Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
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Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
CANCIÓN DE CUNA DE LOS BARCOS
   
Elsa Frausto

El sueño de un niño es un mar profundo donde Dios
lanzó sus carabelas. Las olas rompen contra párpados
cerrados y los ojos se asoman a la comisura de la noche.
Es un vaivén detrás de esa cortina, un misterio que mi
beso no descubre.

Una vez hubo un obsequio- el de mirar al ser dormido.
No despertarlo para que el mundo siga tejiendo entre
ola y ola la historia de unas carabelas.


SIN TÍTULO

Un día estaré lejos.
Ya estoy lejos.
El otro sol me toca,
allá el viento me despeina.
Los columpios
son campanas que suenan
acá,
los niños hablarán
un lenguaje que conozco.

Esta tarde, entonces, es un puente
que cruzo sin caminar.


PARA SER LEÍDO EN UN SOLO ALIENTO

Esta es la mesa que recuerda
una noche    estos los ojos
nadie ve    en el espejo
que el tiempo hace de palabras
gestos de sueños
hacia las corrientes que vuelven
del mar otra vez    pergamino
de pétalos en un cielo inmigrante.
PARA OLGA LIPSKI DE SAMKOW, MI MAMÁ

Elsa Frausto



Qué va a quedar de este momento
en un año o cuando cumpla los sesenta?
Las caminatas y como el viento
parecía venir de quien sabe donde,
tu cuerpo cuando lo bañaba
para insultar esa enfermedad,
retarla para que mostrase la cara.
La que esconde alrededor de tu corazón.
Una piedra, una piedra que late.
Tan enferma, tan viva.



Pregunta que nunca te haré-
En cuánto tiempo te creció el pelo tan largo?
Quizás te la hice y no me acuerde.
Me podrías haber contestado así-
Me lo recortaba un centímetro cada luna nueva
desde cuando te tuve a los diecinueve hasta
que cumplí los treinta. Te acostabas en su espesura
y la noche construía en sus ondas, nidos de luz.
Eso último no me lo hubieses dicho porque ése no era
tu lenguaje. Tampoco me dijiste lo demás porque
nunca te hice la pregunta.
Quizás te la hice. Uno no se acuerda de todo.



El poema quiere perdurar,
a pesar de todo se entromete.
Hoy es un baile que no quiero bailar.
Por qué no me dice, no me tomes tan en serio,
no ves que soy lo que no te deja dormir
y cuando duermes, lo que te despierta?
La noche zumba y adentro el corazón
toca su bombo.



Estás retrocediendo hacia el futuro.
Dos días,
una semana,
tres meses,
un año.
Pronto serás el vuelo de ese pájaro solitario
a través del cielo inesperado.
 EL DÍA GRIS

si fuera de palabras
ahí terminaría
continúa.
Me sorprende la calle desconocida
cuando doblo la esquina,
la que siempre acababa
en la enredadera, tan tupida y alta.

El día gris
se abre pero no es puerta,
es un cielo con posibilidades
de nubes envueltas
en otras. Algo así como mirar arriba
y dejar los pies atrás.



 
EN MATERIA DE FE

  
En materia de fe
estoy con la manzana,
no la que fue
sino todas las otras.

Preparan su savia
donde no se ve,
deletrean el invierno,
sospechan la primavera

y saben que aún no es tiempo.

El calor es un baile
en la piel del verano.
Laten las horas largas,
tintinea el azúcar,

el otoño no aguanta.
J U E G O  D E   N I Ñ A

Ella vivía con su hijo
cerca del puerto.

El se pasaba meses en los barcos.

Ella lo esperaba con el niño en brazos
mientras que el horizonte se desdibujaba
tarde en tarde.

El regresaría repleto de regalos
olorosos a otros lugares- salados,
y secos, cardamomo y jengibre.

Ella se olvidaba de su cara y a veces
por las noches al recordar sus manos,
sus ojos la miraban.

El era como el mar, principio y fin.

Ella tenía diez años.



