la cosa que más sobresalió en esta declaración fuel la humildad y   sencillez de
ellos.  Aunque ellos han logrado bastantes cosas, el orgullo no se les sube al cuello.   Ellos dicen, “…es
nuestra idea llamar   a quienes    son como   nosotros y      unirnos a ellos, en todas partes donde viven y
luchan.” (Sexta Declaración)   Es interesante analizar esta cita, ya que ellos no llaman a la gente a unirse
con ellos, sino al contrario,   ellos quieren unirse a la gente que son como ellos.      Esta es la señal más
grande de la humildad y sencillez de los zapatistas. Aunque son reconocidos mundialmente,  mantienen
un corazón humilde.


Conclusión:


El movimiento zapatista   ha requerido de bastante organización, pero esto no ha sido un problema para
los integrantes.     El zapatismo empieza a formar una trayectoria que continuara por muchos siglos por
venir.    Los zapatistas, al igual que el resto de las demás indígenas, buscan un mejor mundo.  Ellos ya
han hecho su parte y, esta en nosotros hacer nuestra.   Los indígenas siempre han sido marginados,
pero es hora de cambiar esto.  El poder esta en nuestras manos.  Empecemos a tomar responsabilidad
de las habilidades que han sido depositadas en nosotros.



Bibliografía:

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oprimido.  México D.F: Editorial Grijalbo, 1997

Batalla, Guillermo Bonfil. Mexico Profundo: Reclaiming a Civilization.
Texas: University of Texas Press, 1996

Big Noise Zapatista [video]

Earle, Duncar y Simonelli, Jeanne Uprising of Hope Sharing the Zapatista Journey to         Alternative
Development. California: AltaMira Press, 2005

Francesco Taboada Tabone y Sarah Perrig Los últimos zapatistas héroes olvidados [video]

Katzenberger, Elaine. First World, ha ha ha! The Zapatista Challenge.
San Francisco: City Lights, 1995

Kusch, Rodolfo. América profunda.
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Muñoz Ramírez, Gloria. El fuego y la palabra: una historia del movimiento zapatista.
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Ponce de León, Juana. Nuestra arma es nuestra palabra.
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Ronfeldt, David, etc. The Zapatista Social Netwar in Mexico.
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Ruggiero, Greg Zapatista Encuentro.
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Subcomandante Marcos, Primera Declaración de la Selva Lacandona
http://es.wikisource.org/wiki/Primera_Declaraci%C3%B3n_de_la_Selva_Lacandona

Subcomandante Marcos, Segunda Declaración de la Selva Lacandona
http://es.wikisource.org/wiki/Segunda_Declaraci%C3%B3n_de_la_Selva_Lacandona

Subcomandante Marcos, Tercera Declaración de la Selva Lacandona
http://es.wikisource.org/wiki/Tercera_Declaración_de_la_Selva_Lacandona

Subcomandante Marcos, Cuarta Declaración de la Selva Lacandona
http://www.geocities.com/callada_manera/antologia/declac4.htm


Subcomandante Marcos, Quinta Declaración de la Selva Lacandona
http://www.cuauhtemoc.
org/danza/website/Zapatista/20docs/DECLARACION_DE_LA_SELVA_LACANDONA.htm

Subcomandante Marcos, Sexta Declaración de la Selva Lacandona
http://www.landaction.org/display.php?article=300

Tótoro, T. Dauno. Zapatistas
Mexico DF: Grupo Editoral Tomo, 2001




AUTORA:

Jessica Segura, que creció en el sur de California en el seno de una familia mexicoamericana, se
graduó de la Universidad Estatal de California en Northridge en donde acaba de completar su
preparación para ser maestra.
R E F L E X I O N E S
MÁXIMAS Y MÍNIMAS
Rafael Carvajal
Rafael Carvajal es de Colombia.
Escribe ingeniosos  dichos populares
que aparecen en publicaciones como
Tiempo Sur e HispanicLA.
rafiacv@yahoo.com
© La Luciérnaga Online, 2010

Cuando pienso que soy parte de la humanidad, no paro de resignarme.

Hay países donde las cosas andan tan al revés, que ni el costo de la vida sube.

En Estados Unidos cada cual tiene su propia opinión del Gobierno...pero al menos
puede tenerla.

Hay buenos ajedrecistas que con las damas son malos.

Resulta curioso el hecho de que la cerveza a la vez que nutre, emborracha.

Del inconveniente de hacerse viejo: Empezar hablando de una cosa y terminar
contando otra.

Los artistas se enriquecen, no por sus entradas sino por sus salidas...al escenario.

Cuando el pan es un duro, mantiene frito al huevo.

En el Mundial, se cometieron faltas que merecían la pena máxima sin la más mínima
piedad.

Un mal cirujano corta por lo sano.

El problema está cuando ella es partidaria de la abstinencia y él de la abstención.

Definición de Unión Libre: Expresión obvia para contraponerla al matrimonio.