LA   LUCIÉRNAGA
Un encuentro de poesía, narraciones y música
ABRIL 2008
ABRIL 2008
EDITORIAL
. .Los perros ladran...señal que cabalgamos, le   dijo  don   Quijote  a  Sancho  Panza.   Y metafóricamente  
hablando,   no   hay  duda que  hay muchos  perros que ladran porque La Luciérnaga  avanza  indetenible  en  
esta misión cultural de  esparcir poesía y amistad.  En  marzo  nos  volvimos  a   juntar   con  al- rededor de
medio centenar de  compañeros a   compartir   nuestros   trabajos.    Leímos, cantamos,    tomamos   unos  ricos  
vinos  y, fundamentalmente, la pasamos bien.     
..Sin  embargo,  como  en toda organización cultural  que crece,  surgieron interrogantes sobre aspectos
organizativos. ¿Se debe ser estricto en limitar  a diez minutos las presen- taciones?   ¿Se  debe  requerir  cierto  
nivel cualitativo  de  las  obras que se lean?  ¿Se debe  exigir que los participantes permanez- can  en  sus   
asientos   durante   todas  las lecturas?    En  definitiva,  toda una serie de preguntas    que    generaron    un    
debate democrático  en  el  
blog  de  La Luciérnaga Online.
. .Esto   motivó   a   los   miembros  históricos de  la  organización  a  adoptar una serie de reformas  que  serán
implementadas a partir de    nuestra    próxima   reunión    de   abril.
Los  cambios  buscan  un  equilibrio entre el derecho   de  expresarnos  libremente  y   la necesidad  de  generar  
cierto  orden  en  la organización  del  evento.   Son  lo  suficien- temente  flexibles  como para garantizar que La
Peña Literaria La Luciérnaga siga siendo un  encuentro  de  amigos  que,  quijotesca- mente, continúan en la
busqueda de nuevos molinos     de    vientos,   en   esta    exitante aventura  intelectual.           

Néstor Fantini
P O E S í A S
Toda caída es silencio
horizonte roto
piedra o tierra herida

caemos a la vida
en flecha, agua, o fuego

somos tal vez
un vuelo apenas

en qué surco del aire –
habita la nuestra muerte?
TODA CAÍDA...

J. Patricio Márquez
J. Patricio Márquez es un poeta
chileno que reside en California.
COMPARACIONES DE LA MUERTE

Gabriel Lerner
                                                   Maythé

Morir sería como estar flotando
revolcado en sábanas vegetales
esta cama cierta negra maga tuya

alienado entre el cieloraso y el agua
que no cesa
desde la cristalina efigie de tu boca
tenso el cuello y a punto de esfumarse
por el reverso lado oscuro de mis dientes

podría morir ahora
flotando en esta cama negra
pero prefiero sumergirme
en un inventario de llegadas y reveses
alimentar cierto tipo de intento
saturado de silencio
por eso piso la losa fría
de tanto llorar que no me dejes
y revivo la escalofriante
glaciación de los mensajes
y sueño con la viva condición
de un momento que se asiente
se afirme y me convenza que estamos juntos
al ver tu cuerpo en cruz
crispado por acallar los malos sueños
y a las mañanas augurarte
que descanses que descanses
y besar tu oreja sin despertarte
en señal de mi partida

oh espejo cama espejo
tibio duro inmenso salvaje
nube a punto de madurar y dar frutos
late la cama espejo espejo
y se contrae como útero
late la cama espejo
y me muero un poco
cuando tu pierna me abarca y levanto

sería morirme
agitar los brazos lerdos
como caña de pescar
soy una libélula bajo el sol
y me cosquillea el levísimo peso de las alas
atormenta el recuerdo
de su fragor de hélices
por sus connotaciones de guerra
y rescates malogrados
y es inevitable que me estire
empapado de un líquido primario

insecto tardío
arrebatado de goce
ante tu embestida

o bien es tu mano que se extiende
y que cubre mi frente
acallas un clamor que me cruza el pecho
cuando me encomiendo
al intento sincero de seguir viviendo
al mencionar los nombres
de tus dioses nuevos.

