Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
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Volumen V * Número 6 *  NOVIEMBRE - DICIEMBRE  2011

En el inicio de este nuevo año queremos saludar a todos los miembros, amigos y      simpatizantes     de    La    Peña   Literaria   La
Luciérnaga que en Los Ángeles, California, siguen participando con entusiasmo de esta idea de promover la lengua    española   y
la cultura latinoamericana.  

Durante el año que acaba de terminar, continuamos concretando toda una serie de actividades literarias y culturales en Northridge,
North Hollywood, Tujunga, Culver City y otros lugares afianzando nuestros lazos con la comunidad.  Entre las muchas   actividades
cabe recordar nuestra participación en el XXIV  Simposio Internacional de Literatura Española que tuvo lugar en California State University Dominguez
Hills en donde Julio Benítez y Néstor Fantini hicieron presentaciones.  Además, los escritores José Manuel Rodríguez, Elsa Frausto, Cecilia Davicco,
Raúl Arredondo, Celerino Hernández, Dora Magaña y Alejandro Molina participaron de una mesa redonda de escritores locales.

La Luciérnaga Online publicó el libro de Julio Benítez, El Libro Mágico: notas acerca de la Edad de Oro, un ensayo muy bien recibido en el que el autor
cubano analiza el trabajo de José Martí. También se publicó Tranquera Abierta, una antología de poemas de Rafael Figueroa quien, aparte de ser
miembro de la peña literaria, es director del Centro Gaucho Martín Fierro.  

La Luciérnaga Online también tuvo la grata decisión de sumar a su Consejo Editorial a dos figuras fundamentales de la literatura en español de Los
Ángeles: Antonieta Villamil, la escritora colombiana que entre sus muchos logros se incluye que uno de sus poemas haya sido seleccionado por
Elena Poniatowska para ser incluido en una antología que está preparando, y  Dukardo Hinestrosa, el escritor de la misma nacionalidad que es
reconocido por su participación histórica en el movimiento nadaísta que tuvo lugar en Colombia a mediados de la década de 1960.

Escritores de La Luciérnaga también han mantenido su conexión con la comunidad latina a través de ensayos periodísticos, cuentos y poemas que
han sido publicados en Tiempo Sur, La Opinión, Hispanic LA, AOL Latino y The Huffington Post y leídos y comentados en KPFK.  

Jairo Duque, que en 2010 ganó el premio La Luciérnaga, continuó incansablemente con su labor de documentar y difundir nuestra peñas a través de
InformateNews y en podcasts que aparecen en el website de La Luciérnaga Online.  Y hablando del website, en 2011 la editora Cecilia Davicco
rejuveneció el sitio y aumentó la cantidad de publicaciones e información transformándolo en un verdadero vehículo de cultura.

La Luciérnaga también volvió a organizar un concurso literario internacional en el que participaron numerosos escritores de toda América Latina,
España y Estados Unidos.  Los ganadores fueron anunciados en la peña de diciembre.

Las próximas peñas, en la que esperamos verlos, serán el 21 de enero y el 18 de febrero. Un gran abrazo y nuestro mejores deseos para ustedes y
sus familias en este flamante 2012.


Cecilia Davicco
Editora  
                 
E D I T O R I A L
¡F E L I C  I  D A D E S  Y  P R Ó S P E R O   2 0 1 2 !  
P O E S Í A S
H I E L   D I U R N A
Antonieta Villamil
C I U D A D    D E   
A L A R I D O S    N O C T U R N O S
Oxc Lebran
FORMAN
UNA
POESÍA
A veces sientes que te devoran
te hacen sentir que tienes un aire asfixiante
De humos, alcohol
espumas de soñolientos
De vecinos que se pierden de aburrimiento
en una ciudad sin cariño
Con hombres atollados en la más salvaje soledad
Empujando carretillas de mercados
sin un quarter en sus bolsillos
Clavados en la ciudad
Sin brújulas ni horizontes
Calles que no tienen final
Ciudad de alaridos
Única música para la tristeza
Con mañanas sin risas
cuerpos sin el corazón
De nobrezas que se comparten con los amigos
Wisky drogas
y una fucking cerbeza
en las míseras manos de un pordiosero
de risas que se escondieron
entre los dientes de soñadores
Pájaros encantadores
que quisieron hacer sus nidos
entre las turbinas del infierno
Ideales fallidos
lágrimas secas
por la brisa de un invierno cruel
y tu, que viniste de un paisaje hermoso
Tuviste que correr
Para no ser devorado por los mercaderes de la
muerte
Ahora Gritas
Te desvelas
buscas la paz para encontrar
el peldaño inalcanzable
En el sonido de una locomotora
que corre bajo la ciudad
Te escondes en el silencio
Vives de los días de ayer
de  angostas callejuelas
amigos mariguanos
compas marginados
y de una puta patria que se olvido de ti
De un paía centroamericano
donde transcurrió tu infancia
ahora
maquillada de hembra hermosa
quieres reir
en medio
de escorpiones malditos
y pensamientos borrosos
Multitud de hombres quieren tu sexo
para amarte
o para burlarse de ti
pues bien en esa ciudad de alaridos nocturnos
está tu sueño americano.
Esta mañana parece ayer y el día amanece
con hastío de cara trasnochada