................LA ROSA... OTRA VEZ

en la oreja de tu boca
deletreo
palabras    siembro
el polen
que les robé a las
abejas
para que adentro
por
los corredores
de tu vida
cante
alumbre
florezca
inunde
el eco insondable
de la rosa



................ENTRE MUNDOS

Una lágrima encuentra el camino a ese lugar
entre nariz y mejilla
          el cañón del dolor
Una aún mas pequeña tiembla
en la comisura del ojo izquierdo
como el colibrí cuando agita las alas
invisibles de la mañana

El día se separa de su clara y de su yema



......................ALIADOS

Nada pasó esta semana salvo
dos sueños, barcos que navegan la noche
atreviéndose a cruzar el amanecer.
Poemas no querían ser.
Hasta que una palabra y planta del jardín
se aliaron para deshacer
la lasitud del verano
en una profusión de buganvillas.
RISA DE PÁJARO

1.

Voz que son dedos   hilos eléctricos de sus manos a mi
sueño que no puede   no quiere   hoy demasiado pesado el
caminar   levanto el izquierdo y el derecho se hunde en la
arena espesa de las notas que no llevan a ningún lado   a
si mismas   bosque espeso poblado de nombres vacíos   
de Dios   la noche   felicidad de si misma acostada en el
rincón bajo cualquier luz amarilla o de luna blanca   ella me
quita la mentira de mi misma y me deja polos abiertos a
todos lados   átomos que dispersa en el juego sólo ella
sabe

Yo   yo escribo las partes que se juntan y me traen historias
que no entiendo   no entiendo
la palabra que digo   no quiero decir   que me diga ya tantas
veces noche también y lo sigue siendo   adonde voltear si a
mi izquierda estás ahí hincado

2.

Pero, ven, yo te amo, en toda tu calavera y beso tus labios
que son pura vida y carne.
De ellos ha de quedar nada para la metiche muerte. Te los
voy a comer antes de que ella llegue y cuando aparezca, le
quedarán los huesos. Y una risa que nada tendrá de pájaro.



EL BESO DE ELVIS


En este trío
los dos en una escalera,
el tercer ojo espía.
Ella, de espaldas, no importa,
no tiene nombre.
El la mira, le saca la lengua,
se contaminan con los ojos
y el imán de su deseo.
Ella le dice que no con el cuerpo
que se acerca y ya es tarde
para el sí. Sucedió antes de que
los dos se dieran cuenta.
El no importa pero tiene nombre.
Ella lo repite y le propone un beso.
¿ A qué no?
El accede.
La cámara hace click.

Publicado en Badlands, Verano 2010, CSU San Bernardino  
ESPEJO


Como ciervos asustados se alzaron tus dos senos
cuando levantabas la blusa y a mitad del camino
la dejaste caer. Y así tu pecho, mitad cubierto,
mitad desnudo, se miró en el espejo de mis ojos.
Entonces esos dos animales sorprendidos en el
acto de mirar, miraron. Y el espejo confundió tus
senos y mis ojos en un sin fin de ir y venir.

Antes de que el último rayo de la tarde se filtrara por
la ventana alzaste los dos como copas por beber, hasta
que cada pezón encontró el camino que la luz trazaba.


LETARGO


Nunca imaginé poder tocar la montaña
desde tan lejos.

Con la ventana abierta todo se acerca.

El cuerpo aún recostado se levanta,
anda por ahí, por acá. El calor lo eleva,
solito sin pensamientos.

Tu cuerpo es hermoso, ven más cerca.
¿Tus dientes, muerden? A ver.

Miro en el espejo de la tierra
y en el momento de ver mi rostro,
se levanta el polvo.