                              de
El ciclo del amor
Gabriel Lerner es un escritor y periodista argentino
que actualmente se desempeña como editor estatal
del periódico
La Opinión. Su último libro, El ciclo del
amor
, acaba de ser publicado por la Editorial
Visualibros.

A un personaje de Julio Benítez

Yo buscaba sólo en ti la noche oscura,
La húmeda oquedad de tus caderas,
El beso imaginado que me hiciera
morir de amor en la febril locura.

Pero viendo la luz de tu ternura
Quiso mi corazón por vez primera
en un latir de ala y primavera
Llevar la sangre mansa hasta tu altura.

Te amaré blanca sin dejarte huella
del dulce sueño que al orgasmo llega.
¡Mujer distante, delicada y bella!

Será mi prueba de total entrega
tocar sin manos tu escondida estrella.
¡Esto es amor, y a perturbarme juega!
MUJER VIRTUAL

Erwin Dorado
Erwin Dorado, que nació en Cuba, se graduó de la
Universidad de Oriente.  Participó en talleres literarios
en su pueblo natal y en Santiago de Cuba y publicó su
trabajo en diversas revistas. Sus representaciones
como actor han sido reconocidas a nivel nacional.
Actualmente trabaja en una  emisora internacional, en
Miami, en la que produce, dirige y escribe una
radionovela.
                         Para quien aún no nace
                         y para que sea leído en 18 años
                                                   marzo del 2007

Te hicimos de barro y de palabras
En la larga noche que aún nos cubre
Con su manto de estrellas
Y en nosotros estuvieron los abuelos viejos
Los tristes y olvidados
Modelando tu rostro
Tu estatura, tus silencios
La risa que incendiará montañas
Estaremos contigo aunque no estemos
Y nunca sabrás que caminamos
Que saltamos de planeta en planeta
Que soñamos con un mundo mejor
Para que sea tu casa
Que también nos empapó esta lluvia
Que hoy descubres con un asombro antiguo
Que fuimos como tú
Que temblamos de miedo y de impaciencia
Que apretamos los puños
Que cantamos, bailamos, tropezamos mil veces
Con las piedras de hierro del poder
Y que también odiamos a los que nos odiaron
Que fuimos masacrados, pisoteados, vendidos
Que la vida también nos dio la espalda
Que tampoco conocimos la nieve, el río, las ballenas
Que no tuvimos bosques ni esperanzas
Que no tuvimos nombre, ciegos, mudos
Nos dejamos acorralar por la miseria,
Pero también cantamos y danzamos la vida
Y también nos levantamos impetuosos
Piedras entre las piedras
Las mujeres que te formaron son un río
Los hombres que te formaron son un río
Y queremos que tú, cuando todo esté solo,
Te levantes piedra y fuego y que nos digas
Que nada fue posible
Que no es posible el Che, Jara, Atahualpa,
Cuauhtemoc
Porque no es posible tanta muerte
Que no creas en las lluvias de balas
Ni en los escuadrones de la muerte
Que pienses que las masacres y los genocidas
Son productos de nuestra mente enferma
Que nunca traicionamos
Que no fuimos esclavos del mercado
Y que jamás le pusimos precio a las personas
Que supimos amar y que la vida
No era un juego de cartas
Donde siempre perdimos
Que te levantes piedra y fuego
Y pienses que no es cierto
Que los asesinos, que los reducidores de cabezas
No enterraban su cruz en nuestros pechos
Que nunca murió nadie
Que todos fuimos libres para planificarte
Que tus abuelos jamás se echaron a correr
Con la casa al hombro
Y los ojos ahogados de tristeza
Y que digas que miento
Que mentimos los que hablamos del frío
Y del hambre
De la necesidad de ser queridos y aceptados
Y que pienses que jamás en la vida
La sangre de tu sangre maldijo el estar vivo
Que todos fuimos luz
Hogueras en la noche
Y que hicimos despacio
Meticulosamente concentrados
Un mundo maravilloso para ti
Que serás el árbol primigenio
La semilla nueva, el sol de adentro.
A  TLAHUIZCAL