Con la ostensible fecundidad del día
el sol es enjambre de melenas revueltas

Crematorio que ilumina las infames
lámparas de tela humana

Fecundidad que se enfoca en muerte
que consume el aceite de los cuerpos
que se desayunan a si mismos

Quiero evocar la simplicidad de cereal con leche
o un humilde jugo de naranja con el ojo del trigo
en la espiga de mi lengua   pero nada sencillo
la hora de cereal con leche tiene consecuencias
inesperadas   el momento para jugo de naranja
es premeditablemente ácido

La hora corre despavorida y letal con sus dagas
enfocadas en el segundero     Esta hormiga sabe
que el precio de la miel nocturna es morir
consumidos entre hiel diurna,
Antonieta Villamil, poeta, narradora y
traductora colombiana. Dirige Caza de
Poesía, en Venice, California. Ha publicado
varios libros, y recibido numerosos premios.  
De su último publicación,
Soluna en bosque
conjuros para invocar el amor
, hemos
extraído este poema.
Oxc Lebran nació en El Salvador y a finales
de los setenta emigró al norte. Fue en
Estados Unidos donde estudió arte
dramático en la Fundación Bilingue de las
Artes, al  tiempo que continuó con su
pasatiempo favorito, escribir. Lleva
publicados algunos libros entre ellos
El
mundo de Oxc Lebran.
Esta pulsátil golondrina sobrevive el hielo
que tritura tus sueños contra neblina fusilante
aunque se amotinan las callejas contra la risa
del día y se esconden los espacios respirables
en simulacros de burbuja

Aunque hilanderos de granizo
desmadejan tu alarido bermejo
en los desfiladeros de sombras
que en el vértice alelado de la noche
desaparecen o que en el desleimiento
ilunado de tus manos se acorazan
porque no accedes al pendulante
estatismo del exilio

Has de malograr su adormilamiento antes
qe que beban su último veneno de tedio
y no olvidarás desatar ciclones de arco iris
sobre la muda estampida que descarna
tus sueños en el eco

Esta pulsátil golondrina de papel
sobrevive el hielo    esta noche desencadene
vuelos contra la hueste atilante de mutismo.
G O L O N D R I N A   D E   P A P E L
Antonieta Villami
M I E N T R A S   S U S P I R A S
Oscar René Benítez
Emerges del silencio vestida de nostalgia
Y del melancólico manto con que se cubre el tiempo
van desprendiéndose los instantes que juntos dibujamos.
¡Y eres tú!, mujer piel de luna llena,
la que ahora acorta la distancia
invadiendo los sentidos.

Ahora me recordarás quizás mientras suspiras,
¡ay! pasaste del llanto a la añoranza,
de la añoranza a la esperanza y después
a la resignación como último recurso.
pero no hubo espacio en tu corazón para el olvido.

En la densa niebla del tiempo transcurrido
aún se adivinan los atardeceres:
nosotros tomados de la mano,
un solo asiento en el autobús para los dos,
un solo plato para la cena,
tus ojos mirándome tiernamente,
y la pasión de una juventud que se nos escapó.

Muchas fueron tus lágrimas, mujer.
Y aunque me esperanas sabías que no volvería,
que aquel vacío que en tus brazos yo dejaba
como el tiempo y la distancia también era interminable.
Yo guardé las mías, las apretujé en mi corazón
y por las noches,
se escapaban en avalanchas de sollozos
que me hundían en un insomnio demente y lastimoso.

Como antes, hace tanto tiempo ya,
rompías mi silencio con un beso dulce y un suspiro,
ahora lo llenas con tu recuerdo
y aferrada vives aquí en mi corazón.
Oscar René Benítez fue ganador, en 1983,  del 2do lugar
en el concurso Simón Bolívar y en 1984 recibió el primer
puesto en el concurso BenitoJuárez, ambos auspiciados
por la Sociedad Literaria Educativa de Los Ángeles, lugar
donde reside actualmente. Actualmente actúa como
cónsul de
Poetas del Mundo, para el estado de California.
http;//www.poetasdelmundo.com
Basado en una historia real ocurrida el 12 de Noviembre de 2011
en Buenos Aires.

Ironicamente para un hombre que rara vez dejaba nada librado al azar como
Juan Robles, los eventos que decidieron su destino fueron producto de una
seguidilla de circunstancias fortuitas e impredecibles.  Desde temprana edad
fue cuidadoso con cada uno de sus pasos. No se permitio nada drastico ni
apasionado.   Su padre, un empleado civil de la policia local les habia
recomendado a el y a sus hermanos varones que se unieran a la fuerza
policial.  

