Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
CANTO LAUDATORIO
PARA EL LITORAL PACÍFICO



En el puerto de Buenaventura,
en camino hacia Tulcán,
un turista me pregunta
donde nace el huracán;

y, para saciarle sus ansias de conocer,
yo le he dicho que se fije
en la cadera mulata
de la negra María Isabel.

Cuando ella baila candombe
o retumba el mapalé,
parece que todo en la isla
se fuera a caer...

Y en ese alegre jolgorio
de maracas, chicha y tumba,
a los negros les da lo mismo,
un bautizo o un velorio;

y se les ve contonearse
de los pies a la cumbamba,
cada negro con su negra
cuando empieza la cumbiamba.
CUMBIA DEL DESESPERADO


Trabaja, negro Piringo,
 y oculta la rebelión
 porque mañana es domingo
 para tu liberación
                             Hugo Devieri                                          
                   

Diosito..., Diosito mío
decidme qué voy hacer
en este mundo sobado
si me mantengo jodido
y tú siempre tan ocupado...

Decidme...,
Decidme, qué voy hacer...?

Sin cocos para coger,
sin redes para pescar,
sin nada para comer,
sin bongo para tocar.

Diosito, Diosito mío...,
caramba...! qué voy hacer...?

Mi mulata se me fue
con un fulano de tal,
un domingo por la tarde
a la hora del carnaval...;
y yo me quedé tan solo,
tan solo con mi penar.

Diosito..., Diosito mío...!
dónde infiernos, la voy a encontrar...?

Con esta hambre que yo tengo
Y sin yerba para fumar,
Con mi mulata tan lejos
¿cómo diablos te voy a rezar...?
DUKARDO HINESTROSA  es un poeta, novelista, ensayista y
periodista colombiano  que vive en  el   exilio  estadounidense  desde  
1962. Destacado   integrante   de   la   Generación Nadaísta,  que  
floreció  en  su país natal en la   decada  de  1960,   es  considerado,   
en palabras  del  profesor  Robert Girardot,  de Stanford University,
"una de las voces más importantes  por  su  irreverencia  y estilo".
Entre   sus   numerosas   publicaciones   se incluyen   La rebelión  de  
los machetes   en América Latina,  Salmos  para  bautizar  un huracán,
Poemas autobiográficos
, Pasaje a Pereira   y   su   reciente   novela,    
Gaitania revueltas: rosario y fusil.
MI OTRO YO


Vengo aquí a denunciar públicamente,
ante ustedes, que me habrán de comprender,
que me viene persiguiendo
desde hace un no sé cuándo
mi otro Yo.
Lo hace de manera sistemática,
y otras veces, alternadamente.
Es un sujeto obscuro, que se hace pasar por mí,
tomando la forma de mi sombra,
la que yo he detectado
cuando hace sol
o en las noches de luna,
a mi lado aparece proyectada.

Y ya me tiene harto...!
anonadado...,
me siento confundido,
herido en lo más hondo
también muy preocupado.

Insiste en usar mi propia ropa,
y no contento con tanta tropelía,
toma el dinero de mi bolsillo
y lo gasta en necedades.

Se apropia de mis cosas,
me las esconde a veces
para que yo no las encuentre.
Me estoy volviendo loco
por su culpa, su descaro,
su vanidad y además por su osadía.

Es un viejo cínico,
que quiere que yo lo esté cargando.

Cuando voy a un restaurante,
él muy goloso, se apresura a ordenar exquisiteces,
del más costoso gourmet, y
las devora con pantagruélica avidez.
Y qué creen...? Yo siempre pago.

Cuando veo a una mozuela
que me gusta...
y mi corazón empieza a trepidar
aceleradamente,

el muy desvergonzado
se adelanta a enamorarla
y sin recato alguno,
la quiere desnudar (in so facto)
llibidinoso, sádico y osado
ssacia su sed,
besando con morbidez,
las áreas más recónditas y privadas.

Y no se imaginan...?
después de jurarle amor eterno
por toda una semana,
socarronamente se escabulle
impávido y falaz..., el vagabundo.