José Manuel Rodríguez Walteros
José Manuel Rodríguez Walteros, ganador del
prestigioso premio Letras de Oro, es un escritor
colombiano que reside en Los Angeles.  Entre sus
publicaciones se destaca
Los cantos de la noche
son los cantos del East Los Angeles
.  
Rafael Figueroa recitando al
mejor estilo de los gauchos
argentinos
(CD). VER VIDEO...
C U E N T O S
LOS COLORES DE LAS FLORES DE CRUZ ALTA

      Néstor Fantini
.........Álvaro  Navarrete,    decimonoveno   hijo   del   orgulloso
alcalde de Cruz Alta, se casó con María Isabel Altuna cuando
la niña de ojos almíbar tenía tan sólo catorce años.    En sus
votos,  como era  costumbre en la región,  prometieron tener
doce hijos. “Y en una de esas tengo hasta treinta”, dijo Álvaro.
Las festividades y ofrendas se extendieron durante diez días y
diez noches en los que las botellas de Bordeaux y los licores
de  Oporto  mantuvieron  en  un  ensueño  a todo  el poblado.  
.........Los  primeros  años,  la  pareja vivió un idilio del que se
hablaba  más  allá  del  Río  del  Diablo  y  que, de acuerdo a
expertos  en  floricultura, ayudó a  incrementar el color de las
flores y, consecuentemente, multiplicó la producción de miel
que se transformó en la  fuente económica de casi todos los
residentes  de  Cruz  Alta.   Álvaro  fue  investido  con  el  título
honorífico de Gran Protector de la Vida y la gente reconocía a
la  pareja  con  tanto  respeto  y  veneración  que  su  casa de
piedra en la Cañada de los Perdidos siempre dormía rodeada
de velas benditas y amanecía con flores de todos los colores
imaginables.
.........Pero  cuando  Álvaro  cumplió  su  tercer  aniversario  de
casado  sin haber  producido  descendencia,  comenzaron a
circular   rumores.    Inicialmente   eran   simples   preguntas
inofensivas  que, con el tiempo,  pasaron de la interrogación
curiosa  a  la   insinuación  burlona.    Después  llegaron  las
miradas y,  más tarde, los cuchicheos.    Al principio, Álvaro y
María   Isabel   ignoraron    los   comentarios,    pero   cuando
comenzaron  a   transformarse  en  actos   impertinentes,  se
dieron cuenta de la gravedad de la situación.
.........El joven buscó consejo con su padre quien le advirtió de
las  desvastadoras  repercusiones que tendría para el honor
de  los  Navarretes  si algo  no  ocurría.  “Si no tienes hijo, no
puedes probar que eres hombre”, le dijo.  También fue a ver a
Fulgencio Arcoiris, su jefe en las duras batallas de la guerra, y
escuchó las palabras del sabio general.  Habló durante días
con sus hermanos, habló con amigos.  Todos acordaban en
que si la pareja no podia producir un primogénito,  su suerte
estaba echada.
.........Álvaro  Navarrete  y  María  Isabel Altuna, desesperados,
redoblaron esfuerzos.  Usaron ungüentos hechos de bosta de
toro   recogida   a   medianoche,   sacrificaron   ciento   veinte
canarios amarillos  y ciento veinte anaranjados para intentar
robarles  el  espíritu del canto, se hicieron miembros de una
secta zoroastrista,  imitaron tres mil posiciones  extraídas de
un tomo inédito de Kamasutra y,  siguiendo el consejo de su
suegra, Álvaro llegó a hacerse la circuncisión sin anestesia y
con un cuchillo de oro.   Cuando todos los remedios,  todo el
dolor  y  todas  las   oraciones  fueron  inútiles,  finalmente  la
pareja,   al  borde  de  la  histeria,   decidió   recurrir   a   doña
Hermenegilda Guzmán, la partera del pueblo que, entre otras
cosas, era reconocida como la mejor bruja de la región.
.........Hermenegilda los vio llegar a la choza de mimbre, en las
márgenes del pueblo, y antes que cruzaran el umbral le dijo a
Álvaro  que  el  olor  a  podrido  de  su alma se podia sentir a
media legua. “No hay cura pa’ tu mal, muchacho”, sentenció la
bruja  y se fue a otro cuarto desde donde, por varios días, se
escucharon sus gritos y su llanto.
.........Al  cumplirse el cuarto aniversario,  el alcalde Navarrete,