El, que habia convivido con ellos por años, envidiaba la seguridad de su trabajo
con beneficios y vacaciones, el retiro temprano y la vida pseudo riesgosa que
llevaban.  “El riesgo es minimo, se cuidan entre ellos y ningun delincuente
quiere cargarse el peso de atacar a un policia”, les decia a sus hijos en las
largas sobremesas de su humilde vivienda de barrio.  Con ese sueño, hizo el
sacrificio de mantener a sus hijos hasta que terminaran el secundario, para
que pudieran ingresar a la academia.  De chicos los llevaba a los desfiles y los
presentaba a sus superiores con orgullo.  Juan sentia que su destino estaba
trazado y que no tenia que pasar por sobresaltos para llegar a su meta.

Su hermano mayor, sin embargo, ignoro los consejos paternos y se aventuro a
la vida tratando de conseguir un diploma de lo que sea para sobresalir.  No lo
consiguio, paso su juventud rebotando de curso en curso y de trabajo en
trabajo, para terminar en un mediocre e inseguro empleo de oficina.  Juan en
cambio, siguio prolijamente las indicaciones de su padre y aun antes de
terminar la secundaria en la nocturna local, comenzo los tramites necesarios
para seguir el camino marcado.  Asi ingreso a la fuerza policial apenas
cumplidos sus dieciocho años.  Pronto descubrio que su orgullo en vestir el
uniforme no lo hacia popular entre los muchachos de su edad, y mucho menos
entre las muchachas.  

A el no le importaba, cuando se les pasara a todas las primeras calenturas,
entenderian que el podria ofrecerles la seguridad que los demas seguirian
buscando.  

Mientras tanto y a falta de amores prometedores, no le faltaban muchachas
livianas que estuvieran dispuestas a ofrecer favores a cambio de simpatia
policial.  Asi logro calmar sus primeras urgencias, hasta el dia en que por fin,
en un casamiento familiar, conocio a quien disfrutaria de las seguridades que
el tendria para ofrecer en el futuro.  No era tan bonita como ciertas muchachas
de su barriO, ni tan atrevida como las que regalaban sus favores, pero se veia
seria y a el le gustaba.  Falto de experiencia en amores, y empeñado en ser
cuidadoso, le costo meses despues de la primera cita para hacer un avance
concreto.  Ella respondio inmediatamente, y le facilito el camino a la concrecion
de sus deseos.  

No era virgen, ni el lo esperaba, hasta le dio tranquilidad su moderada
experiencia.  Los padres de ella, sin embargo actuaban como si lo fuera y
esperaban un noviazgo corto y un casamiento prometedor.

Su mezquino sueldo de principiante, menos lo que aportaba en la casa paterna
y lo que despilfarraba con las muchachas no le habian permitido ahorrar gran
cosa, asi que el noviazgo se tuvo que extender mas de lo esperado para
asegurar muebles humildes, pagados en cuotas para llenar un departamento
de alquiler.  

Ella apostaba a futuro, asi que se conformo con lo que el le ofrecia y acepto un
casamiento sencillo, celebrado en los fondos de su casa paterna.

Juan sentia que su vida rodaba por un carril seguro y predecible.  Aun
endeudado por los gastos del casamiento, lo asusto un poco el primer
embarazo.  Sin embargo le hizo frente como un hombre y se endeudo una vez
mas para mudarse a una casa mas grande y proveer lo necesario para la
pequeña que llego a adornar sus vidas y a solidificar la relacion.  Si bien seguia
contento y confiado en su futuro, duplico las precauciones para evitar nuevas
sorpresas, al menos hasta que lograra ahorrar lo suficiente para una casa
propia.  La muchacha se dejaba llevar, relegaba todas las responsabilidades
en su esposo y disfrutaba de una vida facil y chata, con vacaciones de verano
incluidas.

Con la prolijidad que lo caracterizaba y avanzando despacio en su carrera, logro
endeudarse aun mas para comprar una vivienda sencilla que le diera la
seguridad que habia planeado.  Recien ahi se animo a permitirse el exceso de
buscar el machito que no vino.  La segunda hija lo lleno de orgullo y poco a
poco bajo la guardia, sintiendo que el momento de tranquilidad y su retiro
temprano se estan acercando.  Para su suerte, las deudas iban disminuyendo
año tras año, gracias a trabajitos extra que conseguia como cubrir los turnos de
sus compañeros los fines de semana o hacer seguridad en algun evento.  Se
sentia tranquilo y satisfecho con su vida chata y sin sobresaltos,  a comparacion
de su hermano mayor y otros hombres de su edad, que seguian dando tumbos
sin encontrar la seguridad de un empleo como el de el.  Sus ambiciones no
iban mucho mas alla de la vida aburguesada que llevaba con su familia, los
encuentros matrimoniales monotonos y las mezquinas vacaciones del verano.  