Tú que sabes más que yo
Tú que te levantas temprano
Tú que me miras cuando regreso.
ELSA FRAUSTO, poeta y traductora,  nació en     Buenos Aires,
Argentina, en 1951.   A  los trece años se mudó junto con   su    familia a  
 Toronto,  Canadá. En  Los Ángeles cursó  la  carrera  de  Estudios  
Eslavos,   en UCLA,   y   ahora   trabaja    para   el  Distrito  Escolar
Unificado de Los Ángeles. Ha sido editora de Lahoja, Night Birds
(Chuparosa Writers) y     de La-Luciérnaga.com. Selecciones de sus
poemas han sido publicados en La Porte des Poètes (Francia),   el
periódico       a Opinión, Infinite Space y Poets at Work . Es  una  activa  
participante de grupos literarios como Beyond  Baroque, Utopía,   la   
Peña   Literaria    La Luciérnaga y   dirige la serie Camelback Readings
.
PREÁMBULO DE ORACIÓN

Estaba donde la luz
era clara,
claridad filtrada por las nubes,
luna llena, un susto entre los pinos,
casi negros de tan verdes,
quietos como animales escondidos.
¿A quién decirle, mira?
Estaba sola y todo era un espejo.


Asciende el aliento
así como los ojos
hacia lo alto de los pinos.
Un día estarás acá
sin padre ni madre
mientras que nieve o llueva
y los demás entren, crucen la calle,
siempre extraños
aun cuando los ojos se miran.


ORACIÓN 1

Plumaje de yuca
Velas blancas en el arroyo seco
Pequeños incendios
sin calor iluminados
Guíen nuestras miradas
hacia arriba, no
muy alto
para no olvidar.


ORACIÓN 2

Multiplica estos ojos en maravilla
Calidoscopia los sentidos
desde las pisadas en zapatillas
corriendo por la escalera
hasta el susurro de sangre
en remolinos por las venas.


INTRANSITIVO

Cuando no trabaje
voy a caminar en la ciudad
donde no se camina.
Cada paso que dé
será la ciudad que me camina.
Hasta llegar al lugar
inesperado sin saber
quien caminó a quien,
ni por qué, quizás sólo
la mañana, o la certidumbre
de cada paso, como un decir-
aquí estuve, ya me fui.


TRANSITIVO

La mujer de esta mañana ambulante
cargada de bolsas- cada una su historia,
es el hombre de ayer abajo del puente.
Los dos fueron alguna vez
un niño que bebía leche de una taza
como esta.
CINCO POEMAS



Regresó a la casa
donde había vivido ella
para mirarse en el espejo
donde se miró.
El cepillo aún ahí,
la bata colgaba detrás de la puerta
como un abanico plegado.
Había que abrir los cajones
para llegar a su olor,
pedirle permiso al tiempo,
no irrumpir en el
para que no se moleste.




Nombres
la boca los retiene   la lengua los suaviza
el poema   la poema   lo poema
en esta compota agridulce
de la noche despierta
¿Qué hacer a las once de la noche
y sus profundidades estalagmitas?




Pospuse la muerte por dos horas.
Mientras que estabas trabajando
dió su último suspiro.
Las nubes no taparon al sol,
ninguna voz te susurró al oído,
quizás hasta te hayas reído con un chiste.
Para qué llamar y decirte-
tu mamá habló, se murió.
Te enterarías dentro de poco.
Guardé lo que sabía como un pacto secreto
entre el corazón y la espalda.
Giró alrededor de mi quehacer, se convirtió en la sal
que añado a la comida, esta especie llamada muerte.




Así que esto fue el Paraíso
ahora polvo granoso
más lunar que terrestre.

El Tigris y el Éufrates
se entrecruzan ahí donde Adán y Eva
alguna vez bañaban su joven inocencia.

Ahora las piedras guardan verdades
en el pasar de las noches a los días
y en el séptimo el Señor descansó.

¿Adónde se fue ese día?
Todo es trabajo, aún la guerra
y su engendro, la muerte.

¿Y en el séptimo de qué mes
se acostará el león con el cordero?




Al leerte, te hablo. / Tus palabras despiertan otras, / ecos de vocales sonantes /
que son, no son el muchacho / que cruza mi vista. / El cree que lo estoy mirando. /
Los ojos afuera, / la mirada adentro, / ahí donde tu y yo nos encontramos. /
El sintiempo entre los dos / es el acento de palabras / escritas en el tiempo. /
¿Puede ser? Lo es. / Así como el rojo de su camisa / o la pluma que al tocar el papel escribe