semienloquecido     por     la     vergüenza,   emitió  su  última
ordenanza decretando que su familia no tenía lazo sanguíneo,
legal  o  espiritual  con  Álvaro  Navarrete  ni  con María Isabel
Altuna  y,   cargando  algunas pocas posesiones en un carro
destartalado,  y  seguido  por  una  mujer vestida de negro de
pies   a  cabeza    y   dieciocho   hijos  enmascarados,   había
desaparecido de Cruz Alta en medio de una noche en que los
perros  ladraban  enfurecidos  y  llovía  una  sustancia  negra.
.........Fue más o menos en esos días tristes que las burlas y
las miradas esquivas comenzaron a pesar más que nunca.  Ir
al  almacén  de  don  Iván  Checoff era una tortura para María
Isabel  que  debía  caminar  dos  cuadras   por   una   vereda
inundada de ojos.  Ir hasta el río atraía a docenas de curiosos
que ya ni se preocupaban en demostrar su repudio. “Ahí va el
desierto”, decían.   Abandonados por la familia, perseguidos
por  sus vecinos,  Álvaro y María Isabel se fueron replegando
hacia  los  rincones  más  oscuros  de su  casa de piedra de
donde apenas salían al atardecer, una que otra vez, después
de  cerciorarse  que  la s calles  de  Cruz Alta estaban vacías.
.........Fue  en  ese  tiempo, también, que el pueblo comenzó a
experimentar   cambios  cromáticos.    Todos  comenzaron  a
darse cuenta que los colores de Cruz Alta habían empezado a
atenuarse  y  que  las  flores  morían  por  toda la región.  Las
abejas,    evidentemente,    emigraron   hacia   colinas    más
coloridas y la producción de miel se encaminó a la bancarrota
con los consiguientes estragos económicos.
.........En  el  quinto aniversario del casamiento, Álvaro y María
Isabel estaban tan aislados que en el pueblo nadie hablaba
de  ellos  y  la mayoría  hasta  se había olvidado que existían.   
Muchos  de  los habitantes, preocupados con la miseria que
había arribado, se la pasaban discutiendo la manera de volver
a  colorear  la  aldea.    Siguiendo  los  consejos  de  la  bruja
Hermenegilda,  hasta  se  habían  repintado  las  flores  y los
árboles  y  las  pocas  nubes que pasaban por el lugar.  Pero
todo   era   inútil,   la   pintura  se  derretía  y  caía  en  chorros
multicolores manchando la tierra yerma.   
.........En  diciembre  de  ese  año,  las últimas cuatro familias
abandonaron  el  pueblo.   Una  semana  más tarde, Álvaro y
María Isabel se dieron cuenta que el silencio de Cruz Alta era
un silencio de vacío.  Después de confirmar que solamente la
brisa  y  los perros creaban sonidos, se atrevieron a salir por
las calles.  Al principio tímidos, y después con más confianza,
recorrieron  la  Cañada  de  los  Perdidos.    Al  día   siguiente
pasaron las colinas del sur y estaban tan entusiasmados que
ni  siquiera  se  dieron  cuenta  que  llegaron hasta el Río del
Diablo.  María  Isabel  reía  como no lo había hecho en tantos
años,   Alvaro  gritaba  y  escuchaba  su  eco  mágico  en  las
sierras.    Estaban tan felices, tan en paz, que ninguno se dio
cuenta  cuando  las  ramas grises comenzaron a llenarse de
marrones  y  verdes  ni  cuando las flores marchitadas por la
tierra  y  el  polvo  se  irguieron  en amarillos y rojos y violetas.  
Tampoco  se  dieron  cuenta  cuando  el  cielo  se  cubrió  de
formaciones de abejas zumbantes que retornaban a germinar
las colinas de un pueblo vacío.
Néstor   Fantini   es   un   sobreviviente  de  la  Guerra Sucia
argentina   que   reside   en   Los   Angeles.   Aparte   de   su
experiencia   profesional   como   docente  y  periodista,  su
interés  por  la  literatura  lo  ha motivado  a involucrarse en
numerosos  eventos  culturales  y organizaciones. Algunos
de sus cuentos fueron publicados en
La hoja, Mirando hacia
el  sur
 y  otras publicaciones.   Actualmente es editor de La
Luciérnaga Online
.
E N S A Y O S
UN JUDÍO ERRANTE MODERNO