Cada vez que se encontraba en situaciones de peligro, pensaba en los
comentarios de su padre y se daba animos.  Alguna que otra vez se sintio en
peligro real, pero esos pocos momentos de agitacion se compensaban con la
diaria tranquilidad de un sueldo fijo y una situacion estable.  Por eso esa noche
primaveral de sabado, acepto de buen grado el ofrecimiento de cubrir el turno
de un compañero mas joven que queria salir de fiesta.  Luchaba contra el
sueño y el aburrimiento cuando recibio la llamada reportando disturbios en una
fiesta alrededor de las dos de la mañana.  Como era el mas experimentado en
el turno de esa noche, con mas de veinte años en la fuerza, tomo el mando
reclutando a los tres agentes que parecian  mas despiertos.

Llegaron a un barrio de clase media para encontrar al revoltoso borracho o
drogado pateando autos por el enojo de que lo hayan sacado de la fiesta.  Se
bajaron a rodearlo y a evaluar la situacion.  Se trataba de un muchacho muy
joven en un estado lamentable de intoxicacion.  La combinacion de alcohol con
vaya a saber que otra substancia deshinibia al chico y le daba brios.  Los cuatro
lo rodearon manteniendo distancia, como para que no los acusen de abuso
policial.  El chico con una voz pastosa gritaba que lo dejaran en paz y que no
estaba armado.  El gesto con el cual se quito la camisa y levanto las
botamangas de sus pantalones para mostrar que no tenia armas, le insinuo a
Juan que no era la primera vez que se enfrentaba con la policia.  Hasta se quito
un zapato en un momento para mostrar que estaba desarmado, mientras
ejecutaba una especie de danza burlona para evitar que lo alcancen los
agentes.  El agente Juan Robles, a cargo de la operacion, dio indicaciones para
que lo rodeen despacio, mientras el muchacho se tambaleaba entre ellos.  

La situacion era tragicomica y el la tomo como tal, casi agradeciendo el
entretenimiento que acortaria la larga noche de turno.  El chico, agil y fuerte
parecia burlarse de esos cuatro hombres cargados por el sueño de la noche en
vela y el peso de los chalecos antibalas.  Inesperadamente, a medida que se
acercaban el muchacho se agito, forcejeo cuando trataron de agarrarlo y sin
saber ni como, manoteo la pistola que uno de los policias llevaba en el bolsillo
de su chaleco antibalas.  Apunto a los policias y comenzo a correr
trastabillandose en diagonal por la calle.

Los cuatro lo miraban incredulos, manotearon sus pistolas aunque Juan
ordeno que fueran limpios y que evitaran tirarle.  Esta complicacion lo puso
nervioso, no queria comprometer su retiro temprano con una investigacion por
exceso de fuerza.  El muchacho correteo como pudo, sin dejar de empuñar el
arma robada,  hasta la otra esquina.  Dos de los policias corrieron adelante
tratando de rodearlo.  El, con sus pocos kilos de mas resoplaba mientras daba
ordenes buscando un buen angulo a las piernas del muchacho cuando
escucho el primer tiro.  El chico tiraba al asfalto desafiando a los policias.  Juan
Robles vio el brillo del disparo en la oscuridad y escucho el ruido metalico de
las dos balas chocando contra el asfalto muy cerca de el.  Se freno para
disparar a las piernas o adonde pudiera cuando sintio el impacto de la bala que
reboto en el asfalto y penetro su vientre en un angulo increible, por debajo de su
chaleco antibalas.

Los dos policias que iban adelante no lo vieron caer y el novato que estaba
cerca de el no salia de su asombro cuando lo vio en el piso.  Juan Robles sintio
el borboton furioso de sangre tibia que mojaba sus pantalones mientras el otro
policia inutilmente trataba de poner presion en la herida, mientras la sangre
espesa y oscura se filtraba entre sus dedos.  El miedo y el estupor le cortaban
la voz y no lograba alertar a los otros policias de la emergencia.  Esos pocos
segundos que tardaron en advertirlo y llamar a la ambulancia decidieron la vida
de Juan Robles, que se escapaba furiosa y ritmica por la herida en su vientre.  
Entre el sopor que nublaba su conciencia, recordo las caras de sus hijas y el
cuerpo de su mujer, a la que amo sin apasionamientos.  Lejano, entre los
sollozos de su compañero logro percibir el sonido de las sirenas que vendrian
a socorrerlo demasiado tarde para salvar su vida.


Agueda Cabrera, psicoterapeuta argentina que reside en el Valle de San
Fernando, California. Su interés por la literatura la acompañó toda su vida.
Algunos de sus cuentos y poemas han sido publicados en La Luciérnaga
Online. Es una reconocida participante de la Peña Literaria La Luciérnaga.


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Esta tarde vienen las tías y Ana con la Estelita, que acaban de llegar de su viaje,
dijo mi mamá, mientras batía los huevos frenéticamente para que el biscochuelo
que era su especialidad, le saliera más esponjoso. No sé que siguió diciendo,
porque en ese momento mi mente se escurrió vertiginosamente por los
laberintos del tiempo para detenerse en un jardín saturado de rosas con muchas
espinas, copiosas palmeras de hojas como púas y pequeños arbustos de ramas
secas que arañaban mi piel, mientras lo atravesaba corriendo con las lágrimas y
los mocos empapándome la cara.