No sé qué hacer...?
que camino coger,
para que no me ande siguiendo
el muy bandido...!

Si me quiero tomar una copa,
el muy degenerado,
se apresura a beber por mí
otra, otra y otra.
Luego ebrio y beodo
se va desmadejando a dormir su borrachera.

Sólo dormido logro librarme
de su ingrata compañía.
Pero qué va...! me sigue hasta en mis sueños,
haciéndose llamar..., mi subconsciente,
cuando en realidad es una pesadilla.

Si es que me hacen un homenaje
corre por mí a adelantarse
a decir majaderías y cosas mal pensadas,
a beberse la champaña y a partir la torta.

Ese otro yo,
me tiene ya perplejo,
Nno lo soporto más..., se los regalo...!
A ver qué hacen con él?
Reniego de su estancia
y de su permanente compañía.

Más él porfiado insiste:
que él es yo..., y que yo soy él.
Se apropia de mi nombre
y se vanagloria de mis apellidos.

No contento con causarme
tantas desventuras,
insiste en vivir perennemente;
mientras que yo morirme quiero
para alcanzar la paz serenamente.

Díganme ustedes,
Si es justo..., que se haga pasar por mí,
poniéndome en un segundo plano
ante terceros.
¡Que se vaya al carajo...!
es todo lo que quiero,
y que se deje de decir
que él soy yo,
cuando en verdad... Yo soy él,
al fin de cuentas
una misma cosa.
En la población de Urrao, de donde una señora llamada Urraca, <<La
verraca de Guacas>>, pasó la mayoría de sus años mozos Mardoqueo
Sánchez, casado a su vez con Misiá Sancha, de cuya cristiana unión
nació un hijo, al que bautizaron con el nombre de Bromualdo, el cual
creció y se volvió con los años un piernipeludo muy vivaracho, al menos
no tan atolondrado como su padre, del que habían tejido cientos de
historias, un poco perversas y malintencionadas, por lo bruto que era y
lo testarudo que se comportaba, tal vez a consecuencia de sólo haber
tratado con bestias, refieriéndonos particularmente a las que tenía que
manejar en los corrales, enjalmándolas y cargándolas con bultos de
café, en las épocas de cosecha o a la hora que se le presentaban
traviesas*. Otro tanto le tocaba hacer con los bueyes, algunos mansos y
lentos de caminar, pero mañosos en las tareas.

Mardoqueo, al que su madre no lo bajaba de atolondrado, solía en las
tardes, después de la comida, reunirse con su primogénito Bromualdo,
para pedirle cuentas de cómo le iba en la escuela con sus estudios,
además para aprender un poco de su hijo, pues fueron contadas las
veces que él pudo asistir, ya que su padre consideraba que eran más
importantes las tareas de la finca, que perder el tiempo en la escuela,
donde tanto maestros como alumnos consideraban que era unos
maganzones*.

Un día gris de noviembre, aunque el color poco importa en este caso, al
regresar de la escuela, Bromualdo le soltó a su progentitor una
pregunta, sobre qué era lo que quería decir la palabra <<virtualmente>>,
su padre le respondió que tenía que ver con todo lo que se relaciona
con la virtud de una persona. Bromualdo se quedó practicamente en las
nubes y le pidió a su padre que le aclarara de nuevo sobre lo que
entonces significaba <<VIRTUD>>, Mardoqueo que, a pesar de lo
atolondrodrado, tenía muchos momentos de lucidez, se acordó del
maestro de Tiberíades, pescador de almas y que solía hablarle a sus
discípulos de Emaús con parábolas, es decir poniendo ejemplos y en
ese mismo momento oyó hablar a su mujer Misiá Sancha, que discutía
acaloradamente con su hermana, una joven pizpireta, medio
chimbenguenchona*, que estaba de visita y a quien los mozos del
pueblo andaban tras de sus cascos.

Mardoqueo entonces le sugirió a su hijo Bromualdo, que fuera donde su
madre y también su tía y les preguntara:

-¿Qué si un hombre llegara a la casa y les ofreciera la suma de cien mil
pesos, constantes y sonantes por acostarse con él, ellas tendrían el
valor de hacerlo?- Las dos mujeres sin ningún recato dijeron que sí, sin
pensarlo dos veces.