Ander Frausto
.       Continuó su viaje hasta Tepic, Nayarit.  En ese estado,
escaló el volcán Seboruco, siguió a Guadalajara, Jalisco, en
donde lo recibió la prensa, y de ahí fue a León, Silao, Irapuato,
Salamanca, Celaya, Querétaro, Hidalgo, arribando al Distrito
Federal, a finales de mayo de 1940.  Allí estaba su familia,
sus amigos; en especial, don Miguel Gil, uno de los grandes
periodistas de la epoca y jefe de redacción del periódico La
Prensa, que lo animó a continuar su viaje a Sudamérica, no
sin antes pedirle que lo asistiera  en sus trabajos de
información, durante las elecciones presidenciales que el
general Manuel Avila Camacho descarádamente le ganara a
Andrés Almazán.  Evodio rememora el día en que el
presidente saliente, Lázaro Cardenas, se presentó a votar a
su casilla local y don Miguel Gil le dijo: “Sr. Presidente, vengo
a saludarlo y a despedirme de Ud.”.  Lázaro Cardenas lo miró
sorprendido y le preguntó: “¿Cómo, Miguel, a dónde se va
Ud.?”  Y Gil le contestó: “No, Sr. Presidente, el que se va es
Ud.”.  Así era don Miguel.
.       Después de trabajar durante 2 meses, decidió continuar
su viaje.  Ahora, con dinero en el bolsillo y una credencial del
periódico La Prensa, caminó por Puebla, Veracruz, Tabasco.  
Se embarcó en Laguna de Terminos, Campeche, y cruzó el
estado internándose en Yucatán.  Fue testigo de la ruina en
que había quedado la industria henequenera: haciendas
abandonadas, los campesinos mayas explotados por los
bancos ejidales, y llegó a la blanca Mérida en donde se
presentó al diario El Correo que publicó la razón de su viaje y
lo agasajó con una cena.  Visitó Dzibichaltún, Uxmal y Chichen
Itzá, antes de llegar a Valladolid e internarse en la selva
maya.  Le tomó varios días cruzar hasta el mar Caribe y en el
trayecto se encontró con pequeñas rancherías cuyos
moradores lo evitaban.  Él aprovechaba para comerse sus
cecinas. Una tarde llegó a las ruinas de Tulum, en un
acantilado frente al mar.  Solamente había un guarda que mal
hablaba el español y que le permitió descansar “siempre y
cuando no se lleve los idolitos”.  Colgó su hamaca en el
Castillo y se quedó dormido con el rumor de las olas del mar.
.         Dos días estuvo recorriendo la zona arqueológica,
testigo de una refinada cultura cuyos descendientes vivían
dispersos y muertos de hambre.  Caminó por la playa hasta
Vigía Chico en donde encontró  esteros y manglares que no le
permitían continuar.  Allí construyó una balsa con ramas de
árboles atadas con guías de bejuco y navegó por el río hasta
la población de Chan Santa Cruz, todavia considerada sede
religiosa y último reducto maya durante la Guerra de Castas
de más de un siglo atrás.  En Santa Cruz estuvo pocas horas,
ya que su presencia no era grata.  Los indígenas tenían
noticias de que venía armado y que había robado comida en
otras poblaciones.  Machete en mano, se abrió camino en la
tupida selva hasta llegar a Bacalar, antiguo centro militar
maya y, ahora, centro de destierro de militares revoltosos y
criminales.  Se quedó dos semanas a trabajar en la zona
chiclera, en donde el caucho se extraía del árbol de
Chicozapote.  El látex se cocinaba hasta formar un bloque de
45 kilos, o quintal, que se pagaba a 33 pesos.  En esta zona
se ganaba buen dinero: más de 40 pesos por día, por encima
del salario de un diputado.  Pero las tiendas de abasto de las
compañias chicleras mantenían a los trabajadores
embrutecidos con alcohol, prostitución y deudas que nunca
terminaban de pagar.  Quince días después prosiguió, a
través de la selva, hacia la ciudad de Chetumal, una localidad
en las riberas del río Hondo y en la frontera de México con la
Honduras Británica.  Era un puerto libre y zona de
contrabandistas.  Como se le estaba terminando el dinero y