La casa de los Mejía, lindaba con la nuestra y desde que pudiera recordar su
patio era como un jardín botánico, donde había una gran  variedad de plantas y
flores que Ana Mejía cuidaba con devoción y Estelita su hija, se dedicaba a
destrozar con saña. Decían que cuando  Ana se casó, ya era bastante mayor  y
que para quedar embarazada había hecho promesas a cuanto santo encontraba
en el almanaque.  El día que Estelita nació, fue de gran regocijo para los Mejía, y
aunque esperaban un niño, no hicieron reclamos ya que los santos habían
cumplido. Sólo tenía días de nacida, cuando una gran tormenta  azotó al pueblo y
un rayo cayó sobre el techo de los Mejía. El incendio que produjo, afectó la
habitación donde la Estelita dormía.  Alcanzaron a salvarla, pero el humo y el
griterío parecieron afectarla, porque lloró una semana seguida, hasta que se
durmió de agotamiento.

Estela  era mayor que yo, me llevaba a jugar a su jardín donde tenía un escondite
entre los cañaverales.  Ella dictaba las reglas, disponía de mis juguetes y cuando
me rehusaba a prestárselos se encarnizaba en arañarme la cara y los brazos y si
yo osaba decir que la acusaría con los mayores,  me desafiaba diciendo que me
masticaría las orejas y los dedos de mis pié.  Yo lloraba mucho por miedo a
quedarme sorda y renga y de noche me tapaba la boca con un pañuelo, para no
hablar dormida.


Junto con las tías, llegó también Ana y Estelita. En pocos minutos la casa se lleno
del alegre bullicio que cinco mujeres hablando al unísono pueden producir.
Habían pasado varios veranos de no ir más a la casa de los Mejía,  pero los
recuerdos estaban tan frescos como el aire de la refrigeradora. Apenas llegaron,
Estelita que ya andaría por los 12 años,  se ocupó el sillón más cómodo y
remedando la pose de una reina, desparramó su vestido, alisó sus pliegues, y
con voz autoritaria increpó a mi mamá, -cuando vas a servirnos algo?- Mi mamá,
disimulando el temblor de sus manos, que yo estoy segura, era por la frustración
de no poder estrangularla, le pasó un vaso de refresco, cuando lo reglamentario
era que se servía primero a los mayores. Tratando de diluir la tensión que se
había generado, mi madre destapó orgullosa su biscochuelo de seis centímetros
de alto x 35 centímetros de circunferencia, lo cortó en 21 rodajas, calculando tres
para cada una, y pasó la bandeja invitando a que cada una se sirviera. Cuando la
fuente llegó a las manos de Estelita, ella la posó sobre la falda de su vestido rojo,
tomó una porción,  se la alcanzó a mi mamá y se dedicó a la tarea de devorar las
restantes.
Nadie dijo nada, pero pude observar miradas furtivas entre las invitadas y Ana con
la vista baja pareció que se encogía avergonzada.  Levante el dedo para pedir otro
pedazo, más por ver la reacción de ella que por ganas de comer, pero antes de
que abriera la boca, mi madre me fulminó con una mirada que me convenció
instantáneamente de cambiar la pregunta. Voy a baño, dije al tiempo que pasaba
por delante de la odiada vecinita. Intencionalmente rocé la bandeja que aún
sostenía entre sus manos y como por un tobogán esta se deslizó entre sus
piernas para ir a estrellarse contra el piso. El ruido de la loza al estallar en
minúsculas partículas, quedó apagado ante los gritos de una Estela que
furibunda se abalanzó tomándome de las trenzas para descargarme enfurecida,
dos sonoras  cachetadas y ya estaba lista para morderme las orejas cuando
varios pares de brazos me rescataron de entre sus garras. Sin más,  me
metieron en mi cuarto con estrictas órdenes de no salir hasta que me autorizaran,
o sea hasta que la visita no me tuviera a su alcance.
Por lo que me entere luego, Ana se la llevó a los empujones fuera de la casa, roja
por la vergüenza y la ira.

-A mí,  se me hace que la Estelita está media chiflada-, le dije a mi mama al día
siguiente mientras secaba los platos del almuerzo, -se comió toda la torta, casi
me mata y nadie le dijo nada. Te crees que no me di cuenta de la mirada que le
echaste cuando te arrebato la bandeja? Por qué no dijiste nada, eh?  
Anda a jugar con tu hermana y cállate la boca, estás muy chica para andar
opinando, algún día te darás cuenta, agrego poniendo punto final a mis reclamos.

-Ana y la Estelita se fueron por unos meses a Córdoba- dijo mi abuela en un tono
entre chismoso y compasivo, días después del cumpleaños.  –Y,  era de
esperarse- dijo mi mama alzando las cejas, al tiempo que sacudía la cabeza
como si estuviera negando -últimamente se les estaba yendo de las manos-
agregó. -Ojalá puedan ayudarla, sino la pobre Ana….-y la frase quedo flotando en
un silencio de cabezas movedizas.  