Bromualdo regresó donde su padre un poco acongojado y sorprendido,
le dijo a su padre que tanto su madre como su tía, habían respondido
SÍ..., afirmativo al cuestionamiento.

Mardoqueo entonces le dijo a su hijo Bromualdo...,

-Hijo, aparentemente podemos decir que contamos en casa con dos
mujeres virtuosas..., pero..., VIRTUALMENTE ¡¡¡SON UNA PUTAS!!!


De Las Jijuemil y una Noches Paisas. Capítulo VI.
HISTORIA DEL ATOLONDRADO MARDOQUEO SÁNCHEZ
Y DE MISIÁ SANCHA DE SÁNCHEZ
CANTO SIN ESTRELLAS



A mi tío Noel, que un día
amaneció muerto en la mansarda,
en posición de cúbito dorsal.



“Good evening” por la noche,
Norteamérica, es otoño.  Se oscurece
la ciudad y mi alma todos los días,
a las cuatro de la tarde.

No tengo dollars, ni quarters, ni dimes, ni
cents.  Hollywood enciende sus movie stars.
El tío Sam no cambia su vestido
a rayas.  No parking, no smoking,
no admittance, Don´t walk.

Todavía se habla de Cuba y el premier
Khruschev; prefiero seguir mirando burlesque
y ver a las call girls consumirse como
cigarrillos Kent . Madam, please scotch;
thank you, lady; gracias, gentleman.

Me paro, camino hasta el fondo
del hall; vomito estrellas
donde dice “men”, me voy,
estoy cansado, quiero ponerme
horizontal.  Por lo menos hay
tanto motel.  No parking, no smoking,
no admittance, Don´t walk.

Los freeways reciben y disparan automóviles
por mil; Cabo Cañaveral: otro cohete
ha fracasado; esta vez no partía el coronel
Shepard.  Las muñecas de Playboy hacen
su strip-tease; en Main Street, aún venden
marihuana y ron y habanos de la Cuba
de Fidel.  No parking, no smoking,
no admittance, Don´t walk.

Tercera edición del Herald Examiner:
Mao invade a Nehrú; consejo urgente
de la ONU; Wall Street, caen las acciones,
aumenta el pánico; el café sigue firme
hacia abajo; Bolivia no tiene estaño
que vender, volverán los Patiños tal vez;
el petróleo se le está secando a Betancur,
mientras Pérez Jiménez viaja en limousine.
No parking, no smoking, no admittance,
Don´t walk.

Smile, smile…, Don Juan Váldez,
Tony Curtis y la Liz; 95 dollars un vestido
en Nueva York; la mezcalina ya la aplican
sin dolor y les dio polio a los hijos del Dr. Salk.
What do you want?  -Chicken soup
and coffee, please… Cambió el semáforo,
-son 20 dollars, señor.  No parking,
no smoking, no admittance, Don´t walk.

Tampoco salí esta vez en la revista
Life. I am looking for job, gentleman
o manager o foreman.  I am looking
for job, in employment office.  Yo,
señora, hablo español; pero no soy
de Cuba.  Me exilé por mi cuenta,
sí señor.  No parking, no smoking,
no admittance, Don´t walk.

Las teenagers muestran sus piernas
de marfil, tiemblan sus pelucas
doradas con el Twist.  En el teatro
chino sigue West Side Story.  Lady,
I am sorry, gracias mil.

Otro parade en Hollywood;
por Sunset Boulevard, cantará
la Anderson, un réquiem para
Marilyn, vendrá hasta Meredith,
Faubus, Sammy Davis Jr. y la Piaff
y tocará Armstrong la trompeta
del juicio final.  Volarán los sabres
y los jets, llegará Mr. Mauser with
bazookas, junto con la cápsula de
Glen.  Mejor déme, señora, otro
paquete de Camel y quédese
con el vuelto y el fusil.  No parking, no smoking,
no admittance, Don´t walk.

I have no money, sir, today;
Pero lady, tengo mi alma entera,
los zapatos rotos y un deseo
violento de vivir.