necesitaba dólares para continuar su viaje por Centroamérica,
habló con las autoridades del lugar que lo recomendaron con
los cortadores de caoba.  Allí ganaría dinero por varias
semanas etiquetando los troncos de los árboles que echaban
al río.
.       Cuando salió de México, su amigo Miguel Gil le había
ofrecido ayudarlo económicamente por cada reportaje que
mandase.  Gil se encargaría de arreglarlos para ser
publicados.  Así lo hizo.  Mandó una carta de cuatro cuartillas
detallando el tráfico de maderas que salía de territorio
mexicano sin ningún control.  Días después fue detenido en el
campamento Francisco Saravia y llevado a Chetumal por
órdenes del secretario de Gobierno.  Allí pidió hablar con el
gobernador, el General Melgar, sin conseguirlo.  Después de
una semana preso, el secretario del Gobierno Territorial, el
mismo que lo recomendó para trabajar, lo regañó y le dijo: “Yo
te mandé al campamento a que ganes dinero, no a
lambisconear, lo mejor que puedes hacer es irte de este lugar
lo más pronto posible”.  Evodio obtuvo un pasaporte legal, un
salvoconducto y un mes completo de salario.  Cruzó el río
Hondo hasta el pueblito de Espeño, localidad fronteriza.  
Mientras le revisaban su pasaporte, sintió un fuerte dolor de
estómago que lo dejó sin sentido.  De inmediato fue
trasladado a un puesto de socorro en donde pasó tres días
recuperándose del envenenamiento que había sido objeto.  
Las autoridades de migración ya le habían advertido que no
tomase fotografías, lo cual cumplió.  El resto del trayecto fue
por Corozal, Belmopán, hasta el sur del país.  No hubo
ninguna novedad.  Ahora se iba a adentrar en la parte hispana
de Centroamérica.  ¿Por dónde continuaría?
.       Era una vez a la semana que, entre el receso
escolar del mediodía y la siesta de media tarde de
mi padre, esperaba la enciclopedia estudiantil con
avidez.  Era el año de 1961 y gustaba de la
historia, la geografía, el béisbol a mano limpia y los
mangos verdes del árbol de la plaza de Santa
Teresa.  Sabía que mi padre había sido marino
mercante y aventurero.  Cuando le preguntaba
sobre los tatuajes en los brazos y sus aventuras,
respondía invariablemente: “¡Déjate de vainas,
chico!”
.       Durante mis vacaciones escolares, me llevaba
al periódico El Nacional en donde trabajaba como
jefe del Departamento de Pregón y Distribución de
Revistas de la ciudad de Caracas.  Algunas tardes
salía a pasear con él.  Fuimos muchas veces a
Musical Tiuna, a comprar discos que nunca
escuchó; al Conde; al Cine Principal, a ver
películas mexicanas gratis.  Así conocí a ex
diplomáticos, ex toreros, amistades de algunos
países latinoamericanos que daban evidencia, en
sus conversaciones, que mi padre había estado en
diversas partes del continente.
.       Tiempo después, cuando yo tenía unos 17
años, las charlas nocturnas con mate cocido se
hicieron frecuentes en torno a la odisea que lo llevó
a caminar desde Tijuana, México, a Buenos Aires,
Argentina, en la década de los 40.  De esos
recuerdos grabados en la memoria y en varias
crónicas aparecidas en una revista de la época, así
como en su diario de viaje, rememoro el periplo del
trotamundos que fue Evodio Frausto Valera.
Ander Frausto nació en Venezuela y a los once años emigró
a México en donde cursó cuatro años en la Escuela
Nacional de Antropología e Historia, en donde confiesa que
le “gustaba más la biblioteca que la escuela”.  Desde 1977
ha vivido intermitentemente en EEUU y el país azteca.  El
relato del viaje de su padre, Evodio Frausto, por el conti-    
nente americano, se basa en documentos, reportes perio-
dísticos e información oral recogidos a lo largo de los años.
.       En el año 1939, Evodio Frausto Valera desembarcó en
Baja California y se dirigió hacia Los Angeles con la intención