Yo siempre supe que la vecina era rara, y a medida que fue creciendo, con ella
crecieron sus rarezas. Los viajes a Córdoba eran cada vez más frecuentes, y las
estadías duraban semanas, meses, y luego años. Ana regresaba sola y decía
que la Estelita se iba a quedar un tiempito descansando por allá, pero nunca se
decía donde era el famoso “allá”.
Para entonces y con toda la crudeza que solo se puede tener en la pubertad yo
había hecho pública mi convicción de que Estelita no estaba de vacaciones, sino
que estaba internada, y que tampoco estaba en Córdoba chapoteando agua en
los arroyitos de las sierras, sino en el manicomio de Oliva,  famoso en el país por
la cantidad y calidad de enajenados que bajo su techo albergaba.
Pasaron años sin noticias de la Estelita, porque los pocos que se animaban a
preguntar, recibían siempre la misma esquiva respuesta -está bien, gracias-

Aquel diciembre llego con sus calores, mosquitos y humedad habituales. Junto
con estas maravillas, también comenzaban a aparecer viejos amigos y
conocidos  que con la cercanía de las fiestas pasaban a dejar sus augurios de
rigor.
La viste a la Estelita?- me pregunto Marta Ponciano, mientras pesaba el pan que
metía en la bolsa que yo le alcanzaba- llego ayer, esta cambiadísima.
Me quede muda con la noticia, porque a decir verdad, nunca la había extrañado, y
ni siquiera me acordaba de ella. Pero Marta estaba encantada de poder ser la
que me diera la primicia y siguió con el reporte -Está rubia, rubia y se ha hecho la
cirugía en la nariz, no sabes lo linda que esta, parece una modelo-
Estaba sorprendida, porque en el fondo me alegraba saber que “las vacaciones”
le hubieran sentado bien. En ese momento me di cuenta que mi vieja aversión se
había disipado y hasta me alegré por ella.

Desde su llegada recorría el pueblo, mostrándose segura de sí misma,
despacio, alargando las piernas que dejaba entrever por entre los tajos del
vestido. Estaba tan linda y renovada que la memoria del pueblo se volatilizó bajo
el encanto de su blanca sonrisa. Nadie se acordaba de sus “rarezas” y los más
memoriosos, aquellos que nunca olvidan, decían que aquellas habían sido
cosas de jovencitas malcriadas.

La casa de los Mejía había sido heredada de generación en generación desde
los días de los bisabuelos de Estelita. Era una verdadera reliquia de más de 100
años. Las paredes gruesas, sostenían el techo que alcanzaba los 6 metros de
altura. Los cables de la luz se entrelazaban discretamente con las vigas de
madera desde donde unas grandes lámparas atiborradas de pequeñas
lamparitas y vidrios facetados, colgaban en cada habitación.  Como llegaba el
verano y las tormentas se hacían frecuentes, previniendo posibles accidentes,
Juan Mejía, contrató los servicios de Pablo Sala, electricista certificado quién llegó
con sus herramientas y escalera extensible a iniciar las tareas de reparación que,
según los cálculos tardarían varias semanas en completarse.

Esto había ocurrido una semana antes del arribo de Estelita. Cuando Pablo la vio,
igual que al resto de la población, sufrió un  súbdito ataque de amnesia.
A partir de entonces, cada vez que ella pasaba cerca, él sonreía de costado para
ocultar la ausencia de un canino arrancados de cuajo por un puño muy certero de
quién se negara a pagarle los honorarios. Al quinto día, Pablo seguía enredado
entre los cables del techo y Estela, que ya había hecho campamento alrededor de
la escalera, subía y bajaba para alcanzarle las herramientas, un sándwich o un
vaso de refresco. Se levantaba tempranito para acicalarse y Pablo todo
sonrojado, llegaba cada día más temprano y se retiraba más tarde. Y todo por el
mismo precio, le explicaba a don Mejía .
A medida que pasaron los días, Pablo ya sonreía sin recato y hasta se había
atrevido a darle algunos besitos a los que Estela correspondía sin pudor alguno.
Aquella tarde, Pablo se encontraba a 6 metros de altura, haciendo equilibrio en la
escalera para   probar las instalaciones, cuando un corto circuito en el cableado
provocó una explosión y de inmediato el fuego y el humo se apoderaron de la
vieja casona. Todo quedó a oscuras, los gritos de Pablo resonaron en toda la
casa, Estela corrió hecha una tromba, y al ver a su amado flotando allá arriba en
una nube de humo negro y espeso, corrió enceguecida, tropezó con la escalera
que fue a estrellarse contra una de las paredes. Pablo, que se había abrazado a
una de las vigas, quedó colgado pataleando en el aire. Estela, como en el juego
de la gallina ciega, caminaba de una punta a la otra del cuarto tratando de
acomodar la escalera sin atinar a acomodarla debajo del desesperado Pablo

Cuando Ana y Juan, lograron encender el sol de noche y llegaron a socorrer a
Pablo, este gritaba aterrorizado que “ella” le había sacado la escalera. De pronto
Estela se detuvo en seco y percibió lo que por la mente de los otros estaba
pasando. Lo vio en el rictus amargo que se dibujaba en la boca de su madre. Lo
vio en la expresión de infinita tristeza de su padre. Lo vio en el rechazo de Pablo
cuando ella le extendió la mano para ayudarlo a que bajara.  Nadie le creyó
cuando inconexa y entrecortadamente trató de explicar lo sucedido.

Al día siguiente el pueblo había recobrado completamente la memoria dando
paso al nacimiento de una de las historias más relatadas en ruedas de amigos y
tertulias familiares donde todo cada uno agregaba algún detalle que acentuaba
despiadadamente la locura de la Estelita, una Estelita que conforme  su “fama”
fue creciendo, ella fue haciéndose  invisible  dentro de las paredes de la vieja
casona.



Cecilia Davico es una narradora argentina que desde 1990 reside en Los
Ängeles y es editora de La Luciérnaga Online.


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C U E N T O S
C I R C U N S T A N C I A
Águeda Cabrera
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Cecilia Davicco
E N S A Y O S
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Néstor Fantini
Los candidatos republicanos han dicho barbaridades, pero ninguna parece tan peligrosa    como  la declaración
de Newt Gingrich que de llegar a la Casa Blanca ignoraría alguna de las decisiones de la     Corte Suprema que
entren en conflicto con sus propuestas.

En caso de que el ex presidente de la Cámara de Representantes no se haya dado cuenta, su proposición     es
equivalente a tirarle un cañonazo mortal a la Constitución Nacional que establece un sistema de división        de
poderes en el que cada rama de gobierno, como lo indican los primeros tres artículos, debe cumplir una función
específica.

Como todo estudiante de derecho constitucional aprende en la clase más elemental, la rama judicial, siguiendo
las ideas del filósofo francés Montesquieu, es la que revisa y dictamina la constitucionalidad de las leyes aprobadas por el Congreso.  O sea que
tiene la última palabra en materia de legislación.

El presidente, contrario a lo que descabelladamente propone Gingrich, no puede ignorar legislación que ha sido aprobada por el Congreso y
convalidada por las cortes.  Al menos, por supuesto, que como ocurre en las republiquetas bananeras, se transforme en dictador e imponga su
agenda política al margen de lo que piensen las otras instituciones del estado.

Newt Gingrich no es el primero en tratar de neutralizar la función institucional clave de las cortes judiciales en la democracia estadounidense.  Uno
de los más ilustres presidentes de nuestra historia, Franklin Delano Roosevelt, intentó relativizar el poder de la Corte Suprema de Justicia
proponiendo, en 1937, que se aumentase el número de jueces en la máxima corte judicial de la nación.  

Lo que ocurría en ese difícil momento de nuestra historia es que Roosevelt se sentía impotente ante una corte que en más de una ocasión había
dictaminado en contra de programas sociales y económicos de su New Deal.   Agregando seis jueces con simpatías por sus políticas de
intervencionismo estatal, le asegurarían la aprobación necesaria para implementar estos programas que, en última instancia, buscaban sacar al
país de la Gran Depresión Económica.  

La opinión pública y hasta miembros de su mismo partido se opusieron a la propuesta de FDR porque claramente entendieron el peligro de
limitar el poder de una institución del estado por necesidades políticas contextuales.  Al final el proyecto de ley nunca fue aprobado y Roosevelt
nunca más intentó algo similar.

Evidentemente el profesor Newt Gingrich no leyó muy bien esta parte de nuestra historia porque parece inclinado a cometer el mismo error.  O aún
peor, en vez de controlar la Corte Suprema, directamente quiere anular su poder ignorando sus dictámenes, promoviendo juicios políticos contra
jueces y clausurando cortes que se opongan a su visión política.

Pero para los que conocemos a Newt, esto ya no nos sorprende.  Después de todo, estamos hablando de un líder republicano  que entre sus
logros se destaca el irresponsable cierre del gobierno federal en 1995, haber mantenido un ´affair´ mientras hipócritamente apoyaba el juicio
político contra el presidente Bill Clinton en aquellos tiempos de Mónica Lewinsky, andar gastando medio millón de dólares en tiendas como
Tiffany, cobrar $1.6 millón por aconsejar a Fannie Mae y  Freddie Mac que, para muchos de sus colegas republicanos, comparten responsabilidad
en haber contribuido al debacle del sector de bienes raíces y a la Gran Recesión Económica de los últimos años.

En la última encuesta nacional de Gallup, Newt Gingrich lidera entre los candidatos republicanos con 28% de los votos.  De finalmente imponerse,
algo que dudo, el partido republicano tendrá un candidato que está en récord apoyando la quasi destrucción del poder judicial y, por lo tanto, la
imposición de un sistema autoritario que nada tiene que ver con nuestra democracia.     
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Este artículo fue publicado en el Huffington Post y en AOL Latino, en diciembre de 2011.
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El dinero no es algo importante, pero si es necesario para ser
alguien importante.