de enrolarse en la Legión Extranjera Francesa para ir a
combatir contra los nazis.  Las autoridades consulares le
negaron el permiso y, ante la encrucijada de seguir sin trabajo
en México o lanzarse en pos de una aventura desconocida,
optó por lo segundo.
.       El 25 de febrero de 1940, junto con un amigo, salió de la
ciudad de Tijuana, pasando por Tecate, La Rumorosa y
caminos muy malos, hasta llegar a Mexicali, cinco días
después.  Descansaron dos días, durante los cuales se
informaron cómo cruzar el desierto de Altar y después
continuaron el viaje hasta San Luis, Río Colorado, con
temperaturas de más de 43 grados.  “Mi compañero”, escribe
Evodio, “renuncia al viaje” y decide volver a los Estados
Unidos.  “Me quedaba sólo con mis ilusiones y es que nada
tenía que hacer en Tijuana, así es que me dispuse a seguir al
sur sin inportarme lo que hubiera más adelante”.
.       Tomó la brecha donde estaban construyendo la vía del
ferrocarril y, en un campamento, los trabajadores le advirtieron
que no podría continuar ya que la brecha de rieles llegaba
hasta allí y las tempestades de arena eran frecuentes.  “Como
nada tenia que perder, segui mi viaje”.  Ese día, con una
cantimplora, carne seca, tortillas de harina, caminó hasta las
11 de la mañana.  Se enterró en la arena durante las horas de
la tarde, hasta que pasase el calor, y continuó su recorrido
durante la noche, ayudado por la luz de la luna y la brújula.  De
esta manera, sorteando los fuertes vientos, aprovechando el
agua de las biznagas,  pero sobre todo con fe, llegó a Punta
Peñasco, en donde unos pescadores lo ayudaron con comida
y agua.  Así continuó su viaje empleando los mismos
métodos.  Después de varios dias de angustia, llegó a
Sonoita.  ¡Habia cruzado el desierto!  “Por aquellos años, la
vida carecia de valor para mi, asi que, no le di mucha
importancia a esa aventura”.
.       La siguiente meta era la población de Caborca, en donde
los contrabandistas traficaban con los mexicanos que querían
pasar a los Estados Unidos - a ellos les llamaban “alambres”.
Evodio continuó por la vía del ferrocarril hacia Hermosillo y
después Ciudad Obregón, en donde por primera vez le vino la
idea de presentarse en un periódico para dar a conocer el
objeto de su viaje.  “Ellos lo tomaron a risa pero de todas
maneras me presentaron con el director que escuchó mi
plática y tomó en cuenta mi aventura.  Esta fue la primera
publicación que publicara mis sueños y yo ni tenia idea de lo
lejos que quedaba la Argentina”.
.       Siguió por Navojoa y Guaymas, todavía en el estado de
Sonora.  Pasó por Sinaloa, cruzando los Mochis, Guamuchil,
Guasave, hasta llegar a la capital del estado.  En Culiacán, el
gobernador lo recibió y la prensa publicó sus peripecias.  En
Mazatlán descansó varios días y decidió ir a entrevistar a un
famoso guerrillero local: Rodolfo “El Gitano” Valdez, ex
combatiente revolucionario levantado en armas en contra de
las injusticias del sistema agrario, que se escondía en las
montañas de la Sierra Madre Occidental.  “Su cabeza tenia
precio, sin embargo me recibió; me preguntó quién era y qué
queria. le dije que sólo un aventurero, que me disponia a
cruzar el continente americano y contar a la opinión publica
sus pensamientos sobre el agrarismo; me vió tan mal
equipado que se echó a reir y me invitó unas cervezas y
mientras comiamos me contó que la revolución no tomaba en
cuenta a los campesinos que no pertenecian a los ejidos.
Antes de despedirnos reunió entre su gente más de 1000
pesos y me los dió para mi viaje, agregando ‘si un dia
necesitas algo ven a buscarme a la sierra, aqui estaré hasta
acabar con los agraristas’ ”.
PARTE 1
R E F L E X I O N E S
Rafael Carvajal
MÁXIMAS Y MÍNIMAS
La muerte es una vida privada.