Los consejos deben ser consumidos entre dos tajadas de
duda

Hace rato que Estados Unidos dejó de ser unido.

Gracias a las autopistas de alta velocidad, podemos viajar de
un lugar a otro sin disfrutar el paisaje.

Hay quienes sólo aceptan dos opiniones: la de ellos y la
equivocada.

Que alguien me explique: ¿Por qué tenemos que trabajar para
ganarnos la vida a la que tenemos derecho por nacimiento?

Nos damos cuenta que envejecemos, cuando la mujer de pelo
cano que ayudamos a cruzar la calle, es la esposa.

Si quiere saber el valor de un día, pregúntele a una profesora
substituta.

Por portarse bien, aquél niño le pidió a Santa Claus la lista de
las niñas que se portan mal.

La dureza de la mantequilla aumenta en proporción directa con
la blandura del pan.

No hay mayor angustia que cuando un abogado nos dice:
"Represento a sus vecinos".

Definición de Boy Scout: Niño vestido de explorador
comandado por un explorador vestido de niño.
R E F L E X I O N E S
Rafael Carvajal, colombiano que escribe ingeniosos  dichos   
populares que aparecen en publicaciones como
Tiempo Sur e
HispanicLA.
rafiacv@yahoo.com
M Á X I M A S   Y   M Í N I M A S
Rafael Carvajal
H U M O R   L A   L U C I É R N A G A
Pregunta: ¿2 + 2 = ?
Respuestas:
Ingeniero : 3.9968743
Físico : 4.000000004 ± 0.00000006
Matemático : Espere, solo unos minutos más, ya he probado
que la solución existe y es única, ahora la estoy acotando...
Filósofo : ¿Qué quiere decir 2+2?
Logico : Defina mejor 2+2 y le responderé.
Contador: "Y bueno, ¿cuánto quieres que sea?"


¿Qué le dice la curva a la tangente ?
- ¡No vuelvas a tocarme!.


En Nueva York un hombre es atropellado cada diez minutos.
¡El pobre tiene que estar hecho polvo!


El famoso investigador Sherlock Holmes y su colaborador el
Dr. Watson salen de camping. Arman su carpa en un hermoso
paraje, en medio de unas montañas. Esa noche conversan
cerca del fuego y se van a dormir con un cielo estrellado. Al
cabo de unas horas, Holmes despierta a Watson y le dice:
-- Watson, mira las estrellas y dime que deduces.
-- Bueno, Sherlock, veo millones de estrellas que me hacen
pensar que tal vez haya vida en otros lugares del Universo.
-- Elemental, Watson, ¿y que más?
-- Bueno, Sherlock, tambien veo la luna, que ha inspirado a
poetas...
-- ¡¡Watson, tremendo ******, nos robaron la carpa!!


Hardware es aquello a lo que le puedes dar patadas
Software es aquello a lo que sólo puedes maldecir


¿Como calculamos el volumen de una bolita roja?
El matemático: Aplicamos la formula del volumen a partir del
radio y ya lo tenemos.
El fisico: La metemos en un vaso lleno de agua y por el agua
que desaloja tenemos su volumen.
De repente todos se quedan mirando al ingeniero que esta con
su Ipad en la mano muy concentrado, buscando:
-Bolita roja, bolita roja…..
C O N C U R S O  I N T E R N A C I O N A L
D E  P O E S Í A  Y  C U E N T O S
"L A  L U C I É R N A G A  O N L I N E  2 0 1 1"
En la peña del 17 de diciembre se anunciaron los ganadores del Concurso Internacional de Poesía y Cuentos 2011,
organizado por La Luciérnaga Online. La mayoría de los trabajos recibidos fueron de Argentina (casi la mitad), Estados
Unidos, España y México. También llegaron de Colombia, Perú, Venezuela, Cuba, Honduras, Ecuador y Rumania.

Categoría de Poesía:

Los jueces declararon desierto el primer premio.
El segundo lugar fue otorgado a
La raza de los débiles, de Fernando Gómez Márquez, de Pueblonuevo, Córdoba,
España.
El tercer lugar fue para
Ocurre, de Sergio Giamperetti, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

El Poema innecesario, de Raquel Fernández, recibió una Mención Especial.

Categoría de Cuentos:

El primer lugar fue otorgado a La ordenanza, de Rosa Kwick, mexicana residente en Lake Forest, California, Estados
Unidos.
El segundo lugar fue para
Los niños de Ran, de Hugo Gastón Irigaray, de Mar del Plata, Argentina.
El tercer lugar fue otorgado a
Secretos, de Isabel Ali, de Salsipuedes, Córdoba, Argentina.

El padre, la puta, la hija,  de Griselda de los Milagros Espíndola, recibió una Mención Especial.


Estos trabajos serán publicados en ediciones futuras de La Luciérnaga Online.
Los organizadores del concurso agradecen a todos los concursantes por su paticipación y felicitan a aquellos que han
sido nominados..
© La Luciérnaga Online, 2012