El dólar a caído por razones de peso.


Lo mejor que ha hecho el actual gobierno es conseguir que las cosas estén peor.


Si quieres perder un amigo por las buenas, aconséjalo.


Las arrugas a los lados de los ojos son las pestañas del tiempo.


Aviso en un cementerio:
Vacantes disponibles.


Los gringos son aparatos que funcionan con estimulantes.


El hombre después de los 65, pertenece al sexo débil.


Al contar la vida, pasión y muerte de Jesucristo, los apóstoles inventaron el
periodismo.


Quienes tienen problemas para hablar se quejan de que nadie los entiende.


Hay personas tan descuidadas que pierden hasta el apetito.


Definición de
viuda: Cosa agradable que deja la muerte.
Rafael Carvajal es un narrador colombiano que reside en Los Angeles.  Asiduo
participante de peñas literarias locales es reconocido por  escritos que
recogen dichos y refranes típicos de nuestra cultura. Algunas de sus
reflexiones se publican mensualmente en
Tiempo Sur.
FRASES CÉLEBRES
ABUNDANCIA

Mucha abundancia de riquezas no puede ser guardada por un hombre
sin pecado.
                                                         Erasmo

BELLEZA

La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
                
                                                         Leonardo da Vinci

La belleza no tiene más razón de ser que a sí misma.
                                                 
                                                         Emerson

CASUALIDAD

La que llamamos "casualidad" no es más que la ignorancia de las causas
físicas.  
                                                         Leibnitz
____C  I N E M A T O G R A F Í A____
Arekita  2
Rogelio  Fojo  y  Leonardo  Meza
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